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sábado, 4 de junio de 2022

5 poemas de Chantal Maillard

 CHANTAL MAILLARD




Deseé alguna vez que un poeta me amase

Deseé alguna vez que un poeta me amase

Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo‚
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos‚
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.

Iniciación

Estoy creciendo de la nada.
Mis ojos tantean
la claridad difusa
mis manos
se posan y tantean
abro agujeros
mi cuerpo agujeros
en el cielo agujeros
tanteo las estrellas
agujeros que llueven
y es dolor
y el dolor penetra
mi cuerpo tantea
el dolor tal vez
el gozo
indaga
descubre el mí
mi boca dice
vuelvo sobre mí
misma y tanteo
¡es tanta la ceguera!
cierro los ojos
lo cierro todo
y de repente me abro
veo
veo lo que no hay
veo
estoy creciendo de la nada.

Axis mundi

Desciendo
desciendo al cuerpo y veo
la lombriz de mi espíritu
alojada en mi vientre.
Subo, subo en espiral
hacia el motor del mundo
huyendo
huyendo del mareo
del mal de ser sola
tan sola entre las vísceras
subo al latido
me alojo
en su arritmia y descubro
mi rostro de lombriz
adherida a las válvulas
y asciendo
sigo ascendiendo en busca
de una razón que diera
sentido a mi existencia
me deslizo en la tráquea
bloqueo las palabras
asciendo
resbalo. Hay un agua
viscosa tras los ojos
resbalo y se me pegan
imágenes de un mundo
apenas insinuado
asciendo y al llegar
a la cúpula descubro
que sus paredes lisas
transparentes, vacías
tienen la textura
carnosa de mi vientre.
He bajado al espíritu
he subido al instinto.
La misma lombriz tensa
el eje que mantiene
erguida mi cintura.
El nombre que le ponga
ahora será el tuyo
pero su nombre es el
de aquellos que he amado
de aquellos que amaré
es todos y ninguno
el eje que mantiene
erguida mi cintura
me previene de ti
te crea a mi medida
y asume el reto
de ser muchos
de ser tantos
que da la impresión
que no cabrá mi espíritu
adentro de este cuerpo
que no cabrá este cuerpo
adentro de mi espíritu
por eso muero un poco
cada vez que te nombro
y sin nombrarte apenas
alcanzo a definirme.
Mi vientre es quien pronuncia
las sílabas secretas
que se inscriben arriba
en la cúpula.
Mi existencia es señal
de un fuego
que arde eternamente
en sí mismo.

Llevo acostada largo tiempo

Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra…
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

No existe el infinito

No existe el infinito:
el infinito es la sorpresa de los límites.
Alguien constata su impotencia
y luego la prolonga más allá de la imagen, en la idea,
y nace el infinito.
El infinito es el dolor
de la razón que asalta nuestro cuerpo.
No existe el infinito, pero sí el instante:
abierto, atemporal, intenso, dilatado, sólido;
en él un gesto se hace eterno.
Un gesto es un trayecto y una trayectoria,
un estuario, un delta de cuerpos que confluyen,
más que trayecto un punto, un estallido,
un gesto no es inicio ni término de nada,
no hay voluntad en el gesto, sino impacto;
un gesto no se hace: acontece.
Y cuando algo acontece no hay escapatoria:
toda mirada tiene lugar en el destello,
toda voz es un signo, toda palabra forma
parte del mismo texto.

ENTREVISTA:CHANTAL MAILLARD | POETAS ESPAÑOLAS DE HOY -FUENTE EL PAIS.COM

 ENTREVISTA:CHANTAL MAILLARD | POETAS ESPAÑOLAS DE HOY

"Yo creo que corazón ya no tengo"

16 JUN 




La experiencia del dolor le viene a Chantal Maillard (Bruselas, 1951) de antiguo. Fue feliz, según declara, hasta los 7 años, pero a partir de ahí, los continuos cambios de internado en Bélgica y después la adaptación a España, donde se trasladó con su familia en pleno franquismo, la convirtieron en una niña desubicada y silenciosa. Nació sin embargo con el don de la escritura, en la palabra encontró cobijo y, a los 14 años, ya había escrito dos novelas y más de cien poemas. Y así hasta hoy. Poeta, filósofa y gran conocedora del pensamiento y estética orientales, es autora de una docena de títulos, entre los que destacan sus diarios, Diarios indios y Filosofía en los días críticos, un milagro de simbiosis entre filosofía y poesía. En 2004 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Matar a Platón, un libro seco y despojado, escrito durante su grave enfermedad, en el que la muerte y el dolor, sin concesiones literarias, palpitan en cada una de sus páginas. Su nuevo poemario, Hilos, posterior a la imprevisible muerte de su hijo, revela a una de las voces poéticas más intensas, honestas y radicales del panorama actual.


"Hilos es un libro marcado por el suicidio de mi hijo. ¿Qué más puedo decir?"

"El gran pecado de Occidente es la tristeza"

"La filosofía es voluntariosa, requiere indagación. La poesía es receptiva, requiere un decaimiento de la voluntad"

MÁS INFORMACIÓN

En la trama del mundo

Benarés o el tiempo de las chanclas

PREGUNTA. Entre su poesía y su pensamiento apenas hay ruptura. ¿Qué son una y otro para usted?


