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lunes, 12 de marzo de 2012

Poema ganador Concurso Gonzalo Rojas Pizarro -Lebu


MUDA ESTRELLA SOBRE EL AGUA

Milton Rava

“Decidme

cuántos ángeles pueden nadar en una gota de agua.”

(Carlos de Rokha)

No alumbra

muda estrella sobre el agua.

Un corcho el corazón,

una balsa sin norte los huesos

contra las rocas,

no alumbra.

*

ENTRE LOS DÍAS QUE MUEREN NACE EL SOL

lejos

y aquí otro imposible sol cae a plomo sobre los

hombros.

Un sol que se pierde con mis pasos junto a un río,

sagrado como el Ganges

o triste como el Mississippi que imagino.

Un río como el Mapocho

tragándose nuestros sueños

y nuestras pesadillas.

Aquí he visto unos niños correr

algunos perros dormir

ciertas noches llorar a mi lado

y el viejo puente que lo sabe todo,

menos rezar.

Aquí en la superficie veo brillar los días de mi vida

entre unas angustias y unos árboles. Aquí

espero el día que vengo postergando siempre.

Y he tocado unos rostros y unos pies

que no termina nunca de aflorar

ni de hundirse. Aquí el deseo constante

y la vileza, las horas de euforia

y la pena que no llega a sumar

un día nuevo.

Entre los días que nacen cae un sol muerto

sobre los hombros

y mis ojos crecen como manos

anhelantes al horizonte.

Entre los días que brillan

cruza un río que ahoga mi tiempo.

*

EN VANO CÍRCULO ME CIERRO

-trazo y temblor-,

para que no entre el grito del mundo

ni unos ojos que duelen.

Para dejar afuera lo perdido en las ventanas;

un niño que nunca llegó al mar

un hombre partiendo siempre a él.

No es el círculo de Cristo en la arena

el canto que esperaba mi madre

ni la llama del sueño,

pero hay que seguirlo;

soltarse de unas piernas que asfixiaban

en la noche

bajar las teas

y recoger el ancla de la memoria.

No es un vislumbre para otros,

Sino el trazo que cierra el vacío a mis pies.

*

DE DÓNDE EL PRÓXIMO GOLPE SI ES DE NOCHE

y qué beso en el viento,

si no alcanzo a conocer al que me antecede

ni al que sigue.

Si la noche aceza sobre los hombros

como una plaga de langostas

y el cielo estrangula la luz de otro día

entre los árboles.

Dónde el próximo puerto para apoyar la frente

y curar los pies,

besar del equipaje una foto amada

y volver a partir con los muertos al mar.

No somos niños viendo los barquitos

que avanzan,

somos los mismos barcos hundiéndose lentamente

retrocediendo en el suelo

zarpando a un puerto de origen y olvido.

*

ESTACIONARSE ES EL RIESGO.

Encoger la mano que iba a tocar un rostro en la lluvia;

La ilusión de no caer.

Quién espera ahí y tiende su dolor desde un pueblo dormido,

Qué día empapado se abre en los ojos de un niño

Qué frío muerde sus pies

Después de correr conmigo un trecho largo y extraño

como un sueño.

Me pregunta antes de llegar

Si fue cierta la niebla y la mujer que amé

entre la niebla,

(una ventana sobre ruinas.)

Estacionarse es no tocar ése rostro,

Decir niño, no me llames allá

Hace frío

Enciende una fogata con tu caballo de palo

Siente

-mientras te duermes-

Cómo se consume esta canción.

TAMBIÉN PUEDE LLOVER CUANDO ES FEBRERO.

También puedo llorar y extender una mano a la

luz rota de las nubes.

También puedo huir en círculos cada vez más

amplios de esa luz,

como las ondas de una piedra en un lago

y expandir mis latidos,

o contraerme en un círculo que se estrecha

con todo lo que duele

hasta ser un ojo triste en mi palma.

Puedo ser esa piedra que va hacia el fondo

o esa onda creciente

a las orillas más lejanas del amor.

