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sábado, 29 de septiembre de 2012

Algo sobre la crítica chilena...

A PROPÓSITO
DE UN LIBRO DE FEDERICO SCHOPF:


DEL VANGUARDISMO A LA ANTIPOESÍA.
ENSAYOS SOBRE LA POESÍA EN CHILE


Adriana Valdés 


http://www.unabellezanueva.org/adriana-valdes/
 
Se dice que no hay crítica literaria en Chile. Es una de esas afirmaciones a las que se
asiente automáticamente, y que talvez convendría repensar un poco. Al comentar el
último libro de Roberto Merino sobre Santiago, alguien decía que no era la ciudad la
que carecía de interés, sino las miradas de quienes la observaban. Merino se las arregló
para componer un personaje, un mirón, un desocupado lector de Santiago, y la
ciudad se llenó de rincones y vericuetos antes invisibles, se armó en la imaginación.

Solo a modo de deseo: sería interesante volver a armar en la imaginación un mapa
de la crítica literaria en Chile. John P. Dyson, con la acuciosidad entonces sorprendente
de un estudiante norteamericano de postgrado, lo hizo en los años sesenta; fue publicado
por la Editorial Universitaria. Al continuar una tarea semejante, habría que
tomar en cuenta que en los años setenta, y sobre todo a partir de 1973, el quiebre de la
convivencia nacional y las diversas formas del exilio desperdigaron por el mundo –o
acallaron en el país– casi todas las voces de la crítica. Por cierto salieron perdiendo
todos, incluso Ignacio Valente, que se quedó sin interlocutores críticos en el medio
literario, paseándose a su antojo por un terreno vaciado y acallado. Más de veinte años
después, en 1995, los académicos María Nieves Alonso, Mario Rodríguez y Gilberto
Triviños publicaron en Concepción La crítica literaria chilena, registro de un encuentro
sobre el tema, haciendo una aclaración necesaria: lo hacían “sin suprimir desniveles,
sin el maquillaje de la eliminación en nombre del estilo, del rigor o de la lucidez”.
Su ironía reflejaba un triste estado de cosas en la crítica –más bien la periodística– y en
los textos que presentaban en el volumen. En estos últimos años, compruebo una subrepticia
nostalgia de Valente: “Contra Valente estábamos mejor”, parecen decir muchos
de sus potenciales antagonistas, haciéndose eco del “contra Franco estábamos
mejor”, de los inicios de la democratización española.

Existen, desperdigadas, las voces de la crítica chilena posterior al setenta. En un
ámbito que no es el periodístico, la colección “Texto sobre texto”, de la Editorial


REVISTA CHILENA
DE LITERATURA Nº 60, 2002

LOM, está haciendo un buen aporte para integrarlas a ese mapa imaginario. Va estableciendo
de a poco (y con baches) su perfil. No hace mucho pude comentar el excelente
libro que es Leído y anotado, de Pedro Lastra, y leer en Literatura y libros el
comentario de Diez tesis sobre la crítica, de Grínor Rojo, otro libro útil y atractivo,
que traza la línea de un horizonte teórico contemporáneo para la crítica. Han recuperado
también, con otro título, un estudio contundente de Jorge Guzmán sobre César
Vallejo, básicamente el mismo que publicó en Chile en 1991. Y recientemente apareció
en esa colección Del vanguardismo a la antipoesía. Ensayos sobre la poesía en
Chile, de Federico Schopf (varios de cuyos ensayos fueron publicados en primera
versión, en Italia, 1986).

