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lunes, 18 de abril de 2011

La literatura hispanoamericana

La literatura hispanoamericana es la literatura de los pueblos de habla hispana de Norteamérica, Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, escrita en lengua española, sobre todo la publicada desde los años posteriores a la segunda mitad del siglo XIX hasta la actualidad.


Orígenes


Surge con la llegada a finales del siglo XIX, del modernismo de José Martí, Rubén Darío, José Asunción Silva, apartándose de un canon literario específicamente europeo, encuentra ya sus señas de identidad en el periodo colonial y en el Romanticismo cuando a principios del siglo XIX se liberaron las distintas repúblicas hispanoamericanas, proceso que termina finalmente en 1898 con la pérdida por parte de España de sus colonias insulares de Cuba y Puerto Rico en América, y Filipinas en el Asia.


Es habitual considerar que el momento de mayor auge de la literatura hispanoamericana surge con el denominado boom a partir de 1940 y que se corresponde con la denominada literatura del realismo mágico o real-maravillosa. Al respecto José Donoso ofrece una clara explicación del fenómeno en su obra autobiográfica Historia personal del Boom.

Entre los escritores fundamentales de la primera etapa de este movimiento se encuentran, fuera de los ya mencionados, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Horacio Quiroga, Manuel Puig, Juan Carlos Onetti, Pablo Neruda, César Vallejo, Ciro Alegría, José Carlos Mariátegui, Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, José Vasconcelos Calderón, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Augusto Roa Bastos, Miguel Ángel Asturias y Juan Rulfo

 Definición de literatura hispanoamericana

Cualquier reflexión sobre la literatura hispanoamericana establece de inmediato una doble característica aparentemente contradictoria: la unidad y la diversidad; la unidad de las letras hispanoamericanas viene dictada por la comunidad del idioma, por el hecho radical de compartir el español como lengua común. En cuanto a la diversidad, puede decirse que es una de las consecuencias históricas de la formación de las nacionalidades en América. De ahí que en el contexto latinoamericano la clasificación literaria por grupos nacionales pierda de vista las afinidades entre movimientos, la confluencia de estilos, la idéntica preocupación por una temática, la unidad, en suma, de un hecho literario que se expresa en una misma lengua con una portentosa gama de peculiaridades regionales

La exposición, sin embargo, obliga a mantener un orden, pero éste, por su mismo carácter convencional, no implica, al menos en este caso, jerarquización alguna.

Cabe anotar que la denominación de literatura hispanoamericana se concentra en la literatura producida en lengua española, a diferencia de la iberoamericana que, además de incluir la producción europea, reconoce el aporte peninsular (portugués y español) en la conformación de estas literaturas.

 Los estudios literarios coloniales

En la búsqueda de nuevas formas de afrontar el referente literario, se plantearon nuevas formas de abordaje a través de estudios de varias disciplinas afines. Un caso que ilustra este problema son los estudios literarios coloniales. Walter Mignolo plantea esa problemática en su artículo La lengua, la letra, el territorio (o la crisis de los estudios literarios coloniales). Parte de la problemática de configurar un corpus de obras de estudio y de definir los parámetros que se usarían para hacer la selección. Tal problema se inicia con la perspectiva de críticos anteriores, como Enrique Anderson Imbert, que afirma que la literatura en América sólo la conforman aquellos textos que hacen "uso expresivo de la lengua española en América". Descarta las producciones en lenguas indígenas, los escritores hispanoamericanos que escribieron en latín como Rafael Landvar, en francés como Jules Supervielle o César Moro, o en inglés como Guillermo Enrique Hudson.

