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sábado, 30 de junio de 2007

Eugen Berthold Friedrich Brecht un alemán universal

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“El destino del hombre es el hombre mismo"

Berthold Brecht



Considerado como el más importante poeta y dramaturgo alemán y del mundo del siglo XX, es una de las más grandes figuras literarias, políticas y sociales de la Europa moderna.

Escritor brillante, agudo y perspicaz, se destacó en muchos géneros literarios. Capaz de escribir con mucha fluidez, versátil tanto en el estilo como en la práctica de los diferentes géneros sin llegar a ser ecléctico, nunca se sintió circunscrito a ninguno de ellos aún cuando prefirió la dramaturgia. Le gustaban los avances, las novedades y los cambios sin embargo siempre mantuvo un estilo, una estética y elegancia típicamente suya.

Genuinamente preocupado por la vida, por la esencia del hombre y por la sociedad, fue desde su adolescencia un rebelde por naturaleza, un idealista, un soñador. Muchas de sus obras están relacionadas con el sentimiento de frustración que el ciudadano común siente a causa de las ambiciones de poder político y económico de los poderosos y de los malos gobernantes. Se lo recuerda también por su abierta y frontal oposición al nazismo.
Nació el 10 de febrero del 1898 en Augsburgo, Baviera en Alemania. Hijo de una familia acomodada, su padre era dueño de una pequeña fábrica de papel. Su infancia transcurrió sin mayores acontecimientos hasta su adolescencia cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Empezó estudios en la facultad de medicina de Munich y en el marco del conflicto armado, sirvió como ayudante médico en el hospital de su ciudad natal a pesar de su posición contraria a la actividad bélica.

Durante su juventud su comportamiento pudo clasificarse como de irreverente, rebelde e inconforme con respecto a su relación con la familia y su clase social. En 1918 se vincula con una serie de intelectuales de izquierda y con jóvenes del movimiento nihilista y revolucionario. En este mismo año escribió el drama “Baal” que llevaba ya la huella del genio. “Baal” fue tan polémico que su padre no le permitió que lo publicara con su nombre. Durante este período, conoce a Paula Banholzer con la cual tuvo su primer hijo en 1919 y escribe su segundo drama “Trommeln in der Nacht” (Tambores en la noche) que le valió un premio nacional de teatro en 1922.
A partir de 1920, Brecht viaja a menudo a Berlín, donde entabló relaciones con gente del mundo del teatro y de la literatura.

En 1924 se estableció en esta ciudad donde dirige, en colaboración con León Feuchwagner el montaje de “La vida de Eduardo II de Inglaterra” de Marlowe y trabajó con Carl Zuckmayer como dramaturgo en el Deutsches Theater de Max Reinhardt.

En el año 1922 se casó con la actriz de teatro y cantante de ópera Marianne Zoff, sin embargo este matrimonio no duró mucho y al poco tiempo se divorció de ella para casarse con Helene Weigel quien lo acompaño hasta su muerte.
Desde 1926 tuvo frecuentes contactos con artistas socialistas, los cuales ejercieron profunda influencia en su pensamiento. Sus primeras obras reflejaron su interpretación de Hegel, cuyas obras conoció desde su primera juventud, así como de sus estudios de las obras de Karl Marx. A los 29 años publicó su primera colección de poemas “Devocionario Doméstico”, un año más tarde presentó la que se convertirá en su obra más conocida mundialmente “La Ópera de los Tres Peniques” en donde se hace una parodia del orden burgués, del cual se burla con cinismo y desafío representándolo como sociedad de delincuentes.

Es una ópera que va de lo trágico a lo cómico pasando por todos los matices de los sentimientos humanos, acompañada por una música moderna, disonante y sentimental (de Kurt Weill). La obra se representó en Berlín, y alcanzó un enorme éxito en toda Alemania. Brecht saltó a la fama con ella.



