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martes, 31 de enero de 2012

"De domesticados y domesticadores". (El post-humanismo de Peter Sloterdijk)


María José Cisneros Torres *



Sin pasar por alto las diversas connotaciones que un término tan complejo como el de humanismo posee, comenzaremos diciendo que bajo este concepto se conoce a “..aquella posición filosófica que, al poner énfasis en el valor del hombre y exaltar el sentimiento de su dignidad, acentúa la importancia de la actividad libre y estimula sus creaciones originales”. A ello agregaremos, que desde un perspectiva histórica y clásica, el Humanisno tiene su origen y alcanza su más alta expresión durante el Renacimiento (momento en el que la preocupación por el hombre y su dignidad, encuentra en la vuelta a las fuentes de la cultura greco-latina, un punto fundamental para su reflexión);para luego volver a aparecer con gran ímpetu en Alemania durante el siglo XVIII con el Idealismo Alemán , y a principios del siglo XX, en torno a la figura del filósofo Jaeger.

Varias son las críticas que desde el ámbito de la filosofía se realizaron al Humanismo previas a 1945; sin embargo, podemos animarnos a sostener, que cuando hacia 1946 el francés Beaufret interpela al entonces controvertido Heidegger sobre de qué modo se le puede volver a darsentido a la palabra humanismo, la crisis en que este movimiento espiritual ha caído, se hace evidente. La respuesta heidegeriana, parece además así confirmarlo, en tanto afirma:

“Usted me pregunta: ¿Comment redonner un sens au mot “Humanisme”? ¿De qué modo se le puede volver a dar sentido a la palabra humanismo? Su pregunta no sólo presupone que usted trata de conservar la palabra “humanismo”, sino que implica el reconocimiento de que esa palabra ha perdido su sentido.

Lo ha perdido desde que se admite que la esencia del humanismo es metafísica, lo que ahora significa que la metafísica no sólo no abre la pregunta por la verdad del ser, sino que la cierra, desde el momento en que se empeña en seguir anclada en el olvido del ser. Sin embargo, es precisamente el pensar que conduce a esta opinión sobre la esencia problemática del humanismo el que al mismo tiempo nos conduce a pensar de modo más inicial la esencia del hombre”



Es siguiendo a Peter Sloterdijk, y no a Heidegger, desde donde intentaremos asumir el desafío que este último nos propone y reflexionar de modo más inicial acerca de la condición humana. Tal vez entonces, atendiendo a lo que propone el autor de La Razón cínica, logremos encontrar alguna pista que nos ayude a pensar en torno a la acuciante pregunta por el sentido, o si se quiere, por la necesidad y la posibilidad de un humanismo en un mundo como el actual.





II



En Reglas para el Parque Humano. Una respuesta a la “Carta sobre el Humanismo“, Peter Sloterdijksostiene que Heidegger inagura con su carta unespacio de pensamiento trans-humanista o post-humanista; dado que en este texto, a partir de la crítica que realiza al humanismo,consigue articular la pregunta de nuestra época:

“¿qué puede domesticar aún hoy al hombre, si el humanismo naufraga en tanto escuela domesticadora? ¿Qué puede aún domesticar al hombre, si hasta el día de hoy sus esfuerzos de automoderación lo han llevado en gran medida precisamente a su toma del poder sobre todo ente? ¿Qué puede domesticar al hombre si hasta aquí en todos los experimentos de educación de la especie humana quedó poco claro hacia quién o hacia qué educaban los educadores? ¿O no habrá que dejar definitivamente de lado la idea de una formulación competente de la pregunta sobre el cuidado y formación del hombre en el marco de la mera domesticación?