Por el contrario, la complejidad idiomática de las colonias y las confrontaciones de culturas basadas en la oralidad y en la escritura hacen del período colonial un contexto ideal para estudiar tanto las culturas y variables idiomáticas como el espectro de interacciones discursivas. La crisis aludida en el título se entiende como el reconocimiento, por parte de los investigadores, "de que la relevancia de la circulación de discursos en el Nuevo Mundo y entre el Nuevo Mundo y Europa para la comprensión del periodo va más allá de lo escrito (puesto que importan las tradiciones orales y las escrituras no alfabéticas) y de lo escrito en castellano por hispanos" (Mignolo, 4). En esta revisión de los estudios coloniales se ven cuatro proyecciones que contribuyen a examinar la imagen heredada de la literatura colonial. La primera comienza antes de 1980. Se refiere a los estudios de neolatín y los estudios de la literatura náhuatl, en la época del México colonial. La segunda proyección es un esfuerzo por justificar la atribución de propiedades estéticas o culturales a un conjunto de textos, que nos resulta hoy obvia, aunque no sus rasgos literarios. A la vez es un esfuerzo por ahondar en el origen de la literatura latinoamericana en el siglo XVI, con estudios como el de Enrique Pupo-Walker, que se esfuerza por encontrar las propiedades literarias en los escritos del Inca Garcilaso de la Vega y conjugar lo imaginario y lo retórico con lo literario en el pensamiento histórico, estudiando el uso de técnicas narrativas en discursos historiográficos. También hay que mencionar los trabajos de Noé Jitrik sobre Colón y de Beatriz Pastor en sus estudios del discurso narrativo. Estas investigaciones tienen dos elementos en común, que son el crear un espacio crítico sobre la naturaleza de lo literario y lo hispanoamericano, y proyectar las técnicas del análisis literario hacia el análisis de discursos no-literarios.

La tercera proyección u orientación a que se refiere Mignolo(6)es el interés en buscar las constantes más que la especificidad de un discurso, y por otro lado las normas retóricas que regían la producción literaria y la lectura de discursos entre los siglos XVI y XVII. Finalmente, la cuarta orientación se centra en la interacción entre las fronteras idiomáticas y el discurso hegemónico. Tanto la descripción como la puesta en escena del discurso requieren un “contexto de descripción” cuya configuración no la elabora la Historia, sino que la postula el investigador, como medio de adentrarse en esa compleja cultura de las lenguas precolombinas.

Estos ejemplos nos muestran el desplazamiento del área de estudios de la literatura hispanoamericana hacia el discurso de la colonia. También nos invitan a examinar los límites de la noción de literatura hispanoamericana, y nos exigen una revisión de la noción de “literatura” y de lo “hispanoamericano”.


RESEÑA HORACIO QUIROGA
 
  Horacio Quiroga nació en Salto, Uruguay, el 31 de diciembre de 1879, y murió en Buenos Aires el 19 de febrero de 1937. Después de la publicación de su primer libro, en versos, Los arrecifes de coral (1901), se trasladó seguidamente de manera definitiva a la Argentina, donde transcurrió el resto de su vida.
         Su vida estuvo presidida por la tragedia: La muerte accidental de su padre, a quien se le escapó un tiro de escopeta mientras descendía de un bote, la cual transcurre cuando Quiroga tenía sólo 2 meses; la pérdida de dos hermanas, Pastora y Prudencia, que murieron de fiebre tifoidea en el Chaco argentino; el suicidio de su padrastro, Ascencio Barcos, delante suyo luego de sufrir una terrible parálisis cerebral; tras seis años de matrimonio, Ana María Cirés (su primera esposa, con la cual se casa en el año 1910, luego de haber vencido la dura oposición de la familia Cirés) agoniza ocho días después de haberse envenenado; también su hija Eglé, nacida en Misiones, en el año 1911, se quitaría la vida un año después de su muerte (1937); y Darío Quiroga, su hijo, se mataría en 1952. Asimismo, María Elena Bravo, su segunda esposa y la única adolescente que lo amó si sortear oposiciones familiares (era 30 años menor que el escritor, y amiga de su hija Eglé), lo abandonó en medio de su selva, después de seis años de matrimonio, llevándose a “Pitoca”, la pequeña hija de ambos.
         En 1936 debió internarse en el Hospital de Clínicas por un dolor en el estómago. Cinco meses después, un médico le dijo que tenía cáncer. Quiroga no dijo ni una palabra. Salió a dar una vuelta por la ciudad y esa misma medianoche se suicidó con cianuro.
         Aunque su primer libro fue una selección de poemas (Los arrecifes de coral, 1901), Quiroga es, sobre todo, un narrador: En 1904 aparece El crimen del otro y en 1908 aparece su primera novela, Historia de un amor turbio;, dos años después, la segunda Pasado amor. Sus cuentos, que fueron apareciendo en diarios y revistas, empezaron a reunirse en libros: Cuentos de Amor, de Locura y de Muerte (1917), cuentos escritos entre 1910 y 1916 en Misiones; El Salvaje en 1920, Cuentos de la Selva en 1921, Anaconda en 1923, Los Desterrados en 1926, El Desierto en 1924 y Más Allá en 1934 —su último libro.