*

CÓMO UNIR MI VOZ A ESA VOZ,

antes de que salga

antes de ser grito que me nombra

en la espesura,

y caer mi tiempo a la noche que viene.

Después de correr todas las hojas al frío

y las bestias de sangre tibia al matadero.

Después de abrir una zanja profunda

en el camino,

y cubrir unos ojos con barro

la lividez con un beso

una herida con nada.

Después de amar lo que se hunde

y enmudece para siempre.

jueves, 1 de marzo de 2012

POEMAS DE ISSA -POETA JAPONÉS (1763-1827)

VOCES
Para el corazón
que no duda,
las blancas flores del ciruelo.
* * *
Las flores han caído:
ahora nuestras mentes
están tranquilas.
* * *
Mientras dormía profundamente,
muy fatigado,
la primavera tocaba a su fin.
* * *
El mendigo
tiene el cielo y la tierra
como ropa de verano.
* * *
Silencio:
una hoja se hunde
en el agua clara.
* * *
La noche es larga;
el sonido del agua
dice lo que pienso.
* * *
Escuchamos los insectos
y las voces humanas
con distintos oídos.
* * *
El año se va:
oculto mis canas
a mi padre.
Primavera
En cada puerta,
La primavera ha empezado
Con el barro en los zuecos.
* * *
La primavera ha llegado
Con toda sencillez:
Un ligero cielo amarillo.
* * *
Cuando envejecemos,
Incluso la duración del día
Es causa de lágrimas.
* * *
Click, clack,
El hombre se acerca en la niebla. -
¿Quién es?
* * *

También hoy, también hoy,
Viviendo en la niebla,
Una pequeña casa.
* * *

Un día de niebla y bruma:
Sin duda los Habitantes del Paraíso
Están aburridos y lánguidos.
* * *
¡Flores de cerezo en la noche!
Cómo ángeles
Descendiendo del cielo.
* * *
Después de que oscureciera
Quise cambiar
La manera cómo lo injerté.
* * *
Una hermosa cometa
Se alza desde
La barraca del mendigo.
* * *
La urraca
Se limpia sus patas lodosas
En las flores del ciruelo.
* * *

Pequeño gorrión,
Apártate, apártate del camino,
El señor Caballo se acerca.
* * *

Un exhausto gorrión
En medio
De un montón de niños.
* * *

Echar arroz también
Es un pecado:
Las gallinas se pelean entre ellas.
* * *

El cervato
Se quita de encima a la mariposa,
Y sigue durmiendo.
* * *

La mariposa revoloteaba
Como desesperada
De este mundo.
* * *
La mariposa voladora:
Yo me siento
Una criatura del polvo.
* * *

No parece
Muy ansioso por florecer,
Este ciruelo en la puerta.
* * *

Nosotros, seres humanos,
Retorciéndonos entre
Las flores que se abren.
* * *
¡Qué extraño,
Estar tan vivo
Bajo las flores del cerezo!
* * *

Flores esparciéndose :
El agua que queremos beber,
En la niebla, lejos.

En la caída de las flores,
No ven ningún Buda,
Ninguna Ley.
* * *
Bajo la luna y las flores
Cuarenta y nueve años
De infructuoso vagabundeo.
* * *
Simplemente confía:
¿No revolotean así
También los pétalos?
Verano
Pobre, pobre, sí, pobre,
La más pobre de las provincias,
Siente este frescor!
* * *

No tengo nada, -
¡Más que esta tranquilidad!
¡Este frescor!
* * *

Ha puesto al niño a dormir,
Y ahora lava la ropa;
La luna de verano.
* * *
Sólo su sonido, -
Pero era una noche
Con un chaparrón de verano.
* * *

Desnudo,
Sobre un caballo desnudo
Bajo la lluvia torrencial.
* * *

Mi pueblo natal,
Estrujado por los bambúes,
Bajo las lluvias de verano.
* * *

Sólo una pequeña cascada,
Pero su sonido
Refresca la noche.
* * *

El cambio de ropa;
Cuidado con la cabeza
En esa puerta!
* * *

El cambio de sirvientes;
Allí donde esté,
Las mismas flores del ciruelo.
* * *
El frescor de la noche,
Consciente de que la campana
¡Toca a muerte nuestras vidas.
* * *