Antes de meternos de lleno en la respuesta que a estos inquietantes interrogantes procura dar Sloterdijk, comecemos por aclarar, que para Heidegger, todo humanismo (ya sea renacentista, marxista, existencialista o cristiano) se funda en una metafísica; pues al dar por sobreentendida la interpretación de lo ente y no plantearse nunca la pregunta por la verdad del ser, presupone que el hombre tiene una esencia determinada que lo define como animal racional. Definición esta, que para el pensamiento heideggereano, resulta inadmisible, porque entiende que nos lleva a pensar al ser humano, a partir de la animalitas y no en función de la humanitas. La humanitas sólo puede hacerse evidente, para Heidegger, cuando entendemos al hombre como “…ese ente cuyo ser, en cuanto existencia, consiste en que mora en la proximidad del ser.”De donde se sigue, que el hombre no es el señor de lo ente como pretende el Humanismo, sino antes bien, el vecino y el pastor del ser, es decir el que al guardar y corresponderle al ser, escucha aquello que el ser mismo ha de decir.

Lejos de plantear esta distancia ontológica radical entre el hombre y el animal que nos propone la perspectiva heideggereana, Sloterdijk que también cuestiona al Humanismo como Heidegger, entiende sin embargo, que no basta con plantear ontológicamente el estar o el permanecer-dentro del hombre en el ser, sino que es necesario además, caracterizarlo históricamente . Apela, para ello, a lo que él denomina una “historia natural de la serenidad” y una “historia social de la domesticación”.

La primera de estas historias se refiere al proceso de la hominización o como mediante la facultad de la serenidad el hombre se convierte en un animal abierto al mundo. Y es que, tal como lo muestra la antropología,la especie humana se caracteriza por la neonatía (conservación de caracteres inmaduros en la adultez). Fracaso o desventaja esta desde un punto de vista animal, que resulta sumamente positiva desde un punto de vista ontológico, porque precisamente gracias a ello, el hombre se convierte en ese ser que cabe en el mundo, en ese ser que está en el claro del Ser. En palabras de el mismo Sloterdikj:

“Este venir-al-mundo ek-stático y esta “transferencia” al Ser ha sacado al hombre de su herencia biológica y lo ha colocado en la cuna. Si el hombre está en el mundo, entonces, es porque pertenece a un movimiento que lo trae al mundo y a él lo expone”

Expuesto al mundo, al venir al mundo, el hombre viene además al lenguaje, porque encuentra en él(esa casa del Ser, de acuerdo con Heidegger) el primerlugar en el cual habitar. Luego, comenzará a habitar las casas construídas por su propias manos, y es allí cuando empieza, para Sloterdijk, la segunda historia, la historia social de la domesticación. Al respecto, afirma:



“Con la domesticación por medio de la casa comienza asimismo el epos de los animales domésticos, cuya ligazón con las casas de los hombres no es sin embargo cosa de domesticación, sino también de adiestramiento y cría”



Adiestramiento y cría que el hombre lleva a cabo también consigo mismo, tal como lo pone de manifiesto el programa del Humanismo; puesto que, desde la perspectiva de Sloterdijk, éste no consiste en otra cosa más que en procurar domesticar las tendencias bestializantes que hay en el hombre. Esto es así porque, para los humanistas, de lo que se trata, es de rescatar al hombre de la barbarie mediante la educación a través de la lectura, entendida ésta como masivo envío de cartas destinadas a instaurar una sociedad literaria. Sociedad literaria que asociada a los Estados Nacionales en los siglos XIX y XX, amplía su alcance, convirtiéndose en norma de la sociedad política, pues:



“¿Qué son las naciones modernas sino poderosas ficciones de púlbicos letrados, convertidos a partir de los mismos escritosen armónicas alianzas de amistad? La instrucción militar obligatoria para los varones y la lectura obligatoria de los clásicos para jóvenes de ambos sexos caracterizan a la burguesía clásica, definen aquella época de humanitarismo armado y erudito, hacia el que vuelven la mirada hoy conservadores de viejo y nuevo cuño”



Pero mal que les pese a estos conservadores, esa época del Humanismo nacional-burgués está definitivamente periclitada, porque vivimos en una cultura de masas, en la que los medios masivos de comunicación, y no la lecto-escritura, son los que ejercen el poder de disciplinamiento de los hombres. Por ello, para Sloterdikj, resulta urgente volver a preguntarse por el fundamento de la domesticación y educación humana. Nietzsche con su crítica zaratustriana al humanismo y Platón con sus reflexiones sobre la educación y el Estado, le proporcionan las herramientas necesarias para hacerlo.

