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miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuento de Roxana Heise - Chile


Recordando a NN

Roxana Heise V.



Es difícil conducir bajo esta densa neblina. Son las 8 AM en Concepción. Voy camino al trabajo, enciendo las luces y reparo en el asfalto imperfecto que me guía hacia la ruta señalada. Enciendo el dial y compruebo sin inmutarme que el Reality Show de los candidatos a la presidencia 2006 ha comenzado. Enhorabuena; la polilla insidiosa de la idiotez continúa horadando nuestras mentes. Dios nos guarde. Viene en grande su gloria, dicen los bocinazos, melodía predilecta de algunos esquizofrénicos exitosamente insertados en sociedad. Subo el volumen de la radio, las noticias anuncian que subirá el precio de la bencina y el petróleo Diesel. ¡Vaya novedad! Será preciso ajustarse los cinturones para no quedar pantalones abajo, miserias al aire de todos los tormentos, diciendo: sí señor, existen cosas peores. Y en efecto las hay, lo confirma el periodista que nombra a NN por primera vez: un adulto indigente, sin familia conocida que vivió en Viña del Mar su mundo de patas verdes, entre océano, gaviotas y montes de basura, mendigando la ruta del fracaso hasta que la noche le caía encima con su manto frío de sueños misteriosos. Una Chevrolet Luv me sobrepasa y un tipo pequeño de grueso bigote conduce su Volkswagen, cigarrillo en mano izquierda y teléfono celular en la derecha, ¡qué destreza! NN sigue conmigo, su presencia sombría me enciende el corazón apagado por la rutina. Pude ser como él: un tipo robusto con cuerpo moreno y ojos gitanos, un padre de familia venido a menos, un hijo degradado, quizá, de esos que nacen para sufrir la Divina comedia de Dante.
Para NN no hubo funeral, ni misa de los muertos. Es más, su muerte, como su vida, se reducen a nada, al menos eso indican las frías estadísticas.
La luz roja me encuentra ensimismada, freno con brusquedad, alzo la mirada y un imponente letrero de Coca Cola me invita a disfrutar, también los comerciales sobre la nueva liquidación de la avestruz verde, los días R, los grandes Hipotecazos de los bancos y esos créditos de consumo para comprar el mundo y olvidar los tormentos que se llevaron a NN para siempre hasta el frondoso abismo de las catacumbas. Hoy él cobra importancia por primera vez; su pequeña tribuna comunicacional lo pregona a los cuatro vientos: Su cuerpo triturado fue encontrado en medio de un basural. En principio se habló de un asesinato, tesis que pronto fue descartada.
Acelero, paso tercera, el beso húmedo del otoño besa los espejos.
Se trataba de un mendigo, repite el periodista quebrando la voz, un incivilizado —pienso— y evoco las palabras de Thomas Hobbes afirmando: «todos los seres humanos son iguales en aptitudes, pero la condición del hombre en estado original, o sea incivilizado tiende hacia la crueldad y la brutalidad». ¿Sería brutal NN? Alguien lo describió como un hombre sereno de mirar extraviado que solía sentarse frente al mar (esperando, quizá, que el sol de Diógenes le entibiara el alma trémula de espanto). ¿Es esto brutalidad, o simplemente un mecanismo de defensa extremo, ante una situación subjetivamente insoportable?
Unos kilómetros más, deja de llover, el olor putrefacto de los gases emitidos por algunas industrias traspasa los vidrios provocándome nauseas, de esas que NN no percibía ya, tras dormir mil y una noche en contenedores de basura.
Alguien corre a mi lado sobrepasándome, poco importa la carrera del tiempo y la vida, que son la misma cosa. Un día tras la muerte de NN y los periódicos confirman que otro indigente corrió mejor suerte: «se encontraba durmiendo dentro de uno de los contenedores de basura para protegerse de la lluvia, cuando el camión tomó el recipiente y comenzó a compactar su contenido. En ese momento el hombre lanzó un fuerte grito, tras lo cual los basureros detuvieron la acción de las máquinas»*.
Desearía no pensar, ni deliberar, ser sólo NN sentado junto a los enormes pelícanos congregados en el muelle, pero preciso el final para poder rescatarlo desde el fondo de su abismo impenetrable. Sólo queda por decir que finalmente: «se comprobó que había fallecido triturado. Probablemente al interior de los camiones recolectores»**.
80 kilómetros por hora: el espectáculo carretero de algunos buscavidas está en pleno apogeo. Todos queremos volar alguna vez, así sea sobre cuatro ruedas y escupiendo adrenalina. El paraíso terreno a la vuelta de la esquina. ¿Dónde? ¿Quién lo ha visto? ¿Podría mostrarme el camino?
NN ya no existe. ¿Acaso existió alguna vez en su sonambulismo? Vuelvo al siglo XVIII y puedo conformarme en las palabras de Rousseau, defendiendo la tesis de que en sus orígenes el hombre es naturalmente bueno, e imagino a NN sonriendo limpiamente y, como diría este gran filósofo «tal como ha debido salir de manos de la naturaleza, saciándose bajo una encina, aplacando su sed en el primer arroyo y hallando su lecho al pie del mismo árbol que le ha proporcionado el alimento; he aquí sus necesidades satisfechas».
Suspiro, miro el reloj; estoy algo retrasada. Las noticias terminaron, por el momento. Acelero, como tantos, y apago las luces de mis pensamientos, con la esperanza de que ahora, NN finalmente haya encontrado su pequeño paraíso.