RESPUESTA. Es difícil ligarlos porque son dos modos de encarar la realidad. El modo poético es receptivo, y el filosófico requiere la indagación, y la actitud en filosofía es voluntariosa, mientras que la poesía requiere un decaimiento de la voluntad. Yo pretendo ligar una y otra porque participo de ambas. Lo que no se puede hacer es filosofía cuando se hace poesía ni poesía cuando se hace filosofía, eso descartado.


P. ¿Por fidelidad a los géneros?


R. No. Creo que es una cuestión de ritmo, de musicalidad. La musicalidad poética está reñida con la indagación filosófica que, como digo, es voluntariosa.


P. Afirma que tiene problemas con los conceptos tradicionales. ¿La historia del pensamiento occidental es tramposa?


R. Lo que es tramposo es la metafísica cuando uno piensa que lo que cuenta metafísicamente es la realidad. La filosofía, cuando no se aplica a objetos como el arte, la ciencia etcétera, es una lógica aplicada al ámbito del saber y ahí no hay problema. Pero cuando la lógica se aplica en ámbitos que rebasan el conocimiento, es un juego parecido al del ajedrez: tienes unas piezas y se juega en el tablero, pero si pretendes que ese tablero es la realidad exterior, es tramposo. Juegos metafísicos los hay en todas partes, pero la trampa es creer en los grandes conceptos, cuando creemos que las palabras dicen algo de lo concreto. Lo concreto es singular, y los conceptos son universales, la poesía trae a la pantalla lo singular, y la filosofía juega con los universales, ésa es la diferencia. Yo intento, y lo hago a partir de Husos e Hilos, tropezar continuamente con los conceptos. El lenguaje está plagado, tanto en Oriente como en Occidente, de conceptos y yo los cuestiono.


P. Husos e Hilos, ¿qué quiere significar con una y otra palabra?


R. Los husos son parte de una geografía mental, lo que visualmente corresponde a cada estado de ánimo. Los veo como un haz de fibras y cada una de ellas es un hilo mental. Podemos saltar de un huso a otro según cambien los estados de ánimo, y al cabo del día, vamos cambiando y saltamos de uno a otro.


P. ¿Habla de la vida, de nuestra vida?


R. Sí. No concibo una filosofía que hable continuamente en tercera persona. El pensamiento debe recuperar a la persona concreta, al singular que está viviendo con sus emociones. Si la teoría pierde de vista al sujeto concreto, no funciona, y yo intento recuperarlo con el material de mi propia vida.


P. ¿Qué quiere contar?


R. En general, la dificultad de saberse en el mundo y como sujeto. Toda mi vida he observado mi propia mente y mi capacidad de ver el mundo. Todo lo que he escrito ha sido desde la necesidad de observar la capacidad de conocer. A través de mi indagación en la filosofía india descubrí que cualquier cosa que observes terminará siendo observada dentro de la propia mente, por lo tanto, cualquier contenido es mental, cualquier cosa que puedas mirar es un pensamiento, y si queremos extrapolarlo a realidades que están fuera de la mente nos equivocamos. Eso el budismo lo tiene muy claro.


P. Eso es lo que cuenta en Benarés y en sus Diarios indios.


R. Sí, en ambos hay una toma de conciencia de nuestra imposibilidad para saltar sobre nuestra sombra que es nuestra mente, no podemos ir más allá de ella. Grandes palabras como Dios, verdad, mundo o realidad, no son más que pensamientos y esos son los hilos, imágenes-pensamiento que van pasando. En Hilos, hay un personaje que tropieza con los conceptos, los cuestiona, pero cada vez que lo hace, se paraliza y termina siendo el personaje "Cual", un interrogativo y un genérico, que aparece en la segunda parte del libro. "Cual" quiere decir ¿quién soy?


P. En su escritura se percibe un proceso muy doloroso. ¿Está conectado con su experiencia?


R. Sí, tanto Husos como Hilos son cuadernos de duelo, de un momento trágico que he pasado y por eso el huso principal en el que estoy en esos libros es el del dolor. Pero no quisiera entrar mucho más en lo personal.


P. Es por abordar los hechos que desencadenan su pensamiento actual, primero su enfermedad, después la muerte repentina de su hijo.


R. Husos e Hilos son libros de pérdidas. Pérdida de mi integridad física, por un lado, y por supuesto la pérdida de mi hijo. Está marcado por el suicidio de mi hijo. ¿Qué más puedo decir? Es todo.


P. Su escritura habla del sujeto, de lo que nos pasa.


R. Me cuesta hablar de ello en el lenguaje ordinario. Mi manera de contarlo es en la escritura. Es verdad que la filosofía tiene muy poco trato con el dolor, se ha escrito mucho más poéticamente sobre él, pero no tengo problemas en desnudarme, en expresarme en los detalles mínimos cuando escribo. Con el cuaderno estoy a solas conmigo y sé que, escribiendo, llego a mucha gente porque la experiencia del dolor es la experiencia de todos. El compadecer con otros está presente en mi escritura, es un grito de dolor que pertenece al momento de mi enfermedad. Lo que he escrito después pertenece a una pérdida incluso más consustancial que la pérdida física, que es la pérdida de un hijo. Esa estrategia de la geografía mental me permitió distanciarme de mí misma. Observarme en la pena, en el dolor, y construir o, simplemente, sobrevivir. Sin esa escritura, sin ese decirme desde la distancia que la escritura procura, no habría sobrevivido a tanta pérdida.