De Nietzsche, Sloterdikj toma la tesis del hombre como el mejor animal doméstico del hombre y el conflicto básico que éste pensador plantea para el futuro: la lucha entre los pequeños criadores y los grandes. Afirma:



“La sospecha de Nietzsche contra toda cultura humanística irrumpe para revelar el secreto de domesticación de la humanidad. Quiere nombrar por su nombre a los hasta hoy detentadores del monopolio de la crianza -el sacerdote y el maestro, que se presentan a sí mismos como amigos del hombre-, revelar su función silenciosa, y desencadenar una lucha, nueva en la historia mundial, entre diversos programas de crianza y diversos educadores”



Ciertamente, como muestra Nietzsche, el humanismo y su cultura escrituraria, han sabido hacer invisible la división selectiva entre criadores (los alfabetizados) y criados (los analfabetos), sobre la que esta antropotécnica se funda. Sin embargo, agrega Sloterdijk, producida la alfabetización general, no parece que esta división vaya a desaparecer, porque se hace cada más visible, en las actuales democracias, un malestar respecto del poder deelección y una tedencia a no querer ejercerlo; pero dado que:



“…las renuncias suelen naufragar por su propia esterilidad , ocurrirá con seguridad en el futuro que el juego se encarará activamente y se formulará un código de las antropotécnicas. Por su efecto restropectivo, un código tal cambiaría también el significado de humanismo clásico, pues con él se publicaría y registraría que la humanitas no sólo implica la amistad del hombre con el hombre, sino también - y de modo crecientemente explícito- que el ser humano representa el más alto poder para el ser humano”



Frente a una inusitada oleada desinhibitoria en nuestra actual sociedad, la posibilidad, cada vez más real, de una antropotecnología capaz de manipular los caracteres genéticos de la especie humana y llevar a cabo una selección prenatal, no hace más que confirmar esta tendencia domesticadora del hombre para consigo mismo. De allí la necesidad, planteada por Sloterdijk, de reflexionar en torno a una nueva política de la especie.Hecho para el cual, recurre al diálogo platónico Politikos, porque entiende que en éste, al colocar Platón a la política de la ciudad venidera bajo reglas transparentes y racionales, coloca a la reflexión sobre ésta, como una reflexión fundamental sobre las reglas de manejo de un Parque o Zoo Humano.

Tal zoo, para Platón, debe constituirse a partir del reconocimiento de la existencia de una diferencia específica, entre los pastores y su rebaño, respecto del conocimiento. Es el sabio quien posee lafundamental tarea de domesticar al resto de los habitantes del Parque Humano; pues es el único que -desde la perspectiva platónica que enfatiza Sloterdijk- conoce la mejor manera de seleccionar y cruzar a los hombres, sin que esto cause prejuicio a su libre voluntad.



“La antropotécnica real exige entonces del estadista que entienda cómo entrelazar entre sí para el Estado, y del modo más efectivo, las propiedades propicias de personas dóciles por libre voluntad, de modo que bajo su dirección, alcance el Parque Humano una homeostásis óptima”



Tamaña antropotécnica política desarrollada por Platón, a pesar de dar cuenta de la “renovada cría sistemática de ejemplares humanos”, no tiene por qué sorprender -de acuerdo con la mirada cínica de Sloterdijk- al lector moderno; pues éste, no sóloha vivido en una sociedad domesticadora como la humanista, sino que además, descubre que hacia delante , en su horizonte más próximo, se encuentran los barruntos de la biotecnología.