BREVE RESEÑA

RESEÑA:


Roxana Heise nació en Victoria (Chile) el 20 de abril de 1964. Actualmente reside en Chillán. Sus textos han sido publicados en revistas nacionales e internacionales y numerosas páginas Web.

Su obra es poseedora de diversos reconocimientos nacionales, en forma especial en el extranjero.

Ha obtenido la Beca de Creación de Fondo del Libro 2006 por su novela “Frenético sosiego”

Sus cuentos y novela han sido traducidos al portugués y al polaco.

Integra la Historia de la Literatura Hispanoamericana elaborada por los investigadores polacos: Mieszko A. Kardyni y Pawel Rogozinski,

Ha incursionado en la poesía, el cuento y la novela.

OBRAS:

· "Frenético Sosiego”, Novela, Cyberletras 2006.

· “El lunar y otros cuentos”, Cuentos, Ediciones La silla, 2011.

ANTOLOGÍAS:

· Antología de "Cuentos breves Alfred Hitchcock" .

· Imágenes Prosaicas, ediciones El salvaje refinado.

· Nuevos Cuentistas hispanos "Los Magos Del Cuento".


REVISTAS:

"Escribir y publicar", editorial salvat

· Repertorio latinoamericano

· Revista Ades

· Revista Libre internacional

· Revista Almiar

· Los nóveles

· Revista Expresiones

· El escribidor

· Divague

· Boletín de Literatura Aledaños, por citar sólo algunas.

domingo, 5 de febrero de 2012

Ariel, de Sylvia Plath


Ariel, de Sylvia Plath
Publicado por Lluís Salvador
(Ariel)
eds. Hiperión, col. Poesía Hiperión
Madrid, 1999 [1960-1963]
Ed. bilingüe

OVEJAS EN LA NIEBLA

Las colinas se adelantan hacia la blancura.
Gente o estrellas
me miran con tristeza: los defraudo.

El tren deja un trazo de aliento.
Oh lento
cabello del color de la herrumbre,

cascos, campanas dolientes...
toda la mañana
la mañana se ha ido ennegreciéndose,

una flor abandonada.
Mis huesos mantienen una quietud, lejanos
campos funden mi corazón.

Amenazan
dejarme entrar a un cielo
sin estrellas ni padre, un agua oscura.

La vida (trágica) de Sylvia Plath ha provocado tanta o más escritura que la dedicada a su obra. He pasado por algo de esta literatura colateral con sentimientos que van desde el aburrimiento a la vergüenza, pasando por la indignación.
El aburrimiento viene dado por esas explicaciones que soslayan la obra y que se centran únicamente en una figura que, teniéndolo en apariencia todo (belleza, una vida familiar, cierto éxito literario), se suicidó.
Según parece, los poemas son sólo una excusa. Lo que importa es el suicidio y el hurgar en la vida privada de Sylvia. La vergüenza, por el espíritu carroñero que anima a algunas de estas obras, que se regocijan en, por ejemplo, el reparto de los despojos de la herencia literaria (léase económica) de Plath. La indignación, porque en muy pocas de estas obras se pone por delante que Sylvia Plath fuera una gran poetisa, y en cambio se prima el hecho de que sufriera un trastorno que la llevó, por desgracia, al suicidio.
En los pocos qu tratan de la obra, descubrimos algunas claves. Los recuerdos de la infancia, que explican algunos poemas (el mismo título de este libro, Ariel, nombre de un caballo que tuvo Sylvia), su dedicación a la apicultura, etc. La frenética actividad poética de Sylvia Plath, capaz de hacer un poema de cualquier hecho, por trivial que parezca.
Inútiles los esfuerzos por hallar una coherencia interna, una especie de hilo argumental, entre todos sus poemas. Alguien capaz de realizar un poema por haberse cortado un dedo en la cocina (y escribirlo con raro genio, todo hay que decirlo) escapa a semejantes esfuerzos, que no por ser titánicos tienen porqué ser admirables.
Ridículas las explicaciones que pretenden que el genio de Sylvia Plath provenga de su trastorno. Decir que van Gogh o Sylvia Plath alcanzaron la maestría porque estaban, eran, locos, es una explicación tranquilizadora pero, si me lo permiten, insultante para los autores y los lectores. Todo artista, por definición, es sensible. Esta sensibilidad conlleva una carga, un riesgo, si quieren. Pero insinuar que el genio es producto de la locura es insinuar que esta trágica circunstancia produce arte (lo cual es falso, porque no todos los locos llegan a estos niveles y porque no todos los que llegan a esa genialidad están locos) y que no había nada en los artistas que les hiciera destacar por encima de sus colegas salvo esa enfermedad. Lo que es un desprecio intolerable.
Me quedo con la Sylvia Plath capaz de hacer poemas prodigiosos sobre cualquier cosa. Me quedo con la poetisa capaz de alcanzar la grandeza una y otra vez con facilidad pasmosa. Me quedo con la luz que sus versos transmiten, con el privilegio que representa el leer una poesía única y disfrutar de una visión que pocos humanos han llegado a tener.
Todo lo demás podría, debería, ser silencio.

