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sábado, 29 de septiembre de 2012

Crítica literaria chilena actual.



Breve historia de debates y polémicas: de la querella del criollismo hasta el
presente.

 Paulina Soto Riveros – Vicente Bernaschina Schürmann


© 2011

Todos los derechos reservados.

Esta investigación contó con el apoyo del Fomento del Libro, Modalidad
Investigación y de la Beca de Creación Literaria, Género Ensayo del Fondo de
Fomento del Libro y la Lectura 2009.


1. Isabel Allende, Premio Nacional de Literatura 2010

El galardón del Premio Nacional de Literatura Chilena del año 2010, estuvo aún más lleno
de polémicas que otros certámenes anteriores. La elección de Isabel Allende, escritora que a pesar de
su popularidad ha sido casi dejada de estudiar por la academia y las revistas literarias del día de hoy,
se prestó para una avalancha de opiniones, muchas de las cuales fueron de indignación. Las razones
de la polémica fueron varias. Por una parte, estuvo el hecho de que Isabel Allende movilizara una
ardua campaña para su premiación, que incluyó el apoyo de cuatro (ex)mandatarios de la república;
por otra parte, se criticó la composición del jurado que parecía estar más orientada hacia el ámbito
de lo político que al de lo cultural. Así, el jurado estaba compuesto por: el rector de la Universidad
de Chile, Víctor Pérez (ingeniero), el rector de la Universidad Católica del Norte, Misael Camus
(doctor en Historia Eclesiástica), el ministro de educación Joaquín Lavín (economista), quienes
dieron su voto para Allende, y solo dos personeros del mundo de las letras: Raúl Zurita (poeta,
también Premio Nacional de Literatura 2000) y Cedomil Goic (doctor en Literatura).

Desde diversos medios de comunicación, Luis Martínez en su blog Letras.s5 reunió algunos
de estos juicios. En la muestra, Armando Uribe declara por ejemplo: “Que políticos y ex presidentes
apoyen su candidatura me parece ridículo y grotesco. Somos el hazmerreír de las personas cultas del
mundo”. Alejandro Zambra por su parte y sin menor brío opinaba sobre la elección: “es un balde de
agua fría para la literatura chilena... Es un desastre. Es como si le dieran el Premio Nobel a Paulo
Coelho. O el Premio Nacional de Música a Lucho Jara”. Leonardo Sanhueza, aunque mostrándose
aburrido de la discusión, fue aún más enfático: “No tiene ningún sentido seguir discutiendo este
asunto. Es una bolsa de gatos. Los que consideran „merecido. el galardón rara vez tienen más
argumentos que ese –„sí, poh, se lo merece.– y nunca han leído algo más elaborado que las
cuadrículas del crucigrama. No tienen ningún interés en la literatura de cierto valor, que expande el
lenguaje, que lo explora, que prueba y se equivoca, que pregunta, que pone en aprietos, que oxigena
o abruma, que ahoga o se hace humo: no tienen, en fin, ningún interés en la literatura viva”.1

1 Todas las citas corresponden al artículo de Luis Martínez, “Isabel Allende: Premio Nacional de Literatura”
Letras.s5.com. En: http://opinaenletras.blogspot.com/2010/09/isabel-allende-premio-nacional-de.html (14 diciembre 2010).

2 Ibíd. Creemos que esta tajante división en las opiniones obliga a un análisis de género que no podemos
abordar aquí, pero que es imprescindible tenerlo presente como tarea, sobre todo ante los modos de cada uno
de los grupos de argumentar y concebir la literatura y sus funciones culturales.

3 El Premio Nacional de Literatura, en este sentido, no deja de ser siempre polémico. En torno a la noción del “deber ser” de la literatura que determina las opiniones del jurado y de los que lo comentan, podríamos preguntarnos, por ejemplo, qué hacen dentro de los galardonados el historiador Francisco Encina (1955) o el lingüista Rodolfo Oroz (1978). También dentro de los debates en torno a la calidad, visibilidad y reconocimiento de las figuras premiadas, un caso ejemplar resulta el de Max Jara Troncoso, quien posiblemente es sólo recordado y acaso leído por un grupo reducido de poetas o críticos. El 18 de junio de 1956, según nos cuenta el poeta Manuel Silva Acevedo en el prólogo a las Obras completas de Max Jara, un jurado compuesto por el escritor Eduardo Barrios, en ese entonces rector de la Universidad de Chile, y el *