Lo que nos queda, según Sloterdijk, ante esta situación (en la que nos hemos quedado sin sabios, y en la que sus escritos, no constituyen ya cartas a los amigos, sinoapenas archivos), es descender a la profundidad de los archivos, entendiendo que “nuestra vida es la respuesta indecisa a preguntas. Preguntas que ya olvidamos dónde fueron formuladas”





III



La pregunta hecha por Beaufret a Heidegger, la pregunta por el sentido del humanismo después de 1945, adquiere en nuestras sociedades post-humanista , según Sloterdijk , un carácter mucho más profundo que el mero reflexionar en torno al humanismo clásico, porque pone en juego:



“ …nada menos que una antropodicea, es decir, una definición del ser humano de cara a su franqueza biológica, y a su ambivalencia moral. Pero por sobre todo, esta pregunta sobre cómo podrá entonces el ser humano convertirse en un ser humano real o verdadero, será formulada ahora de modo ineludible como una pregunta por los medios, entendiendo por éstos a los medios comulgables y comunicativos, por intermedio de los cualeslas personas humanas mismas se orientan y forman hacia lo que pueden ser y llegan a ser”



Y es que, para quien entiende como Sloterdijk, que no existe una naturaleza humana definida, sino antes bien, que la naturaleza humana consiste en elegir los medios domesticadores para el desarrollo de la propia naturaleza; detenerse a pensar en torno a esos medios o antropotécnicas, resulta primordial. Muy especialmente, en un mundo como el actual, en el que el desarrollo de esas técnicas es tal , que hasta la constitución genética de la especie humana es susceptible de ser modificada por éstas.

No pocos son los que se han alzado en contra de esta perspectiva que tiene Sloterdijk acerca del hombre, y sobre todo, en contra de la posición de no condena absoluta que adopta frente a las manipulaciones de la biotecnología. Conocida es la polémica que mantuvo con Habermas, al respecto. No es nuestra intención ahondar en este asunto, y menos aún, concluir estetrabajo, adoptando una posición en este sentido. Tal como lo enunciamos en el primer apartado, nuestra objetivo era intentar reflexionar, a la luz de Sloterdijk, de modo más inicial acerca de la condición humana. Creemos que así lo hicimos, en tanto la perspectiva sloterdijkiana, ofrece un interesante punto de vista para re-pensar que es lo acontece con ésta en un tiempo histórico como el nuestro en el que, cada vez más, parece ser cierto que la dicotomía entre lo natural y lo artificial es falsa. Todo lo cual, a nuestro entender, pone además de manifiesto, la necesidad de un humanismo de nuevo cuño, que no exalte la dignidad humana, a partir de concebirla en contra del animal o de la máquina; sino que sea capaz de dar cuenta, de que el mundo humano es un mundo hecho de encuentros y choques permanentes entre el animal y el autómata que habitan en cada uno de nosotros.

María José Cisneros Torres



[1] Pucciarelli , Los rostros del humanismo. Banco Boston, Bs. Ars., 1987, p. 32

[2] Entre sus representantes más sobresalientes se destaca Schiller con sus Cartas sobre la educación estética , en las cuales ésteresalta el papel fundamental que poseen el arte y la belleza en la realización del ser humano.

[3] Con Jaeger y su círculo reflorece la idea de Paidea y la defensa del estudio de la cultura griega como elemento central de la educación humana.

[4] Dos críticas paradigmáticas, al respecto,son las realizadas por dos pensadores de la talla deNietzsche y de Marx . Expresadas sintéticamente, podríamos decir que la que lleva a cabo el primero, gira en torno a los peligros que acarrea el humanismo por su tendencia excesivamente revalorizadora del pasado.Mientras que, la crítica del segundo, pasa por el cuestionamiento a los elementos ideológicos burgueses y elitistas que entraña el humanismo clásico.

[5] Heidegger, Carta sobre el Humanismo, en www.heideggereana.com.ar

[6] Preferimos usar este término y no el de esencia humana (como aparece en la traducción de Heidegger), dada la connotación de tipo esencialista que tiene éste. Connotación que consideramos no corresponde usar, en torno a un pensador como Sloterdijk.

[7] Sloterdijk, En Reglas para el Parque Humano. Una respuesta a la “Carta sobre el Humanismo“ enwww.pensament.com, p7.