LOS MANIQUÍES DE MUNICH

La perfección es terrible: no puede tener hijos.
Fría como el aliento de la nieve, tapona la matriz

donde los tejos soplan como hidras,
el árbol de la vida y el árbol de la vida

liberando sus lunas, mes tras mes, sin ningún propósito.
El flujo sanguíneo es el flujo del amor,

el sacrificio absoluto.
Significa: no más ídolos salvo yo,

yo y tú.
Así, en su encanto sulfuroso, en sus sonrisas

estos maniquíes se apoyan esta noche
en Munich, morgue entre París y Roma,

desnudos y calvos entre pieles,
caramelos naranja en palo de plata,

intolerables, sin mente.
La nieve deja caer fragmentos de oscuridad,

nadie cerca. En los hoteles
manos abrirán puertas y dejarán

zapatos gastados para un lustre de carbono
en los que gruesos dedos encajarán mañana.

Oh, lo doméstico de estos escaparates,
los encajes de bebé, la confección de verde follaje,

los macizos alemanes dormitando en su Stolz sin fondo.
Y los teléfonos negros en las horquillas

brillando
brillando y digiriendo

la ausencia de voz. La nieve no tiene voz.

Nota: No estoy muy de acuerdo con la traducción que se hace de los poemas de Plath. Tengo el privilegio de poderlos leer en inglés, y reconozco el esfuerzo que se ha hecho por mantener, cuando menos, el ritmo y la rima interna, pero soy más partidario de conservar el significado preciso de los versos antes que producir (como casi siempre en las traducciones poéticas) un quiero y no puedo. De modo que, aunque tomando como referencia la traducción de Hiperión, he realizado una traducción literal del original inglés. Ustedes disculparán mis limitaciones.


RESEÑA

SYLVIA PLATH
(1932-1963)

Sylvia Plath, llamada Sivvy familiarmente, nació el 27 de octubre de 1932 en Boston, Massachusetts (Estados Unidos). Era hija de los maestros Otto Emil Plath, profesor universitario de alemán y biología en la Universidad de Boston (además de especialista en abejas), y Aurelia Schober, profesora de inglés y alemán. Ambos eran de ascendencia alemana. Sylvia tenía un hermano menor llamado Warren, nacido en 1935.

En el momento del nacimiento de Warren la familia Plath se trasladó a Withdrop, localidad costera que provocó un vital contacto con el mar para la pequeña Sylvia.

Con pocos años comenzó a escribir poesía. Era una niña frágil, sensible, inteligente e insegura, inseguridad que fue amplificada cuando en 1940 falleció su padre a causa de la diabetes.

Sufrió habituales depresiones y varios desórdenes mentales desde su adolescencia. Tras la muerte de Otto la familia Plath se mudó a Wellesley.

En el instituto publicó su primer texto, un relato corto titulado “And Summer Will Not Come Again” que vio la luz en la revista “Seventeen”.


“Sunday At The Mintons”, publicada en 1952 durante su etapa universitaria en la revista “Mademoiselle”, fue su primera historia galardonada.

Dos años antes Sylvia había ingresado en el Smith College de Northhampton. En este centro permaneció entre 1950 y 1955, período en el que se intentó suicidar por primera vez.

Más tarde, tras conseguir una beca Fulbright, viajó a Inglaterra para acudir a la Universidad de Cambridge.

En 1956 y en el Reino Unido conoció y se casó con Ted Hughes. Ambos tuvieron dos hijos, Frieda, nacida en 1960, y Nicholas, quien nació en 1962. Su luna de miel la pasaron en España.



Su primer título publicado fue el poemario “El Coloso” (1960). Su principal libro es su novela “La Campana De Cristal” (1963), de carácter autobiográfico y firmada con el seudónimo de Victoria Lucas.

