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lunes, 26 de enero de 2015

Éxito Literario


“Pensar alto, sentir hondo, hablar claro” Antonio Machado

Éxito Literario
                                                                             Por Luis Ossa Gajardo

Algunas personas a las cuales invité a la presentación de mi libro “Travesía Azul “realizada en la feria internacional del libro de Viña del Mar versión año 2015 se excusaron por no asistir- unas comprensibles por la distancia que nos separaba, otras cercanas que por causas diversas de algún modo se justificaron. En todo caso, desde el día que se inventaron las excusas ninguno ha salido mal parado...
             
                         Antes de proseguir con el tema que deseo exponer, agradezco sinceramente a aquellos nobles amigos y público en general que nos acompañaron en el reciente evento, cuya presentación estuvo a cargo  de mi compañera en la vida y en la poesía, la poeta Laura Medina Espinoza y nuestro hijo el escritor Alexis Ossa Medina, todos -incluyendo al que escribe estas líneas- pertenecientes a la Sociedad de Escritores de Valparaíso. Agradezco también en forma muy especial a quien nos deleitó -en los intermedios- con agradables sones musicales, me refiero al profesor de matemáticas candidato a magíster y músico Sr. Sergio Gómez Gómez.

Para quien no ama la siempre eterna, vana y torpe figuración personal es imposible no experimentar una sensación de vértigo, semejante a quien se acerca a un profundo abismo. Tal es el sentimiento de quien presenta un libro en un ámbito precisamente no cultural, donde personas aun no han acostumbrado el oído a las resonancias líricas, ni a la musicalidad de bellas estrofas poéticas  y per se incapaces de percibir el ágil ritmo que enriquece el verso. Donde pocos en este medio circundante,-aunque no les favorece- logran una concentración total para elevarse a las cimas de la mística  donde el espíritu vibra lejos de toda materialidad.
          
             Muchos de los que se excusaron y no asistieron me decían: “buena suerte” “buena fortuna” “que te vaya bien” “éxito” etc., entonces desde el fondo entrañable de mi conciencia me pregunto: ¿Qué es el éxito literario? ¿Acaso es lograr una audiencia numerosa? ¿O es lograr el mayor número de ventas y un buen recaudo monetario? ¿O pretende el autor que el sol de la fama bese sus pies? Sí tal es la íntima aspiración de quien presenta un libro, demasiado mezquina y torpe  sería su actitud porque no coincide con la generosidad  y grandeza de alma  que todo genuino poeta y/o escritor debe poseer.

Chile, -la patria de Pezoa Véliz, Huidobro, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Pedro Prado y tantos otros auténticos poetas-, necesita salir de su oscurantismo cultural. Y sobre todo de su ignorancia poética.
              Por doquier se realizan concursos de poesía frecuentemente constituidos por jurados ineptos, en lugar de efectuar cruzadas culturales que conlleven a la comprensión real del arte de la escritura lírica, donde se incluya el hábito de la lectura, en este caso, de egregios poetas universales de todos los tiempos, porque de continuar en este rumbo, razón habrá de la actual infinitud de rechazos hacia la lectura poética...hacia la grotesca poesía que impera en nuestra época donde miles de seres repiten sin discernir e irracionalmente solo antipoesía. Esta tarea corresponde indubitablemente a círculos, sociedades y agrupaciones literarias, pero si gran parte de sus miembros ni siquiera se interesan por adquirir nuevos conocimientos que ayuden a su propia voluntad creadora y otorgue a su cosmos interior impulsos a su natural talento ¿Qué se puede esperar para este mundo de relativismo alarmante?

Algunos autores en un arrebato de egocentrismo extremo anteponen su rostro en la portada de sus libros, como si tal acto contribuyera a dar cauces nítidos y sólidos a la cultura; sórdida expresión de un mundo de vanidades, vacuo y mercantilista.
 La cultura es solo un privilegio alcanzable para el ser humano, quienes la desarrollan dentro de sí adquieren aquella extraordinaria virtud espiritual que ilumina nuestra propia inteligencia y nos conduce  a la más elemental reflexión que nos ayuda a separar lo grotesco de lo sustancial.

¡Oh poeta y/o escritor, oh simple sombra mortal! , si tus escritos lograran trascender más allá
de tu propia muerte y  leyeran tu obra las futuras generaciones entonces exclamaran:

¡He ahí: un éxito literario!                                                                      ***

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