[8] Heidegger. Op. Cit.,

[9] Op. Cit., p. 8

[10] Op. Cit. , p. 8

[11] Op. Cit., p. 2

[12] Op. Cit., p. 9

[13] Op. Cit. , p. 10

[14] Op. Cit., p. 12

[15] Este hecho ,constituye para Sloterdijk ,uno de los motivos principales, por los que el Humanismo ha perdido su antigua fuerza.

[16] Op. Cit., p. 13

[17] Op. Cit., p. 4


[*] Licenciada en Filosofía y Especialista en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) Argentina. Becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) . Auxiliar Docente en las cátedras de Historia de las Comunicaciones y Comunicación y Cultura de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UNT http://www.filo.unt.edu.ar/ . Secretaria de Redacción de la Revista 1300 km. Escrituras desde las fronteras (publicación semestral en formato papel).

viernes, 27 de enero de 2012

Cuentos clásicos Chilenos: "Lo Secreto" María Luisa Bombal



de María Luisa Bombal

Sé muchas cosas que nadie sabe.

- Conozco del mar, de la tierra y del cielo infinidad de secretos pequeños y mágicos.- Esta vez, sin embargo, no contaré sino del mar.

Aguas abajo, más abajo de la honda y densa zona de tinieblas, el océano vuelve a iluminarse. Una luz dorada brota de gigantescas esponjas, refulgentes y amarillas como soles.

Toda clase de plantas y de seres helados viven allí sumidos en esa luz de estío glacial, eterno...

Actinias verdes y rojas se aprietan en anchos prados a los que se entrelazan las transparentes medusas que no rompieran aún sus amarras para emprender por los mares su destino errabundo.

Duros corales blancos se enmarañan en matorrales estáticos por donde se escurren peces de un terciopelo sombrío que se abren y cierran blandamente, como flores.

Veo hipocampos. Es decir, diminutos corceles de mar, cuyas crines de algas se esparcen en lenta aureola alrededor de ellos cuando galopan silenciosos.

Y sé que si se llegarán a levantar ciertas caracoles grises de forma anodina puede encontrarse debajo a una sirenita llorando.

Y ahora recuerdo, recuerdo cuando de niños, saltando de roca en roca, refrenábamos nuestro impulso al borde imprevisto de un estrecho desfiladero. Desfiladero dentro del cual las olas al retirarse dejaran atrás un largo manto real hecho de espuma, de una espuma irisada, recalcitrante en morir y que susurraba, susurraba... algo así como un mensaje.


¿Entendieron ustedes entonces el sentido de aquel mensaje?
No lo sé.

Por mi parte debo confesar que lo entendí.

Entendí que era el secreto de su noble origen que aquella clase de moribundas espumas trataban de susurrarnos al oído...

-Lejos, lejos y profundo -nos confiaban- existe un volcán submarino en constante erupción. Noche y día su cráter hierve incansable y soplando espesas burbujas de lava plateada hacia la superficie de las aguas...

Pero el principal objetivo de estas breves líneas es contarles de un extraño, ignorado, suceso, acaecido igualmente allá en lo bajo.

Es la historia de un barco pirata que siglos atrás rodara absorbido por la escalera de un remolino, y que siguiera viajando mar abajo entre ignotas corrientes y arrecifes sumergidos.

Furiosos pulpos abrazábanse mansamente a sus mástiles, como para. guiarlo, mientras las esquivas estrellas de mar animaban palpitantes y confiadas en sus bodegas. Volviendo al fin de su largo desmayo, el Capitán Pirata, de un solo rugido, despertó a su gente. Ordenó levar ancla.


Y en tanto, saliendo de su estupor, todos corrieron afanados, el Capitán en su torre, no bien paseara una segunda mirada sobre el paisaje, empezó a maldecir.

El barco había encallado en las arenas de una playa interminable, que un tranquilo claro de luna, color verde-umbrío, bañaba por parejo.