P. ¿Qué es para usted lo más importante de la vida?


R. Pequeñas, grandes cosas: el canto de un pájaro, el gesto de un búfalo, el sonido del pájaro por la mañana, el olor del monte al abrir la ventana, sonidos del bosque.


P. ¿No tiene horizonte?


R. Si alguno tengo, es la paz. Obtener un estado de paz, y sólo lo obtengo a partir de olores y sonidos que percibo y reconozco en el origen.


P. Pero tiene otro hijo, otros afectos. ¿No son importantes las relaciones?


R. Sí, pero yo creo que corazón ya no tengo. Aspiro a una neutralidad, a una ecuanimidad, que es también una palabra del budismo. Situarme en la ecuanimidad, en ese centro desde el cual puedes percibir las cosas con neutralidad. Una neutralidad que es germen de paz.


P. ¿Qué le ha dado el pensamiento oriental?


R. La idea de que todo lo que pasa por la mente tiene el mismo estrato y es de la misma naturaleza. Que los pensamientos forman sentimientos y por tanto éstos son sentimentales, y que la paz se encuentra en otro sitio. Yo no sé si el amor entendido desde nuestra tradición, quizás cristiana (aunque temo meter grandes palabras, borre, borre). No sé, que haya algún tipo de entendimiento del amor que pudiera situarse en esa neutralidad, entonces sí hablaríamos de amor. Aunque hablaría más bien de compasión en el sentido budista, desde una tranquilidad, desde una paz, no desde efusiones sentimentales de ningún tipo.


P. ¿Cuáles cree que son los pecados de Oriente y cuáles los de Occidente?


R. La tristeza es el gran pecado de Occidente y uno de los grandes pecados que deben ser evitados en Oriente. Es uno de los síntomas del deseo y si la erradicamos, la paz y el amor son posibles. Me considero una gran pecadora occidental porque la tristeza me define, y mi horizonte es el logro de su erradicación aun en los máximos dolores. Oriente es más ducho en esa erradicación, tiene tradición y sistemas en su haber para procurarlo. Nosotros a eso lo hemos llamado la sumisión del indio. Yo creo en cambio que es un camino de comprensión y la mejor manera de estar en el mundo. No tienen grandes logros tecnológicos, pero mire dónde vamos nosotros por ese lado. Y ahora estamos exportándolo a India y a Oriente en general. Ése es otro gran pecado de Occidente: la necesidad de colonizar. De Occidente y de Oriente Próximo, de todos los monoteísmos. La India no ha tenido nunca esa necesidad. Uno de sus pecados es el síndrome de Estocolmo: su admiración por el colonizador. La aceptación del otro siempre ha sido una virtud en ellos, han aceptado las creencias ajenas, pero ahora también están aceptando y emulando las formas de vida de Occidente. Se están convirtiendo en una gran potencia. ¿Para bien de ellos? Yo creo que para mal de todos.


P. ¿Cómo fue Chantal niña?


R. Ese recuerdo es muy bonito y es parte del retorno, el tema en el que estoy trabajando ahora. Escribo un nuevo diario de la memoria que se llamará Bélgica. Es una vuelta al origen, pero lo que me lleva a volver es un charquito de agua. El diario es la búsqueda del destello de la memoria, que te sitúa de pronto en un lugar o una experiencia que no acabas de ver, no tienes la imagen. En ese charquito de agua lo que había era gozo, un gozo que sólo puede tener el niño, antes del pensamiento, del juicio y del lenguaje. ¿Qué es el rojo antes de saber que el rojo se dice rojo y empieza a perder color con la palabra? Es lo que era el rojo para esa niña que se quedaba mirándolo durante yo no sé el tiempo. La experiencia en intensidad, no en tiempo. La Chantal niña tenía muchas cosas de éstas porque como hija única y a menudo sola fue desarrollando esa percepción.


P. ¿Por qué la internaban en colegios siendo hija única?


R. Mi madre vino antes que yo a España, y mi abuela trabajaba y era difícil para ella. En España me internaron porque la niña molestaba al padre, yo era un elemento molesto. Conocí a mi padre tarde y nunca hizo oficio de tal. He pasado por internados de muy distinto calado, pero esas experiencias me permitieron el descubrimiento de la escritura. En régimen carcelario belga escribí mi primera novela, tenía 12 años, era de capa y espada. Entre los 13 y 14 años escribí una novela social. Lo tiré todo, los cientos de poemas, las canciones, todo. Pero el año pasado, en Bélgica, volví a encontrar a un amigo de infancia que vino con un ejemplar de mi primera novela.