A comienzos del año 1933, la representación de su obra “La Toma de Medidas” fue interrumpida por la policía y los organizadores fueron acusados de alta traición. El 28 de febrero de este mismo año, un día después del incendio del Reichstag, abandonó Berlín junto con su familia y algunos amigos y huyó a través de Praga, Viena y Zurich hasta establecerse en Skovsbostrand, Dinamarca donde pasará los subsiguientes 5 años de su vida. Intelectuales, científicos y artistas alemanes como Einsten, Zweig y Mann tuvieron que hacer lo mismo.

En mayo, con Hitler en el poder, la obra de Brecht se proscribe considerada por los nazis como subversiva, comunista y decadente. Tuvo el grandísimo honor de haber sido el artista e intelectual más odiado por el régimen al extremo que sus libros fueron quemados en un acto público de gran trascendencia y sin embargo sus libros se siguieron leyendo clandestinamente.

A pesar de que su exilio de cinco años fue seguramente una de la épocas más duras de su vida, durante este período escribió algunas de sus obras más relevantes. Encontrándose en una situación económica difícil, tuvo que viajar a Londre, Paris y Nueva York para que se le permitiera la representación de sus obras. Aparte de las obras teatrales, escribió también contribuciones para varias revistas para emigrantes alemanes en Praga, Paris y Ámsterdam.

En el año 1939 abandonó Dinamarca, vivió durante un año en una granja cerca de Estocolmo y en abril de 1940 se fue a Helsinki. Durante esta época escribió la obra teatral “La Vida de Galilei”. En esta obra retrató en parte su propia situación en la sociedad: Galileo Galilei nunca se dirige directamente contra la iglesia, evitando que la Inquisición le enjuiciara por hereje. Brecht actuó de manera parecida durante su exilio: nunca se pronunció explícitamente crítico contra las autoridades, el estado y la sociedad, sino siempre de una manera sutil, inteligente e indirecta calibrando siempre el alcance de la crítica para no llegar a ser el mártir de sus propias ideas.
Moscú y con el expreso transiberiano aVladivostok. Desde allí viajó en barco a California, donde se estableció en Santa Mónica, cerca de Hollywood. Se imaginó obtener un papel en el negocio cinematográfico cosa solo que consiguió en pequeña medida. Además, organizó algunas representaciones teatrales menores, en la mayoría de los casos en escenarios dirigidos a emigrantes. Apenas tuvo ocasión de actuar políticamente.

Se describió a sí mismo como “maestro sin alumnos”, ya que los americanos parecían no estar interesados en su trabajo. Por lo tanto decidió concentrarse únicamente en sus obras mayores, entre los cuales contaba con “La Vida de Galilei”, que fue estrenada el 9 de septiembre de 1943 en el teatro de Zurich.

El gobierno de Los Estados Unidos lo acusó de tener ideas comunistas por lo cual fue interrogado por el Comité de Actividades Antiamericanas el 30 de octubre de 1947. Un día más tarde mientras se estrenaba “La Vida de Galilei” en Nueva York, se marchó de los Estados Unidos. En Zurich pasó un año, ya que casi ningún país europeo le permitía la entrada incluida Alemania Occidental. Tres años después pudo obtener la nacionalidad austriaca.
A comienzos de 1949 se trasladó a Berlín oriental. Vivió en la “Casa de Brecht” en Weissensee y fue director general del Deutsches Theater. En otoño fundó junto con Helene Weigel el “Berliner Ensemble”. Trabajó de una manera muy comprometida para el teatro y tuvo incluso algunos actuaciones por invitación en capitales europeas. Este hecho le causó algunas tensiones con la dirección del Sozialistische Einheitspartei Deutschlands – SED (Partido Unificado de Alemania) así como con representantes de la

burocracia cultural y de la vida del teatro. Diversas obras fueron rechazadas como por ejemplo “Santa Juana de los Mataderos" y la película "Kuhle Wampe". En mayo del año 1956, Brecht ingresó en el hospital Charité de Berlín enfermo de una gripe. Murió el 14 de agosto de 1956 a causa de un ataque al corazón.