Sin embargo había aún peor:

Por doquiera revolviese el largavista alrededor del buque no encontraba mar.
-Condenado Mar -Vociferó-. Malditas marcas que maneja el mismo Diablo. Mal rayo las parta. Dejarnos tirados costa adentro... para volver a recogernos quién sabe a qué siniestra malvenida hora...

Airado, volcó frente y televista hacia arriba, buscando cielo, estrellas y el cuartel de servicio en que velara esa luna de nefando resplandor.


Pero no encontró cielo, ni estrellas, ni visible cuartel.


Por Satanás. Si aquello arriba parece algo ciego, sordo y mudo... Si era exactamente el reflejo invertido de aquel demoníaco, arenoso desierto en que habían encallado.

Y ahora, para colmo, esta última extravagancia. Inmóviles, silenciosas, las frondosas velas negras, orgullo de su barco, henchidas allá en los mástiles cuan ancho eran... y eso que no corría el menor soplo de viento.

-A tierra. A tierra la gente -se le oye tronar por el barco entero-. Cargar puñales, salvavidas. Y a reconocer la costa.

La plancha prestamente echada, una tripulación medio sonámbula desembarca dócilmente; su Capitán último en fila, arma de fuego en mano.

La arena que hollaran, hundiéndose casi al tobillo era fina, sedosa, y muy fría. Dos bandos. Uno marcha al Este. El otro, al Oeste. Ambos en busca del Mar. Ha ordenado el Capitán. Pero...

-Alto -vocifera deteniendo el trote desparramado de su gente-. El Chico acá de guardarrelevo. Y los otros proseguir. Adelante.

Y El Chico, un muchachito hijo de honestos pescadores, que frenético de aventuras y fechorías se había escapado para embarcarse en "El Terrible" (que era el nombre del barco pirata, así como el nombre de su capitán), acatando órdenes, vuelve sobre sus pasos, la frente baja y como observando y contando cada uno de ellos.

Vaya el lerdo... el patizambo... el tortuga -reta el Pirata una vez al muchacho frente a él; tan pequeño a pesar de sus quince años, que apenas si llega a las hebillas de oro macizo de su cinturón salpicado de sangre.

"Niños a bordo" -piensa de pronto, acometido. por un desagradable, indefinible malestar.

-Mi Capitán -dice en aquel momento El Chico, la voz muy queda-, ¿no se ha fijado usted que en esta arena los pies no dejan huella?

-¿Ni que las velas de mi barco echan sombra? -replica éste, seco y brutal.

Luego su cólera parece apaciguarse de a poco ante la mirada ingenua, interrogante con que El Chico se obstina en buscar la suya.

-Vamos, hijo -masculla, apoyando su ruda mano sobre el hombro del muchacho-. El mar no ha de tardar...

-Si, señor -murmura el niño, como -quien dice: Gracias.

Gracias. La palabra prohibida. Antes quemarse los labios. Ley de Pirata.

¿Dije Gracias? " -se pregunta El Chico, sobresaltado.

"¡Lo llamé: hijo!" -piensa estupefacto el Capitán.

-Mi Capitán -habla de nuevo El Chico en el momento del naufragio...

Aquí el Pirata parpadea y se endereza brusco.

-...del accidente, quise decir, yo me hallaba en las bodegas. Cuando me recobro, ¿qué cree usted? Me las encuentro repletas de los bichos más asquerosos que he visto... -¿Qué clase de bichos?

-Bueno, de estrellas de mar... pero vivas. Dan un asco. Si laten como vísceras de humano recién destripado... Y se movían de un lado para otro buscándose, amontonándose y hasta tratando de atracárseme...

-Ja. Y tú asustado, ¿eh?

-Yo, mas rápido que anguila, me lancé a abrir puertas, escotillas y todo; y a patadas y escobazos empecé a barrerlas fuera. Cómo corrían torcido escurriéndose por la arena! Sin embargo, mi Capitán, tengo que decirle algo... -y es que noté... que ellas sí dejaban huellas...