P. ¿Tiene esperanza?


R. No. Creo que hay que erradicarla, la esperanza es parte del deseo.

viernes, 21 de agosto de 2020

LIBRO DE POEMAS PEQUEÑA MUERTE DE ROSSANA ARELLANO GUIRAO




PEQUEÑA MUERTE

A modo de prólogo

“Que la muerte y el exilio, y todas las demás cosas que parecen terribles, estén a diario ante tus ojos, pero sobre todo la muerte; y nunca abrigarás un pensamiento abyecto, ni codiciarás ansiosamente nada.” Epicteto (55-135 d.C.)

El enquiridión.

 



A contadas personas les gusta hablar de la muerte, es como un tema tabú, si hasta una se sorprende y algo melindrosa se pone con el tema. Y muchos y muchas le hacemos el quite. Somos, ciertamente, varios, quienes la vemos lejana o no pensamos en ella, esto porque quizás nos aleja de la experiencia sensorial. Alguna vez, Fiódor Dostoievski (S.XIX), indicó: “El hombre teme la muerte porque ama la vida.”

Sin embargo, Rossana Arellano Guirao, no solo habla de la muerte sino le otorga voz a la muerte.

Reflexiono lo que aparece idéntico, / dicto con voz alta/ a un pájaro carpintero/que insiste en telegrafiar mi mente…

Arellano Guirao, se hermana con la muerte, se hace cómplice en una experiencia escritural que se transforma en creadora, generadora de saber recordar y reverdecer el arduo arte de la escritura.

La fuerza de este libro “Pequeña muerte”, radica en la valentía de su autora, cuyo vocablo brillante se desplaza por los portales de la muerte, con su verbo claro, su palabra prolija, extensa, profundamente madura, que nos dice:

Soy eterna, /me forjaron en las horas/ como revelación clandestina/ habito en el hueso de la memoria, / soy auténtica dueña del jardín/de los siglos/ Soy compleja o delicada, /­­ me declaro infiel.

Y es que la muerte nos es revelada en el más hondo pozo del dolor y la angustia, en la clínica o en el hospital ante una intervención de urgencia o en el proceso de maduración de un diagnóstico severo, donde negras alas nos acechan impías.
Este libro nos sacude fuertemente, con los diversos tiempos de cavilación propios de la muerte:

Desde este santuario/al fondo de la lápida/ lo siniestro en hilera/ como puesta en escena/ del suicida.
Podemos resumir esta “Pequeña muerte”, como un tesoro subterráneo que los verdaderos cultores de la literatura debemos descubrir y maravillarnos.



Ingrid Odgers

Escritora- Editora

Concepción de Chile, agosto del 2020

lunes, 12 de agosto de 2019

La crítica mexicana Avelina Lésper



La crítica mexicana Avelina Lésper denuncia la existencia de un mercado especulativo del arte que encumbra obras sin valor estético inaugurando así un nuevo capítulo en la discusión y el pensamiento del hecho artístico contemporáneo.












¿Crees que alguien que vende sus orines como arte quiere que esto termine? Esta frase lapidaria de Avelina Lésper para una exclusiva del ABCColor de Paraguay escrita por Samuel Borssini, resume el argumento sostenido por la crítica de arte mexicana en torno a la dudosa calidad de los productos artísticos comercializados por marchantes y galerías del momento, quienes como corredores de bolsa o vendedores de terrenos, especulan con commodities en lugar de arte mientras instituyen una argumentación que asegura su permanencia en el circuito que le sirve de útil ecosistema.

Y es que Avelina Lésper en los últimos años ha calificado enfáticamente al arte contemporáneo como fatuo, pretencioso y frívolo, convirtiéndose así en una de las más fervientes detractoras de las corrientes vanguardistas y del readymade.

Reconocida por todos los medios del mundo desde que apareciera en una crítica hecha en You Tube y más tarde, tras el lanzamiento de su libro El Fraude del Arte Contemporáneo (1016), Lésper es temida y adorada por su verbo pulsátil y directo. Destaca en su apasionado dictamen que el fundamento del dogmatismo, dueño de la escena artística contemporánea, no es otro que la ausencia de análisis y juicio por parte del público amén de su sumisión intelectual a la retórica que le soporta. Premisas como éstas son las que a la contestataria Lésper le sirven para validar su cuestionamiento acerca de la excesiva oferta artística, del incremento de oportunistas, quienes sin ser artistas se venden como tales, y del speech de los curadores interesados en legitimar la mediocridad y la estafa presentada como piezas de valor en bienales, ferias y museos que impedirán a toda costa la ruina de su negocio.

Pero no han tardado en aparecer críticos como Halim Badawi en manifiesta oposición a las tesis de la también articulista Lésper. Curadores como Jaime Cerón, y quien fuera adjunto en la Tate Gallery y Jurado de la 52 Bienal de Venecia, José Roca, han expresado su malestar del mismo modo. En todos estos casos, el juicio de Lésper es tildado de miope y generalizador. Sin embargo, pese al incremento de sus detractores, la postura de la crítica mexicana pareciera convertirse en la voz de una inmensa mayoría, esa que situada frente a una obra expuesta alguna vez pensó: “esto podría haberlo hecho cualquiera, inclusive yo”; Lésper presta su voz no solo a este colectivo sino también a  los profesionales de otras áreas obligados a abjurar de la propia lógica para aceptar pasivamente la argumentación que pone en valor aquello percibido como “la nada”,  y finalmente, a renegar de los innumerables artistas cuyo talento acaba tan despreciado como excluido de los circuitos de arte.