Sus obras más importantes

Los primeros veinte años de su carrera fueron muy fructíferos; además de obras tan notables y fantásticas como “Baal” escribió “Im Dicklicht der Städte” (En la jungla de la ciudad), drama influenciado posiblemente por The Jungle de Upton Sinclair.

En 1926 escribió “Mann ist Mann” (Un hombre es un hombre), en 1927 aparece un hito retrospectivo “Die Hauspostille” (Libro de plegarias domésticas). En 1928 es cuando la obra de Brecht alcanza una audiencia popular al escribir el libreto de “Die Dreigroschenoper” (La ópera de perra gorda) para Kurt Weill. En este período abrazó Brecht el marxismo.

A partir de 1928 su ideología fue siempre pro-comunista, al menos si han de creerse sus manifestaciones públicas.

Sus obras más doctrinarias pertenecen, naturalmente, al período que sigue a su “conversión”, es decir, los años entre el 1929 y el 1935. Son de ésta la época sus dramas didácticos “Die Massnahme” (La línea de conducta,1930) y “Der Jasager und der Neinsager” (El que dice sí y el que dice no, 1930); “Die Heilige Johanna der Schlachthöfe” (Santa Juana de los mataderos, 1931) y “Die Mutter” (La madre, 1931). Brecht pretendía influenciar al público con sus obras hacia los cambios sociales para lo cual utilizó los medios de comunicación que tuvo a su disposición siempre incluyendo tanto el ámbito intelectual como el estético, básicamente el teatro y en algunas oportunidades la radio y la prensa escrita.
La critica especializada coincide en considerar sus mejores obras las que corresponden al período de finales de los años treinta y principio de los cuarenta e incluyen “Mutter Courage und ihre Zinder” (Madre Coraje y sus hijos, 1939), “Leben des Galilei” (Vida de Galileo Galilei, 1939-43), “Der gute Mensch von Sezuan” (El alma buena de Sezuan, 1941) y “Der kaukasische Kreidekreis” (El círculo de tiza caucasiano, 1945).

Durante su estadía en los Estados Unidos de Ámerica contribuyó a la realización de una película en Hollywood, “Hangmen Also Die”, y ayudó en el montaje de dos de sus dramas: “The Private Life of the Master Race” en el 1945 y en 1947 en Nueva York y Beverly Hills, “Galileo”.
“El círculo de tiza caucasiano”, fue escrito en los Estados Unidos. Abandona Norteamérica en septiembre de 1947 después, y en parte a causa, de su comparecencia ante el Comité de Actividades Antiamericanas.

En la república Democrática Alemana donde permanece hasta su muerte, crea junto con su esposa Helene Weigel, la compañía teatral que les dio fama mundial, el “Berliner Ensemble”. Sus creaciones fueron quizá las más notables del mundo teatral desde los tiempos primeros del Teatro de Arte de Moscú.

El Ensemble tuvo una vida floreciente, tanto bajo la dirección de Helene Weigel (1900-71) como después de su muerte, y está actualmente dedicado principalmente a escenificar obras de Brecht.




Tomado libremente de:
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/brecht.htm




BALADA DEL GUARDABOSQUES Y LA CONDESA

En tierras de Suecia vivía una condesa
que era tan pálida y tan bella.
«¡Señor guarda, señor guarda, mi liga se soltó,
se soltó, se soltó!
¡Guarda, arrodíllate, pronto, y átamela!»

«Señora condesa, señora condesa, no me miréis así,
yo os sirvo por mi pan.
¡Vuestros pechos son blancos pero el hacha es fría,
es fría, es fría!
Dulce es el amor, pero amarga la muerte.»

El guarda escapó aquella misma noche.
Cabalgó monte abajo hasta que llegó al mar.
«¡Señor barquero, señor barquero, acógeme en tu barca,
en tu barca, en tu barca!
Barquero, tengo que ir hasta el fin del mar.»
Entre el gallo y la zorra brotó el amor.
«Oh, dorado, ¿me amas de verdad?»
y fina fue la noche, pero el alba llegó,
llegó, llegó:
todas sus plumas cuelgan del zarzal.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens



CANCIÓN DE LA MUJER

1. De noche junto al río en el oscuro corazón de los arbustos
a veces vuelvo a ver su rostro, el de la mujer que amé: mi
mujer, que murió.

