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sábado, 2 de abril de 2011

CUENTOS DE GREGORIO ANGELCOS

El disparo certero del cuento


La realidad está atravesada por extraños sucesos y misteriosas adversidades. Nos perdemos a altas horas de la noche en un barrio peligroso de Buenos Aires. Los trenes colapsan, los vagones comienzan a incendiarse, hay gritos, humo, gente que corre. Dios está desconcertado mirando el mundo mientras toma la decisión de encender su primer cigarrillo. Una mujer y un hombre no pueden encontrarse pero determinan relaciones simbióticas y suicidas. La ciudad se resquebraja y comienza a caer en un escenario contradictorio e inhumano. Las vidas piden auxilio porque han quedado en manos de tecnócratas fundamentalistas.


Y de repente, una avalancha de Alfileres de Gancho cae para mostrar cómo el mini cuento puede ser el espejo narrativo de las contradictorias y peligrosas características que plasma el cuento moderno.

Estas micro ficciones fragmentadas por el desperdigamiento y la velocidad de los tiempos que vivimos, corren el telón de la frívola e irónica realidad, para dar paso a los factores que oscurecen la existencia: incredulidad, egoísmo, incertidumbre, celos, odio, resentimiento, perversión, autoritarismo. Asimismo, nadie puede escapar a estos factores; los personajes, el lector, los acontecimientos, están atrapados en esa mala espina que no deja de incrustarse.

Gregorio Angelcos, es un escritor que ha decidido construir el entramado narrativo en el cosmopolitismo; espacio donde la ciudad es el mundo y el mundo termina siendo la ciudad. Todos los hombres se desplazan más allá de los límites fronterizos entre países, pero la urbanidad llega a un punto de tensión que termina expulsando o marginando la vida. La vulnerabilidad es inminente en la violenta y escandalosa urbe, por lo tanto, también estará presente la indefensión y el desconcierto cuando el lector recorra el libro con el vértigo de una ruleta rusa.

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La literatura de Angelcos es una crónica a destajo de los conflictos como la soledad, la incomprensión, el desencuentro amoroso, los hipocresía, la incomunicación, el complicado acontecer del hombre moderno, la vida subsumida al consumo.

Alfileres de Gancho tiene la contundencia en el lenguaje, el despojo del ornato, y el golpe despiadado y certero que suele caracterizar al cuento moderno. Las lecturas de estas narraciones son comparables a pequeños flashes de filmaciones cinematográficas, que ingresan a la pupila de manera intrépida, mientras rememoramos a autores como Rubem Fonseca, Flannery O´Connor, Augusto Monterroso, Samanta Schewblin, entre otros, que despliegan el oficio de disparar un cuento al medio de la frente.

En el cuento moderno hay un realismo brutal, descarnado, cierta perversión y malicia que da cuenta de las circunstancias nihilistas que están sufriendo las personas. Porque, se ha dejado de vivir, para comenzar a sobrevivir. Finalmente, la vida en la ciudad se ha transformado en algo adverso a los ciudadanos.

El libro Alfileres de Gancho construye una arquitectura maldita, capciosa, para un lector atento y desconfiado. Un lector que deberá estar dispuesto a descubrir en este libro, la narrativa que cuenta estos días atroces.

Valeria Zurano

Buenos Aires, Febrero de 2010

Publicado por La muerte está en mi conciencia en 15:30 0 comentarios
Microcuentos


Palabras Vacías

Le dije que la amaba después de haberle pegado un balazo en la cabeza.



Ravotril

Esta noche los muertos se han apropiado de mi cerebro, abro los ojos y miro al vacío, no estás, porque a pesar de tu inanición, continúas viviendo en el paraíso de mis sueños, donde en definitiva nunca exististe.



Callejón Sin Salida

El día que la muerte nació, Dios comprendió que su eternidad había terminado.



Viuda Negra

La cita ocurrió una madrugada, los hombres frente a frente desenfundaron sus pistolas y se dispararon para resolver el privilegio de recibir el amor de una mujer. Segundos después la fémina quedó resignada a su soledad. Ambos habían muerto.



El Ojo Vive Enajenado

Estaba ciego, pero miraba la realidad a través de su conciencia.