martes, 12 de abril de 2011

Enrique Silva y sus poemas desde el Planeta Maule, Coronel-Chile



HOMBRE CON LA MANO EN LA BARBILLA

Acaso pueda ser una palabra nueva algún día
Una palabra nueva y remota
Como una estrella que no deje de alumbrarnos
Y alumbrarse
Como un tren a toda máquina
Pasando sobre un niño de espalda entre los rieles
Por qué no para de llover si digo estío?
Por qué el mar no se encabrita si pronuncio tempestad?
Digo estío
Pronuncio tempestad
Y unas piedras caen de mi boca
Quiero entender por qué  el ocaso se marchita si lo nombro
Quiero saber qué significo
Quién soy yo para el silencio
De vez en cuando es bueno
Un chapuzón de muerte
De vez en cuando es bueno
Volver a la camada
Porque sólo el disgregado
Sabe dar voces verdaderas
Y sólo el cachorro
Puede balbucear el universo.


LOS BICHOS

Y no obstante lo ominoso del gusano
Que se nutre 
Larva y transfigura
En el sueño putrefacto de los muertos
Y no obstante el espantoso escarabajo estercolero
Que en las fecas nace  
Se consagra y reproduce
Y no obstante la lombriz que mutilada
Regenérase en secreto
Semidiós y necrofìlica
Casi humana
Y no obstante bicharraco
Sabandija y alimaña.
Y no obstante lo baboso y lo ciempiés  
Y no obstante la lanceta y su ponzoña
La trompa que supura y atenaza
Yo venero entre los bichos
Los tres dones que no tengo:
Sus corazas coloridas
Esas alas
Capaces de hacer música y volar
Y tanta
Tanta luz
En un poquito de luciérnaga.
 
 
HONDURAS DE LOS VIERNES


De repente el mundo
Aburrido y monotemático
Como la órbita de un satélite
Dibuja en las órbitas de mis ojos
A un niño con uniforme 
Empaquetando mis compras en el supermercado
Dios
Por allá
Tan lejano
Recostado sobre nubes de algodón
Como un pachá 
Bosteza 
Se peda
Y otro mundo
Otro niño

Sale de un callejón
Aspirando bencina en una bolsa nylon
Todos los mundos todos
El universo entero
Se da una gran vuelta de carnero
Y yo 
De pronto voy
Arriba de un taxi colectivo
Con hora para el oráculo y el loquero
Confesándome con el chofer
Contándole por qué 
No voto y soy ateo
El taxista me deja al pie de una escalera 
La luna tiene los cachos para arriba

Subo la escalera 
Contando los peldaños
Contando
             las marcas 
                           de la viruela 
                                             en la cara 
                                                          blanca 
                                                                    blanca

                                                                             de la luna 
Abro la puerta de mi mundo y me encierro en mi pieza
Afuera 
La muerte anda suelta
Apago la luz
Y escribo este poema en las sombras.
                                                                                                                                 
 
APROXIMACIONES AL MISTERIO


Te regalo mi abeja
Su vuelo
Su espolón
Su cáliz
Mi amor es simple y circular
Como la vida
Como el sueño de la abeja
Mi amor es un niño remoto
Que jugando a las bolitas
Le dio cuerda al firmamento
En el Principio
La Luz rompió los cántaros sagrados
Y  el semen salpicó  las escaleras
Chorreando los peldaños seculares
Los óvulos flotaban en el Cosmos
Amar, amor
Es simplemente
Abejas y estrellas
Cometas y flores.