Poco tiempo después de la aparición de este libro Sylvia, poeta y novelista de gran sensibilidad y rica imaginería que se convertió en un icono feminista, se suicidó el 11 de febrero de 1963 en Londres.

Tenía 30 años y su depresión crónica, su inestabilidad emocional y el affaire amoroso de Hughes con Assia Guttman, la esposa del poeta David Wevill, acrecentaron una vulnerabilidad que llevó a la muerte a la joven Sylvia.

Assia también se suicidó, ella en el año 1969.

De manera póstuma aparecieron los libros de poemas “Ariel” (1965), uno de los títulos clave en su bibliografía, “Cruzando El Agua” (1971) y “Árboles Invernales” (1972).

En 1981 se le otorgó el Premio Pulitzer por su obra poética recogida en “Poemas Completos” y un año después aparecieron sus “Diarios” (1982). También ha sido publicado un libro de relatos titulado “Johnny Panic y La Biblia De Sueños”.

jueves, 2 de febrero de 2012

Cómo escribir y cómo no escribir poesía



Una Premio Nobel te lo explica
Wislawa Symborska

En memoria de la poeta Wislawa Szymborska, quien murió el pasado primero de febrero, recordamos esta selección de cartas publicadas originalmente en el periódico polaco Vida Literaria, en las que la autora responde preguntas de personas interesadas en escribir versos.
Cómo escribir y cómo no escribir poesía

Traductor
Cristina Esguerra

Edición N° 126
N° 126

Diciembre de 2011[ ver índice ]
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Para Heliodor, de Przemysl
Escribes: “Sé que mis poemas tienen muchos errores, ¿y qué con eso? No voy a parar a corregirlos”. ¿Y por qué no, querido Heliodor? ¿Será que para ti la poesía es sagrada? ¿O tal vez la consideras algo insignificante? Ambos modos de acercarse a ella son errados, y lo peor es que liberan al neófito de la necesidad de trabajar en sus versos. Es gratificante y placentero decir a nuestros conocidos que el espíritu se apoderó de nosotros el viernes a las 2:45 p.m. y comenzó a susurrarnos misteriosos secretos al oído. Lo hizo con tal vehemencia que escasamente tuvimos tiempo de anotarlos. Pero en casa, a puerta cerrada, corregimos con ahínco. Tachamos y revisamos esas expresiones que parecen de otro mundo. Los espíritus son una maravilla, pero hasta la poesía tiene su lado prosaico.

Para H. O., de Poznan, un posible traductor
El traductor no está obligado a serle fiel al texto únicamente. Debe dejar ver la belleza de la poesía conservando su forma y reteniendo, en la medida de lo posible, el estilo y el espíritu de la época.

Para Grazyna, de Starachowice
Quitémosnos las alas y tratemos de escribir con los pies sobre la tierra, ¿sí?

Para el señor G. Kr., de Varsovia
Necesitas un bolígrafo nuevo. El que tienes comete muchos errores. Debe ser extranjero.

Para Pegaso, de Niepolomice
En rima, preguntas si la vida tiene centavos. Mi diccionario responde que no.

Para el señor K. K., de Bytom
Utilizas el verso libre como si su libertad fuera absoluta. Pero la poesía (a pesar de lo que pueda decirse) es, era y será un juego. Y, como todos los niños saben, los juegos tienen reglas. ¿Por qué lo olvidan los adultos?

Para Putzka, de Radom
El aburrimiento debe ser descrito con gusto. ¿Cuántas cosas están ocurriendo en un día en el que no pasa nada?

Para Boleslaw L-k, de Varsovia
Tus dolores existenciales te vienen con demasiada facilidad. Ya hemos padecido suficiente desesperanza y nos hemos adentrado en las sombrías profundidades demasiadas veces. “Los pensamientos profundos –dice mi querido Thomas (Mann, por supuesto, ¿de cuál otro podría tratarse?)– deben hacernos sonreír”. Leyendo tu poema “Océano” nos descubrimos forcejando en un pozo poco profundo. Concibe tu vida como una aventura extraordinaria que te ha acontecido. Por el momento ése es nuestro único consejo.

Para Marek, también de Varsovia
Tenemos por fundamento la creencia de que todos los poemas que versan sobre la primavera quedan automáticamente descalificados. El tema ha dejado de existir en la poesía. Por supuesto, continúa desarrollándose como parte de la vida. Pero se trata de dos asuntos distintos.

Para B. L., de los alrededores de Breslavia
El miedo al discurso preciso, el esfuerzo constante por convertir todo en una metáfora, la inagotable necesidad de que en cada línea se demuestre que eres un poeta: éstas son ansiedades que acosan a todo poeta en formación. Pero pueden curarse si se descubren a tiempo.

