Seguidores

Edita con nosotros

viernes, 22 de octubre de 2010

EL RELATO HIPERBREVE EN LA LITERATURA CHILENA RECIENTE

Si el cuento puede ser definido como un artefacto verbal breve, y la brevedad en este caso cae dentro de la subjetividad de cómo la entendemos, el microrrelato, por su parte, ahonda, profundiza, en dicha cualidad. La brevedad exigida a su máxima potencialidad es como la cualidad intrínseca...

Los teóricos han fijado el límite de la extensión de un microrrelato en la página, para ser leído de un tirón o un solo vistazo, ya que su hiperbrevedad nos permite empezar y terminar de leerlo en cualquier parte, a la espera del autobús o del verdugo. En su transitar como forma discursiva en la búsqueda de su delimitación, definición e historia, el relato breve ha sido denominado minicuento, microcuento, minificción, cuento ultracorto, cuento brevísimo, cuento en miniatura, relato hiperbreve.


La literatura chilena reciente o del último siglo, como diría José Promis, ciertamente que ha adquirido carta de ciudadanía como una categoría textual que comienza a hacerse notar por estos lares a partir de los sesenta, a pesar de los textos primigenios de Vicente Huidobro en el contexto de las vanguardias hispanoamericanas. Según Juan Armando Epple, el microrrelato habiendo partido como un simple ejercicio de ingenio o de creatividad menor, paulatinamente se fue posicionando en los escritores/as chilenos del programa narrativo de la desacralización, que es posible advertir en el devenir de la literatura chilena contemporánea, esto es, en quienes escriben a partir de la fractura histórico-cultura del 73. De alguna manera, las características retóricas que Promis adjudica fundamentalmente a la novela de autores tales como Poli Délano, Antonio Skármeta, Isabel Allende, es decir, rasgos formales como la ley estructural que rige dichos discursos, la oposición dominadores/dominados, el motivo recurrente del dolor en un espacio de pesadilla o la búsqueda de estrategias de disimulo como la inversión del referente histórico, se hacen presente en los autores que han cultivado el relato breve en nuestro país, con la salvedad de que estos rasgos retóricos se expanden hacia autores de más reciente data como Pía Barros o en poetas como Omar Lara. En otras palabras, estoy diciendo que a raíz del quiebre institucional esta categoría discursiva se connotó con rasgos que aluden a la situación sociopolítica del país, tal como acontece en un magistral relato de José Leandro Urbina titulado “Padre Nuestro que estás en los cielos”, en donde la oposición o la dualidad y la referencialidad discursiva están patentes. Esto último, no quiere decir, que el microrrelato no transite por otras variantes temáticas, por cuanto la forma discursiva se abre a insospechas textualidades por su carácter transtextual y proteico; en definitiva, podemos leerlo como palimpsesto por su dimensión paródica.

El relato breve en Chile, disperso la mayor de las veces en revistas o formando parte de antologías de cuentos, ha encontrado en Juan Armando Epple su principal difusor y estudioso. Su Cien microcuentos chilenos (2002) que reactualiza y amplía su Brevísima relación del cuento breve en Chile (1989), es una muestra que partiendo por Huidobro llega a autores recientes como Carolina Rivas, pasando por Braulio Arenas, Fernando Alegría, Jaime Hagel, Adolfo Couve, Jaime Valdivieso, Alejandro Jodorovsky, Poli Délano, Mauricio Wacquez, Jorge Díaz, Antonio Skármeta, Marco Antonio de la Parra, Pía Barros, Virginia Vidal y Diego Muñoz Valenzuela, entre otros que conforman una muestra bastante significativa, y que recogen y semantizan en cuanto relatos los más significativos de los rasgos discursivos del microrrelato y que entregan al lector diversas expectativas de lectura. A la antología de Epple, creo que habría que agregar también al escritor chileno de origen árabe Walter Warib, quien en su obra El hombre del rostro prestado (y otros cuentos) nos entrega algunos interesantes microrrelatos que lo signan como uno de los autores importantes de considerar al momento de hablar de la minificción en Chile. Sin embargo, sus microrrelatos se encuentran insertos o compartiendo su textualidad con los cuentos, en tanto que por si mismos exigen su propio lugar discursivo; aunque es habitual que los autores/as que incursionan en esta modalidad cuentística suelen combinar los largos y los cortos en un mismo volumen.A continuación para los lectores, un hiperbreve de Muñoz Valenzuela, titulado “Drácula”:


El conde Drácula no soporta más el dolor de muelas y decide ir a tratarse con un especialista. Consulta la guía telefónica y disca un número tras otro, hasta ubicar un odontólogo noctámbulo. Establece una cita para la noche siguiente. Asiste. Porta gafas oscuras para ocultar sus ojos hipnóticos, inyectados en sangre. El dentista también usa lentes oscuros. Lo examina, mueve la cabeza negativamente. Anuncia que el tratamiento va a ser doloroso, que es conveniente usar anestesia. El vampiro acepta, se deja inyectar, siente un sopor agradable, va hundiéndose en el sueño y escucha el lejano zumbido de un taladro.


“Despierta. Ve su imagen en un espejo de agua, sonríe, pero su risa se transforma en una mueca grotesca, porque en el lugar donde debieran estar sus colmillos hay dos espacios sangrientos. A su lado, el odontólogo -que es el doctor Van Helsing- lo observa divertido mientras juguetea con los larguísimos colmillos, arrojándolos una y otra vez al aire, como si fuese un malabarista. (Microrrelato de Diego Muñoz Valenzuela).


Fuente:

EDDIE MORALES
Valparaíso, Chile
emorales@upla.cl

http://www.elportalvoz.com/


miércoles, 20 de octubre de 2010

INDUSTRIA EDITORIAL Los ebooks al centro del debate


Feria del Libro de Frankfurt: El incierto futuro del libro

Fuente: Revista de Letras de El Mercurio


La principal feria del libro del mundo intentó predecir el futuro de la industria. Pensar cómo la digitalización cambiará la lectura y las formas de ganarse la vida editando o escribiendo libros.

MACARENA GARCÍA Enviada especial a Frankfurt

El tema de la Feria podría haber sido Latinoamérica. Por tercera vez en la historia, la invitación de honor recaía en un país del continente -Argentina, que mostró su literatura, a la vez que cine, tango y alfajores- y el Premio Nobel se lo llevaba contra los pronósticos un escritor de la región, Mario Vargas Llosa. Pero no. El tema no fue Argentina y poco se lo robó el escritor peruano. La discusión, acorde con los tiempos, fue sobre los libros que se leen en pantalla: la revolución del ebook .

Quizá haya que aclarar algo: la razón de la Feria del Libro de Frankfurt -la más importante en su género- no es la literatura, sino el libro o, más precisamente, el negocio editorial. Es como si fuera una feria del automóvil. A las nueve de la mañana, un tropel de hombres forma una masa bastante uniforme que entra con prisa. Hombres (y, en menor medida, mujeres) que llevan maletines o maletas con rueditas y apuran un café en un vaso desechable. Hacia las seis de la tarde, cuando la Feria cierra sus puertas, son esos mismos hombres los que salen de allí un poco más cargados, un poco más despeinados. La Feria no abre al público -un público que de todas maneras no puede comprar allí adentro- más que un fin de semana. Frankfurt es un lugar para hacer negocios, y el problema ahora es que el negocio está en crisis. El mayor temor para los que han estado en esta industria por años es que los libros digitales no dejarán tantos dividendos como los impresos. La respuesta -no siempre asumida- es tratar de demorar el cambio y, de ser imposible, de hacer que el futuro se parezca lo más posible al presente.