Un teólogo odia al hijo de Dios

Avancé un largo trecho con la cruz a cuesta, sudaba por el esfuerzo y el sol que incendiaba mi piel; pero valía la pena, me habían asignado el privilegio de crucificar a Jesús.



Penélope le robó su herencia a Aquiles

Murió su padre y quedó condenada a vivir en el útero de su madre, hasta el instante en que su progenitora decidió abortarla.



Sueño Oneroso

Me dijo que era puta, pero me regaló una noche de sexo por amor. Se había quebrado una regla básica del mercado, la ley de oferta y demanda.



Paradoja

Abrumado por un estado de tristeza, le pedí a Francisca que me quitara la vida, ella me observó en silencio, y procedió a erradicar mi pena confiriéndome la suya.



Novia de arena

En estado depresivo entró en una clínica siquiátrica, su hombre la había abandonado después de veinte años. Alterada por su soledad entregó su voluntad al tratamiento de rehabilitación. Pero el dolor se intensificó con la inyección de drogas que los médicos le habían aplicado para morigerar su crisis.

Entonces explotó en un llanto que no se detuvo hasta que la muerte la despojo de su vida. No había recuperado su tranquilidad, pero quedaba en manos de Dios para continuar su terapia como una sentencia a perpetuidad.



La jaula del otro piso

Vivo en último piso de un edificio céntrico con un loro parlante, al mediodía nos asomamos a la ventana para contemplar el transito de las mujeres que raudas aparecen y desaparecen haciendo sonar sus tacos. Yo las silbo y de vez en cuando alguna reacciona esbozando una sonrisa, pero el loro las seduce con piropos creados por su ingenio. Es tanta su versatilidad que más de una joven ha subido a nuestro departamento a conocernos y he iniciado pronto algún romance.

La última fue la que actualmente es mi mujer, el loro la sedujo con un lenguaje cargado de erotismo y terminamos dándonos el sí en la iglesia de la esquina. Cuando mi mujer salía a trabajar, el loro volvía a sus andanzas y conquistaba mujeres desde la ventana. Era un galán.

Un domingo el pájaro desapareció, lo busqué durante toda la mañana, le pregunté a mi mujer, pero me manifestó que no lo había visto. Pasó un mes y ningún rastro sobre él. Una tarde opté por desechar el ascensor y subir las escaleras, en el quinto piso me detuve a descansar, de improviso se abrió una puerta de un departamento y sorpresivamente apareció el pájaro acompañado de una lora de pelaje brillante.

­­-Flaquito, le dije, y el pajarraco mirándome de reojo musitó:

-Car’e hueo… car’e hueón.

Y se marchó con su pájara rumbo al ascensor.



Fiesta con una sorpresa espiritual

Mientras mamá partía la torta de cumpleaños, el papá le dijo al niño: “pide un deseo y se te concederá”. Entonces Luchito le contestó: “quiero conocer a Dios”. Cogió un globo y ante la impresión de sus amiguitos se elevó hacia el cielo a un encuentro divino. “Los deseos cuando se piden con fe siempre se cumplen” argumentó la abuela que sin duda de milagros sabía mucho.



Memoria imperfecta

Alcanzó a mirar los ojos de su madre quien con compasión le dijo: “que Dios te bendiga”, y murió sin saber que ella lo había asesinado.



Amores que matan

Le escribe cartas de amor, le envía poemas, le regala perfumes, le remite joyas a Concepción, incluso le envía dinero para sus gastos personales. Es de tanto compromiso el amor que siente, que ella no tuvo otro remedio que suicidarse.



La creencia es una actitud de alucinación

El loco reza frente a la imagen de la virgen, musita casi en silencio, habla con ella y dice que recibe consejos. Sin embargo está loco, argumenta el cura, nadie con equilibrio se atrevería a afirmar que habla con la madre de Dios, es simplemente un estado de enajenación y una herejía.