Para Zb. K., de Poznan
A lo largo de su vida la mayoría de los poetas no han utilizado tantas palabras majestuosas como las que has apiñado en tres cortos poemas. “Patria”, “verdad”, “libertad”, “justicia”. Ese tipo de palabras no deben tomarse a la ligera. Sangre de verdad las recorre y la tinta no puede reemplazarla.

Para Michal, en Nowy Targ
Rilke advirtió a los jóvenes poetas que los temas majestuosos son difíciles y exigen una gran madurez artística. Les aconsejó escribir sobre lo que observan en torno a ellos y cómo viven cada día; sobre lo que se ha perdido y lo que se ha encontrado. Los animaba a utilizar lo que estaba a su alrededor como herramienta para desarrollar su arte; imágenes de los sueños, objetos del recuerdo. “Si la vida diaria te parece pobre –escribió–, no la culpes. La culpa es tuya. No eres tan buen poeta como para percatarte de su riqueza”. Este consejo te puede parecer superfluo y estúpido. Por eso sustentamos nuestro argumento con uno de los poetas más esotéricos del mundo de la literatura. ¡Observa cómo alaba las cosas ordinarias!

Para Ula, de Sopot
Definir la poesía en una frase... ¡vaya! Conocemos por lo menos quinientas definiciones, pero ninguna nos parece lo suficientemente precisa y abarcadora a la vez. Cada una expresa el sabor de su época. Un escepticismo de nacimiento nos impide dar una definición propia. Pero recordamos un hermoso aforismo de Carl Sandburg: “La poesía es el diario escrito por una criatura del mar, que vive en la tierra y desea volar”. ¿Será que él lo escribirá un día de estos?

Para L-k, de Slupsk
Requerimos más de un poeta que se compara con Ícaro que lo que el largo poema cifrado nos revela. Señor L-k, usted no cuenta con que el Ícaro de hoy en día tiene que elevarse sobre un paisaje distinto al de la antigüedad. Ve autopistas repletas de carros y camiones, aeropuertos, pasarelas, grandes ciudades, puertos modernos y costosos y demás cosas por el estilo. ¿No le pasaría por el lado un jet de vez en cuando?

martes, 31 de enero de 2012

"De domesticados y domesticadores". (El post-humanismo de Peter Sloterdijk)


María José Cisneros Torres *



Sin pasar por alto las diversas connotaciones que un término tan complejo como el de humanismo posee, comenzaremos diciendo que bajo este concepto se conoce a “..aquella posición filosófica que, al poner énfasis en el valor del hombre y exaltar el sentimiento de su dignidad, acentúa la importancia de la actividad libre y estimula sus creaciones originales”. A ello agregaremos, que desde un perspectiva histórica y clásica, el Humanisno tiene su origen y alcanza su más alta expresión durante el Renacimiento (momento en el que la preocupación por el hombre y su dignidad, encuentra en la vuelta a las fuentes de la cultura greco-latina, un punto fundamental para su reflexión);para luego volver a aparecer con gran ímpetu en Alemania durante el siglo XVIII con el Idealismo Alemán , y a principios del siglo XX, en torno a la figura del filósofo Jaeger.

Varias son las críticas que desde el ámbito de la filosofía se realizaron al Humanismo previas a 1945; sin embargo, podemos animarnos a sostener, que cuando hacia 1946 el francés Beaufret interpela al entonces controvertido Heidegger sobre de qué modo se le puede volver a darsentido a la palabra humanismo, la crisis en que este movimiento espiritual ha caído, se hace evidente. La respuesta heidegeriana, parece además así confirmarlo, en tanto afirma:

“Usted me pregunta: ¿Comment redonner un sens au mot “Humanisme”? ¿De qué modo se le puede volver a dar sentido a la palabra humanismo? Su pregunta no sólo presupone que usted trata de conservar la palabra “humanismo”, sino que implica el reconocimiento de que esa palabra ha perdido su sentido.

Lo ha perdido desde que se admite que la esencia del humanismo es metafísica, lo que ahora significa que la metafísica no sólo no abre la pregunta por la verdad del ser, sino que la cierra, desde el momento en que se empeña en seguir anclada en el olvido del ser. Sin embargo, es precisamente el pensar que conduce a esta opinión sobre la esencia problemática del humanismo el que al mismo tiempo nos conduce a pensar de modo más inicial la esencia del hombre”



Es siguiendo a Peter Sloterdijk, y no a Heidegger, desde donde intentaremos asumir el desafío que este último nos propone y reflexionar de modo más inicial acerca de la condición humana. Tal vez entonces, atendiendo a lo que propone el autor de La Razón cínica, logremos encontrar alguna pista que nos ayude a pensar en torno a la acuciante pregunta por el sentido, o si se quiere, por la necesidad y la posibilidad de un humanismo en un mundo como el actual.





