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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Niña errante, amor de Gabriela Mistral por Doris Dana


Este libro incluye las cartas que Gabriela Mistral escribe a Doris Dana, entre 1948 y 1956. En estas cartas, de naturaleza privada, encontramos las claves de la esencia de Gabriela Mistral, sus temores y sus amores.

Sin lugar a dudas, la obra de Gabriela Mistral amerita y justifica su Premio Nobel de Literatura en 1945. Pero, más allá de su valiosa obra, cabe preguntarnos, ¿qué tanto conocemos a Gabriela Mistral?

La vida de Gabriela Mistral es lamentablemente, una vida triste, llena de sufrimiento y soledad, marcada por el suicido de su sobrino Juan Miguel Godoy, Yin-Yin. En 1946, en Nueva York conoce a Doris Dana, una joven profesora universitaria (30 años menor que Mistral), en una conferencia sobre el escritor alemán  (nacionalizado norteamericano) Thomas Mann.
Gabriela Mistral
Foto: El Mercurio
Gabriela Mistral siempre se mantuvo cauta sobre su vida privada, distanciada de los medios y de la sociedad chilena, siguiendo una vida en distintos países entre México, Estados Unidos y otros. Es en Estados Unidos donde conoce a Doris Dana, y es la joven profesora quien comienza la relación epistolar enviándole algunas cartas relacionadas con la traducción de algunos de sus escritos y sobre todo, mencionándole su gran admiración por la gran poeta chilena.

En Niña Errante (Lumen) encontramos la correspondencia entre Gabriela Mistral y Doris Dana desde el 1948 hasta fines de 1956 antes de la muerte de la Nobel de Literatura. Si bien las cartas escritas por Gabriela Mistral son en número y extensión mucho mayores a las cartas (que aparecen publicadas en el libro) enviadas por Doris Dana, los lectores podemos ver, a lo largo de los años, cómo la relación entre ellas es cada vez más íntima y podemos descubrir a una Gabriela Mistral enamorada y amante, y nos ayuda a entender esa pasión e inspiración transversal en su obra.

Es tal la entrega de Gabriela Mistral en sus cartas, que nos encontramos con una mujer que busca el rol masculino de la relación, es ella quien intenta proteger a la joven Doris, y es ella también quien se preocupa tanto por su estado de salud como por su situación económica.

Encontramos cartas tiernas, con un tono sobreprotector, pero también cartas cargadas de desesperación, de miedo y soledad. Gabriela Mistral suplica a Doris Dana, en tono mendigante y a veces autoritario, que le escriba, explicándole que el sólo hehco de no tener noticias de ella le afecta en su ánimo y en su salud. Son recurrentes las cartas en las que Gabriela Mistral dice “dejar en libertad” a Doris Dana, que siga su vida lejos de ella que siempre la espera, sorprendiéndonos en la carta siguiente con una Gabriela Mistral paciente que agradece a Doris un llamado o una carta. Si nos fijamos en el contexto, se entiende la desesperación de Mistral, un correo lento y que falla, una comunicación telefónica deficiente y menos telegramas recibidos de los que espera. A una personalidad ansiosa como la de Gabriela Mistral, la espera y la distancia siempre le juega en contra.

Hay también un rasgo de Gabriela Mistral inesperado, tal vez débil; se siente inferior en cuanto a “raza” de Doris, marca la diferencia entre ambas, su amada de raíces inglesas y ella, que se autodenomina “indígena” o “latina”, siempre en un tono peyorativo en comparación a la joven y libre Doris. Es a veces esta raza inferior a la que dice pertenecer, la que la justifica de sus arrebatos de celos e inseguridad.

Sin lugar a dudas, en Niña Errante encontramos una mirada profunda de la vida de Gabriela Mistral, de su intimidad y de sus miedos, sus debilidades y obsesiones. Una correspondencia rica también en detalles cotidianos que nos deja asomarnos a su vida íntima y que nos permite hacernos una idea de quien era realmente esta tremenda mujer, nuestro orgullo nacional.

martes, 30 de octubre de 2012

Chilena Lina Meruane gana XX premio de literatura Sor Juana Inés en México


Martes 30 octubre 2012 
Imagen: Lina Meruane | ARTV

La chilena Lina Meruane, con su novela “Sangre en el ojo”, ganó el XX premio de literatura Sor Juana Inés de la Cruz concedido en México, anunció el jurado.

Meruane, nacida en Santiago en 1970 y actualmente profesora de literatura en Nueva York, recibirá el galardón el 28 de noviembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el mayor evento de la industria editorial en español.

En “Sangre en el ojo”, Maruane consigue “equilibrar con gran talento la búsqueda de un lenguaje personal con la seducción narrativa”, señaló en su fallo el jurado integrado por los escritores Yolanda Arroyo Pizarro, Antonio Ortuño y Cristina Rivera Garza.

Se trata de “una novela sobrecogedora, formalmente arrojada, que ofrece una antropología interna de su narradora y una reflexión del tiempo que pasa por su cuerpo y su conciencia”, agrega el fallo.

Además de ser autora de numeros cuentos publicados en antologías y revistas en español, inglés, alemán y francés, Meruane ha publicado la colección de relatos “Las Infantas”, así como las novelas “Póstuma” (2000), “Cercada” (2000) y “Fruta podrida” (2007).

Esta última había ganado antes de su publicación el premio del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes a la mejor novela inédita.

En 2011 Meruane ganó en Alemania el premio Anna Seghers.

El premio Sor Juana Inés de la Cruz, dotado con 10.000 dólares y establecido para reconocer cada año el trabajo de una escritora de habla hispana, había sido ganado en 2011 por la novelista española Almudena Grandes.

