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lunes, 21 de septiembre de 2009

LA NOCHE Y EL LOCO KHALIL GIBRAN KHALIL



"La noche y el loco"

- Soy como tú, ¡oh Noche!, oscuro y desnudo; camino por la flameante senda que está por encima de mis sueños diurnos, y siempre que mi planta toca la tierra brota de ella un roble.

-No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues aún te vuelves a ver cuán grande es la huella de tus pasos en la arena.

-Soy como tú, ¡oh Noche!, silente y profundo, y en el corazón de mi soledad yace una diosa en trabajo de parto; y en el ser que de ella está naciendo el Cielo toca al infierno.

-No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues te estremeces aún antes de sentir el dolor, y el canto del abismo te aterroriza.

-Soy como tú, ¡oh Noche!, salvaje y terrible; pues mis oídos perciben los gritos de naciones conquistadas y suspiros de olvidadas tierras.

-No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues aún consideras a tu yo pequeño un compañero, y no puedes ser amigo de tu yo gigante.

-Soy como tú, ¡oh Noche!, cruel y terrible, pues mi pecho está alumbrado por barcos que arden en la mar, y mis labios están húmedos de sangre de guerreros degollados.

-No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues aún está en tí el anhelo de encontrar a tu alma gemela, y no has llegado a ser ley para ti mismo.

-Soy como tú, ¡oh Noche!, gozoso y alegre; pues quien mora en mi sombra está ahora ebrio de vino virgen, y quien me sigue va pecando con regocijo.

-No; no eres como yo, ¡oh Loco!, pues tu alma está envuelta en el velo de los siete pliegues, y no llevas en la mano el corazón.

-Soy como tú, ¡oh Noche!, paciente y apasionado; pues en mi pecho están enterrados mil amantes muertos, envueltos en sudarios de marchitos besos.

- Loco, ¿de veras piensas que eres como yo? ¿Te pareces a mí? ¿Puedes cabalgar la tempestad como un potro salvaje, y asir el relámpago cual si fuera una espada?

-Sí; como tú, ¡oh Noche!, soy como tú, poderoso y alto, y mi trono se asienta sobre montañas de dioses caídos; y también ante mí desfilan los días para besar la orla de mi veste, sin atreverse a mirarme al rostro.

-¿Piensas que eres como yo, tú, el hijo de mi más oscuro corazón? ¿Puedes pensar mis indómitos pensamientos y hablar mi vasto lenguaje?

-Sí; hermanos gemelos somos, ¡oh Noche!; pues tú revelas el espacio, y yo mi alma revelo.

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