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martes, 5 de junio de 2012

La solidaridad y cordialidad del hombre de letras.



                                                                                                        
                                                                                                Luis Ossa Gajardo

Vivimos en la era el vacío y la indiferencia, continuamente marcada por el sello de la individualidad.

El hombre sin satisfacer sus aspiraciones más elevadas, se hace cada vez menos sabio, menos auténtico, más frío e intolerante. Con esta profunda marca en sus entrañas, sólo pretende sobresalir en un afán permanente, sin ninguna formulación axiológicamente honesta.

Las tristes ansias de sus búsquedas auto-referentes se alzan ante sus ávidos ojos, como un nefasto ídolo, siempre inconsistente.

Extraños dominios deshumanizan al hombre, una hostil aversión a los valores del espíritu constituye la oscura niebla de su racionalidad. Sin una vida interior se hace esencialmente inconstante e incapaz en desarrollar algunas de sus elementales virtudes.
            
                            La carne fugaz en las oscuras redes hedonistas, el timón de las vigilias sin una estrella en designio para su rumbo moral, desorienta y fatiga.
                                        
                                               En este ámbito insustancial debe vivir el poeta de hoy. De ahí la necesidad del lírico en empeñarse por una exploración íntima y constante de su propio espíritu cuidando la precisión del lenguaje con un claro acento y en su máxima energía.
                                            Estimado escritor y poeta: que la solidaridad sea el auténtico libro abierto de tu vida, en cuyas páginas transparentes brote la cordialidad, el agua cristalina, la pluma y el verso verdadero

                                                                  Belloto Sur, marzo de 2004



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