II



En Reglas para el Parque Humano. Una respuesta a la “Carta sobre el Humanismo“, Peter Sloterdijksostiene que Heidegger inagura con su carta unespacio de pensamiento trans-humanista o post-humanista; dado que en este texto, a partir de la crítica que realiza al humanismo,consigue articular la pregunta de nuestra época:

“¿qué puede domesticar aún hoy al hombre, si el humanismo naufraga en tanto escuela domesticadora? ¿Qué puede aún domesticar al hombre, si hasta el día de hoy sus esfuerzos de automoderación lo han llevado en gran medida precisamente a su toma del poder sobre todo ente? ¿Qué puede domesticar al hombre si hasta aquí en todos los experimentos de educación de la especie humana quedó poco claro hacia quién o hacia qué educaban los educadores? ¿O no habrá que dejar definitivamente de lado la idea de una formulación competente de la pregunta sobre el cuidado y formación del hombre en el marco de la mera domesticación?



Antes de meternos de lleno en la respuesta que a estos inquietantes interrogantes procura dar Sloterdijk, comecemos por aclarar, que para Heidegger, todo humanismo (ya sea renacentista, marxista, existencialista o cristiano) se funda en una metafísica; pues al dar por sobreentendida la interpretación de lo ente y no plantearse nunca la pregunta por la verdad del ser, presupone que el hombre tiene una esencia determinada que lo define como animal racional. Definición esta, que para el pensamiento heideggereano, resulta inadmisible, porque entiende que nos lleva a pensar al ser humano, a partir de la animalitas y no en función de la humanitas. La humanitas sólo puede hacerse evidente, para Heidegger, cuando entendemos al hombre como “…ese ente cuyo ser, en cuanto existencia, consiste en que mora en la proximidad del ser.”De donde se sigue, que el hombre no es el señor de lo ente como pretende el Humanismo, sino antes bien, el vecino y el pastor del ser, es decir el que al guardar y corresponderle al ser, escucha aquello que el ser mismo ha de decir.

Lejos de plantear esta distancia ontológica radical entre el hombre y el animal que nos propone la perspectiva heideggereana, Sloterdijk que también cuestiona al Humanismo como Heidegger, entiende sin embargo, que no basta con plantear ontológicamente el estar o el permanecer-dentro del hombre en el ser, sino que es necesario además, caracterizarlo históricamente . Apela, para ello, a lo que él denomina una “historia natural de la serenidad” y una “historia social de la domesticación”.

La primera de estas historias se refiere al proceso de la hominización o como mediante la facultad de la serenidad el hombre se convierte en un animal abierto al mundo. Y es que, tal como lo muestra la antropología,la especie humana se caracteriza por la neonatía (conservación de caracteres inmaduros en la adultez). Fracaso o desventaja esta desde un punto de vista animal, que resulta sumamente positiva desde un punto de vista ontológico, porque precisamente gracias a ello, el hombre se convierte en ese ser que cabe en el mundo, en ese ser que está en el claro del Ser. En palabras de el mismo Sloterdikj:

“Este venir-al-mundo ek-stático y esta “transferencia” al Ser ha sacado al hombre de su herencia biológica y lo ha colocado en la cuna. Si el hombre está en el mundo, entonces, es porque pertenece a un movimiento que lo trae al mundo y a él lo expone”

Expuesto al mundo, al venir al mundo, el hombre viene además al lenguaje, porque encuentra en él(esa casa del Ser, de acuerdo con Heidegger) el primerlugar en el cual habitar. Luego, comenzará a habitar las casas construídas por su propias manos, y es allí cuando empieza, para Sloterdijk, la segunda historia, la historia social de la domesticación. Al respecto, afirma:



“Con la domesticación por medio de la casa comienza asimismo el epos de los animales domésticos, cuya ligazón con las casas de los hombres no es sin embargo cosa de domesticación, sino también de adiestramiento y cría”



Adiestramiento y cría que el hombre lleva a cabo también consigo mismo, tal como lo pone de manifiesto el programa del Humanismo; puesto que, desde la perspectiva de Sloterdijk, éste no consiste en otra cosa más que en procurar domesticar las tendencias bestializantes que hay en el hombre. Esto es así porque, para los humanistas, de lo que se trata, es de rescatar al hombre de la barbarie mediante la educación a través de la lectura, entendida ésta como masivo envío de cartas destinadas a instaurar una sociedad literaria. Sociedad literaria que asociada a los Estados Nacionales en los siglos XIX y XX, amplía su alcance, convirtiéndose en norma de la sociedad política, pues:



“¿Qué son las naciones modernas sino poderosas ficciones de púlbicos letrados, convertidos a partir de los mismos escritosen armónicas alianzas de amistad? La instrucción militar obligatoria para los varones y la lectura obligatoria de los clásicos para jóvenes de ambos sexos caracterizan a la burguesía clásica, definen aquella época de humanitarismo armado y erudito, hacia el que vuelven la mirada hoy conservadores de viejo y nuevo cuño”



Pero mal que les pese a estos conservadores, esa época del Humanismo nacional-burgués está definitivamente periclitada, porque vivimos en una cultura de masas, en la que los medios masivos de comunicación, y no la lecto-escritura, son los que ejercen el poder de disciplinamiento de los hombres. Por ello, para Sloterdikj, resulta urgente volver a preguntarse por el fundamento de la domesticación y educación humana. Nietzsche con su crítica zaratustriana al humanismo y Platón con sus reflexiones sobre la educación y el Estado, le proporcionan las herramientas necesarias para hacerlo.

De Nietzsche, Sloterdikj toma la tesis del hombre como el mejor animal doméstico del hombre y el conflicto básico que éste pensador plantea para el futuro: la lucha entre los pequeños criadores y los grandes. Afirma:



“La sospecha de Nietzsche contra toda cultura humanística irrumpe para revelar el secreto de domesticación de la humanidad. Quiere nombrar por su nombre a los hasta hoy detentadores del monopolio de la crianza -el sacerdote y el maestro, que se presentan a sí mismos como amigos del hombre-, revelar su función silenciosa, y desencadenar una lucha, nueva en la historia mundial, entre diversos programas de crianza y diversos educadores”



Ciertamente, como muestra Nietzsche, el humanismo y su cultura escrituraria, han sabido hacer invisible la división selectiva entre criadores (los alfabetizados) y criados (los analfabetos), sobre la que esta antropotécnica se funda. Sin embargo, agrega Sloterdijk, producida la alfabetización general, no parece que esta división vaya a desaparecer, porque se hace cada más visible, en las actuales democracias, un malestar respecto del poder deelección y una tedencia a no querer ejercerlo; pero dado que:



“…las renuncias suelen naufragar por su propia esterilidad , ocurrirá con seguridad en el futuro que el juego se encarará activamente y se formulará un código de las antropotécnicas. Por su efecto restropectivo, un código tal cambiaría también el significado de humanismo clásico, pues con él se publicaría y registraría que la humanitas no sólo implica la amistad del hombre con el hombre, sino también - y de modo crecientemente explícito- que el ser humano representa el más alto poder para el ser humano”



Frente a una inusitada oleada desinhibitoria en nuestra actual sociedad, la posibilidad, cada vez más real, de una antropotecnología capaz de manipular los caracteres genéticos de la especie humana y llevar a cabo una selección prenatal, no hace más que confirmar esta tendencia domesticadora del hombre para consigo mismo. De allí la necesidad, planteada por Sloterdijk, de reflexionar en torno a una nueva política de la especie.Hecho para el cual, recurre al diálogo platónico Politikos, porque entiende que en éste, al colocar Platón a la política de la ciudad venidera bajo reglas transparentes y racionales, coloca a la reflexión sobre ésta, como una reflexión fundamental sobre las reglas de manejo de un Parque o Zoo Humano.

Tal zoo, para Platón, debe constituirse a partir del reconocimiento de la existencia de una diferencia específica, entre los pastores y su rebaño, respecto del conocimiento. Es el sabio quien posee lafundamental tarea de domesticar al resto de los habitantes del Parque Humano; pues es el único que -desde la perspectiva platónica que enfatiza Sloterdijk- conoce la mejor manera de seleccionar y cruzar a los hombres, sin que esto cause prejuicio a su libre voluntad.



“La antropotécnica real exige entonces del estadista que entienda cómo entrelazar entre sí para el Estado, y del modo más efectivo, las propiedades propicias de personas dóciles por libre voluntad, de modo que bajo su dirección, alcance el Parque Humano una homeostásis óptima”



Tamaña antropotécnica política desarrollada por Platón, a pesar de dar cuenta de la “renovada cría sistemática de ejemplares humanos”, no tiene por qué sorprender -de acuerdo con la mirada cínica de Sloterdijk- al lector moderno; pues éste, no sóloha vivido en una sociedad domesticadora como la humanista, sino que además, descubre que hacia delante , en su horizonte más próximo, se encuentran los barruntos de la biotecnología.