Meruane se suma así en la lista de ganadores del Sor Juana Inés de la Cruz a la colombiana Laura Restrepo, la mexicana Elena Garro, la nicaragüense Gioconda Belli y la argentina Claudia Piñeiro, entre otras.

martes, 23 de octubre de 2012

A propósito de un artículo de la revista 2010-2 y Los hijos suicidas de Gabriela Mistral (Inubicalistas): En verdad, ¿cuántos nortes hay en el norte?


Por daniel rojas pachas 

Es extraño descubrir que pasas tanto tiempo leyendo ficciones, creándolas, teorizando sobre éstas e incluso haciendo chistes aburridos y citas irónicas sobre ellas con tus amigos geek, que, sin darte cuenta, de pronto te ves inmerso en una por nexos que ni siquiera premeditaste. Todo empezó con un mail de un escritor de Vicuña que decía – tengo para ti la última copia de la revista 2010 en que escribo un artículo sobre el norte, te puede interesar – asumo que es por la buena onda, porque compartimos conversación, libros y copete en el pasado, y claro, porque vivo en la frontera con Perú y Bolivia. Acepto y le ofrezco en reciprocidad el catálogo completo de mi editorial (envío que aún no hago, por mucho que el paquete está allí esperando). En todo caso a este escritor lo conocí allá por el 2009 cuando fui jurado junto a Elvira Hernández de un concurso llamado Lagar. Certamen organizado por Arturo Volantines, “figura clave de Atacama”, en esos términos es mencionando en el artículo “Los nortes del norte” que motivó el envío de la revista y desde luego esta reseña/relato.

En fin, de este poeta llamado Fernando Navarro Geisse, lo primero que conocí fue su obra “Los habitantes del fuego” que recibió la primera mención, luego compartiría con él y otros escritores en la post-premiación, recuerdo que fue un tour por diversos bares de Serena con autores cuyos nombres omitiré aunque esto suene a verso del poema Kermesse de Germán Carrasco “lo vieron en provincia con el jurado en un bar de dudoso gusto y reputación”. Poco de eso hubo… hago la aclaración pues todo fue a plica cerrada y muy serio.

Lo curioso en esa oportunidad fue conocer a un poeta de mi ciudad, Rolo Martínez Trabucco, radicado largamente en la cuarta región y del cual no tenía noticia pues su presencia literaria en Arica por lo que supe más tarde hablando con el propio Rolo, fue fantasmagórica y marcada por una desazón terrible – lo entiendo, Arica y el norte en general tienen ese efecto, muchos poetas poca buena poesía y lo mismo se puede decir de todos los géneros literarios, sin embargo, el ego de estos artistas y su envidia es morrocotuda.

Insisto en lo divertido de esto, pues a esa altura yo pensaba tener rastreado a todos los escritores que pasaron desde los cuarenta por este lugar de Chile, incluidas las generaciones de recambio y los que todavía siguen activos por estas latitudes. Mi error fue grande y lo confirmó otro poeta de la ciudad, que por su deseo de invisibilizarse llamaré hombre puente. Éste me contó sobre Rolo, luego de darse a conocer públicamente el resultado y antes de que viajase a la ceremonia de premiación a Serena, el tipo había cosechado con un estilo escritural Teilleriano una cantidad de premios y se había paseado por Chile, especialmente por el sur como un fantasma que acumula experiencias, escucha historias de viejos escritores y nuevas generaciones y es más, en algunas resulta protagonista de estas.

Otro dato extraño es que él sabía de mí, de la revista que tenía a mi cargo y sobre todo de mis viajes continuos e intercambio con poetas y editoriales de Perú, paraje que fascina y tengo claro, continúa fascinando a Rolo.

Bueno, el concurso ofició como una red macabra que puso como fichas sobre el tablero al poeta Martínez Trabucco a su servidor y desde luego a Navarro Geisse, este último, esa noche comentó sobre un libro en el cual colaboraba desde hace un rato, “Los hijos suicidas de Gabriela Mistral”, una suerte de curaduría poética de jóvenes del Valle del Elqui cuyo antólogo e investigador fuera Leonidas Lamm, crítico literario y poeta frustrado, también nacido en Vicuña el año 46 y que sale al exilio rumbo a Alemania durante el Golpe de Estado, y cuyo sino de derrota sumado a un alzheimer terrible lo empujo a la edad de 63 a autoeliminarse. Navarro Geisse colaboró con Lamm en ese trabajo de años, lo cual constituye un rescate de cuatro voces poéticas (ex)céntricas, cinco si contamos a Lamm y observamos su vida como una obra de poesía mayor vinculada de forma trágica y agonal a ese rincón del mundo llamado Elqui y que se ve indistintamente, iluminado y oscurecido por la potencia de la figura de Gabriela Mistral.

El proyecto debo confesar, me pareció interesante en ese momento – pero del modo que uno dice interesante moviendo la cabeza condescendiente y sin mayor atención. Pasaron los años, Rolo volvió a Arica y yo seguí con mi labor como escritor y editor, en un momento tuve la idea de hacer una serie de encuentros en la frontera y Rolo tomó un tiempo libre de su trabajo como profesor y se dispuso a ayudarme a organizar estos eventos que terminaron frustrados en cierta medida, por el deseo de los poetas invitados de jugar a ser rockstars. Eso no debilitó mi amistad con Martínez Trabucco pero si me previno de trabajar con él y otros escritores a la hora de gestionar cosas con el nombre de Cinosargo.

