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sábado, 10 de diciembre de 2016

Hannah Arendt, la lucha contra la indiferencia moral

Todavía puede verse, en la cartelera madrileña, la película Hanna Arendt, que retrata a la importante filósofa, especial-mente, durante cuatro años de su vida (1961-1964). Es el tiempo que le llevó cubrir, para The New Yorker, el juicio contra el criminal jerarca nazi Adolf Eichmann, secuestrado y encarcelado por el Estado de Israel, y escribir su contro-vertido libro Eichmann en Israel. Informe sobre la banalidad del mal. El film está dirigido por Margarethe von Trotta, realizadora, guionista y actriz del llamado nuevo cine alemán, y protago-nizada por Barbara Sukowa, que realiza un excelente trabajo. Por cierto, ambas mujeres, directora y actriz, llevaron también a la pantalla a otra importante autora, Rosa Luxemburgo.







El libro que escribió Hanna Arendt sobre Adolf Eichmann causó un considerable revuelo hasta el punto de que fue acusada por un montón de gente de filonazi. La idea que desarrolló de la "banalidad del mal" condujo a que fuera atacada y considerada enemiga de los judíos. Sin embargo, esta concepto es considerado hoy en día primordial para juzgar, no solo el nazismo, sino cualquier sistema totalitario. ¿Qué quiso expresar Arendt con "banalidad del mal"? La autora llega a la conclusión de que el crimen contra la humanidad por el que se juzga a Eichmann está más allá de todas las transgresiones imaginables; es decir, el mal supuestamente radical que está detrás de estos crímenes requiere una profundidad que ella no percibe en las declaraciones de Eichmann. Es muy bella una frase presente en el film: "el mal no puede ser radical, solo el bien". Así, surge la idea de un mal banal; cuando Arendt lo descubre, se dedica a investigar en lo que ella considera la actividad del espíritu: el pensamiento, la voluntad y el juicio. La filosofía de Arendt, no solo en la obra citada, puede decirse que gira en torno al pensar sobre lo que se hace; es algo, entonces, que no hizo Eichmann, fue incapaz de pensar y de juzgar lo que había hecho. Las conclusiones son controvertidas, ya que desde este punto de vista, se considera que Eichmann no pudo actuar como una persona libre y responsable; fue, como hemos dicho, tremendamente criticada especialmente en el mundo judío.

Son dos las grandes tesis que están detrás de las conclusiones de Arendt y, puede decirse, del conjunto de su filosofía. En primer lugar, considera que se había producido ya en su época cierto derrumbe de lo que parecía fijo y permanente en materia de moral, no hay nuevos asideros para los valores más allá de las simples costumbres, por lo que la incapacidad para pensar que puede tener el individuo es más fuerte en este contexto. La segunda tesis de Arendt está ya desarrollada en su obra Los orígenes del totalitarismo, donde decía que la esencia totalitaria reside en que las personas se convierten en meros funcionarios (en el peor sentido del término); los individuos de un régimen totalitario serían elementos del engranaje de una maquinaria que se mueve desde fuera, hasta el punto de que no tienen opción para dejar de cooperar dentro de ese mecanismo por muy malo que sea (ya que siempre se considera que es peor para el conjunto dejar de cooperar). Es por eso que esos individuos que forman parte de un engranaje totalitario nunca pensaron en la sustancia de lo que hacían. Arendt distingue entre dictadura y régimen totalitario; si los dictadores cometen crímenes de forma consciente para llevar a cabo sus fines, en un sistema totalitario los crímenes no son percibidos como tales por quienes los ejecutan.

Desde este análisis, los crímenes en un régimen totalitario no son cometidos por sádicos ni monstruos, sino por personas corrientes, incluso respetables. Según Arendt, en un sistema de estas características, solo una persona que sea capaz de pensar, que pueda llevar a cabo un ejercicio de autoreflexión y autocrítica, concluirá que no puede hacer determinada acción con el fin de no cooperar ni convivir con el crimen. Así, la persona con conciencia moral para Arendt es la que elige no realizar un acto que atenta contra su propia conciencia y se niega también a seguir viviendo con los criminales (los que, precisamente, carecen de conciencia moral). La filosofía moral de esta autora parte de lo concreto para llegar a establecer unos principios generales, puede decirse que es una manera de dar la vuelta a Kant; ya no existirían reglas universales fiables, las cuales en cualquier caso pueden conllevar el peligro de convertirse en hábitos fijos de pensamiento que impidan apreciar la riqueza y diversidad de la realidad. Es significativo que, en la película que nos ocupa, cuando un personaje le reprocha no haber pensado en el "pueblo judío", ella rechace un concepto abstracto de "pueblo" y reclame su entorno afectivo (que puede considerarse real y concreto; por muy controvertida que sea esta postura, ya que consideramos necesario elevar el interés humano de lo concreto a lo universal). En cualquier caso, el que permanece fiel a unos valores preconcebidos de pensamiento, ya ha dejado de pensar para Arendt; es la norma, convertida en algo rígido e inflexible, la que le dice lo que tiene que hacer en cada caso. Cuando al individuo se le da ya todo pensado, se acaba volviendo superfluo como persona y es intercambiable con cualquier otra; y eso es lo que considera Arendt que ocurrió con Eichmann.