Mantener la cadena del libro

Eoin Purcell se gana la vida como analista de la industria editorial, y dice que le llama la atención que por primera vez es la feria misma la que se organiza para afrontar el tema de la digitalización. "Llevamos muchos años hablando de ebooks ", dice el especialista irlandés, "pero ahora la feria lo ha puesto al centro del debate con estos hotspots y el ciclo de conferencias". Purcell está sentado en el espacio para reuniones de uno de los seis hotspots , espacios destinados a dar a conocer las últimas novedades tecnológicas. Este está destinado a mostrar dispositivos de lectura: una veintena de diferentes pantallas con más o menos botones busca la aprobación de los lectores. También se vende un ebook para niños, a prueba de golpes y chocolates derretidos, en el que los personajes se mueven y la música acompaña. Cabe preguntarse si los libros no terminarán siendo películas. El hotspot tiene también un pequeño auditorio con su necesaria pantalla para proyectar powerpoints en que los participantes del negocio exponen sus gracias. Un hombre se gana a la audiencia confesando que a él todo esto también le atemorizaba, antes de explicar cómo hay que diseñar un libro para que pueda ser leído en los distintos aparatos de lectura, que es el servicio que su compañía presta. Purcell, quien no está del lado de los apocalípticos ni de los más entusiastas, cree que los modelos que hoy se plantean para desarrollar el libro digital no son más que soluciones de mediano plazo, resistencias del mercado, que no alcanza a dimensionar la transformación. "Se está tratando de replicar la cadena de valor del libro impreso: el autor, el agente, la editorial, el distribuidor y el vendedor. Pero también aparecen muchos otros modelos que son más conscientes de que el negocio mismo ha cambiado y pueden tomar ventaja de ello", dice, y agrega: "No me extrañaría nada que para la próxima Navidad los dispositivos de lectura fueran gratis. O que se regalarán a cambio de la compra de un cierto número de títulos".

¿Será sólo un complemento?

En Frankfurt se trata de prever el futuro. La ceremonia inaugural dio la nota cuando el director de la Feria dedicó buenos minutos a hablar de cómo la digitalización era el último paso de la revolución iniciada por Gutenberg. Su énfasis no coincidía con la realidad del mercado digital alemán -donde el ebook apenas llega al 1% de las ventas-, pero era una adecuada respuesta a los tiempos. Este año no sólo se lanzó el iPad, sino que personajes como Andrew Wylie, el más poderoso agente literario, lanzaron su ofensiva digital y las ventas en EE.UU. subieron hasta pronosticar que se llevarán un 20% del mercado total a fines de año. El discurso del germano fue seguido por uno del ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle, cuyas palabras develan esa idea de lo digital como una amenaza: "Me atrevo a predecir que el libro electrónico no reemplazará al libro impreso, pero lo complementará. El libro sobrevivirá a todos aquellos que hoy quieren cavar su tumba".

De monopolio a oligopolio

En mesas redondas y conferencias se esbozaron posibles buenos futuros, si no para la industria tal como la conocemos, para la publicación y la lectura. Se habló hasta el hartazgo de cómo el escritor puede autopublicarse y por fin quedarse con una buena porción del precio de venta. "Los escritores hoy ganan tan poco que tienen todo que ganar", dice Chris Meade, inglés que estudia el futuro del libro y que cree que estamos ad portas de un florecimiento creativo. También se dijo que las editoriales seguirán siendo importantes siempre que sepan usar las herramientas de la red para lograr posicionar a sus autores; de lo contrario, corren el peligro de ser eliminadas de la cadena, como cuando el agente negocia directamente con los vendedores. Y, cómo no, se debatió durante horas sobre el poder de las grandes plataformas de venta: la tienda de libros de Apple, la superpoderosa Amazon y la temida Google Editions, que anunció lanzamiento para fines de este año en EE.UU. y comienzos del próximo en el resto del mundo. Jens Bammel, secretario general de la Asociación Internacional de Editores, dice que una de las buenas noticias que escuchó en Frankfurt fue que el futuro no iba a estar dominado por una de las tres grandes: Apple, Amazon o Google. "Se ve un paisaje muchísimo más colorido que el que imaginábamos hace algunos años", dice Bammel, "no parece que vaya a haber un monopolio, sino cuando mucho un oligopolio". Ricardo Costa, columnista de la brasilera Publishnews, destaca a dos compañías que "están haciendo un gran trabajo" y le podrían dar la pelea a Amazon, que es hoy la mayor librería virtual: los canadienses Kobo, con un catálogo más nutrido que el de Apple, y Copia, que además de ser una plataforma de venta de ebooks se creó como una red social en que los usuarios recomiendan libros. Copia anunció también que sacará un lector de libros a color -hasta ahora, salvo excepciones como el iPad, son en blanco y negro- a sólo 99 dólares. "El gran beneficiario será el lector", asegura Purcell, quien augura una gran oferta de lectura gratis o a muy bajo precio, y agrega: "Los autores también van a ser beneficiados, aunque es probable que en unos años más el autor medio -no ese que tiene grandes ventas, que siempre podrá sobrevivir bien- se plantee qué tan bueno fue el cambio. Hoy muchos autores pueden vivir de sus obras, y que lo puedan seguir haciendo en el futuro es algo que está por verse".