Sin embargo, y muy a pesar de Uribe, Zambra y Sanhueza, algunas escritoras que sí habían
leído más que un crucigrama, y que también fueron citadas en la muestra de Martínez, respaldaron el
premio. Pía Barros declaró que “antes de ella, las escritoras latinoamericanas no existían. Allende les
dio visibilidad en el mundo”. Teresa Calderón, por su parte, afirmó que: “Allende es un modelo. En
los 60 fue contestataria y feminista, nos mostró que podíamos competir de igual a igual con los
hombres”. Delia Domínguez sugirió que fue Allende quien “demostró que no se necesita ser docto
ni académico para entender la literatura”. Marcela Serrano, profundizando en las posturas anteriores,
sintetizó el juicio: “Isabel Allende forjó el entramado que dio forma a la literatura en español escrita
por mujeres desde el punto de vista de una mujer. Ella abrió las puertas. Hoy día le damos las
gracias”.2

El debate es, sin lugar a dudas, significativo. Más allá de las críticas realizadas a la propia
organización del certamen, los juicios que se centraron fundamentalmente en la figura de Isabel
Allende y su escritura –que representan la mayoría– no solo manifestaron una apertura hacia la
discusión sobre la literatura en un contexto de estancamiento, sino además revelaron claramente
algunas nociones prevalentes sobre el rol de lo literario en el mundo actual.3 Si se mira


*poeta Pablo Neruda, en representación de la Sociedad de Escritores de Chile, resolvieron entregarle a Max Jara el Premio Nacional de Literatura, por “llenar con sus versos una larga etapa de la lírica nacional”. Eso de “llenar” la lírica nacional con sus versos, no deja de ser paradójico, ya que su obra completa no pasa de unas cien páginas: tres breves poemarios: Juventud (1909), ¿Poesía…? (1914) y Asonantes (Tono menor) (1922), los que luego fueron publicados en conjunto en 1934 por el mismo autor en una edición corregida y disminuida, que incluía un puñado de poemas inéditos. Por supuesto, al ser una decisión basada en la calidad – así lo asegura el talante del jurado – la elección despertó, por ejemplo, los siguientes elogios en el crítico Alone: “Max Jara
no es un poeta torrencial; al premiarlo, como en el caso de González-Vera, el de las páginas perpetuamente „corregidas y disminuidas., los miembros del jurado dieron la lección de anteponer la calidad a la cantidad. La belleza no se mide por varas; un átomo desintegrado puede más que montañas vociferantes”. Para nuestro presente, la importancia de los poemas de Max Jara queda, entonces, subordinada claramente a la idea que tengamos de la literatura y su rol en nuestra sociedad. Manuel Silva Acevedo, “Prólogo.” En: Max Jara, En voz baja: obra poética completa. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1997, 19.


desprejuiciadamente se puede discernir que, grosso modo, las líneas argumentales de detractores y
partidarios revelan dos grandes nociones sobre el significado de la literatura en la sociedad. La primera, constituida por los detractores, está fuertemente inclinada hacia el valor “propio” de los textos literarios: diferenciando claramente aquello qué es literatura y aquello que no lo es (Paulo Coelho e Isabel Allende) y hablando, además, de la expansión y exploración del lenguaje que es propia de las buenas obras literarias (entre las cuales no se incluyen, por supuesto, las de Isabel Allende). La segunda línea, constituida por las partidarias, alude a la conexión de estos textos con las repercusiones sociales que tienen. Hablan de visibilidad social de las escritoras mujeres, hablan de cercanía con la sociedad de las obras, hablan de feminismo.

Por paradojal que parezca, en vista del resultado del concurso, es la primera línea –la que
aparentemente salió perjudicada con el resultado– aquella que posee la hegemonía en los círculos
literarios hoy. Esto se nota en el mismo corpus que ya he usado para analizar estas dos nociones
literarias. Mientras el primer grupo habla sueltamente de lo que la literatura debería ser y de lo que
jamás debería ser, el segundo grupo no alude directamente a la literatura de Allende. Serrano es la
excepción al hablar del valor literario que en sí posee el hecho de que Allende haya popularizado la
literatura, pero en términos generales el silencio de las escritoras sobre este punto es revelador y
manifiesta el lugar específico dónde aprieta el zapato en el mundo literario: lo literario ocupa un
lugar sagrado y cualquier alusión que abarque elementos literarios de la obra de Allende más allá de
lo social podría haber profanado dicho espacio, en vistas del “indudable” desprestigio artístico que posee la escritora.