2. Hace ya muchos años, y a ratos ya no sé nada de ella, la
que antes lo fue todo, pero todo se marchita.

3. Y ella era en mí como un pequeño enebro en las estepas de
Mongolia, cóncavas, con el cielo amarillo pálido y de gran tristeza.

4. Vivíamos en una cabaña negra junto al río, Los mosquitos
solían perforar su blanco cuerpo, y yo leía el periódico
siete veces o decía: tu pelo tiene un color sucio. O: no tienes corazón.

5. Pero un día, cuando estaba yo lavando mi camisa en la
cabaña, ella se acercó a la puerta y me miró y quería salir.

6. Y quien le había pegado hasta cansarse, dijo: ángel mío.

7. Y quien le había dicho te quiero la condujo fuera y
riendo miró al aire y alabó el buen tiempo y le dio la mano.

8. Como ya estaban afuera, al aire libre, y la cabaña estaba
desierta, cerró la puerta y se sentó tras el periódico.

9. Desde entonces no la he vuelto a ver, y de ella sólo quedó
el gritito que dio cuando por la mañana volvió a la puerta que
ya estaba cerrada.

10. Ahora la cabaña se ha podrido y mi pecho está relleno de
papel de periódico y por las noches tumbado junto al río en
el oscuro corazón de los arbustos me acuerdo de ella.

11. El viento lleva olor a hierba en el pelo y el agua grita sin
fin pidiendo calma a Dios, y en mi lengua tengo un sabor amargo.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens






CANCIÓN DE LA PROSTITUTA

1
Señores míos, con diecisiete años
llegué al mercado del amor
y mucho he aprendido.
Malo hubo mucho,
pero ése era el juego.
Aunque hubo Cosas que sí me molestaron
(al fin y al cabo también yo soy persona).
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?

2
Claro que con los años una va
más ligera al mercado del amor
y los abraza por rebaños.
Pero los sentimientos
se vuelven sorprendentemente fríos
si se escatiman tanto
(al fin y al cabo no hay provisión que no se acabe).
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?

3
Y aunque aprendas bien el trato
en la feria del amor,
transformar el placer en calderilla
nunca resulta fácil.
Pero, bien, se consigue.
Aunque también envejeces mientras tanto
(al fin y al cabo no siempre se tienen diecisiete.)
Gracias a Dios todo pasa deprisa,
la pena incluso; también el amor.
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿Dónde la nieve del año pasado?

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens





CANCIÓN DE LA VIUDA ENAMORADA

Ay, ya sé, no deberla reconocer
que tiemblo cuando su mano me toca.
Ay, qué me ha sucedido
que rezo para que me seduzca.
¡Ay, ni cien caballos me arrastrarían al pecado!
¡Si al menos no me apeteciese tanto!

Si me resisto tanto al amor
sólo me he resistido realmente en el fondo
porque sé que si estuviera ante él en camisón
me dejaría hasta sin camisa.
¡Como que le van a importar a él mis reproches!
¡Si al menos no me apeteciese tanto!

Dudo que valga tanto como yo
y que para él sea amor de verdad.
Cuando todos mis ahorros se hayan gastado,
¿tirará el cacharro a la basura?
¡Ay, ya sé por qué le opuse tanta resistencia!
¡Si al menos no me apeteciese tanto!

Si tuviera dos dedos de sentido
nunca le habría concedido lo que por desgracia me pidió,
sino que le habría pegado una paliza
en cuanto se me acercó demasiado, como hizo.
¡Ay, ojalá se fuera al infierno!
(¡Si al menos no me apeteciese tanto!)

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens




CANCIÓN DE UNA AMADA

1. Lo sé, amada: ahora se me cae el pelo por mi vida salvaje,
y me tumbo en las piedras. Me veis beber el aguardiente más
barato, y camino desnudo al viento.