Noticias de Navarro Geisse no tenía más allá de esporádicos mensajes por facebook o llamadas de Rolo dada la amistad que ambos fraguaron en Vicuña a raíz de conocerse la noche de premiación del concurso Lagar. Por ello no me sorprendió tanto cuando supe que ambos harían una gira por la frontera rumbo a Arequipa y luego a Cuzco y de allí hacia algunos parajes de la sierra en que escritores de nuestro lado de la frontera gustan perderse pues lo ven como Tailandia o un espacio para hipotecar sus prejuicios occidentales, esto, quizá, luego sería la matriz del artículo de la revista 2010-2 de Navarro Geisse, recalco esto a modo de especulación, pues Geisse quizá vivió y observó cosas que despertaron su interés y cambiaron su modo de percibir el mundo, despertando su anhelo por completar el trabajo de Lamm y buscar por estos páramos que hacen colindar a dos naciones, a aquellos perdidos hijos suicidas de Gabriela radicados en el norte profundo y mestizo de Chile, claro, más híbrido y ambiguo que Serena y sus alrededores que ya huelen a sur… desde luego también agrego esto para no desvariar tanto y recordarle al lector que estoy hablando del trabajo de Navarro Geisse a propósito de su artículo “Los nortes del norte” y el libro “Los hijos suicidas de Gabriela Mistral” en que colabora.

De ese viaje sólo vi unas fotos en facebook en que Rolo me etiquetó y ahí estaban los dos poetas, el de Elqui y Arica compartiendo con otros amigos en común. Sin duda Geisse se estaba nutriendo con dinámicas y formas de relacionarse que aunque sean minúsculas, detalles insulsos, marcan una brecha tremenda ante la artificialidad que vivimos en Chile. Seguro bebía en ronda del mismo vaso en clandestinos o hacía esos tours de muerte en combis, comía en la calle y se topaba con una hospitalidad y cariño inusitado, por eso me alegró mucho recibir unos meses después, durante una pequeña lectura en Arica, de manos de Rolo el libro “Los hijos suicidas de Gabriela Mistral” (Ediciones Inubicalistas, 2010). Rolo me dio los detalles del viaje y de los planes de Geisse por peinar el territorio desde el norte chileno al sur del Perú y así completar lo que en ese punto concebía como la inacabada obra de Lamm, a quien denomina en su epílogo de la antología, “el único suicida real de todos los supuestos hijos de Gabriela Mistral” –Ofrecí mi ayuda y amistad para que pudiese cumplir la empresa, no sé si Rolo se lo comunicó pues en ese entonces no tenía ni el mail o fono de Geisse para corroborarlo, y tampoco se lo pedí al amigo en común, incluso el único número celular que llegué a tener del poeta de Elqui fue por manos de otro escritor y siempre estaba apagado, pues cuando partí a presentar libros de la editorial a Valpo, lugar en que supe radicaba durante el 2010, traté de ubicarlo inútilmente.

Pero cómo saltamos al presente, al 2012 y al mail que propició el envío de la revista y por ende al artículo de Navarro Geisse que da pie a toda esta retahíla de encuentros y partidas, ¿qué pasó entre medio? Rolo tuvo una hija y continuó escribiendo en silencio, como es mejor hacerlo… yo publiqué otros libros y Navarro Geisse que hasta donde sabía, había declarado su suicidio literario renunciando a la poesía, me sorprendió con su artículo sobre el norte en la revista 2010-2. Artículo que devoré durante el trayecto en bus a Tacna, camino a buscar a la imprenta con que Cinosargo trabaja, libros que luego debería nacionalizar en la aduana de Chacalluta, pero eso es materia de otro cuento… el artículo es lo que importa. Éste me resultó ofensivo, reduccionista y plagado de clichés, me molestó como editor por ciertas livianas declaraciones que hace Navarro Geisse al indicar que el norte fronterizo ha sido y es un erial literario al señalar textual: “no ha habido hasta el momento –que yo sepa- nadie de estatura poética suficiente para representar la zona fronteriza, la zona del encuentro/desencuentro con el Perú”.

Navarro en su ignorancia de turista con cámara nikon al cuello y chullo improvisado a fin de mimetizarse, desconoce de plano el trabajo poético y editorial de muchos y para colmo se lanza a la tarea de pontificar a un poeta del cual, todos los que vivimos y trabajamos literariamente en estas latitudes, jamás escuchamos, cosa curiosa, pues este supuesto escritor nace en Arica, de padre peruano y madre chilena, Paxi Ramírez es un año menor que yo y comparte mis siglas patronímicas, en ese instante sólo podía pensar en una parodia insulsa que más encima a juicio de Navarro Geisse representa el futuro escritural de este yermo maldito, lo cual a mi juicio es otra forma de negación del trabajo literario de una gran cantidad de autores valiosos, y lo peor es que el mentado Paxi escribe como un diluido Manu Chao en su tema Clandestino:

Qué paja, hermano
cómo las huevas
pasamos Chacalluta
Qué paja, hermano
Cómo las huevas
vendrá Santa Rosa
Qué paja, hermano
Cómo las huevas
Es la Tierra de Nadie
Mi única tierra
Qué paja, hermano
Cómo las huevas
peruano chileno
chileno peruano:
Qué paja, hermano
Cómo las huevas
siempre estoy lejos
cuando estoy cerca