La controversia está servida. Avelina  Lésper la autora envuelta en una polémica de enormes dimensiones que ha trascendido la esfera artística, e incluso los Continentes, nos acerca a su visión y nos pone al corriente respecto al arte que domina la escena contemporánea de museos, bienales y galerías, sus implicaciones y su recomendación para los simples mortales,  en una breve entrevista para El Fisgón.

DE MANERA REITERADA UD. HA INSISTIDO EN DEFINIR AL ARTE CONTEMPORÁNEO COMO UN FRAUDE ¿QUÉ LE HA LLEVADO A TAL CONCLUSIÓN?
AVELINA LÉSPER:
Las obras circunscritas al estilo “arte contemporáneo”, en la mayoría de las ocasiones, están amparadas en ideas y argumentos que nunca coinciden con lo que en la realidad son. Ideas con pretensiones sociales ligadas a una “filosofía instantánea” les son impuestas a objetos sin factura o de torpe realización para darle una apariencia de complejidad. Objetos mitificados por la teoría, entonces, que devienen en un fraude equiparable a las medicinas milagrosas, las hipotecas basura y los alimentos artificiales patrocinados por la publicidad engañosa.

La autora ha señalado en reiteradas ocasiones que el fraude al que hace alusión tiene su origen en la fiebre de la especulación financiera, en la economía de la trampa y en el abuso capitalista. Los millonarios -según sus propias palabras- parecen conocer muy bien las posibilidades especulativas que existen en el negocio del arte y se han interesado en institucionalizar unas tesis (mitología) que le resulte útil. Un espacio que, aunque restringido a una selecta élite, ha aprovechado las ventajas que ofrecen la globalización y las nuevas dinámicas de consumo impuestas en buena medida por Internet, para fomentar la aceptación dogmática, palmaria y complaciente de una abrumadora oferta de arte efímero y la legitimación de su discurso allende sus herméticas fronteras.

 Para la autora en cuestión, al formar parte de un todo indivisible, existe un paralelismo entre el mundo digital y el del arte contemporáneo cuyo  lugar común es la ausencia de una actitud crítica que, en ambos casos, se le impone al espectador/usuario quien parece no advertir tal engaño.

CÓMO AFECTAN LAS NUEVAS DINÁMICAS DE CONSUMO AL ARTE.
AL:

El arte contemporáneo VIP, como yo lo llamo, es un producto de la pasividad acrítica que la sociedad ha adquirido ante el avance del progreso y la tecnología. Ambos, arte contemporáneo e Internet, se perciben como positivos por el simple hecho de representar la contemporaneidad. Ser “moderno” es un concepto axiomático. Entonces si se “es moderno”, se “es bueno y/o aceptado”. Sin embargo, un enorme volumen de la información que corre en las redes es falsa o adolece de contenidos de valor. Lo que le ha otorgado credibilidad es el medio, el falso reconocimiento de autoridad que emana del soporte, la gente cree en lo que lee por el hecho de verlo en sus pantallas. Con el estilo contemporáneo ocurre algo similar. La gente lo acepta “como arte” por el hecho de verlo en un museo, sin reconocer que ese objeto fuera de ese museo pierde su cualidad de arte. Podemos decir que no existe una visión crítica en el consumo de productos tanto de Internet como del arte contemporáneo VIP, simplemente se les acepta.



Lésper, con el término VIP (Very Important People) alude al carácter radicalmente excluyente del arte contemporáneo respecto a las disciplinas tradicionales del dibujo, la pintura y la escultura que han sido marginadas hoy de las bienales y los museos puntera. Pero ese carácter marginador excede, según sus teorías a los propios artistas, y ha saltado al gran público cuando se le exige la adopción de criterios -que toda razón lógica rechaza- para pertenecer siquiera  momentáneamente al selecto círculo de elegidos “conocedores de arte”. Se trata de un dogma de fe cuyo discurso perdura y se legitima gracias a los enormes intereses que yacen escondidos tras bastidores.

HA ENFATIZADO EN EL MERCADO Y LA ESPECULACIÓN COMO DOS AGENTES PERTURBADORES DEL ARTE EN LA ACTUALIDAD. ¿QUIÉNES ESTÁN DETRÁS DE ESTE INTERÉS Y CÓMO SE SUSTENTA ECONÓMICAMENTE EL NEGOCIO?
AL:
Detrás se encuentran las instituciones como las Universidades que forman estudiantes con la idea de que esto es arte y de que ellos no están en posibilidad de cuestionarlo, al contrario, los motivan para que hagan este tipo de obras sin factura y que aprendan a desarrollar los argumentos para justificarlas.

Lésper ante la prensa ha señalado en diversas ocasiones que son los jóvenes las grandes víctimas de estos colosales intereses, quienes acaban engañados y adiestrados con la idea de ser convertidos en sujetos funcionales del mercado. De esta manera su talento se ve desperdiciado, pero no solo eso.  Al salir de las escuelas de arte, convencidos de que son artistas, si acaso solo han incorporado el speech que justifica la mediocridad sin advertir que resultan incapaces para trabajar materiales, dibujar ni pintar.