Uno de los rasgos que es más claro en este “grupo” protector de la gran literatura es la
defensa que propugnan de la esfera de lo literario respecto del mercado
, tal como se aprecia en la
inquebrantable oposición a la figura epítome de esta esfera: la escritora Isabel Allende. En torno a la
literatura, existiría para este grupo una dicotomía esencial. De un lado estaría la literatura que bajo la perdurable herencia del pensamiento romántico y sus variaciones filosófico-científicas –la
fenomenología, la estilística, el formalismo y el estructuralismo, entre otras– no dejan de concebir su esfera como un campo autónomo en relación al resto de las instituciones e ideologías sociales.
Un campo plagado de reflexión y exploración subjetiva trascendente, un campo tan especializado que puede ser directamente juzgado solo por agentes expertos en el mismo campo y cuya ponderación, por lo tanto, está fuera de los ámbitos de los conocimientos tradicionales.

Del otro lado estaría el mercado, cuya primera gran manifestación en nuestras latitudes la
conocemos como el Boom de la literatura latinoamericana y que en nuestro país se radicaliza en los
ochenta y noventa a través de la colección Biblioteca del Sur de Editorial Plantea y la conformación
de una “Nueva Narrativa Chilena”.4 Un grupo de escritores fomentados por la editorial, y en algunos
casos por la academia, y cuyos libros alcanzaron gran difusión mediática, a pesar de que la crítica en
muchas ocasiones insistió en la pobreza artística de su confección. Isabel Allende, por supuesto, es
considerada ejemplo epítome de esta literatura de mercado.


4 Nombres reconocidos de esta Nueva Narrativa son los de Diamela Eltit, Alberto Fuget, Gonzalo Contreras, Carlos Franz, Jaime Collyer, Roberto Ampuero, entre otros. Para la larga discusión sobre el aspecto mercantil del Boom se puede empezar con Más allá del Boom: literatura y mercado. México D.F.: Marcha Editores, 1981, libro compilado por David Viñas en el cual se aúnan posiciones y análisis de diversos escritores y críticos del período. Para una revisión actual, se puede consultar también el texto de Pablo Sánchez, La emancipación engañosa: una crónica transatlántica del Boom (1963-1972). Alicante: Universidad de Alicante, 2009.
En el balance de estas dos perspectivas, queda en evidencia que la verdadera literatura
tendría, esencialmente, un valor trascendente, el cual no existe en la literatura de mercado y, en
consecuencia, la función de la crítica sería atrincherar el valor literario contra la usurpación
mercantil, protegerlo para propagarlo y luchar por su entrega intacta al público, ya que ella
“pavimentaría con inteligencia y sabiduría el camino hacia el ansiado desarrollo”5

5 Diego Muñoz Valenzuela, “Editorial del martes 22 de junio de 2010: Premio Nacional de Literatura 2010.” Letras de Chile. En: http://www.letrasdechile.cl/mambo/index.php?option=com_content&task=view&id=1412&Itemid=27 (21
enero 2011).
6Ibíd. Las cursivas son mías.


Estas ideas manifiesta Diego Muñoz, Presidente de la Corporación Letras de Chile, en la
editorial de dicha revista del 22 de junio del 2010, al criticar algunos aspectos de esta premiación,
como la ya aludida baja cualificación del jurado del certamen. Estos reclamos, sin mencionar
explícitamente la dicotomía literatura-mercado que vengo discutiendo, perpetúan implícitamente esta
división, reproduciendo una separación similar entre, por un lado, la literatura, que según los dichos
del crítico solo puede evaluarse a través de la literatura, esto es, de las lecturas que otro literatos
disponen y que los faculta para juzgar las obras y, del otro lado, los ámbitos académicos,
gubernamentales, empresariales y los efectos del marketing, el lobby y los mass media que irían, tal cual como en el caso del mercado, solo en desmedro de lo literario. Lo interesante es que para Muñoz, los elementos identificados como factores perjudiciales para la literatura parecen expandirse por toda la sociedad, ya que, si se siguen al pie de la letra sus declaraciones, la literatura pareciera tener que leerse desde la misma marginalidad social, ya que ni por asomo aparece la voz de la sociedad como potencial decidor del Premio Nacional de Literatura:

Aquí seré categórico: los premios para escritores deben ser concedidos por sus pares.
Cualquier mejora en el procedimiento pasará necesariamente por el establecimiento
de un jurado integrado por una mayoría de escritores, lo cual asegura un
conocimiento más amplio de la creación literaria actual y una ponderación que actúe
fuera de los ámbitos académicos, gubernamentales, empresariales y los efectos del marketing, el
lobby y los mass media. De ese modo podía salvarse cualquier asomo de insolvencia para
llevar a cabo una tarea tan especializada.6