2. Pero hubo un tiempo, amada, en que fui puro.

3. Tuve una mujer que era más fuerte que yo, como la hierba
es más fuerte que el toro: se vuelve a erguir.

4. Ella vio que yo era malo, y me amó.

5. No preguntó a dónde conducía el camino, que era su camino,
y quizás iba hacia abajo. Cuando me dio su cuerpo, dijo:
esto es todo. Y fue mi cuerpo.

6. Ahora ya no está en ningún lado, desapareció como una
nube cuando ha llovido, la abandoné y cayó, pues ése era su camino.

7. Pero de noche, a veces, cuando me veis beber, veo su cara,
pálida en el viento, fuerte y vuelta hacia mí, y me inclino ante
el viento.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens






CANCIÓN DESDE EL ACUARIO

Salmo 5

He apurado la copia hasta el fondo. Es decir, he sido seducido.
Era un niño, y me amaron.
El mundo se desesperaba, pues yo me mantenía puro. Ella
se revolcó por el suelo ante mí, con miembros tiernos
y atrayente trasero. Me mantuve firme.
Para calmarla, cuando se excitó demasiado, yací con ella
y me volví impuro.
El pecado me satisfizo. La filosofía me ayudaba al amanecer,
cuando velaba. Me convertí en lo que querían.
Miré largo tiempo hacia arriba y pensé que el cielo estaba
triste sobre mí. Pero veía que le era indiferente.
Él se amaba a sí mismo.
Ahora hace tiempo que me ahogué. Yazgo hinchado sobre
el fondo.
Los peces viven dentro de mí. El mar se está agotando.

Versión de Vicente Forés




COMO ERA II

Tus penas eran mis penas,
las mías, tuyas.
Si no estabas tú contenta,
yo no lo estaba.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens



CUATRO CANCIONES DE AMOR

I
Cuando, más tarde, me alejé de ti
al hoy enorme
vi, cuando empecé a ver,
gente alegre y cabal.

Y desde aquella hora tardía,
tú sabes de cuál hablo,
tengo una boca más hermosa
y unas piernas más ágiles.

Más verde hay desde entonces
en árbol, ramo y prado
y es el agua más fresca
cuando me la echo encima.

II
Cuando me haces pasármelo
tan bien, a veces pienso:
si me muriera ahora
habría sido feliz
hasta el final.

Cuando tú seas vieja
y me recuerdes
piénsame como hoy
y tendrás un amor
que siga siendo joven.

III
Siete rosas tiene el ramo,
seis se lleva el viento,
una queda para que
me la encuentre yo.

Siete veces te llamé,
seis no respondiste,
a la séptima promete
que me dirás algo.

IV
Mi amada me dio una rama
con hojas amarillas.

Se está acabando el año
y comienza el amor.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens





DEBILIDADES

No tenías ninguna,
yo sólo una,
que amaba.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens





JAMÁS MA SOEUR, TE HE AMADO TANTO

Jamás, ma soeur, te he amado tanto
como cuando me fui de ti en aquel crepúsculo.
Me engulló el bosque, el bosque azul, ma soeur,
sobre el que los pálidos astros quedaban para siempre ya al oeste.

No me reí ni lo más mínimo, nada nada, ma soeur,
yo, que jugando me dirigía a mi oscuro destino-
mientras que ya los rostros tras de mí
lentos palidecían en el atardecer del bosque azul.

Todo fue hermoso en aquella tarde única, ma soeur,
y nunca más después; tampoco antes-
claro que sólo me quedaban ya los grandes pájaros
que al atardecer tienen hambre en el oscuro cielo.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens





LA CANCIÓN DEL NO Y EL SÍ

1
Hubo un tiempo en que creía, cuando aún era inocente,
y lo fui hace tiempo igual que tú:
quizás también me llegue uno a mí
y entonces tengo que saber qué hacer.
Y si tiene dinero
y si es amable
y su cuello está limpio también entre semana
y si sabe lo que le corresponde a una señora
entonces diré «No».
Hay que mantener la cabeza bien alta
y quedarse como si no pasara nada.
Seguro que la luna brilló toda la noche,
seguro que la barca se desató de la orilla,
pero nada más pudo suceder.
Sí, no puede una tumbarse simplemente,
sí, hay que ser fría y sin corazón.
Sí, tantas cosas podrían suceder,
ay, la única respuesta posible: No.