Junto a las universidades en este interés por instituir un arte que no es arte -según la artista-, están los museos que trabajan al servicio de las galerías y de la moda. También se encuentran los dealers, las ferias y las casas de subastas internacionales que promueven las obras y sus propios valores artísticos para mover dinero rápidamente. Una obra de arte cotizada por ciento de millones de dólares entonces, es despojada irremediablemente de su real valor artístico para convertirse en su valor monetario. La gente no percibe la obra sino la millonada que vale en el mercado.

Los suplementos y las revistas de arte -según la autora- fomentarían la especulación y en consecuencia, resultarían cómplices del fraude. Buen número de ellas forman parte de un negocio que promueve el lujo y son las responsables de colocar al arte en igual nivel que cualquier complemento de moda, arrebatándole ese  carácter intemporal que le ha caracterizado por excelencia. La contemporaneidad no tiene valor artístico sino comercial.

HA PARANGONADO EL FENÓMENO QUE NOS OCUPA CON OTROS PROCESOS ARGUMENTANDO LA EXISTENCIA DE UNA BURBUJA. ¿CUÁL CREE QUE SERÁ SU EVOLUCIÓN?
AL:
Ya se está pinchando (burbuja), la obra de Hirst continúa bajando de precio. El problema más grande de estos objetos es que no tienen valor de reventa y ya lo han advertido los compradores. En el momento que quieren vender una de estas obras, no encuentran comprador o no la pueden vender al precio que las adquirieron. La tienen que ofrecer a un precio más bajo. Hay muchas razones detrás de esta pérdida de valor: por ejemplo que carecen de unicidad; son de fácil reproducción por parte de “otro artista”; hay muchos haciendo lo mismo o cosas similares o sea es improbable a veces la diferenciación; están hechas con materiales que se deterioran y las que dependen de la tecnología aún más. Tanto es así que es necesario rehacerlas para exponerlas; los artistas desaparecen porque no son capaces de desarrollar una trayectoria y en consecuencia, generar valor; Amén de la sobreoferta y del hecho de que las obras se han convertido en meros certificados porque el objeto en sí no existe. Se trata entonces de una larga secuencia de aspectos que señalan la inexistencia de un valor a largo plazo, la inexistencia de piezas de carácter perdurable, lo que repercute sin lugar a dudas en la exigüidad de su valor de reventa, deteriorando la inversión.Damien Hirst, Love’s Paradox (Entrega o autonomía, separación como condición previa para la conexión), 2007. Fotografiado por Prudence Cumming Associates © Damien Hirst & Science Ltd. Todos los derechos reservados, DACS 2011.

Damien Hirst, Love's Paradox (Entrega o autonomía, separación como condición previa para la conexión), 2007. Fotografiado por Prudence Cumming Associates © Damien Hirst & Science Ltd. Todos los derechos reservados, DACS 2011.
Damien Hirst, Love’s Paradox (Entrega o autonomía, separación como condición previa para la conexión), 2007. Fotografiado por Prudence Cumming Associates © Damien Hirst & Science Ltd. Todos los derechos reservados, DACS 2011.


DIJO BERTOLT BRECHT “EL ARTE NO ES UN ESPEJO PARA REFLEJAR LA REALIDAD, SINO UN MARTILLO PARA DARLE FORMA.” ¿DE QUÉ MANERA ESTA TERGIVERSACIÓN DEL ARTE QUE UD. PLANTEA AFECTARÍA LA CONCEPTUALIZACIÓN DEL MUNDO?
AL:
Los efectos son inmediatos, se ha pedido la valorización de la belleza y la inteligencia, se sobrevalora el kitsch y la zafiedad, la ocurrencia y el chiste barato, la violencia y la vulgaridad. Encumbrar a personajes como Koons, Murakami, y sus clones en cada país, es síntoma de la estulticia social.

Existe una clara manipulación en la adjudicación de un llamado “valor artístico” a la contemporaneidad, según la autora. En esos pretendidos términos, el hecho artístico se convierte en moda, en un concepto de valor netamente comercial cuyo carácter es completamente efímero y se le contrapone.