Este último libro vino a mi auxilio hace poco, al tratar de analizar una cierta incomodidad
que producen los poetas que no se han bajado todavía del Olimpo, que siguen
–como si nada– viéndose a sí mismos como Hölderlin fue visto por Heidegger en
su famosa conferencia acerca de la poesía. “Los poetas mienten demasiado”, es frase
de Nietzsche citada por Schopf. Quizás qué historia tendrá la poesía en este siglo, el
veintiuno; pero la historia de la poesía en el siglo pasado, el veinte, es en gran medida
un reflejo de una irritación ante esa supuesta mentira, una “empresa de desublimación”.
Ese tema se sigue muy bien a lo largo de los distintos trabajos que componen Del
vanguardismo a la antipoesía, y podría ser su leitmotiv. Está estudiado a lo largo de
la poesía chilena del siglo veinte (hasta Poemas y antipoemas) en forma concreta y
documentada, atenta a las intencionalidades y los procedimientos de la poesía y a
cómo se modifican en el tiempo. Una de sus virtudes es hacer visible el contexto de la
producción y de la recepción de las obras de Huidobro, Neruda y Parra, y con ello gran
parte de la escena intelectual del Chile de entonces, harto más compleja e interesante
que lo que se suele recordar. Aporta asimismo (fragmentariamente, dice) elementos
del contexto latinoamericano e internacional, muy significativos en relación con estos
tres poetas. En muchas páginas, las citas y las asociaciones de ideas sorprenden y
divierten: aprovechando dos versos de Neruda, en “esta red no sólo el hilo cuenta/sino
el aire que escapa de las redes”.

En “el aire que escapa de las redes”, se pueden observar de soslayo ciertos cambios
de perspectiva y de énfasis en la escritura crítica del autor. Corresponden a los
distintos públicos para los cuales escribió a lo largo de su exilio y también a su vuelta
a Chile, y reflejan modificaciones del pensamiento acerca de la literatura, con lo que
marcan en muchos casos sus fechas de producción. Faltó una revisión editorial más
acuciosa, capaz de eliminar repeticiones y de corregir las numerosas erratas. Lo digo
pensando en el nuevo público que tendrá el libro, cuando se transforme en referencia
ineludible para los estudios académicos y para el mapa imaginario de la crítica chilena
del que comienza hablando este artículo.

Una de las notas de este libro habla de “la distancia casi infinita que me separaba
de mi país” en el momento de la escritura de algunos de sus trabajos. Al leer eso pensé
en dos otros libros de ensayos que acaban de aparecer, uno de Waldo Rojas, desde
París (Editorial de la Universidad de Santiago), y otro de Oscar Hahn, desde Iowa,
también en LOM. Creo que esos trabajos sorprenderán por su alto nivel de reflexión
sobre la literatura. El aporte de los poetas exiliados de la generación del sesenta a la


Algo sobre la crítica chilena...

crítica chilena se perfila como un buen tema, lleno de aristas; regalo la sugerencia a
futuros estudiosos. (Hay jóvenes que vienen entrando fuerte).

Mientras tanto, sigo aplicadamente recomponiendo en mi imaginación un posible
mapa de la crítica chilena posterior a 1973. Hoy por hoy, al dibujarlo no aparece un
continente, sino más bien un archipiélago. Hay tierras firmes, pero discontinuas y
escasamente comunicadas. Talvez para estos y otros autores una próxima tarea esté en
conseguir un nivel equivalente de reflexión en textos más breves, más capaces de
influir de manera inmediata en la opinión pública y de dialogar entre sí, plantándose
esta vez frente a frente al público lector del Chile actual (harto desconocido, pero con
algunas señales de vida que interesa reforzar).






Adriana Valdés

Ensayista

Adriana Valdés


Obras:

Libros propios:
  • Enrique Lihn, Textos  sobre arte, Adriana Valdés y Ana María Risco, editoras, Santiago, Ediciones Universidad Diego Portales, 2008.
  • Enrique Lihn – vistas parciales, Santiago, Editorial Palinodia, 2008.
  • Memorias visuales- Arte contemporáneo en Chile, Santiago, Ediciones Metales Pesados, 2006.
  • Composición de lugar – Escritos sobre cultura, Santiago, Editorial Universitaria, 1996.
Libros colectivos:
  • La política de las imágenes, Alfredo Jaar,  Georges Didi-Huberman,  Griselda Pollock, Jacques Ranciére, Nicole Schweizer, Adriana Valdés, Santiago de Chile, Metales Pesados, 2008.
  • Mujeres chilenas. Fragmentos de una historia,  Sonia Montecino, compiladora, Santiago de Chile, Editorial Catalonia, 2008.
  • Federico Galende, Filtraciones 1- Conversaciones sobre arte en Chile (de los 60s a los 80s),  Santiago, Editorial ARCIS/ Editorial Cuarto Propio, 2007

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