Pensamiento y juicio son dos actividades primordiales del espíritu y muy relacionadas entre sí. La capacidad de pensar es, para Arendt, buscar el sentido a las cosas; para ello, hay que ser capaz de distanciarse de la realidad: salirse del orden establecido. Salirse de ese orden, de cualquiera, supone un pensamiento verdaderamente subversivo; la conclusión del pensamiento no sería el conocimiento (tarea de la ciencia), sino el juicio, que será finalmente un juicio de valor. ¿Cómo se llega a ese juicio moral? Si el primer paso es ese distanciamiento del mundo para contemplarlo, después se produce cierto diálogo de la persona consigo misma; existe una interrogación sobre las cosas y sobre sí mismo para luego desarrollar una mentalidad amplia (es decir, el pensar no es solo una actividad solitaria, después se produce un afán comunicativo). En definitiva, el pensamiento, solitario y subjetivo en principio, se acaba exponiendo a las opiniones de los demás; se convierte en lenguaje y se hace público, se expone al juicio del resto.

Pero, ¿cómo es posible saber si el individuo que piensa luego lleva a cabo el juicio correcto? Como hemos dicho, Arendt decide que Eichmann es un burócrata incapaz de pensar, se ha convertido en alguien que ha renunciado a su condición de ser humano, algo por lo que es igualmente despreciable. No obstante, si esto es comprensible y seguramente correcto, no todo la persona que piensa y juzgue puede que acabe realizando lo correcto a nivel moral; algunos autores han observado que la filosofía moral de Arendt necesita de la capacidad intuitiva del individuo al carecer de criterios previos. No obstante, tienen que darse una serie de rasgos para el juicio moral: la perspectiva imparcial del espectador y la integridad de la condición humana. En cualquier caso, Arendt no parece tener intenciones normativas, le interesa más que se piense y se confronten juicios diversos para asegurar la pluralidad y la crítica; así, no existirían grandes verdades morales, sino cierto relativismo, lo cual convertirá a Arendt en una autora del gusto de la posmodernidad. Se esté totalmente de acuerdo con Arendt, o no, es una visión primordial para estimular a las personas para que piensen por sí mismas y no se dejen absorber por el pensamiento establecido.

La integridad moral pasa, seguramente en primer lugar, por una lucha contra la indiferencia.

J. F. Paniagua
Periódico Tierra y Libertad, septiembre 2013
http://www.nodo50.org/tierraylibertad/7articulo.html
Tags: Hannah Arendt • biografía • lucha • historia • moralidad

martes, 1 de noviembre de 2016

Diamela Eltit, la escritora de Chile

A finales de los 80 Diamela Eltit compartía frente a la cámara de Alfredo Jaar un poema que hablaba del terror y de estropear la vida. El registro en blanco y negro fue exhibido hace poco más de un mes en el encuentro “eX-céntrico: Disidencias, soberanías, performance” y formó parte de la obra “Estudios sobre la felicidad”. En la cinta aparece Eltit con el cabello corto y una expresión solemne, apenas unos segundos entre cientos de testimonios que participaron del proyecto.

Ya han pasado más de 35 años de esa grabación y la pregunta de Jaar sobre si somos o no felices los chilenos parece particularmente contingente al momento de leer Réplicas (Seix Barral, 2016), conjunto de artículos y ensayos en los que Diamela Eltit entrega una mirada crítica y perspicaz sobre el Chile de la última década a través de temas como el arte, literatura y política.


Réplicas retrata al Chile de Camila Vallejo y de la agrupación CADA, rememora el boom latinoamericano y analiza el mundo-selfie y las consecuencias de un sistema económico instalado en dictadura, entre otros muchos temas. El texto se divide en siete segmentos titulados según la flora y fauna kawéskar, e incluye relatos orales que surgieron a partir de un trabajo de hace tres décadas con el lingüista Óscar Aguilera. “El pueblo kawéskar era canoero y pensé que ese viaje nomádico me permitía organizar el libro y señalar la extinción del pueblo”, explica Eltit, quien dicta clases en la UTEM y, desde 2007, en la Universidad de Nueva York.

En “Réplicas” hay varios ensayos dedicados a la figura de Gabriela Mistral. Durante los últimos años ha habido una relectura de la poesía de Mistral, desde que el Estado adquirió el archivo de Doris Atkinson y luego de la publicación de “Niña Errante”. Como conocedora de su correspondencia y de su obra ¿Cómo siente que ha cambiado la percepción de los chilenos respecto a la figura de Gabriela Mistral?