Pájaros ciegos

Enfrentada a una noche de drogas y alcohol, Francisca observa el estado de desvarío de sus amigas de juerga, quienes la incitan a intoxicarse para sentir los síntomas que provoca la mezcla de tóxicos que ingieren, pero ella resiste, mientras bebe agua mineral en silencio. Con agresividad es increpada: no podrás sentir el viaje, la posibilidad de volar al interior de tus sentidos, ella cierra sus ojos y piensa en sus estudios, en el amor de su vida y se proyecta, casi en ausencia, alza sus brazos y levita de regreso a su cordura, donde será diferente en plenitud.



Fuera de lugar

Yo converso con mi perro, con mis padres perdí la comunicación hace una década, mi novia está internada en el psiquiátrico, en el trabajo no hablo, solo escucho ordenes del jefe, mis amigos me abandonan cuando emito los primeros palabras. La culpa la tiene mi exilio en Japón desde donde me expulsaron por no saber el idioma.

Ahora mi perro conversa conmigo, y si le respondo me muerde para hacerme comprender que las relaciones de dominación cambiaron, el día que le entregué mi identidad al poder.



Canibalismo

Se cortó la electricidad y se paralizaron los refrigeradores, los cadáveres empezaron a descomponerse y el presupuesto de la morgue estaba quebrado. El director les comunicó a sus funcionarios que el asado de Fiestas Patrias se suspendería hasta nuevo aviso.

miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Nuestro Secreto?, novela de Marianela Puebla. Prólogo por Rocío L`Amar



Por Rocío L’Amar

Dónde empieza y termina la literatura infantil, pensando en que el/la autor/a escribe para niñ@s, en un sentido didáctico, educativo, formativo, recreativo, que resulta también interesante a los adultos, (para el/la niñ@ que fuimos o que somos) aunque no las elijamos de manera específica, como cualquier otra literatura. Virtudes y riesgos del oficio. Sin embargo, qué características debe tener la literatura infantil para despertar el interés en l@s niñ@s, y en este punto, Italo Calvino, adquiere un papel fundamental, orientándonos en un sentido crítico hacia la brevedad, la lógica esencial, la estilística de la narración, el lenguaje, estos elementos, fuentes de seducción y hechizo son advertidos por el público infantil.

Porque es sabido que la idea de sociedad ha ido cambiando, evolucionando, y se ha ido tomando conciencia -por parte de l@s escritores/as- haciéndole un espacio a la infancia, ya no con obras moralizadoras como sucedía en antaño sino didácticas y educativas, estéticas e imaginativas. No olvidemos que a partir del S. XX la literatura infantil comienza a ramificarse en varios subgéneros, teatro, poesía, historietas, no sólo manifestándose en toda su importancia, sino asimismo se la empieza a considerar un mercado lucrativo para la industria editorial, también en el campo de la psicología y la psicopedagogía.

Cabe destacar que cada vez que alguien intenta establecer cuáles son las reglas que debe cumplir un/a escritor/a para escribir un texto infantil, políticamente correcto, pienso que no hay precepto, norma, estatuto, reglamento, código, ley, pauta, guía, método, patrón, solamente debe ser atractivo para el lector infantil, debido a que el arte tiene siempre un elemento de misterio que no se deja reducir a ninguna ordenanza. No obstante, en lo que un@ puede estar de acuerdo -en cuanto a la creatividad e innovación como capacidad reflexiva, imaginativa y afectiva- es que han habido manifestaciones a través de diferentes épocas y movimientos literarios que aún ocupan un lugar propio y único en la historia de la literatura infantil.   

En estos tiempos ya nadie duda que la lectura sea indispensable para dominar el lenguaje e incentivar la imaginación de los niños por medio de cuentos infantiles, para que nazca en ellos alternativas recreativas, no forzadas que se revelen en la adultez como un aliado en su desarrollo personal y profesional. Es por esta razón que pienso que las palabras de Isaac Bashevis Singer, escritor polaco, que recibiera el premio Nobel de Literatura 1978, están vigente hoy día, al enumerar las razones porqué él escribía para niños.

