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lunes, 25 de abril de 2011

Poemas de Cristian Lagos -Curacautin, Chile

SOY TU OTROMAR Y TU OTRAORILLA

I

el invierno en Curacautín está muy helado

las sábanas que envuelve n mi esqueleto están heladas

como un viejo caballo que ha perdido sus herraduras llega la nieve y luego

el calor del brasero donde extiendo mis manos para no helarme de cuerpo ni de alma

soy tu otra orilla y cuanto más me acercan tus manos más heladas

se hacen mis arterias

la torre entel está helada

Curicó esta helado

El oxígeno en que ardo y las grietas

de mis labios están helados

II

soy tu otra orilla un ropero con paisajes pura melancolía de caballo

comiendo girasoles

el mismo ebrio en la misma calle que cruza trastabillando hacia ninguna parte

porque ha bebido en el bar la cascada y ya no sabe si hoy es domingo o lunes

III

Ponte el pijama la noche nos guiña el ojo por la chapa de la puerta

Ponte serio como un hombre que va tras la carroza funeraria

Ahí van sus ojos abiertos hacia un cielo desconocido para ti

IV

Se apagó el relámpago, la velocidad entonces

Para qué la muerte

Si solamente la neblina

enrojece de lloica en esos cerros

si el movimiento existe por sí solo en mis articulaciones

para qué agregar más ríos a mi sangre

IV

soy tu otra orilla tu otro mar tras esos vidrios
mis tuétanos
van a dar a un campo arado

TU OTRA MUERTE

Cayucha Pedro era un cuerpo sin sombra / un espantaPAJAro

Un montón de huesos gastados

estoy enfermo. Sufro de tercianas

y cuando duermo me mudo a otros parajes poblados de lava desflorándose a si misma

Respirar es sólo un trámite un cambio de luces con luciérnagas lo más hondo

En estaciones cambiando de rieles y de escamas

pedal de mis latidos

comer no significa nada y significa mucho en mi caso

no lloraba de hambre si no de leña seca en los inviernos

pero había mucho aire aire aire no para comerlo sino para escucharlo

en el soberado de la casa con chillidos de ratas mordiéndose el espinazo

como aman las aves que abren las puertas del día?

Y los hombres que tienen los mapas inundados

Aman gimiendo o sollozando? Con ollas

Y con peces fabricando con los huesos una flauta

Y los puertos donde se oxida el claxon

de tus pechos?

trago los equinoccios por mi madre que arde en troncos verdes pero canta vomitando

soles negros

los gajos de tu carne:

me cimbran mientras oigo lo sexual

del agua


Soy tu otra muerte tu otra orilla se dice

Reservo en este sitio paralelo al cielo una puerta de madera

Hay madre! Una puerta sola

Que abro no para que entre o salga ninguna alma sino para sentir

en sus vetas las agujas frías de la lluvia

Mi dolor no tiene anchura de mangas donde quepa la plaza que bien tu conoces

Yo sufro sin decirlo y muero aún respirando

Duermo bajo los pobres bancos de los parques. Me instruyo

En las ferias contra el mal de ojo y el dolor

De huesos

Soy tu otra orilla y camino siempre a contrapelo de la muerte

4, 4, 4, 4 los puntos

Cardinales de mis huesos, tu otra orilla

Desde lejos miro mis tuétanos como un largo hilo de volatín

Van a dar a un campo arado

martes, 19 de abril de 2011

¿Cómo trabajaba sus escritos Gabriela Mistral?


Como trabajaba Gabriela Mistral
¿Cómo trabajaba sus escritos Gabriela Mistral?