Depende de cuáles chilenos. Yo pienso que Mistral por el premio Nobel y su importancia ha pertenecido a un signo de identidad del Estado, aunque también del mercado. Pienso que la primera aproximación a Mistral fue en la parte más cursi de lo femenino, que era lo que la época leía y validaba. Después hubo un segundo momento hacia la Mistral más pensante que organizaba sedes de pensamiento, que escribía en El Mercurio como columnista y tenía un orden crítico, no era solo poeta. Luego vino este nuevo enfoque planteado desde la diversidad sexual, en un momento en que las identidades sexuales están teniendo un protagonismo mayor. Es decir, nada ha ocurrido fuera de su tiempo. Hay figuras que son muy pétreas, pero Mistral se modifica y siempre se va a modificar según el orden de los tiempos. Hay además algo inamovible que es el Norte Chico, que es mistraliano.

Y respecto a esta primera referencia que hacía de Mistral, en un ensayo de “Réplicas” se comenta un personaje de Marta Brunet llamado María Rosa. María Rosa niega el romanticismo como centro estructural del sujeto femenino, siendo una excepción para la época. En el libro hay una crítica hacia la narrativa femenina volcada hacia un otro que generalmente es un hombre. En ese sentido ¿Cuánto cree que ha cambiado el panorama en la escritura femenina?

Brunet es completamente excepcional. Es interesante que ella era laica, por lo tanto no estaba revestida de un pensamiento católico y pudo pensar más republicanamente el tema de la mujer. Ella puso una otra que no estaba en ese momento escrito. Yo pienso que la gente tiene que escribir lo que quiera, aquí no hay imposiciones. Efectivamente el tema más bestsellerístico de mujeres está muy ligado a lo masculino. La mujer sigue siendo un “no” que depende de un “sí” que es el hombre que tiene al frente. O no lo tiene al frente, se va o se queda. Pero su ser en el mundo no es autónomo. Por supuesto no quiero desarmar las historias amorosas y su importancia, porque lo emotivo es muy definitivo en cada uno. Pero el modo en que se cursa como superior-inferior a mí me parece que no contribuye a generar subjetividades femeninas más poderosas, más complejas, con deseos más erráticos y menos formateados por el sistema. Me parece que es una pérdida cuando se reduce al universo amoroso, ya sea del gran encuentro o de la gran decepción. Creo que hay una consciencia de género y las mujeres escritoras estamos muy mal ubicadas en las organizaciones literarias, en el punteo, quiénes se nombran, quiénes no se nombran. Incluso se omiten, porque una cosa que no se nombren porque no se conocen y otra cosa es la omisión misógina. Las políticas de las mujeres deberían incrementar sus propios imaginarios. En ese sentido también pienso que es interesante cómo las disidencias sexuales se organizan en los espacios literarios de manera política.

Siguiendo la misma línea, a lo largo de la historia el Premio Nacional ha sido otorgado solo cuatro veces a escritoras ¿por qué cree que ha sido tan esquivo?

Obedece a la mala repartición de género, a una simetría que está sostenida por la élite. No solamente la naturalizan, sino que la habitan, la circulan y la promueven. Me parece que es parte de un síntoma mayor, sin considerar los premios como algo trascendente o estructural. En realidad los premios no son lineales con lo literario. Si se escribe para ganar un premio estamos jodidos. Viéndolo como un dato sociológico, es una forma de repartición social. Incluso las propias mujeres son colaboradoras de esa simetría de manera intensa, porque o están enteramente colonizadas por lo masculino o piensan de manera ingenua que a buen árbol se arrima buena sombra lo cobija. Pero en realidad si seguimos ese refrán se quedan en la sombra del árbol.

En “Réplicas” en un momento se habla de la nula visibilidad de las lesbianas y la jerarquización de hombres y mujeres en organizaciones como el Movilh o Iguales, ¿por qué cree que sucede esto dentro de organizaciones que se piensan como disidentes?

Es lo mismo, se repite el hombre como falorector del universo social. Y se apodera de la palabra, del lenguaje. Estas organizaciones han traído reflexiones, han dialogado bien con el Estado y han conseguido ciertas áreas emancipatorias. Sin embargo su estructura repite la misma simetría en las hablas públicas. Una integrante de una de las organizaciones, Emma de Ramón, disintió de lo que yo decía, que me parece muy legítimo. Yo no me refería a cómo está organizada esa estructura internamente, sino a quiénes toman la palabra en lo público. Quiénes se sientan en las mesas de discusión en lo público, quiénes van al Congreso. En ese sentido esas organizaciones están enteramente formuladas desde lo masculino. Se repite el mismo escenario que lo heterosexual, no es distinto. Hay instituciones muy interesantes como la de Erika Montecinos “Rompiendo el silencio” o muchas otras. La pregunta es qué pasa con esas voces que no llegan al espacio público aunque tengan una existencia de muy larga data. Se repite lo mismo que en los espacios heterosexuales y por eso dije – y eso ofendió un poco – que son estructuras heterogays, que lo sigo pensando, entendiendo que es una afirmación un poco polémica.