-del poema Qué paja -



Geisse de mierda, Geisse de mierda!!!!, fue lo único que pude repetir un buen rato como un mantra… se caga en nuestro patio y luego manda un artículo de esto como una postal en la que  exhibe paso a paso cómo se guanea en mi casa, para que más encima contemplativo le celebre la gracia… es cierto, en ese momento no era mi yo escritor el que hablaba, sino el editor y pude gracias al primero reaccionar y darme una bofetada lenitiva preguntándome, pero Paxi puede que no sea una parodia, sino un poeta como Rolo, a quién desconocías totalmente antes del Lagar -agregué en mi monólogo- no puedes autovenderte esa pose de patrón de fundo nortino y creer que tienes toda la región monitoreada como Ozymandias en Watchmen y es claro que hay voces, poemarios y editoriales que escapan a tu conocimiento, estás siendo demasiado duro y soberbio, escríbele a Navarro y pregúntale por los datos de este poeta nortino, por eso surge la pregunta de cajón, las disyuntivas y confusión… quién es este Paxi Ramírez, supuesto avatar y mesías listo a redimirnos… el conflicto es evidente, Paxi puede ser la suma total de los que escribimos y pensamos la literatura en este lado del mundo, quizá otro Rolo, un ser con logros del cual no tenías noticias alguna y que Geisse descubrió en sus viajes y que yo en mi soberbia de feudalista y paranoia veo como un intento paródico de mi persona hiperbolizando una lectura que no existe, pero luego mi mente retorna al libro “Los hijos suicidas de Gabriela Mistral”, en que Navarro Geisse declara:

    “Y esto que voy a contar me parece ahora doloroso y retorcido, que conste. Pues bien, ahí va: uno de los autores recopilados es en realidad una entelequia creada por mí y por Pedro Álvarez. Alfonso Pinto, supuestamente único poeta de esta antología que realmente se habría suicidado, es en realidad un personaje que inventamos a partir de textos elaborados por Álvarez, siguiendo sus ejercicios de experimentación poética en base a crónicas rojas.

    Su biografía y la carta de suicidio son de mi autoría. Partió como un juego que hicimos al profesor en la primera etapa de su investigación. Posteriormente, cuando el análisis de los textos de Alfonso Pinto quedaron dentro del artículo del profesor que apareció en Komala, nos pareció que realizábamos un sueño de muchos escritores: fundir ficción y realidad, vida y poesía de forma potente, indistinguible. Pronto comenzamos a tener sentimientos de culpa y vergüenza que nos atormentaban”.

Entonces, como en los viejos tiempos, Navarro Geisse da cuenta de su prontuario, tiende a su juego a lo Borges, Pessoa o Wilcock de crear biografías y obras fantasmales, aunque puedo equivocarme, la pregunta sigue latente… Paxi puede estar por allí y quizá termine leyendo este artículo dando prueba material de mi error… pues es así como uno sin querer termina escribiendo un artículo que debiera ser la reseña de otro artículo y libro y funde ambos en un pseudo relato, pero acaso, pregunto, no todo lo que conocemos y hemos aprendido, es al final parte de un relato… y asimismo, no es la manipulación de fuentes y cristalización falsa de obras y biografías el juego predilecto de la academia y todos esos podridos sistemas de legitimación del arte que tienden a canonizar y centralizar nuestras lecturas. El mismo Lamm lo dice a propósito de Gabriela Mistral en su prólogo a la antología de poetas jóvenes del Elqui:

    “la figura de Gabriela Mistral se convierte en paradigma al momento de analizar el destino de la imagen del intelectual exitoso chileno. Asombra lo fácil que es manipular la estampa de cualquier prócer con cierto renombre dentro de la población, ya sea para obtener beneficios económicos con marcas comerciales, o para echar mano de su figura cuando ya no problematiza políticamente a los gobiernos de turno. Es lo que sucedió precisamente durante la dictadura militar chilena, la que dio énfasis a Gabriela Mistral, convirtiéndola en papel moneda y carne de estatua, en parte para invisibilizar la molesta presencia de Pablo Neruda, otro referente obligado dentro de nuestra cultura, cuyas manifiestas inclinaciones políticas e ideológicas eran una piedra en el zapato para un régimen derechista carente de figuras públicas culturales que contrastaran en peso con el grueso de las ideas contenidas en los textos literarios del Premio Nobel de 1971.

    Se ocultó sutilmente entonces que Gabriela Mistral había apoyado al Frente Popular que llegó al Gobierno en 1938, que defendió a Sandino frente las Naciones Unidas, que buscó infatigablemente propiciar una reforma agraria en nuestro país, que advirtió a la gente en Latinoamérica sobre la venta de sus recursos a naciones extranjeras, que estuvo siempre del lado de obreros, campesinos e indígenas, y que por último desarrolló sostenidamente una postura radicalmente antimilitar. La manipulación de su imagen contó con el apoyo de la pereza crítica de las grandes masas de nuestro país, favorecida y alimentada, por supuesto, por un gobierno que prefería el analfabetismo y la precariedad intelectual de los sectores más desposeídos, que su desarrollo como masa pensante y verdaderamente constructiva. Fomentó de esta forma su necesidad de santones, santos y héroes deportivos de los que enorgullecerse, convirtiéndola así en figura equiparable a Miguel Ángel Poblete y la virgen de Villa Alemana, Sor Teresita de los Andes, Martín Vargas o Hans Gil de Maister, todos ellos figuras que en distintos ámbitos servían para desviar la atención de las atrocidades y coerciones físicas e intelectuales forjadas durante el gobierno militar”.