Aquí estas razones:

(1) Los niños leen libros, no críticas literarias. No les dan la menor importancia a las críticas. (2) No leen para descubrir su identidad. (3) No leen para eximirse de culpas, para reprimir sus ansias de rebelión o para librarse de la alienación. (4) No sienten necesidad de psicología. (5) Detestan la sociología. (6) No tratan de entender ni Kafka ni el Finnegan´s Wake. (7) Todavía creen en Dios, en la familia, en los ángeles, demonios, brujas, gnomos, en la lógica, en la claridad, en la puntuación y en otras tonterías obsoletas por el estilo. (8) Adoran las historias interesantes y no lo comentarios ni las notas al pie. (9) Cuando un libro es aburrido, bostezan abiertamente, sin ninguna vergüenza ni miedo a los entendidos. (10) No esperan que su autor predilecto logre redimir a la humanidad. A pesar de ser niños, saben que el autor no tiene ese poder. Solo los adultos alimentan esas ilusiones infantiles.  

Entonces, por qué?

Un punto coincidente, con mis propios juicios, respecto a la obra que me ha presentado Marianela Puebla para que escriba el prólogo (que agradezco porque la he disfrutado de la mejor manera que puede hacerlo un lector, cual es ir in crescendo, -en progresión creciente-, el hambre por descubrir el desenlace) es que existe una lucidez intelectual -una suerte de aliento- que cuenta con el apoyo de un trabajo de tiempo completo, -como escritora comprometida con nuestra palabra-, es decir, se ha dedicado con frenesí a su vocación literaria, no hay vuelta atrás, ya estoy aquí y aquí me quedo, me parece escucharla.  

La novela NUESTRO SECRETO de Marianela Puebla, narra la historia de un niño hipersensible. Obra inmersa en un realismo mágico desprovista de toda  intención pedagógica o moralizadora, que contribuye al desarrollo de un magín de acontecimientos como motor de la imaginación de “Gerardo”, su protagonista, que se ve enfrentado a experiencias sobrenaturales y que irá experimentando a partir de la aplicación de castigos de encierro que usaban sus tíos en un cuarto oscuro bajo la escalera.

Novela, aparentemente, ilusoria, irreal y fantasiosa, pero vívida.

El lenguaje es directo y convincente. Actúa como conciencia, prudencia y emancipador que se adapta perfectamente a la literatura infantil para desdramatizar situaciones conflictivas y tensiones en un escenario de miedos y soledades, egoísmo y crueldad, de modo que se recrea también las fantasías de un niño que transgrede su realidad por una vida llena de emociones y aventuras.

Misterio, ingeniosidad y la forma de contar dan garantía del mérito de la obra.

Todos sus personajes están entrelazados y forman parte de una gran familia. No hacen falta nombre ingeniosos con que se bautizaban antiguamente en literatura infantil a los protagonistas. No obstante, curiosamente encontramos gnomos, como el repartidor de sueños,  el recogedor de pesadillas, el colector de suspiros, el capturador de gases, el recopilador de hojas secas, entre otros.

Marianela Puebla nos enseña que la literatura infantil está sometida a otras leyes que la literatura para adultos. Una puerta, por cierto calidoscópica, dentro de un marco cultural pedagógico infantil, de manera que sirve para enseñar y educar por medio de historias fantásticas. Una novela de dieciocho capítulos, que la acercan al mundo infantil, juvenil y, porqué no decirlo, adulto. Sugerente, en su temática. Inacabada, en cuanto a los fenómenos que no tienen explicación racional o científica. Sencilla, porque carece de adornos innecesarios y composturas en su lenguaje. Sorprendente, en función de la historia narrada. Psicosocial, como un hecho o mecanismo discriminatorio o resultante en la vida de l@s niñ@s huérfan@s. Virtuosa, en la enseñanza. Significativa, porque explica diferentes formas de interpretar el mundo de los niños. Sensible, para descubrir y apropiarse y disfrutar todas las potencialidades del ser humano desde el punto de vista formativo. Estimulante, porque abre paso a la imaginación y la fantasía. Educativa, porque posibilita el desarrollo del lenguaje, la memoria y la capacidad de recrear imágenes y escenas en la mente del/la niñ@.    

Finalmente, creo que es un yacimiento de respuestas para psicólogos, una puerta abierta para entrar en el mundo infantil, ya que muchas veces éstos abandonan la realidad en que viven para irrumpir en un mundo onírico, y así autoauxiliarse.   

San Pedro de la Paz, Chile, Agosto de 2010.  

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