Novedades tecnológicas: ¿Cómo se regala un ebook?

El despegue de los ebooks en Estados Unidos y el hecho de que la crisis financiera global ya parezca estar atrás pueden explicar el entusiasmo de los emprendedores digitales que mostraron sus gracias en Frankfurt. Se mostraron ebooks con lenguaje de señas para sordomudos -financiados por un programa de accesibilidad a medios de la Unión Europea-, cuentos para niños cuya historia y dibujos pueden ser modificados por ellos (de los holandeses Mijn naam is Haas), y disparates como una editorial especializada en personalizar las historias a gusto del comprador: él escoge nombres de protagonistas y sus características.

Para "salvar" a las librerías y también el concepto de regalar un libro en tiempos de digitalización, se presentaron tarjetas ebooks , un simple cartón que lleva un código con el que el libro se descarga en el lector digital. Los accesorios digitales no terminan allí: proliferan los vendedores de nuevas aplicaciones para maniobrar la biblioteca en el iPhone o los innumerables diccionarios para cargar en el e-reader . Es también tiempo de las utopías digitales, como la creación de comunidades de lectores, donde los usuarios suben sus textos que son leídos y valorados por el resto. "El mensaje es que somos la revolución de la lectura", dice la joven promotora de un portal abierto a cualquiera que quiera "publicar" su libro. "Esto es como el myspace lo fue para la música", agrega, convencida de que alguno de sus escritores se volverá famoso.

Y es que ofertas para la autoedición -que compiten por conseguir los dividendos del siempre dispuesto ego del escritor- hay muchas. Entre las más serias destaca Epubli (www.epubli.de) que ofrece tanto la publicación de ebooks como de libros que se imprimen por demanda. El autor (o su agente o editorial si se quiere) pueden decidir las características de éste y calcular en línea cuando sube o baja el costo. El precio lo determina el autor y también cómo quiere venderlo; un ilustrativo gráfico explica quién se lleva qué porcentaje de la venta final.

El peligro de la banalización que ve Mario Vargas Llosa

El flamante Premio Nobel de Literatura se refirió al tema en unas de sus últimas conferencias de prensa. "Considero inevitable el retroceso de los libros en su forma tradicional. No sé si eso me hace feliz; mi idea del libro es el libro de papel, pero eso está cambiando y va a seguir cambiando. Mi esperanza es que la nueva tecnología no implique una banalización, una trivialización del contenido del libro. Eso depende de nosotros; si queremos que la literatura siga siendo lo que ha sido, está en nuestras manos".

Los europeos frente al ebook.

En temas de digitalización, algo más que un océano separa a Estados Unidos -el país donde el ebook es una realidad- de Europa, donde el libro digital apenas despega. Entre las razones se cuentan las diferentes y protectoras legislaciones europeas. La penetración del ebook en Estados Unidos estuvo impulsada por la práctica de Amazon de vender los libros más baratos del precio al que se los compraba a los editores, algo imposible en la mayoría de los países europeos, donde los libros tienen un precio fijo. Este año, y tras un tenso forcejeo con las editoriales, Amazon retrocedió y aceptó que las editoriales fijen el precio, el llamado agency model . Pero no pierde la fe con lograr establecer un nuevo modelo, que garantice ofertas de ebooks a bajo costo. Ahora en Gran Bretaña -donde no hay ley de precio fijo- Amazon ofrece el 70% de los beneficios para el autor (o para el autor y su editorial, en caso que la tenga) a cambio de un par de requerimientos, entre ellos que ofrezca el libro digital por menos de 7 libras (unos 5.200 pesos). "Yo me pregunto qué pasará cuando Amazon llegué a España", dice Eoin Purcell, "no sé si Libranda (la plataforma de venta digital organizada por las editoriales españolas) estará en condiciones de darle la batalla". Amazon no ha anunciado planes para el mercado en español, pero que hayan comprado el dominio y el éxito de sus filiales en Alemania y Francia da para pensar que puede estar en sus planes.


Literatura en TV