Entonces, entre las palabras de Lamm sobre Gabriela Mistral y los dichos de Navarro Geisse a propósito de Paxi, uno tiende a problematizar su propio rol de crítico, editor e incluso promotor de algunas antologías en este lado -no estaré jugando el mismo papel de falso cristalizador, canonizando con los fines erróneos, jugando al pastiche de elevar nombres e invisibilizar a otros, Geisse de mierda!!! -dije de nuevo, pero el tono ya no era de rabia sino de admiración hacia su trabajo por generar una tensión en torno al norte en una revista como 2010-2 (Pfeiffer 2011), a la que ese mote de poesía nortina ubicado en un apartado llamado “fértil provincia”, quizá sólo corresponda a una pega que justifica el fondo del consejo de cultura o como acto de buena crianza, una política correcta de inclusión, la maldita discriminación positiva que propugna odiosas alusiones a ese otro Chile que no importa en verdad; quizá me equivoco y les estoy tirando un palo innecesario y gratuito, pero en la mayoría de medios es así… por eso sin darte cuenta, ya que pasas tanto tiempo leyendo ficciones, creándolas, teorizando sobre éstas e incluso haciendo chistes aburridos y citas irónicas sobre ellas, acabas sin querer perdido en esa delgada frontera de realidad ficción. Sólo me queda parafrasear a Navarro Geisse: “De todo corazón espero que después de lo que acabo de declarar, Navarro Geisse no pase por tonto. Prefiero quedar yo como un imbécil, un cobarde, un mal amigo”.



sábado, 20 de octubre de 2012

ABYECTA de Elizabeth Neira CON MANOS IMPECABLES DE MANICURE



Por Diamela Eltit


La literatura puede pensarse como un campo geológico en el cual se superponen capas y capas de historia cultural que, en su siempre temblorosa superficie, porta los fragmentos heterogéneos y heterodoxos de perforadas citas latentes que se asoman repensadas para reafirmar así la continuidad del espacio literario.
Letras impregnadas de letras
“Abyecta” de Elizabeth Neira transita por esa geología. Atrapa en su construcción la ética de un cuerpo que se entrega a sí mismo, se entrega a su propia entrega para, finalmente, establecer una subjetividad social descentrada que se parapeta en la crueldad.

Cuerpo y crueldad , a su vez, cita la plataforma con la que el Marqués de Sade, en el siglo XVIII, buscó evidenciar la hipocresía en la que se articulaban las férreas instituciones para inscribir los ejes triunfales de un capitalismo moralizante. Una moral rigurosamente implacable que fue instalada para acosar los cuerpos, domesticarlos y luego convencerlos de encadenarse únicamente a la erótica del trabajo que presagiaba la explosiva sociedad industrial.


El libertino, protagonista de los textos del Marqués de Sade, se convirtió así en un excedente, en la metáfora invertida de un poder que, desde el ejercicio sexual más desenfrenado, desenmascaraba, de manera pormenorizada, las cuestionables operaciones oficiales con las que se iba a instalar un prolongado y agudo proyecto económico.


“Abyecta” cita y concita conceptualmente el universo sádico, pero su torsión radica en que, esta vez, es el cuerpo femenino el agente -nunca pasivo ni ajeno ni anestesiado- que va a examinarse para dar origen a una consistente poética del malestar.


Sin embargo, lo que propone “Abyecta” no es la mujer sádica que erradamente ha invocado la cultura, puesto que la mujer sádica es inexistente e imposible. Es imposible e inexistente en la medida que Sade fundó su territorio a partir de La Virtud de la mujer y el empeño en producir en ella una considerable profanación mediante la tortura sexual.


Sólo el cuerpo “profanado” puede volverse profano y profanador ya que es una caída sistemática que se constituye desde una persistente y ritualizada violencia inflingida que consigue corromper aquello signado como incorruptible: La Virtud.


Más bien “Abyecta”, fuera de las leyes de La Virtud, alude a una “posición” sadiana, un sitio cultural repuesto en la nueva historia del cuerpo que surge en la sociedad post industrial, transformado en aquello que el filósofo italiano Giorgio Agamben denomina como biopolítica. Una estrategia polimorfa e inconmensurable en que se funda el actual capitalismo que opera el cuerpo como un simple material que relega al sujeto de su capacidad interventora y pensante en aras de generar la tan ansiada productividad acritica, deslocalizada y tecnificada.


En “Abyecta” los orificios femeninos se abren, se exhiben, hasta transformarse en una mera práctica, en el instrumento lúcido que se esgrime para romper la ideología y así señalar, precisamente, su sinsentido. Perfora la ideología y propone un sujeto poético que escenifica su cuerpo -lo ausculta, lo usa, lo abusa, lo goza- como sede primaria para elaborar un lugar de habla.

La ruptura de la ideología -que aún rodea el estereotipo de lo femenino- no apunta, sin embargo, a la construcción de la “mujer fálica” puesto que implicaría una simple inversión y, por ende, confirmación de los órdenes dominantes. El proceso de “Abyecta” es radicalmente diferente. En el orificio genital como sede privilegiada se levanta un sitio político que se constituye a partir de su propio vaciamiento incesante. Un sitio político que se establece para legitimar una palabra que apunta lo social.

La sexualidad surge, entonces, como una estrategia para dar cuenta de los fundamentos de los nuevos ejes culturales y, allí, apela al lugar de marginalidad degradada que ocupa el arte. Entonces se yergue un arte genitalizado, orificado, que transcurre en las orillas nocturnas de una iracunda escena de desvelo y despilfarro.


La pregunta urgente de “Abyecta” parece radicar en cuáles serían los materiales de los que se puede disponer para construir una escritura poética luego del derrumbe de las retóricas que tradicionalmente la han sustentado.