Volviendo a lo literario, siempre se habla de modas. Cuando aparecen voces nuevas se los trata de encasillar en ciertos espacios, ¿identifica un sello en las generaciones de jóvenes escritores?

Yo no he leído todo, en parte porque hay muchos libros y muchas editoriales independientes con una capacidad de circulación reestringida. Lo que he leído en general es que habría una mirada más bien desoladora sobre el presente. Un joven que tiene que resguardarse a sí mismo y ese resguardarse es muy accidentado. En algunos casos conduce a la muerte, entonces el cuerpo y la sexualidad adquieren más poder porque es lo único que se tiene y no hay un horizonte. Sin utopía, sin salida, por ahí van algunas de las formas. Incluso hay libros naturalistas o de un realismo exacerbado que dan cuenta de otro registro de desamparo social general, no solo chileno, sino que hay un desamparo general por el neoliberalismo.

Claro, justamente en “Réplicas” hay una alusión constante al capitalismo exacerbado que estamos viviendo. Se habla del fin del ciclo de la Concertación y la situación política actual en Chile. Con el destape del caso Penta, Caval, SQM, ¿cómo cree que se podría recuperar la credibilidad en la clase política y qué rol cree que debe jugar la ciudadanía?

Estamos viviendo un momento muy intenso, interesante y agobiante. Cualquier iniciativa que toque vagamente el capital produce terremotos públicos. El punto es cómo perforar ese blindaje del capital. La propuesta del Gobierno para AFP aparentemente conserva la línea general y toca algunos aspectos tocables. La ciudadanía expresa su deseo pero hay un muro que hasta el momento ha sido infranqueable y tiene que ver con la Constitución. Para que ese muro se haga más poroso tendría que haber una Asamblea Constituyente que reestableciera derechos, que pusiera límites. Mientras eso no pase ese muro conserva todo su poder, porque tiene todos los periódicos, la mayoría de las radios y las redes. La misma gratuidad, una provocación que es muy interesante y necesaria, para mí es todo un logro. Pero claro, las universidades públicas no ampliaron matrícula. Mientras las universidades públicas no amplíen matrícula y cambien condiciones de ingreso esa gratuidad va a favorecer solo a las universidades privadas porque hay una crisis en la educación de magnitud.

En uno de sus ensayos usted se refiere al “mundo selfie” como este mundo en el que se está expuesto a internet. Recientemente Julian Assange, director de Wikileaks, dijo que Google hoy recibía más datos que los propios dispositivos de inteligencia de Estados Unidos. ¿Cómo observa el escenario en relación al uso de medios digitales considerando esta evidente red de vigilancia global a la que estamos expuestos?

Bueno, todos los instrumentos de comunicación son también empresas, no son inocentes ni van a beneficiar a cada sujeto. Si pensamos en Facebook que es algo multitudinario y se vende en la bolsa de valores, mientras más usuarios tiene más suben los precios de sus acciones. Se usan esos mecanismos en general para exaltar logros. Que ganó esto, que le fue bien, que entró a tal. Entonces está inclinando a la población a cierta depresión, porque la gente puede tener logros, pero también tiene tremendos desastres. Cuando tú ves que todo el mundo es feliz menos tú, te empiezas a preguntar qué pasa con tu propia vida. Entonces genera zonas depresivas. Es un formato que no se puede intervenir, que es seriado y multitudinario. Eso a su vez es un instrumento más que valioso para todas las agencias de seguridad y para las grandes empresas que necesitan datos sobre consumo. Twitter con 140 caracteres es un límite, ¿bajo qué criterio se siguieron esos 140 caracteres? ¿quién decidió? Hay que ver hasta qué punto somos una máquina de producción de esas grandes empresas.

Y considerando el uso masivo de Snapchat donde las historias duran solo 24 horas y esta cultura de lo inmediato que estamos viviendo, ¿cómo se podrían proyectar las relaciones interpersonales a futuro?

Pienso que es interesante la tecnología. No hablo de no usar Facebook o Twitter, creo que tenemos que leer los instrumentos que tenemos y comprenderlos. No hay que navegar en ellos ingenuamente, tenemos que entender que son compañías que ganan con tu participación. Cada vez que pones algo estás incrementando las ganancias. También son políticas de desmemoria, porque necesitan renovar. Por otro lado pienso que una vez que ya entraste en la tecnología nada es borrable. Se incrementa la vigilancia, pero también se podrían incrementar algunas hablas que necesitan ser escuchadas. WhatsApp pone a la escritura como primordial, que estaba muy por debajo de la imagen. Ahora la gente escribe alterando las gramáticas y me parece interesante como subversión frente a la gramática académica. Por muy banal que sea el mensaje en WhatsApp tienes que tener una organización para que te entiendan y se repone una capacidad de estar leyendo. Creo que sobre todos esos mecanismos podría haber una gran reactualización de la lectura y la escritura.

Por último, ¿en qué proyectos está hoy?