Por Luis Vargas Saavedra
Revista de Libros de El Mercurio

La minuciosa observación de los manuscritos de la poeta le han permitido a este especialista reconstituir la manera en que componía sus poemas, un proceso que, según él, "vale como un espectáculo de creatividad"
Igual que Leonardo da Vinci, para quien la hoja de papel era su palestra y laboratorio, la base donde provocarse y elaborar invenciones visuales; del mismo modo la hoja en blanco era para Gabriela Mistral su bosque de búsquedas, su mina de filones verbales. Un ejemplo, el poema inédito "Procesión de encinas". Parte con un balbuceo de palabras en las cuales ajustar la imaginación a ritmo, métrica y eufonía. Podemos decir que en esa caligrafía veloz y en esa secuencia de versos ha ido quedando la estela de su visión emotiva. Podremos adivinar ciertas preferencias de rumbo, y el puerto mismo al que quiere llegar, pero hay decisiones misteriosas.
Es fascinante ver las tarjaduras:.......... "Encinas que ves en sueños = Encinas verdes que sueño..."
Las estrofas canceladas: .......... "Los troncos elefantinos.......... resuellan sus aspas anchas.......... y sueltan y dan sus gajos.......... en abejas enjambradas.......... que laten y cosquillean..."
Las indecisiones ante cuál sea la óptima palabra: "¿echado"-"varado?" o la imagen que cuaje lo que está balbuceando: "y el amor se apiña y sube en columna - como una marea que habla en columna que se canta - que se aupa y que se canta - que a sí misma se canta - se adensa y que se canta..."
Las mejoras evidentes: "y siseo innumerable = "y el siseo de sus copas."
Los ajustes métricos cuando percibiendo que en un verso sobra o falta una sílaba, le abrocha un artículo o le desprende una conjunción.
Todo esto revela que está de veras oyendo el monótono ritmo mongólico, de la Mongolia de donde creía provenir, y a la que ella ha alabado como una percusión acaso más contigua a la poesía griega, que a la europea moderna.
Y del mismo modo que Leonardo acumulaba bosquejos encima de bosquejos, ella vertía versos encima de versos, hasta que para ambos era necesario extraer a limpio esa batahola de ensayos. Entonces, algunas páginas más adelante, hallaremos la segunda versión y luego la tercera, la cuarta... Ya cada nueva versión sucederán más variaciones expresivas y nuevas ocurrencias.
Su innato gusto por la estructura suele tallar los versos en cuartetos de rima y metro reiterados. Esas estrofas constituyen núcleos de narración o alabanza:

"Pesca tiene cuando no hay pesca, la lila encuentra antes de Mayo,cazó el faisán que no cazamosy encontró el agua en un peñasco."
Constituyen cuentos-metafóras o metáforas-cuentos, que van eslabonando, por ejemplo, los dramas de Ifigenia y Clitemenestra, Electra y Antígona, en un friso de inusitada helenidad, que no se le conocía entero.
Impulsada e impulsadora, sus versos surgen llenos de ímpetu, pechando dinámicamente, ya sea por medio de vaivenes entre imágenes opuestas o ya sea por medio de rápidas sucesiones de imágenes, precedidas por la conjunción "y", que hace puente y puerta de un verso a otro, llevándonos por el torrente de esa fantasía. Por eso su forma de dar forma es tan dinámica, urgida, exploradora, y va atrapando los vocablos que mejor cumplen con sus cinco sentidos, ya que escribía con todo su cuerpo.
También hay poemas pasados a máquina. Incluso éstos fueron perfeccionados en cuanto les detectara o una flaqueza o una posible mejora. Yo diría que consideraba perfectibles hasta sus poemas publicados, al revés de Neruda, que poseía una destreza mozartiana.
En cuanto a los manuscritos de prosa, ocurre una elaboración semejante pero no gemela. Deponiendo el ritmo y la rima, se aboca con rapidez a comunicar las ideas de la manera más neta y sensorial, siempre por un proceso de afinamiento y afinación: mayor exactitud, mejor sonido. Al ir con toda celeridad atrapando las palabras que comunican lo que está viendo y viviendo, suele sucederle que no encuentre la palabra o la imagen o la comparación que precisa; entonces, en vez de detenerse a buscarla y acaso perder el flujo de su visión, deja el espacio en blanco: un alvéolo para insertar después el vocablo rezagado.
Al leer la totalidad del primer croquis, solía editarlo, trasladando trozos a mejor ubicación lógica, o bien insertando añadidos aclaradores, señalados con figuras gráficas: una estrella, una greca, una X, o un número. Demandan un recorrido alerta del puzzle verbal que ella sabía armar.
Algunas veces ha borrado con goma de colegio lo escrito a lápiz. Poseo el ejemplar del "salterio" en que Palma Guillen rezaba con Gabriela Mistral, por el arribo celestial de su suicidado sobrino Yin Yin; allí hay páginas en que oraciones enteras fueron arrasadas por la goma. Rasándolas con luz intensa he podido rescatar lo que la fuerza de su mano hundió con la punta del lápiz en el papel.
Para cuantos se interesan en cómo se ha ido gestando un poema, cómo fue su parto verbal, la existencia de tantos manuscritos de una gran escritora, vale como un espectáculo de creatividad. Invita al rastreo e interpretación de su gusto, conjeturando sus preferencias. Lope de Vega decía que poeta sin borrones era mal poeta. Según eso, ella califica como ultra poeta.
Homero, si hubo un Homero, también debe haber borroneado. Lo que sí es exclusivo de Gabriela Mistral son sus cuadernos con rimas y con vocabularios. Podríamos compararlos con los ejercicios para piano de Karl Czerny, sus escalas y arpegios para agilizar los dedos antes de acometer una sonata. En Gabriela Mistral se trataría de gimnasia acústica y de espiritismo sensorial. O sea, de técnicas para avivar el oído y conjurar imágenes mediante un proceso audiovisual. Ya fuera memorizándolos o mirándolos, le aportaban un pronto auxilio, pues se hallan junto a la página en que escribía. Maravilla ver y oír esas listas de palabras y palabras que riman en forma asonante, ya sea en o-o, en a-a, o en e-o: soplo, despojo; mañana, canta; laboreo, estero. O que se hacen eco consonante: abrasada, abajada; turbión, alción.
Otro recurso muy suyo es antologar poemas ajenos; por ejemplo, una colección de canciones de cuna copiadas en un cuaderno y acaso leídas en voz alta, para imbuirse de sus ritmos. Del mismo modo, copia trozos de textos orientalistas y sintetiza obras de teoría literaria.
Traducir vale como profundo ejercicio expresivo. Gabriela Mistral tradujo poemas del inglés y del portugués. Por ejemplo, de William Blake, su magistral "The Tiger:" "Tiger, tiger - burning in the forests of the night...", que para traducirlo a: " Tigre, tigre, ardiendo en las florestas de la noche...", supone haber encarnado en sí misma a la luminosa fiera, implica un ser ella en inglés primero, para reencarnarla al castellano enseguida. Y para ello su vasto vocabulario de palabras y de emociones debe erguirse por entero.
También debemos considerar las meditaciones yoguis como un método para mayor expresividad, puesto que con ellas reforzaba su don visual, la riqueza evocativa que le daría imágenes y palabras. Controlando la respiración hasta serenarse y viendo mentalmente las criaturas, paisajes y cosas que describiría, así labraba sus "recados," dándoles el concreto dinamismo sensorial, requerido por el tema. Los cuadernos de meditación o de ejercicios mentales portan figuras de color, cartulinas tijereteadas en forma de soles, que ella activaba como "mandalas", diagramas esquemáticos del cosmos. Constituyen su sistema de causalidad anímica, su modo de atizar las potencias desde la psiquis misma. Entrañan un conocer cómo funcionaba su creatividad, sabiendo de qué manera podía causarse la causa y efectuarse el efecto, basados en la experiencia de que esa maniobra recóndita podía ser instada y de que era, hasta cierto punto, gobernable. Y con ello rozamos el genial misterio de su técnica: ahí están los instrumentos de su oficio, pero no sabemos cómo los tocaba, y ahí están los poemas de su índole, pero no sabemos cómo los vivía.
En cuanto a su prosa, la gestación se apoyaba en la tangibilidad de lo real. Anotaba datos exactos de historia, flora, fauna y geografía para lograr la divulgación amena y lírica que tanto admiraba en los franceses. Toda una pared de la casa de Doris Dana en Roslyn Harbor estaba entregada a la enciclopedia Espasa Calpe. De ella obtenía esa objetividad que por científica parecería anti lírica, pero que en el genuino artista se alian y fortalecen.

Cada artesano de la palabra se inventa su método de trabajo.
Gabriela Mistral, gran autodidacta, ha urdido sus propios modos y trucos, logrando, en época exenta de computación, un arduo sistema elaborador que ella gobernaba como una tejedora su telar.

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