El camino a Shinano;
Más alto y aún más alto
El canto de los plantadores de arroz.
* * *

A la sombra de un matorral,
Una mujer sola
Canta la canción de los plantadores.
* * *
Amamantando al niño en la cama,
La madre cuenta
Las mordeduras de las pulgas.
* * *

Mi cabaña es tan pequeña,
Pero, por favor, practicad vuestros saltos,
Pulgas mías!
* * *

Golpeando a la mosca,
Golpeo también
Una planta, en flor.
* * *
Todo está bien en el mundo;
Deja que otra mosca
Se pose en el arroz.
* * *

Un ser humano,
Una mosca,
En una espaciosa habitación.
* * *

"Hago Mi Aparición,
Yo, el Sapo,
Emerjo de Mi Matorral."
* * *
Esta mañana, un cielo rojo
Para ti, caracol :
¿Estás contento?
* * *

¿Cuándo llegó aquí,
Junto a mí,
Este caracol?
* * *

"La peonía era así de grande,"
Dice la niña,
Abriendo sus brazos.
* * *
Abriéndose paso entre la multitud,
Una amapola
En su mano.
Otoño
¿De quién es pues,
Hijos míos,
Esta roja, roja luna?
* * *

La brisa del otoño;
Se abren las flores escarlatas
Que la niña muerta quiso coger.
* * *

"No tendré nada más que ver
Con este sórdido mundo",
Y el rocío desaparece.
* * *
De las blancas gotas de rocío,
Aprende el camino
Hacia la Tierra Pura.
* * *

Visitando las tumbas:
El viejo perro
Va delante.
* * *

¡La gente, ya se sabe!
Pero ni siquiera los espantapájaros
Están rectos.
* * *
Saltamontes,
No hagas pedazos
Las perlas del brillante rocío.
* * *

El anciano perro
Parece impresionado por el canto
De las lombrices bajo tierra.
* * *

Los dondiegos;
En los rostros de los hombres
Hay defectos.
* * *
La débil planta,
Al fin,
Tiene una vacilante flor.
* * *

Una simple hoja de la paulonia
Ha caído lentamente,
Esta mañana.
* * *

Nísperos silvestres,
La madre come
La parte amarga.
* * *
¡Qué grande, qué hermosa,
la castaña
A la que no pude llegar!
* * *
El ciruelo de mi cabaña;
No pudo evitarlo,
Floreció.
Invierno
El anterior morador:
Sé muy bien
Todo el frío que pasó.
* * *

Al llegar a la puerta,
La campana del Templo Mii
Se queda helada.
* * *

Aún así, aún así,
Sumiso ante el Más Allá,
El fin de año.
* * *
La luna creciente
Está torcida y encorvada
Penetrante es el frío.
* * *

En la tempestad del invierno,
Alguien llama al masajista
En vano.
* * *

Sencillo y sincero,
El criado también
Barre la nieve de la puerta vecina.
* * *
Bajo la fría lluvia,
Por amor a los demás,
¡Ten Piedad Buda!
* * *

Este fuego de carbón;
Nuestros años decaen
Igual.
* * *

Música sagrada en la noche;
Hasta las hogueras
Caen revoloteando las hojas teñidas.
* * *
La gente es poca;
Una hoja cae aquí,
Cae allí.

POESÍA JAPONESA




CHIYO (1701 - 1775)

Al que la corta
le otorga su perfume:
flor del ciruelo.


YOSA BUSON(1716 - 1783)

Frescor matinal
De la campana se aleja
El tañido de la campana

*****

Lluvia de verano:
Miles de palabras
Sin sacar mi pluma


ISSA (1763-1826)

Con gran sosiego
camino solo, y solo
me regocijo.

****

Voy a salir;
disfrutad del amor
moscas de casa.

****

Canta el cuco.
Moscas y otros insectos,
escuchad bien.