Estuve trabajando de manera bastante absorta en el libro, eso me suspendió muchas otras cosas. Tengo la posibilidad de escribir una novela. Es una escena más bien amorosa, cómo navegar con la novela entendiendo que después nos vamos a separar de manera irreversible. Estoy tratando de llegar a un acuerdo para que nos enamoremos. Por otra parte estoy con harto trabajo, sigo en la UTEM y me voy a seguir trabajando a Nueva York. Pienso que necesito descansar porque estoy más vieja, como la señora de la portada de “Réplicas”. De alguna manera soy yo misma, es la vieja pensando.



Foto: latercera.com

jueves, 13 de octubre de 2016

Allen Ginsberg y Bob Dylan








Ginsberg y Dylan son frecuentemente vistos como un padre judío e hijo. Ciertamente, que estaban cerca, y Dylan ha citado a menudo como Ginsberg una gran influencia en su vida y trabajo; sin embargo, eran sólo quince años de diferencia por nacimiento y cinco por la publicación seminal. Por supuesto, esto no es más que una afrenta a las connotaciones más literal de la descripción del padre-hijo de su relación, y no quita nada a la influencia trascendental del poeta beat tenía en el legendario compositor.

Dylan duda Ginsberg visto como una figura paterna, como se evidencia en su película, Renaldo y Clara. Aquí, Ginsberg juega un carácter consejos ofrenda conocido como el padre. Él también aparece, velando por Dylan, en el fondo de Subterranean Homesick Blues de la cantante.

Sin embargo, si vamos a obligar a las metáforas en su relación, entonces tal vez uno más exacto sería como hermanos, ya que aunque Ginsberg desempeñó el papel de mentor, que estaban más cerca que tales vistas cerrado podría sugerir. Encontraron uno en el otro un genio compartido y colaborado en algunos proyectos, alabando entre sí a través de una larga amistad.

Dylan diría, "No empecé a escribir poesía hasta que yo estaba fuera de la escuela secundaria. Yo tenía dieciocho años o así que cuando descubrí por primera vez Ginsberg, Gary Snyder, Philip Whalen, Frank O'Hara y esos tipos. "Así que, claramente, en un principio fue una relación de una manera, con Dylan inspirado a escribir por la Generación Beat.

Sin embargo, Ginsberg encuentra en las canciones de Dylan el mismo tipo de espíritu con el que infunde su propia poesía. La protesta y la mística que describió en el arte de Dylan como "cadenas de imágenes intermitente" son evidentes en la mayoría de volumen de trabajo de Ginsberg.

El principio
Bob Dylan llegó a la ciudad de Nueva York en 1961, siguiendo los pasos de Woody Guthrie, y Allen Ginsberg volvió allí en diciembre de 1963. A través de Al Aronowitz, el periodista y su conocimiento compartido, los dos poetas se reunieron.

"Conocí a Bob en una fiesta en la octava calle Librería, y me invitó a ir de gira con él. Acabé no ir, pero, chico, si hubiera sabido entonces lo que sé ahora, habría ido como un flash. Había probablemente me han puesto en escena con él ". (Nueva York, principios de 1960)

"Su imagen era corriente subterránea, bajo tierra, inconsciente en la gente ... algo un poco más misterioso, poético, un poco más de Dada, más en los corazones y las cabezas de la gente eran en realidad más que en el que" debería ser "de acuerdo a alguna teoría enojado ideológico." ( San Francisco, 1965)

Ambos extractos de prosa deliberada: Selected Essays 1952-1995, A. Ginsberg (Harper Perenne: 2001)

Ginsberg elogió el trabajo de Dylan como devolver la poesía para el cuerpo humano a través del medio de la música. Así como aparecer en Renaldo y Clara y Subterranean Homesick Blues, escribió tres poemas en alabanza de Dylan y escribió los sleevenotes del deseo: "descubrimiento grande, estas canciones son la culmintation de la poesía-música como soñado en los años 50 y principios de los 60 . "y de acuerdo con Mel Howard," Allen vio Dylan conectado con razón a toda la tradición del movimiento beat, ya través de ella a los poetas anteriores ".

Y en las sleevenotes de Bringing It All Back Home , Dylan escribió, "¿por Allen Ginsberg no fue elegido para leer la poesía en la inauguración perturba mi mente."

La amistad floreciente
En noviembre de 1971, Ginsberg y Dylan colaboraron en canciones destinadas para un álbum aún inédita llamada Alma Santa Jelly Roll. Existen las canciones en forma de contrabando en línea, y la mayoría están disponibles a través del proyecto PennSound . (Edición: Fueron puestos en libertad como primer blues en 1983 y puesto en libertad este año, 2016, como última palabra en primer blues ).

Las canciones o álbumes, consisten en el escrito conjuntamente 'Vómito expreso', 'septiembre sobre Jessore Road' y 'Jimmy Berman, así como poemas de William Blake con música y varios poemas escritos por el propio Ginsberg.