De esta manera, el texto se aleja conscientemente de toda una sostenida línea estética que se fundó en La Belleza como convención y condición poética. Más cerca del irritado reclamo de Allen Ginsberg o del discurso elocuente y fragmentario del Hip Hop “Abyecta” traza, desde el cuerpo femenino, un mapa que se encarga de resituar tanto lo femenino como lo social.


Esta estética que glosa un devenir marcado por el afuera y el adentro de los órdenes sociales, señala la transitoriedad del artista que se diluye empujado a una masiva incorporación al sistema. El sistema lo traga, lo absorbe, lo neutraliza cuando lo hace partícipe de las reglas monótonas de un pragmatismo serial. El artista en “Abyecta”, seriamente debilitado por los imperativos comunes que le dicta la normalización de un habitar, pierde su singularidad o bien esa singularidad lo empuja a un afuera sin retorno.


No hay lugar:

“A esa hora los poetas-funcionarios/ se convulsionan en los baños por la deuda hipotecaria,/ y porque la santa tuvo un apetito terreno el otro día/ y se compró una crema “carísima”/ a ver si así se le recompone la ruina del rostro, mapeado por los/ excesos del poeta”.

La crisis del poeta implica un vacío que obliga a la restauración de una palabra otra. Sólo parece posible la construcción de un nuevo signo artístico cuya crueldad se funda en desnudar el léxico de todo vestigio de recursos líricos. O bien levantar una lírica que se solaza, precisamente, cuando pone en evidencia los nombres radicales que escamotea La Belleza literaria.


“Abyecta” irrumpe en el escenario chileno articulando una poética dura: “Esta noche tengo la concha hirviendo”. Pero se trata de una dureza no exenta de un remanente irónico que se desliza hasta desembocar en una forma de burla crítica. Por eso su mayor apuesta se empeña en la desoficialización del lenguaje, en la elaboración de nuevos sentidos.


Una trama deliberada que auspicia la conformación de un sujeto femenino que emprende una abierta batalla lingüística, una carcajada política, parapetada justo en los confines más censurados por los discursos centrales: “Además de puta, soy loca, floja, sucia, tonta, ignorante, sorda,/ coja y mala”.

* * *

El tiempo no fue generoso con nadie
“Ningún prisionero recobró el equilibrio sexual. Depresiones, impotencia, insomnio...erotismo disperso en idiomas, lecturas, juegos, música y gimnasia”.
Jim Morrison
A nosotras las reinas,
a las que todos querían dar por el culo,
aunque nos doliera,
aunque nos atoráramos gritando que ¡No jetón!,
¡Te digo que no!
Nosotras,
caderas enfundadas en vinilo negro
y los ojos rojos
como dos semáforos.
Colocadas, borrachas, voladas, pero conscientes, compañero.
Nosotras,
las que empinadas en plataformas aleopardadas, ordenamos cada noche nuestra morena contundencia en complejas estructuras para sembrar el deseo
Nosotras,
divinas hasta la intoxicación,
violadas hasta el cansancio,
inspiramos poesías en bares asquerosos
Besamos en la boca
y le dimos de mamar, de nuestros pechos rabiosamente igualitarios,
a toda la sociedad de los
poetas-muertos-de-borrachos.
Nuestras camas fueros sociedades anónimas
y para qué decir lo abiertas.
Estrellas de noche, abortivas de día.
Nosotras,
las de entonces,
ahora estamos solas,
nuestros novios proxenetas encontraron trabajo
y se casaron con sus secretarias.
Ahora tienen úlceras y un vientre planetario.
Ahora nos dicen perras.
Ellos,
los fornicadores.
Algunos, se postulan para huevadas y en la micro vemos sus nombres en las paredes de los eriazos.
En tanto los poetas;
cargan mortificados y silenciosos la herencia insalubre de antiguas residencias prostibulares.
Pila de jetones
que creyeron que mientras más putas cogían eran mejores poetas.
Esos, ahora son funcionarios municipales y por suerte,
Por stress
Sus focos infecciosos ya no se erectan más.
Esos, resignados,
todas las mañanas,
relamen su fracaso en el seno de sus mujeres santas, que por santas
a esa hora
la piel ya les huele a detergente.
A esa hora los poetas - funcionarios
se convulsionan en los baños por la deuda hipotecaria,
y porque la santa tuvo un apetito terreno el otro día
y se compró una crema “carísima” ,
a ver si así se le recompone la ruina del rostro, mapeado por los excesos del poeta.
Los otros,
los verdaderos,
los bellos.
Esos animales hermosos que nos amaron a todas,
y que dejaron la vida en las plazas,
en las protestas, en cada vagina que besaron y mordieron.
Esos héroes insolentes
que arrancaban los jugos hasta de las piedras con sólo mirarlas,
se mueren de a gotas en los manicomios.
A ellos,
de pronto,
les aparecieron madres y parientes que no dudaron en encerrarlos. Los que tuvieron suerte,
alcanzaron a depositar su delirio en clínicas privadas,
los otros,
se fueron sin trámite a Avenida La Paz.
Como antes sobre nuestras piernas abiertas,
ahora duermen sobre sus excrementos.
El tiempo no fue generoso con nadie.
Tenían razón aquellos que nos asfixiaban..
Ni para los revolucionarios de gobierno,
ni para los intelectuales de derecha.
Menos para las reinas.
A nosotras, las reinas
tanto amor peregrino nos comió las puertas de la maternidad, , pero más que eso,
y que los abortos baratos
fue tanto maldito abandono
Lo que terminó por ahuecar nuestros cuerpos y nuestros corazones.


ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DEL ESTADO DEL ARTE EN CHILE
Amor mío,
debo confesarte
que
los poetas, en general,
no todos, claro,
lo tienen
chico,
pero entusiasta.

los pintores
en cambio,
lo tienen grande y gordo,
pero débil como una ballena agónica, varada en una costa equivocada.

Los milicos y los pacos,
Imagino,
lo deben tener duro y arqueado,
como sus corvos,

El tuyo mi amor, en cambio,
es hermoso como un arcángel,
Pero está lleno de veneno.



Los poetas y el reciclaje
Máquina de cagar, máquina de mear
Casi todo termina en esto
Máquina de cagar, máquina de cagar,
La naturaleza no es obsena
Allen Ginsberg
Esta noche tengo la concha hirviendo.
Podría freír un huevo en ella.
Podría hasta hornear una pizza.
Pero prefiero hundir mis dedos
siempre diligentes
y sentir los nudillos crujir
con el abrazo tubular de la carne que aprieta como una boa asesina.
Esta noche
no hay más que manos que nadie quiere tomar.
Y yo con un hambre colosal,
Hambre de acoplamientos jugosos
igual que frutas reventadas por el sol en un verano que no llega nunca,
Porque en esta ciudad la orgía siempre está incompleta
y cierta soledad, que parece estilar mucho hoy
entre los jóvenes intelectuales,
me comienza a podrir entera.
¿Dónde están los amantes perfectos?
¿Dónde los poetas?,
Hoy
los poetas
caminan potijuntos por el centro
apurados, junto a cajeros y ejecutivos de ventas,
los que quedan en los bares prefieren ahogar su deseo en
toneles de vino;
Prefieren abrazarse entre ellos,
besarse entre ellos
y, algunos,
darse por el culo de vez en cuando.
Mueren
de cirrosis por cientos cada fin de semana,
varados a la orilla de las cunetas.
Por suerte el departamento de aseo y ornato de la municipalidad
Ha dispuesto una grúa con su correspondiente pala mecánica que los recoge cada mañana y los deposita en un lugar especialmente acondicionado para su tratamiento como basura orgánica de alta densidad.
Luego de la trituración y la separación de los metales, (oro en dentadura, prótesis internas o externas), con los restos se fabrica tierra de hoja, abono y otros productos para la agricultura,
que el Municipio, de manera muy eficiente, reutiliza en nuevas áreas verdes, contribuyendo, de esta manera a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.



MILITANTE EJEMPLAR
Nosotras,
Bellas sirenas aullando en la noche fresca de nuestra juventud de oro,
Tetas como la leche y mirada al borde del desmayo.
Amantes perfectas de kermesse de colegio de monja.
Sólo besos,
vigilados por las palmeras y la mirada de los papis
Los manoseos vendrán después.
Pero entonces,
parecíamos confites recién hechos por la abuela,
Humeando olores dulces en bandeja de plata,
El baile era nuestro y una horda de príncipes babosos mosqueaban alrededor.
El pololeo largo como la mejor de las latas,
Luego campanitas nupciales en nuestra ventana,
tañidas por los papis,
Nosotras,
ahora, depiladas, encremadas con menjunjes carísismos
Y el sexo encintado igual que el bizcocho de novios,
Y tantos regalos,
Al fin el refrigerador de cien puertas
La vida en rosa catálogo,
Y nosotras,
ahora rubias,
prolijamente corregidas,
Militantes ejemplares del proyecto mayor.
Pero...
¿En qué momento nos convertimos en estos animales estragados?
que caminan a empellones por las calles
premunidas de bolsas como cañones por los flancos,
feroces, económicas, gastronómicas,
cosméticas, maternas, carcelarias.
¿Cómo llegamos a convertirnos en esta especie de reptiles horribles, que castran a sus machos y devoran a sus crías?,
Desde algunos años
el olor a fracaso se perpetúa en las paredes color pastel de la casa,
en cada hebra de las cortinas,
en el tapiz de las sillas,
como un guiso mal hecho.
El fracaso,
partiendo las biografías,
para su mejor embalaje,
lo mismo que las sandías,
condenadas por su exuberancia
a vivir cuadradas en las bodegas de los barcos japoneses.
Como una carpa de circo,
Nos derrumbamos con muy poca dignidad y con mucho estruendo.
Entonces vamos al carnicero y le pagamos una tonelada de dinero para que nos faene.
Un corte por aquí, otro para allá.
Y luego hablamos de eso o de cualquier otra cosa,
porque desde hace tiempo
no hacemos más que sonar.
Nuestras lenguas sufren
constantes espasmos y convulsiones,
no se puede estar quieta.
Sonamos fuerte,
como antes nuestros catres,
Vibramos el día entero
juntando vocales y consonantes,
Agotado el espectro de sonidos humanos, croamos, balamos, ladramos, piamos, gruñimos y compramos.
Compramos como condenadas a muerte,
También comemos y algunas todavía vomitan después.
Pero sobre todo
vigilamos, controlamos, nos entrometemos, nos infiltramos, asfixiamos finamente
con manos impecables de manicure.

Amor mío
Ante tus constantes dudas e imprecaciones,
qué te puedo decir...
Sí,
me gusta que me la metan,
hasta el fondo,
con fuerza,
infinitas veces,
como un taladro fuera de control.
Es verdad que quisiera que una verga monumental y pétrea,
más grande y dura que la tuya,
me partiera en dos.
Hasta la más sucia de tus suposiciones es cierta.
Amor mío,
Ante tus constantes dudas e imprecaciones
¡Qué más te puedo decir!