Ante este panorama donde de un lado están las grandes obras artísticas y del otro el
mercado, representado ampliamente en las palabras de Muñoz en los perniciosos efectos
empresariales, del marketing, el lobby y los mass media, creemos que es necesario develar qué significado
cobra el mercado en el mundo literario actual, si el lector omitido en estas declaraciones es visto
como una parte integrante de aquellas esferas y de ser así, cuáles son las políticas que moviliza dicha
equiparación. Nuestra apuesta es que, a pesar de los perniciosos efectos que el mercado puede
indudablemente tener, el mercado funciona también en estas corrientes como coartada ideológica
para reafirmar ciertas ideas sobre la literatura, en un movimiento que posee importantes y negativas
consecuencias en el desarrollo de un campo literario rico, amplio y democrático.




2. El rol del crítico literario hoy: El paradigma Plagio y Letrass.5
La proliferación de revistas digitales sobre la crítica literaria en Chile, además de mostrar el
tesón de los gestores culturales en la actualidad, es un expresivo índice de uno de los rasgos
fundamentales de esta misma crítica: como vimos, la literatura es vista con un valor intrínseco y, por
lo tanto, uno de los cometidos centrales de esta crítica es socializarla, darla a conocer, con la premisa
de que la sola reflexión sobre ella, dado el valor absoluto con que ésta es concebida, es misión más
que suficiente.

Probablemente, uno de los paradigmas más importantes en el espectro de revistas digitales
que han aparecido en los últimos años es Plagio. Si bien los primeros números de Plagio no estuvieron
dedicados propiamente a la crítica literaria, sino a la antología de autores emergentes y a la columna
de opinión sobre temas variados, esta revista y, sobre todo, la visibilidad que adquirió a través de la
organización del popular certamen “Santiago en cien palabras”, reivindicó la posibilidad de crear
proyectos culturales de impacto masivo. Fue ésta además, una de las primeras revistas digitales en
aparecer en el año 2000, solo antecedida por Crítica.cl creada en el año 1997. Si bien Critica.cl arroja
un promedio de 50.000 lectores al mes y es también, una publicación de gran importancia, fue Plagio
y no Critica.cl, de talante más académico, la cual expresó una de las consignas de la nueva corriente de publicaciones digitales: la intención de conectarse masivamente con el público.

Para ello, Plagio generó un lenguaje que abandonó el léxico especializado de las teorías de las
ciencias sociales y añadió una productiva alianza con el lenguaje audiovisual, usando clara estrategias
afectivas de empatía con el público. El cometido era, además, respaldado por la propia procedencia
de los directores de la revista, en su mayoría pertenecientes a disciplinas diversas a la de la literatura.
De hecho, el carácter interdisciplinario de la revista fue representativo de su intención: abarcadora y
social. Al respecto, Ignacio Arnold hace explícita la idea de la revista. Al preguntársele por el
cometido central que buscaba con ésta, él declara: “Generar cultura de calidad con orientación
masiva”.7

7 Ignacio Arnold, cuestionario realizado especialmente para esta investigación.

8 “Proyecto Patrimonio.” Letras.s5.com. En: http://www.letras.s5.com/ppatrimonio.htm (21 enero 2011).


En la misma línea, una revista digital no menos importante, explícitamente mencionada
como modelo por diversos gestores de revistas culturales posteriores, es Letras.s5, creada en el año
2003. Fundada por Luis Martínez, Letras.s5, además de desarrollar una labor de crítica literaria en la
que participan reconocidos intelectuales del mundo cultural actual, cuenta con el Proyecto
Patrimonio que gestiona directamente el recate de textos de diversos actores culturales chilenos en el
soporte digital y esto, de manera pertinentemente ordenada por autor. Además, cuenta con un blog
con el mismo nombre. En él, Luis Martínez desarrolla críticas literarias, y además promociona
eventos culturales de importancia.