En todo momento, Ginsberg lleva la voz principal con Dylan en la guitarra, armónica y coros. Las canciones fueron grabadas en el Record Plant de Nueva York.

La pareja también realizó cinco canciones, incluyendo 'de septiembre sobre Jessore Road' y William Blake '' Canción de la enfermera "y" Un sueño ", en PBS-TV, Nueva York. Las canciones fueron grabadas en los estudios de PBS-TV en octubre y contó con Peter Orlovsky y Gregory Corso en la voz, junto a David Amran y Happy Traum.

Este tipo de colaboraciones conjuntas desdibujan aún más la imagen de Ginsberg como el padre de Dylan, y arroja luz sobre su respeto mutuo el uno al otro.

Sin embargo, otro punto de vista de su relación es la de Ginsberg hacerlo como lo hicieron Cassady y Burroughs y cerrar la brecha entre las generaciones y movimientos de la segunda mitad del siglo XX. Mientras que Cassady unió fuerzas con los Merry Pranksters y la generación psicodélica, y Burroughs entró en experimentaciones con la música y los artistas de épocas posteriores, Ginsberg se trasladó desde los años 50 del golpe en los años 60 de protesta, influir y trabajar junto a la personificación de la cultura de protesta y el cambio social, Bob Dylan.

De hecho, después de conocer a Dylan, Ginsberg entrar en un período de activismo social y político sin igual, uniendo fuerzas con Norman Mailer para defender Burroughs El almuerzo desnudo, testificando en apoyo de Jack Smith de Flaming Creatures, el apoyo al movimiento por la legalización del cannabis, lo que demuestra por la libertad de la sexualidad y contra el capitalismo. Como dijo Graham Caveney, "Si Dylan estaba empezando a proporcionar a la banda sonora de la contra-cultura, Ginsberg se dio tanto en una cara y las redes que son esenciales en el sostenimiento de su impulso."

Rolling Thunder Revue
En 1975 Dylan se encamina por su gira Rolling Thunder Revue, que él era filmar y se convierten en Renaldo y Clara. La gira fue una de pequeños conciertos, no más de tres mil personas, que mezcla teatro y la música, y en medio de conciertos el autobús turístico vería filmación de escenas y acciones que Dylan más tarde cortados juntos. Toda la película estaba destinada a reducir la cantidad del concierto en vivo con una historia que fue escrita por un guionista, pero se separaron y tomó una vida propia. Originalmente se trataba de una colección de imágenes de la vida y los sueños de Dylan, dijo mística y surrealista, en la casa de su poesía.

De acuerdo con el organizador Lou Kemp, el grupo original de los músicos "sería salir por la noche y encontrarse con la gente, y que acabábamos de invitar a que vengan con nosotros. Empezamos con un grupo relativamente pequeño de músicos y apoyar a las personas, y terminamos con una caravana. "

En el escenario, durante la noche de apertura, Ginsberg se unió en el canto 'Esta tierra es tu tierra', y en espectáculos posteriores iba a actuar como poeta y armonizador. Sin embargo, a pesar de Ginsberg acompañó a la Rolling Thunder Revue durante la mayor parte de su recorrido, muchos de sus lecturas de poemas fueron cortadas de la etapa de mantener los espectáculos para longitudes razonables. Una excepción importante fue la actuación en la prisión de Estado de Clinton, donde Rubin Carter, el boxeador de quien 'huracán' fue escrito, y cuyo caso la defensa de la gira fue recaudar fondos para, fue encarcelado. Durante este espectáculo, se incluyeron recitaciones de poemas de Ginsberg.

Dos de las escenas más conocidas de la película representan Ginsberg como mentor de Dylan - en Lowell, que explica la noción católica de las Estaciones de la Cruz, y durante su visita a la tumba de Kerouac. Estas escenas explorar puntos de vista religiosos de Ginsberg como maestro, aunque una guía católica en lugar de como un budista. Y en otras escenas Kerouac y poesía beat se discuten, la promoción de la imagen de Ginsberg como una importante influencia sobre Dylan.

Así que mirando hacia atrás sobre la relación entre los dos poetas, es difícil de seguir con el análisis convencional de su relación como la de un padre-hijo, la influencia de una sola vía. Más bien, se pueden ver como algo similar a los hermanos, o en el infierno, ¿por qué no los llaman los amigos, ya que, de hecho, eran? Claro, tal vez Dylan aprendió más de Ginsberg, sino que interactuó y colaboró, y que respete el uno al otro. Dylan puede haber descubierto las obras de Ginsberg antes Ginsberg descubrió Dylan, sino que se golpeaba la poesía estaba lejos de su única influencia, y Ginsberg aprendido mucho de Dylan, y juntos ayudado a llevar el espíritu beat en los años sesenta y, además, una nueva generación de activismo social y art.