Abyecta , el poema
Me he acostado con tu padre, tu hermano y tu hijo, por no nombrar a tu tío y a todos tus amigos. Con tu abuelo fue imposible y tu madre se salvó por vinagreta.
No puedo dejar de nombrar a los vecinos,
los cabros del bloque,
los de los flipper,
los volados de la plaza y de la esquina;
el lechero, cartero, repartidor del diario, gásfiter, electricista, zapatero, jardinero y la casi totalidad de trabajadores de servicio a domicilio que han tenido la fortuna de pasar por mi casa y la tuya.
Y es que tengo un apetito descomunal y no perdono erección.
Soy una adicta, dicen...
siempre,
pero es que invariablemente siempre,
quiero.
Además no discrimino.
El tamaño no me importa;
ni el grosor de las billeteras, tampoco el color de la piel,
si tiene auto o bicicleta
Si usa tarjeta dorada o está en DICOM, si tiene casa propia o mediagua;
Mucho menos si me ama o no me ama,
si me respeta o si me quiere para el puro hueveo, si es machito, de pelo en pecho, o mariquita, tonto o inteligente, necio o sabio, ladrón o policía, lento o rápido, cuerdo o ....sicótico...
Juro,
que a la hora de los q’iubo nada de eso me importa.
Y aunque condón no uso, (la iglesia lo prohibe) Venéreas parece que no tengo, parece...
Excepto un herpes travieso que me tapizan la boca de llagas cada cierto tiempo.
A veces orino de pie, me excita,
O lo hago en piscinas y duchas públicas,
Usualmente veo pornos y me masturbo como una demente el día entero,
Te confieso que, en más de una ocasión,
he deseado a mi madre, a mi hermana y por supuesto a mi padre.
Otra cosita es que soy comunista y última de rota,
voté por la Gladys y no me depilo
no cocino ni un huevo frito y me gusta opinar en conversaciones de hombres.
Te advierto... que detesto el sexo anal,
pero si me tratas con dulzura
terminaré comiendo de tu mano y
lamiendo la suela de tus zapatos.
Te aviso,
que soy ágil con las cuchillas,
tengo buena puntería y reflejos en óptimo estado,
Y que, a pesar de éstas y otras destrezas
que ostento en las manos, dedos y lengua ...especialmente,
según me han contado,
en las discos me va bastante mal.
Y me pasa últimamente que,
nadie se me acerca y me siento sospechosamente repugnante como pescado de feria que no se vendió.
Y la verdad es que ya no tengo quince años
Como para ir a esos lugares, llenos de púberes en plena floración. Niñitas lindas de senos como dos tazas de leche y coñito con olor a nata.
Otro problemita que no te podría callar es que producto de
un dilatado alcoholismo que me ha tenido desde hace años
azotando la cabeza contra las barras de los bares más cochinos de esta ciudad,
padezco de ciertos trastornos... gástricos,
de variada gravedad y abyección,
como por ejemplo, la acumulación de gases intestinales,
que a veces,
generalmente en público,
pugnan por salir de su prisión.
Te advierto
que estoy muy sola,
que esta soledad me duele en exceso mucho
y que ante el menor indicio de abandono, real o imaginario, sería capaz de perseguirte a ti y a tu familia por todo el país,
convertirme en tu sombra y luego en tu peor pesadilla
para terminar asesinándote y
exhibiendo tus genitales en la plaza pública,
contenidos en tu boca.
Además de puta, soy loca, floja, sucia, tonta, ignorante, sorda, coja y mala.

El pene tiene pena
A veces,
El pene se apena
Y cuando eso sucede,
Asoma cabizbajo por encina de la ropa,
su cabeza humedecida
de tanta tristeza
Entonces
no valen la pena
Los ruegos inútiles
de su amiga lengua
que no para de alentarlo para que continúe su vida,
¡Vamos pene, no te apenes, levántate de una vez y camina!
Le dice ella entre lengüetazos de ánimo.
Pero cuando el pene tiene pena,
nada de eso vale la pena.


* * *


Elizabeth Neira Calderón
nació en Santiago el 11 de enero de 1973. Es periodista, poeta y ha desarrollado un trabajo plástico autodidacta en directa relación con su escritura. Egresada de la Universidad de Chile, desde 1995 ha colaborado en diferentes medios de comunicación. Escribió para el desaparecido diario La Época y en revistas como La Noche, Rocinante y Patrimonio Cultural. Actualmente colabora en el suplemento Artes y Letras de El Mercurio. Además ha ejercido la crítica cultural escribiendo para catálogos de artistas como Claudio Correa y Patricia Cepeda. En mayo del 2002 y en junio de este año, exhibió sus poemas objetuales y collages en la muestra colectiva “Erotizarte’’, realizada en la galería del Atelier del Parque. Desde el 2000 realiza lecturas poéticas junto al grupo de música Dulcidio Rock, que ha musicalizado algunos de los textos presentes en su libro “Abyecta’’. La autora ha participado en los talleres de literatura de la escritora Carmen Berenguer y en los talleres de poesía de Gonzalo Millán. “Abyecta’’ es su primer libro publicado de manera individual y antes participó en la antología generacional “Círculo Infinito’’ (Al Margen Editores, agosto 2002) con su cuento: ¿Te sumas a la fiesta?

El 12 y 14 de julio de este año, Elizabeth Neira junto Al Margen Editores, fueron invitados al Tercer Encuentro de Estudiosos y Escritores de Nuestra América, efectuado por la Facultad de Letras y Filosofía de la Universidad Nacional de Córdoba. En esa ocasión la autora leyó parte de su poemario “Abyecta’’.

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