EL ANTROPÓLOGO DEL ARTE ALFRED GELL DIJO “EL ARTE ES UNA TECNOLOGÍA DE ENCHANTMENT (CAUTIVACIÓN O ENCANTAMIENTO) QUE ATRAPA A SUS ESPECTADORES Y USUARIOS EN BASE A LA EXPOSICIÓN DE LA EFICACIA TÉCNICA REQUERIDA PARA SU REALIZACIÓN”, PERO PARECIERA QUE EN LO RELATIVO AL ARTE EFÍMERO ESE VIRTUOSISMO YA NO ES NECESARIO Y EL ATAJO DE LA DENUNCIA SOCIAL LE SIRVE A LOS FINES DE ESE INTENTAR PONER EN VALOR, CON CALIDAD DE ARTE, OBJETOS, PUESTAS, ELEMENTOS UN TANTO INSÓLITOS QUE SORPRENDEN HASTA AL ESPECTADOR MÁS AUDAZ. ENTONCES, ¿EL VIRTUOSISMO YA NO ESTÁ?
AL:
Gell está equivocado, la “cautivación” no es un acto de circo o prestidigitación como él plantea, es el arduo trabajo de desarrollar talento, vocación, tema y lenguaje. Se trata de la inteligencia humana, una obra de arte es pensamiento puro. Hoy no existe la maestría en el arte como un valor porque esta sociedad es complaciente y adicta a lo fácil. Desechó la disciplina como ha negado cualquier esfuerzo que implique dedicación continua. La disciplina se niega como una violación de la libertad, la creatividad que se detona con el trabajo se cambió por la ocurrencia y ésta se estimula con el autoengaño. El ser “inclusivos” y políticamente correctos nos obliga a decir que todos tienen talento, y que todo tiene la posibilidad de ser arte porque es el resultado de un “sentir”. Las  obras que derivan de esta postura frente al arte, carecen de dificultad intelectual pero tampoco necesitan de la comprensión del público para existir. Y que el público las entienda o no, resulta irrelevante. Lo que realmente necesitan es del dinero de los coleccionistas y del apoyo incondicional de las instituciones. A estas obras no hay que comprenderlas, hay que verlas como lo que son, productos de la estupidez y la necedad.

El arte contemporáneo carece de complejidad intelectual, eso de que “no puede ser comprendido por la mayoría” es parte de su mito social, es la excusa en la que se amparan. Como he dicho, no hay que entenderlo, su simpleza es abrumadora. Lo que sucede es que las ideas que proponen los teóricos nunca son consecuentes con lo que vemos. Las intenciones y pretensiones no se manifiestan en la presencia del objeto. Lo incomprensible es que algo que no alcanza ningún nivel de factura y no supone de la participación de grandes competencias (inteligencia, disciplina, esfuerzo…), algo que no representa lo que dice que es, sea expuesto en un museo, que debamos guardarle tanto respeto y sobretodo, que al final de este periplo el mercado lo cotice en miles o millones de dólares. Es incomprensible que sea elitista y culpe de sus deficiencias al público mientras lo margina del museo, lo agrede con un “si no te gusta es que no lo entiendes”, le exija una sumisión acrítica para verlo como arte.

La autora mexicana subraya que estas obras están cargadas de moralismos y slóganes, y las equipara con los partidos políticos y las ONG´s. Lo paradójico es que siendo altamente ideologizadas resulten al mismo tiempo excesivamente banales y frívolas.  La demagogia de estas obras se constata en la coincidencia entre esta ideologización y el capricho del mercado. Las tendencias de la moda entonces se hermanan artificiosamente con las luchas sociales y políticas para hacer de este arte un asunto meramente panfletario.

Excremento de artista. Obra del polémico artista conceptual Piero Manzoni
Excremento de artista. Obra del polémico artista conceptual Piero Manzoni
COINCIDIMOS EN QUE EL ARTE SE CIRCUNSCRIBE A UNA ERA DE ESPÍRITU CONTRADICTORIO Y PÉRDIDA DE VALORES. EN ÉSTA DONDE LAS POSTURAS EXTREMAS COHABITAN, GANAN EN ÍMPETU Y EN PASIÓN ASISTIDAS POR LA GLOBALIZACIÓN, LO QUE ESPERARÍAMOS ES QUE SE ESTIMULASE AL MENOS EL PENSAMIENTO CRÍTICO. SIN EMBARGO, EN TÉRMINOS GENERALES PARECE HABER UNA RENUNCIA A LA REFLEXIÓN PROFUNDA EN ARAS DE LA INMEDIATEZ. EN EL ARTE ¿EXISTE TAMBIÉN ESE VACIAMIENTO/ENVILECIMIENTO DE LA OBRA?
AL:
El arte contemporáneo VIP es resultado de la degradación de nuestro tiempo. Apreciar como arte que un artista defeque en la sala del museo, encumbrar el readymade como la obra más importante de la estética moderna, describe una sociedad que ha abandonado la inteligencia para refugiarse en la comodidad del pensamiento preconcebido. El arte ha renunciado a su indisoluble reto: manifestar con belleza las ideas que le preocupan a la humanidad, como el tiempo y la existencia, y se ha entregado a la comodidad de un pensamiento que no le obligue a comprometerse en el plano de lo real con la sociedad. El arte contemporáneo VIP al renunciar a la jerarquía de valores estéticos e intelectuales facilitando que todo parezca arte, y obstaculizando el cuestionamiento a las obras, ha dado paso a un dogmatismo voraz donde se cree en algo que no se percibe.

EL DOCUMENTAL Exit Through the Gift Shop REALIZADO HACE ALGUNOS AÑOS POR EL GRAFFITERO INGLÉS BANKSY – MUY A PESAR DE QUE SU TRABAJO NO SEA DEL TODO CATALOGADO COMO ARTE – PARECIERA DENUNCIAR LO QUE OCURRE CON EL MERCADO DEL ARTE A TRAVÉS DE LA HISTORIA DEL PERSONAJE MR. BRAINSWASH.
AL:
Banksy es un colectivo internacional ocupado en realizar obras de panfletarismo facilón, cursi y soft que representan perfectamente el trabajo subvencionado, interesado y políticamente alienado de millones de ONG’s. Es el prototipo del intervencionismo estético. Ese documental no es una denuncia, es una apología, es la invitación a entrar en el sueño americano que comparte el mundo entero: alcanzar la fama sin méritos.