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Billy Collins nació en Nueva York en 1941. Es poeta de reconocido prestigio en los Estados Unidos, partidario de la claridad formal y constructiva, de una poesía fácilmente comprensible a nivel lingüístico y que elude cualquier tipo de sujeción métrica o estrófica. Ello ha contribuido sin duda a la gran popularidad de que goza en su país; en el ámbito anglosajón europeo, los asistentes a sus recitales le han llegado a preguntar «cuándo va a dejar de hacer prosa» [sic]. A quienes definen como ‘fácil’ su poesía, opone él la noción de ‘hospitalaria’.






Invención


Esta noche la luna es una galleta
mordida
flotando en el cielo,

y en una semana más o menos
según el calendario
probablemente parezca

un plateado balón,
y hace nueve, diez días tal vez
me recordaba una afilada y delgada uña.

Mas finalmente—
a últimos de mes,
calculo—

se consumirá
hasta ser nada,
nada más que estrellas en el cielo,

y tendré algunas noches
para mí mismo,
tiempo para dar reposo a mi agitada pluma.


·


Invention


Tonight the moon is a cracker,
with a bite out of it
floating in the night,

and in a week or so
according to the calendar
it will probably look

like a silver football,
and nine, maybe ten days ago
it reminded me of a thin bright claw.

But eventually --
by the end of the month,
I reckon --

it will waste away
to nothing,
nothing but stars in the sky,

and I will have a few nights
to myself,
a little time to rest my jittery pen.







Otra razón por la que no guardo una pistola en casa


El perro de los vecinos no va a dejar de ladrar.
Está ladrando con el mismo sonoro y rítmico ladrido
con que ladra cada vez que se van de casa.
Deben de ponerlo en marcha cada vez que se van.

El perro de los vecinos no va a dejar de ladrar.
Cierro todas las ventanas de la casa
y pongo una sinfonía de Beethoven a todo volumen
mas aún puedo oírlo amortiguado a través de la música,
ladrando, ladrando, ladrando,

y ahora puedo verlo sentado entre la orquesta,
alzando la cabeza con aplomo como si Beethoven
hubiera incluido una parte para ladrido de perro.

Cuando el disco se acaba, sigue ladrando,
allí sentado en la sección de oboe ladrando,
sus ojos fijos en el director, quien
le marca con su batuta

mientras el resto de músicos escucha en respetuoso
silencio el famoso solo para ladrido,
esa coda sin fin que fue lo primero en consagrar
a Beethoven como genio innovador.


·


Another Reason Why I Don't Keep A Gun In The House


The neighbors' dog will not stop barking.
He is barking the same high, rhythmic bark
that he barks every time they leave the house.
They must switch him on their way out.

The neighbors' dog will not stop barking.
I close all the windows in the house
and put on a Beethoven symphony full blast
but I can still hear him muffled under the music,
barking, barking, barking,

and now I can see him sitting in the orchestra,
his head raised confidently as if Beethoven
had included a part for barking dog.

When the record finally ends he is still barking,
sitting there in the oboe section barking,
his eyes fixed on the conductor who is
entreating him with his baton

while the other musicians listen in respectful
silence to the famous barking dog solo,
that endless coda that first established
Beethoven as an innovative genius.







Consuelo


Qué agradable no viajar a Italia este verano,
recorrer sus ciudades y ascender la pendiente de sus tórridos pueblos.
Cuánto mejor deambular por estas calles familiares,
absorbiendo el significado de cada cartel y señal de tráfico
y los bruscos gestos que hacen con la mano mis compatriotas.

No hay conventos aquí, ni frescos desmoronados o famosas
cúpulas y no es necesario memorizar una sucesión
de reyes o pasear los húmedos rincones de los calabozos.
No es necesario dar vueltas en torno a un sarcófago, contemplar
la cama diminuta de Napoleón en Elba, o los huesos de un santo en redoma.

Cuánto mejor dominar el simple recinto hogareño
que empequeñecerse ante columna, arco o basílica.
¿Por qué hundir la cabeza en locuciones extranjeras y arrugados mapas?
¿Por qué meter paisajes en una hambrienta cámara de un sólo ojo
ansioso de tragarse el mundo, monumento tras monumento?

En vez de recostarse en un café ignorando cómo se dice helado,
bajaré a donde el coffee shop y la camarera
conocida como Dot*. Me deslizaré en la corriente del periódico
matutino, las barreras del lenguaje destruidas,
los ríos del idioma fluyendo libremente, los huevos despachados sin problema.

Y tras el desayuno, no tendré que buscar a alguien
deseoso de fotografiarme rodeando con mi brazo al propietario.
No repasaré la factura ni registraré en un diario
qué tuve que comer y cómo incidía el sol en la ventana.
Basta con volver a subirse al coche

como si fuera el gran automóvil del mismísmo idioma inglés
y haciendo sonar mi cuerno** vernáculo, acelerar
por una carretera que nunca me llevará a Roma, ni siquiera a Bolonia.


* El nombre propio de la camarera, Dot, diminutivo de Dorothy, tiene en inglés como nombre común el significado de ‘punto’ ortográfico.
** La palabra Horn significa 'cuerno', 'trompa acústica' y también 'bocina del coche'.