ÈRAMOS CUATRO

Éramos cuatro astronautas flotando a la deriva 
Cuatro estrafalarios sombreros de paja despeinados por la luna
Cuatro espantapájaros voladores
Cuatro paracaidistas cayendo en el sol
Cuatro volantines condecorados por el viento
Cuatro irreverencias del abismo
Cuatro estrías en la cáscara de la luz
Cuatro santones 
Eyectados en el espíritu de las galaxias
En un orgasmo del espíritu
Y aterrizamos locos los cuatro en la misma loca estación de trenes
Locos los cuatro en la misma locomotora
Locos los cuatro en el mismo pasajero
Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo años luz antes
Había un río cristalino
Había un erotismo primordial en el bosque impenetrable
El sol acariciaba la mejilla de la nieve
La nieve enroscaba su melena en el alma del volcán
Y en el afuera y en el adentro
Éramos cuatro niños perdidos
En un laberinto de espejos
Cada quien en su escafandra rozó la belleza
Cada quien en su astronave rozó el misterio de este viaje.

                                                                                         
PEDAGOGÍA DE LOS PÁJAROS

Y entonces
El Abuelo Pájaro
Le habló a los jóvenes pájaros poetas
De la pequeña sol
Que lo alumbraba todo
Con la pura y simple
Transparencia de su nombre
Y uno de los jóvenes pájaros poetas
Ávido de infancias y blasfemias
Se hizo minúsculo y liviano
Entró en las alas y en las plumas
Del abuelo pájaro
Y atravesaron volando las calles de Coronel
Cruzaron volando la Plaza de Armas
Y entraron volando en el Fredy’s
Donde la pequeña sol
Con un gesto de plátano y bombilla
Saboreaba la Vía Láctea
Y lo alumbraba todo
Con la pura y simple
Transparencia de su nombre
Y el Abuelo Pájaro
Y el Joven Pájaro Poeta 
Convertidos en abejas
Salieron zumbando del Fredy’s
A libar en el cemento
La miel
De sus mejores poemas.


PEQUEÑO POEMA DE AMOR

Me amas
Amor
Me dices
Con un amar
Amor
De madreselvas
Cada muro
Cada hueso
Más yo te pido amor
Ámame en la piedra
Ámame en la arena del reloj innumerable
Con un amar
Amor
De musgo
Y de algas
Y de moho.


LEYENDA

Porque canté
Como los perros que le ladran a la luna
Allá
Sobre el pantano
Y fue quedándose
Lo sé
De quiltro en quiltro
Mi canción en la jauría
Porque canté
Como una rana
Como un grillo
Y fue quedándose asimismo
De rana en rana
Y de grillo en grillo
Cada uno de mis versos la marisma
Porque canté
Porque escribo
Es que puedo en ti
Hacer el amor como un perro 
Con aquella luna espléndida
Y somos ciénaga tú y yo
En la humedad y la penumbra
Porque canté
Porque escribo
Porque tarde mal y nunca verso
Una puerta se me abre entre las sombras
Y entro en esa claridad
Como en tu sexo.


Reseña
Enrique Silva Rodríguez, Poeta, Escritor, Cantautor,  Gestor Cultural y Promotor de la Lectura, en cuyo Prontuario se destaca, la organización de siete sospechosos Encuentros de Escritores en las Comunas de Coronel y Lota e igual número de siniestros Concursos Literarios Infantiles. Con residencia en la República Independiente de Planeta Maule, se debate entre la construcción de puentes y castillos imaginarios, en complicidad de Diego, su amigo y Maestro Sol–Dador, y la escritura de una vesánica primera novela, de cuyo título aún no tiene idea. Estos Poemas, corresponden al Libro Inédito: “El Hombre con el Lápiz en la Oreja”.

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