PONIENDO EL FOCO EN LO GEOGRÁFICO ¿QUÉ EVALUACIÓN LE MERECE LATINOAMÉRICA? ¿QUÉ PECULIARIDAD DESTACARÍAN EN LA ESCENA CONTEMPORÁNEA DEL CONTINENTE?
AL:
Destacaría en primer lugar el abandono de la educación artística y de los museos por parte de la mayoría de los gobiernos, y la miserable inversión que han hecho en el área de la cultura.

En cuanto a la escena de continente, creo que los artistas contemporáneos VIP latinoamericanos son una imitación folclórica de los artistas de los países dominantes como USA y Europa. De ellos impresiona cómo se autodefinen “sociales y combativos” mientras se entregan serviles a formas artísticas que los condenan a ser una anécdota lastimera en las exposiciones. Actualmente existe en América Latina una corriente pictórica muy fuerte, con técnica y consistencia artística real, que ha sido enterrada porque los museos se dedican a promover con espíritu snob a los artistas VIP.

Y EN ESTA LÍNEA ¿QUÉ OPINIÓN TIENE RESPECTO AL ARTE ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO? EN TÉRMINOS GENERALES ¿QUÉ OPINIÓN LE MERECE LA OBRA DE ARTISTAS COMO ABRAHAM LACALLE, MIQUEL BARCELÓ, LUIS GORDILLO, RAFAEL CANOGAR O CHEMA MADOZ?
AL:
El arte español dejó de existir cuando se decidió por la imitación para lograr la apariencia de ser un país de primer mundo y promocionar la marca España. Y en relación a los artistas que menciona, son pintores muy interesantes, contundentes y leales a su obra, con excepción de Chema Madoz que en realidad es un fotógrafo con la poética de la  publicidad, un vacío fabricante de chistes visuales.

FRENTE ESTA PÉRDIDA DEL VALOR DEL ARTE ¿QUÉ PODEMOS HACER LOS SIMPLES MORTALES?
AL:
Los mortales lo inventamos, nosotros tenemos que resolverlo. La crisis es que no aceptamos la realidad, somos la sociedad del autoengaño y la fe ciega, persiguiendo la felicidad que inventó la publicidad y la sociedad de consumo. Creemos que algo es arte aunque sea literalmente basura. Nos obsesionamos por aparentar lo que no somos en las redes. Aceptamos sin dudar las noticias falsas de internet. Votamos por las mentiras de los gobernantes. Comemos comida procesada y artificial aunque nos haga daño. Nos deformamos con cirugías estéticas. Vivimos en  una cadena de negaciones que nos está destruyendo como individuos y como sociedades.

Hoy decir la verdad es una conducta antisocial. Los invito entonces a ser antisociales, a decir lo que piensan en los museos y  cuestionar los logros del progreso como la libertad indiscriminada, zafia y violenta, que habita en las redes sociales.

La crítica de arte mexicana ha sido acusada de cooptar uno de los pocos territorios imperfectamente libres que aún existen: el de la imaginación, la experimentación y el equívoco; de retrotraer discusiones en torno al arte ya superadas, de desandar caminos trascendidos en la historia del mismo, y de hacer un diagnóstico general y fatalista a partir de prácticas puntuales, como la especulación. Pese a ello y en conocimiento de que la historia del arte ha estado plagada de manipulaciones e intereses, parece legítimo y fundado su cuestionamiento. Convenimos en que las generalizaciones en el análisis siempre son dañinas y odiosas, es innegable que asistimos a un tiempo gobernado por mercados corruptos en la mayoría de los ámbitos.  Que en referencia a lo estrictamente artístico, estamos ante la presencia de una élite de dinámicas endogámicas, preocupada exclusivamente por la discusión académica -que también resulta de restringida participación para minorías intelectuales. Se trata de una élite ocupada en  procurarse placer a sí misma, que ha perdido el diálogo directo con la sociedad para convertirse, de manera petulante, en su voz a través de publicaciones especializadas e ininteligibles a la inmensa mayoría.

Y en este marco, la diatriba iniciada por Lésper en referencia a todo aquello que pretende erigirse “como la expresión de nuestro tiempo” – desde el pódium del arte contemporáneo que a sus ojos luce presuntuoso y elitista- ha  reabierto la discusión de los grandes temas en esta materia,  ha propiciado una nueva revisión de sus principales asuntos reanudando la clásica y eterna dialéctica que ha ocupado por siglos a grandes autores, y ha revivido la hipótesis acerca de la muerte del arte. Polémica ésta que seguimos con especial interés, y de la que esperamos fecundidad suficiente para desenmascarar el uso que presuntamente se hace del arte con propósitos siniestros; para derribar el arquetipo de ese artista cuya exclusiva responsabilidad es la que tiene ante la propia obra, y para demoler la maniquea oposición, típica del pensamiento occidental, empeñada en sostener un enfrentamiento entre lo abstracto y lo figurativo como ejércitos enemigos.

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