Lo que nos queda, según Sloterdijk, ante esta situación (en la que nos hemos quedado sin sabios, y en la que sus escritos, no constituyen ya cartas a los amigos, sinoapenas archivos), es descender a la profundidad de los archivos, entendiendo que “nuestra vida es la respuesta indecisa a preguntas. Preguntas que ya olvidamos dónde fueron formuladas”





III



La pregunta hecha por Beaufret a Heidegger, la pregunta por el sentido del humanismo después de 1945, adquiere en nuestras sociedades post-humanista , según Sloterdijk , un carácter mucho más profundo que el mero reflexionar en torno al humanismo clásico, porque pone en juego:



“ …nada menos que una antropodicea, es decir, una definición del ser humano de cara a su franqueza biológica, y a su ambivalencia moral. Pero por sobre todo, esta pregunta sobre cómo podrá entonces el ser humano convertirse en un ser humano real o verdadero, será formulada ahora de modo ineludible como una pregunta por los medios, entendiendo por éstos a los medios comulgables y comunicativos, por intermedio de los cualeslas personas humanas mismas se orientan y forman hacia lo que pueden ser y llegan a ser”



Y es que, para quien entiende como Sloterdijk, que no existe una naturaleza humana definida, sino antes bien, que la naturaleza humana consiste en elegir los medios domesticadores para el desarrollo de la propia naturaleza; detenerse a pensar en torno a esos medios o antropotécnicas, resulta primordial. Muy especialmente, en un mundo como el actual, en el que el desarrollo de esas técnicas es tal , que hasta la constitución genética de la especie humana es susceptible de ser modificada por éstas.

No pocos son los que se han alzado en contra de esta perspectiva que tiene Sloterdijk acerca del hombre, y sobre todo, en contra de la posición de no condena absoluta que adopta frente a las manipulaciones de la biotecnología. Conocida es la polémica que mantuvo con Habermas, al respecto. No es nuestra intención ahondar en este asunto, y menos aún, concluir estetrabajo, adoptando una posición en este sentido. Tal como lo enunciamos en el primer apartado, nuestra objetivo era intentar reflexionar, a la luz de Sloterdijk, de modo más inicial acerca de la condición humana. Creemos que así lo hicimos, en tanto la perspectiva sloterdijkiana, ofrece un interesante punto de vista para re-pensar que es lo acontece con ésta en un tiempo histórico como el nuestro en el que, cada vez más, parece ser cierto que la dicotomía entre lo natural y lo artificial es falsa. Todo lo cual, a nuestro entender, pone además de manifiesto, la necesidad de un humanismo de nuevo cuño, que no exalte la dignidad humana, a partir de concebirla en contra del animal o de la máquina; sino que sea capaz de dar cuenta, de que el mundo humano es un mundo hecho de encuentros y choques permanentes entre el animal y el autómata que habitan en cada uno de nosotros.

María José Cisneros Torres



[1] Pucciarelli , Los rostros del humanismo. Banco Boston, Bs. Ars., 1987, p. 32

[2] Entre sus representantes más sobresalientes se destaca Schiller con sus Cartas sobre la educación estética , en las cuales ésteresalta el papel fundamental que poseen el arte y la belleza en la realización del ser humano.

[3] Con Jaeger y su círculo reflorece la idea de Paidea y la defensa del estudio de la cultura griega como elemento central de la educación humana.

[4] Dos críticas paradigmáticas, al respecto,son las realizadas por dos pensadores de la talla deNietzsche y de Marx . Expresadas sintéticamente, podríamos decir que la que lleva a cabo el primero, gira en torno a los peligros que acarrea el humanismo por su tendencia excesivamente revalorizadora del pasado.Mientras que, la crítica del segundo, pasa por el cuestionamiento a los elementos ideológicos burgueses y elitistas que entraña el humanismo clásico.

[5] Heidegger, Carta sobre el Humanismo, en www.heideggereana.com.ar

[6] Preferimos usar este término y no el de esencia humana (como aparece en la traducción de Heidegger), dada la connotación de tipo esencialista que tiene éste. Connotación que consideramos no corresponde usar, en torno a un pensador como Sloterdijk.

[7] Sloterdijk, En Reglas para el Parque Humano. Una respuesta a la “Carta sobre el Humanismo“ enwww.pensament.com, p7.

[8] Heidegger. Op. Cit.,

[9] Op. Cit., p. 8

[10] Op. Cit. , p. 8

[11] Op. Cit., p. 2

[12] Op. Cit., p. 9

[13] Op. Cit. , p. 10

[14] Op. Cit., p. 12

[15] Este hecho ,constituye para Sloterdijk ,uno de los motivos principales, por los que el Humanismo ha perdido su antigua fuerza.

[16] Op. Cit., p. 13

[17] Op. Cit., p. 4


[*] Licenciada en Filosofía y Especialista en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) Argentina. Becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) . Auxiliar Docente en las cátedras de Historia de las Comunicaciones y Comunicación y Cultura de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UNT http://www.filo.unt.edu.ar/ . Secretaria de Redacción de la Revista 1300 km. Escrituras desde las fronteras (publicación semestral en formato papel).

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