La perspectiva de la literatura como un campo de desarrollo humano que debe ser
urgentemente socializado, está especialmente presente en esta revista. Explicando esta perspectiva,
Martínez –quien insiste en reivindicar su procedencia profesional ajena a la academia literaria– en la
página de presentación al Proyecto Patrimonio, explica que “desde siempre el intelectual y el creador
literario han sido referentes obligados de la sociedad en la búsqueda por entender y comprender el
momento histórico, social o político en el que están inmersos”.8 Lo importante para el autor es
reivindicar este material y esclarecer su mensaje mediante la publicación de entrevistas, comentarios,
o artículos de opinión, a través de las cuales… van brotando estas pequeñas piezas, estas pequeñas partículas creativas que van conformando este verdadero “patrimonio”, con los pareceres y pensamientos, análisis e ideas de los creadores literarios. Es aquí, y no en la publicación
especializada o profundamente intelectual en donde se expone al creador a la
pregunta cotidiana, a la explicación del hacer rutinario de su oficio, a su pensamiento
político, a sus odios y sus amores y es aquí también en donde él puede dar a conocer
su realidad como hombre o mujer de oficio creador, sus tribulaciones y demandas en
un mundo cargado de conflictos y que ve en él un referente, un hacedor de opinión, y a quien exige dada su capacidad de visión, se transforme en guía que ilumine el camino a la redención y el entendimiento.9

9Ibíd. Las cursivas son mías.

10 Diego Muñoz Valenzuela, “Editorial del martes 22 de junio de 2010: Premio Nacional de Literatura 2010.” Letras de Chile. En: http://www.letrasdechile.cl/mambo/index.php?option=com_content&task=view&id=1412&Itemid=27 (21 enero 2011).

11 “¿Quiénes somos?” Letras de Chile. En: http://www.letrasdechile.cl/mambo/index.php?option=com_content&task=view&id=48&Itemid=39 (21 enero 2011)



La Corporación Letras de Chile y su revista digital Letras de Chile, lanzada un par de años
antes que Letrass.5 en el 2000, también se arroga el esfuerzo de recuperar el capital de la literatura
chilena, instaurando espacios similares al Proyecto Patrimonio, pero de manera menos sistemática,
en cuanto no posee la clara ordenación autorial de esa revista, sino que presenta una muestra de
ensayos, cuentos y poesías de variados escritores bajo el enlace “Libros on Line”. Las opiniones de
Diego Muñoz, el presidente de la Corporación Letras de Chile, a las cuales ya he aludido, se hacen
eco de aquellas de Martínez en el realce del valor redentor de la literatura en sí misma. Así, Muñoz
declara:

como país debiéramos ocuparnos en estimular el desarrollo de la creatividad, el
intelecto y el goce de la lectura. Ya han hablado los expertos mundiales de la
educación: lo que tienen que hacer los niños es leer, leer y leer. Para eso necesitamos
buenos libros y muchos buenos escritores.
10



Sin embargo, por los menos en sus lineamientos, Letras de Chile manifiesta un carácter
ligeramente diverso a las revistas que he discutido hasta ahora, más enfocada hacia el ámbito
didáctico y social que al artístico. En el enlace “Quiénes somos,” se explica:

Letras de Chile es una corporación de derecho privado que obtuvo su personalidad
jurídica a fines del año 2000, con la finalidad de “contribuir al desarrollo de la cultura
nacional, fundamentalmente desde la perspectiva del fomento del libro y la lectura, buscando la
integración de los escritores como entes activos al proceso de difusión de la literatura, y desarrollando el trabajo conjunto de agentes culturales relevantes, tales como: profesores, bibliotecarios, periodistas, académicos, investigadores, críticos, editores, libreros y distribuidores”.11

 
La apelación a un trabajo conjunto con profesionales del ámbito de la educación implica
implícitamente una diferenciación -en este caso más asociada a una orientación social – al menos
respecto del concepto general de gestión literaria de estas revistas. Así por ejemplo, en un
cuestionario desarrollado para los efectos de esta investigación, donde los voceros de las otras
revistas manifestaban como función fundamental de la crítica la difusión de literatura en sí misma, la
editora de Letras de Chile, Lilian Elphick, cita a Lina Meruane, quien a su vez cita a Josefina Ludmer, para mostrar la función hermenéutica social que ve en la literatura:

La realidad tiene muchísimas zonas y modos (dice Josefina Ludmer, y yo me sumo).
Uno puede entrar a la realidad, o a la construcción de la realidad, a través de cualquier cosa que uno sepa leer. Yo aprendí a leer literatura, no sé leer la sociedad o la historia en sí misma. A mí la crítica pura, sobre un texto o un autor, me aburre […]
Mejor mirar el mundo; pero hay que tener una pantalla, un tarot: el mío es la
literatura. 12

12 Lilian Elphik, cuestionario realizado especialmente para esta investigación.

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