2
El primero que vino fue un hombre de Kent
que era como un hombre debe ser.
El segundo tenía tres barcos en el puerto
y el tercero estaba loco por mí.
Y al tener dinero
y al ser amables
y al llevar los cuellos limpios incluso entre semana
y al saber lo que le corresponde a una señora,
les dije a todos: «No».
Mantuve la cabeza bien alta
y me quedé como si no pasara nada.
Seguro que la luna brilló toda la noche,
seguro que la barca se desató de la orilla,
pero nada más pudo suceder.
Sí, no puede una tumbarse simplemente,
sí, hay que ser fría y sin corazón.
Sí, tantas cosas podrían suceder ,
ay, la única respuesta posible: No.

3
Sin embargo un buen día, y era un día azul,
llegó uno que no me rogó
y colgó su sombrero en un clavo en mi cuarto
y yo ya no sabía lo que hacía.
Y aunque no tenía dinero
y aunque no era amable
ni su cuello estaba limpio ni siquiera el domingo
ni sabía lo que le corresponde a una señora,
a él no le dije «No».
No mantuve la cabeza bien alta
y no me quedé como si no pasara nada.
Ay, la luna brilló toda la noche,
y la barca permaneció amarrada a la orilla,
¡y no pudo ser de otra forma!
Sí, no hay más que tumbarse simplemente,
sí, no puede una permanecer fría ni carecer de corazón.
Ay, tuvieron que pasar tantas cosas,
sí, no pudo haber ningún No.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens





LA CUERDA CORTADA

La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.

Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens














CANCIÓN DESDE EL ACUARIO

Salmo 5

He apurado la copia hasta el fondo. Es decir, he sido seducido.
Era un niño, y me amaron.
El mundo se desesperaba, pues yo me mantenía puro. Ella
se revolcó por el suelo ante mí, con miembros tiernos
y atrayente trasero. Me mantuve firme.
Para calmarla, cuando se excitó demasiado, yací con ella
y me volví impuro.
El pecado me satisfizo. La filosofía me ayudaba al amanecer,
cuando velaba. Me convertí en lo que querían.
Miré largo tiempo hacia arriba y pensé que el cielo estaba
triste sobre mí. Pero veía que le era indiferente.
Él se amaba a sí mismo.
Ahora hace tiempo que me ahogué. Yazgo hinchado sobre
el fondo.
Los peces viven dentro de mí. El mar se está agotando.

Versión de Vicente Forés




COMO ERA II

Tus penas eran mis penas,
las mías, tuyas.
Si no estabas tú contenta,
yo no lo estaba.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens



CUATRO CANCIONES DE AMOR

I
Cuando, más tarde, me alejé de ti
al hoy enorme
vi, cuando empecé a ver,
gente alegre y cabal.

Y desde aquella hora tardía,
tú sabes de cuál hablo,
tengo una boca más hermosa
y unas piernas más ágiles.

Más verde hay desde entonces
en árbol, ramo y prado
y es el agua más fresca
cuando me la echo encima.

II
Cuando me haces pasármelo
tan bien, a veces pienso:
si me muriera ahora
habría sido feliz
hasta el final.

Cuando tú seas vieja
y me recuerdes
piénsame como hoy
y tendrás un amor
que siga siendo joven.

III
Siete rosas tiene el ramo,
seis se lleva el viento,
una queda para que
me la encuentre yo.

Siete veces te llamé,
seis no respondiste,
a la séptima promete
que me dirás algo.

IV
Mi amada me dio una rama
con hojas amarillas.

Se está acabando el año
y comienza el amor.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens





DEBILIDADES

No tenías ninguna,
yo sólo una,
que amaba.

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens

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