·


Consolation


How agreeable it is not to be touring Italy this summer,
wandering her cities and ascending her torrid hilltowns.
How much better to cruise these local, familiar streets,
fully grasping the meaning of every roadsign and billboard
and all the sudden hand gestures of my compatriots.

There are no abbeys here, no crumbling frescoes or famous
domes and there is no need to memorize a succession
of kings or tour the dripping corners of a dungeon.
No need to stand around a sarcophagus, see Napoleon's
little bed on Elba, or view the bones of a saint under glass.

How much better to command the simple precinct of home
than be dwarfed by pillar, arch, and basilica.
Why hide my head in phrase books and wrinkled maps?
Why feed scenery into a hungry, one-eyes camera
eager to eat the world one monument at a time?

Instead of slouching in a café ignorant of the word for ice,
I will head down to the coffee shop and the waitress
known as Dot. I will slide into the flow of the morning
paper, all language barriers down,
rivers of idiom running freely, eggs over easy on the way.

And after breakfast, I will not have to find someone
willing to photograph me with my arm around the owner.
I will not puzzle over the bill or record in a journal
what I had to eat and how the sun came in the window.
It is enough to climb back into the car

as if it were the great car of English itself
and sounding my loud vernacular horn, speed off
down a road that will never lead to Rome, not even Bologna.








Junto a una piscina en las afueras de Siracusa


He pasado toda la tarde luchando por conseguir comunicarme en italiano con Roberto y Giuseppe, que han empezado a parecerse a los dos personajes de mi Italiano para Principiantes, esos que están siempre de compras o preguntando por horarios de trenes, y ahora apenas puedo hablar o escribir en Inglés.


·


By A Swimming Pool Outside Syracusa

All afternoon I have been struggling to communicate in Italian with Roberto and Giuseppe, who have begun to resemble the two male characters in my Italian for Beginners, the ones who are always shopping or inquiring about the times of trains, and now I can hardly speak or write English.




Goya - Autorretrato



Sombrero de candelas


En la mayor parte de los autorretratos es el rostro lo que domina:
en Cézanne son dos ojos nadando en pinceladas,
Van Gogh mira fijamente desde un oscuro halo en torbellino,
Rembrandt asoma como si se tomara un respiro
del cuadro Sansón cegado por los filisteos.

Pero en éste, Goya está bastante alejado del espejo
y se nos muestra ante la mesilla de su estudio
frente a un lienzo recostado en un alto caballete.

Parece dirigir una sonrisa hacia nosotros, como si supiera
que nos divertiría contemplar su extraordinario sombrero,
cuya cinta a todo alrededor está llena de sujetavelas,
un artilugio que le permitía trabajar de noche.

No puedes sino preguntarte cómo sería
llevar un candelero así en la cabeza
como si fueras un salón o una sala de conciertos andante.

Mas una vez has visto este sombrero, ya no necesitas leer
ninguna biografía de Goya ni memorizar fechas.

Para comprender a Goya sólo tienes que imaginarlo
encendiendo las velas una a una, y luego poniéndose
el sombrero, preparado para una noche de trabajo.

Imagínalo sorprendiendo a su mujer con el nuevo invento,
la risa como ante un pastel de cumpleaños cuando viera ella el resplandor.

Imagínalo parpadeando a través de las habitaciones de su casa
en compañía de sombras que vuelan por los muros.

Imagina que un viajero perdido llamara a su puerta
una oscura noche en la colina, país de España.
‘Pase’, le diría, ‘estaba retratándome a mí mismo’,
parado en el umbral y sosteniendo el mango de un pincel,
iluminado bajo el fulgor de su famoso sombrero de candelas.


·



Candle Hat


In most self-portraits it is the face that dominates:
Cezanne is a pair of eyes swimming in brushstrokes,
Van Gogh stares out of a halo of swirling darkness,
Rembrant looks relieved as if he were taking a breather
from painting The Blinding of Sampson.

But in this one Goya stands well back from the mirror
and is seen posed in the clutter of his studio
addressing a canvas tilted back on a tall easel.

He appears to be smiling out at us as if he knew
we would be amused by the extraordinary hat on his head
which is fitted around the brim with candle holders,
a device that allowed him to work into the night.

You can only wonder what it would be like
to be wearing such a chandelier on your head
as if you were a walking dining room or concert hall.

But once you see this hat there is no need to read
any biography of Goya or to memorize his dates.

To understand Goya you only have to imagine him
lighting the candles one by one, then placing
the hat on his head, ready for a night of work.

Imagine him surprising his wife with his new invention,
the laughing like a birthday cake when she saw the glow.

Imagine him flickering through the rooms of his house
with all the shadows flying across the walls.

Imagine a lost traveler knocking on his door
one dark night in the hill country of Spain.
"Come in, " he would say, "I was just painting myself,"
as he stood in the doorway holding up the wand of a brush,
illuminated in the blaze of his famous candle hat.






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