Poesía de Nanao Sakaki - El Poeta Errante - (1923–2008)


Ronda la circularidad y las interconexiones de la cuántica, pero no hay mejor manera de decirlo... Hoy lo dice Nanao Sakaki....


Recorrió todo su Japón natal, después de sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial. Amigo de Ginsberg, se considera que su obra ha revivido la tradición zen de Basho y Ryokan... Que mejor que la poesía zen para conectar con la querida cuántica... A disfrutar de esta belleza y sumergirse.



"En un circulo de un metro de ancho
Te sientas, y oras, y cantas.
En un refugio de diez metros de ancho
Duermes bien, y la lluvia te arrulla una canción de cuna.
En un terreno de cien metros de ancho
Siembras arroz y crías cabras.
En un valle de mil metros de ancho
Recoges leña, agua, y granos silvestres.
En un bosque de diez kilómetros de ancho
Juegas entre zorros, halcones, víboras y mariposas.
En un país montañoso
De cien kilómetros de ancho
Se cuenta que alguien vive con serenidad.
En un círculo de mil kilómetros
Visitas arrecifes de coral en verano
O hielos que flotan en los mares invernales.
En un círculo de diez mil kilómetros
Deambulas por cualquier rincón de la Tierra.
En un círculo de cien mil kilómetros
Nadas en un mar de estrellas fugaces.
En un círculo de un millón de kilómetros
Entre flores esparcidas de mostaza amarilla
Ves la Luna al oriente y el Sol al poniente.
En un círculo de diez mil millones de kilómetros
Saltas fuera del mándala del sistema solar.
En un círculo de diez mil años luz
La galaxia florece resplandeciente en primavera.
En un círculo de mil millones de años luz
Andrómeda se disuelve, pequeña flor de guinda que pierde sus pétalos.
Y ahora, dentro de un círculo de diez mil millones de años luz,
Se desmorona toda noción de tiempo y espacio
Y de nuevo te sientas, y oras, y cantas
Te sientas, y oras, y cantas."




El poema, gracias a la transcripción encontrada en el libro "En el principio era el sueño; el Cosmos y el Corazón Humano" de David Molineaux, en: http://www.jungba.com.ar/libros/libros_body2.htm
La imagen y más información sobre el autor en el libro "Nanao or Never: Nanao Sakaki Walks the Earth" editado por Gary Lawless, en el link: http://www.jackmagazine.com/issue3/nanao.html









Nanao Sakaki en Break the mirror, North Point Press, San Francisco, 1987.

Quinto venado

Una canción — a lo lejos.

¿Un hombre?

¿Un coyote?

¿O el cometa Halley?

Durante horas

con las manos vacías

con la mente ausente

me siento solo

en una pequeña choza

en un bosque de robles negros.

Sobre la neblina

en algún lado

la luna ensombrece

¿Dónde está el amanecer ahora?

Ahí, merodeando — por las hojas de roble caídas

venados de cola negra.

Uno, dos, tres, cuatro.

Como el quinto venado

los sigo.

En algún lugar

ahora mismo

— estoy seguro —

el mundo duerme muy bien.





RESEÑA

Nanao Sakaki (1923- 2008) es un poeta japonés de origen humilde y biografía increíble. Nacido en un pueblito al sur del sur de Japón, séptimo hijo arrastrado a la Segunda Guerra Mundial como regulador de los radares aéreos, mencionaría hasta su vejez la imagen que captó en su pantalla de un punto que resultaría ser el bombardero que se dirigía a Nagasaki. Disidente. Activista. Vagabundo. Amigo de los beatniks y de la tradición japonesa de poetas errantes. De los filósofos chinos que se daban a lo que después sólo podríamos llamar anarquismo.

Escribió poemas en inglés reunidos en Nanao or Never, Break the mirror y otros, con una soltura encantadora. Si las traducciones están mal conjugadas o resultan demasiado simples (hasta pueriles) es porque los originales en inglés también lo son. A Nanao, creo, no le interesaban las conjugaciones tanto como las conjuraciones y los chistes.



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