El Terrible no contesta.

Y lado a lado ambos permanecen erguidos bajo esa mortecina verde luz que no sabe titilar, ante un silencio tan sin eco, tan completo, que de repente empiezan a oír.

A oír y sentir dentro de ellos mismos el surgir y ascender de una marea desconocida. La marea de un sentimiento del que no atinan a encontrar el nombre.

Un sentimiento cien veces mas destructivo que la ira, el odio o el pavor. Un sentimiento ordenado, nocturno, roedor. Y el corazón a él entregado, paciente y resignado.
-Tristeza -murmura al fin El Chico, sin saberlo. Palabra soplada a su oído.

Y entonces, enérgico, tratando de sacudirse aquella pesadilla, el Capitán vuelve a aferrarse del grito y del mal humor.

-Chico, basta. Y hablemos claro, Tú, con nosotros, aprendiste a asaltar, apuñalar, robar e incendiar... sin embargo, nunca te oí blasfemar.

Pausa breve; luego bajando la voz, el Pirata pregunta con sencillez.

-Chico, dime, tú has de saber... ¿En dónde crees tú que estamos?

-Ahí donde usted piensa, mi Capitán -contesta-, respetuosamente el muchacho..

.-Pues a mil millones de pies bajo el mar, caray -estalla el viejo Pirata en una de esas sus.famosas, estrepitosas carcajadas, que corta súbito, casi de raíz.

Porque aquello que quiso ser carcajada resonó tremendo gemido, clamor, de aflicción de alguien que, dentro de su propio pecho, estuviera usurpando su risa y su sentir; de alguien desesperado y ardiendo en deseo de algo que sabe irremisiblemente perdido.

María Luisa Bombal (1910-1980)

La maravillosa discontinuidad del transcurso interior

María Luisa Bombal nació en el Paseo Monterrey de Viña del Mar, el 8 de junio de 1910. A los ocho años de edad, tras la muerte de su padre, se trasladó a París, donde terminó su educación escolar. Posteriormente, ingresó a la Facultad de Letras de La Sorbonne, culminando su carrera con la presentación de una tesis sobre Prosper Mérimée.

Regresó a Chile en 1931, en el trasatlántico Reina del Mar. A su arribo a las costas chilenas la esperaban su madre Blanca Anthes Precht, sus hermanas y un joven llamado Eulogio Sánchez Errázuriz, amigo de la familia, con quien inició una relación amorosa que la obsesionaría durante toda su juventud.

En 1933, tras una separación dolorosa y obligada de Eulogio, decidió partir a Buenos Aires invitada por su amigo y cónsul Pablo Neruda. En esta ciudad participó del movimiento intelectual de la época, reuniéndose con los escritores integrantes de la revista Sur. En 1935 inició su carrera literaria, publicando su primer libro, La última niebla. Posteriormente, en 1938 lanzó su novela más importante, La amortajada.
En agosto de 1940 regresó a Chile, trayendo consigo los manuscritos de “El árbol” y “Las islas nuevas”. Al año siguiente, fue encarcelada tras haber intentado asesinar a su antiguo amante, Eulogio Sánchez; pero estuvo sólo unos pocos meses en la cárcel.

En 1944 decidió trasladarse a Estados Unidos, donde vivió por más de 20 años. El primer período de residencia en este país fue de mucha soledad, trayéndole como consecuencia una severa adicción al alcohol. Posteriormente, conoció a Fal de Saint Phalle, un noble francés dedicado a los negocios, con quien se casó el 1 de abril de 1944 y tuvo una hija, llamada Brigitte, mismo nombre de la protagonista de su segunda novela.

Durante esta época siguió escribiendo, sobre todo obras de teatro. Publicó La historia de María Griselda en 1946, y trabajó para la UNESCO. A pesar de llevar muchos años en el extranjero, nunca renunció a su pasaporte chileno, lo que limitó sus posibilidades de recibir premios en los países donde había desarrollado parte importante de su carrera de escritora.

María Luisa Bombal regresó a Chile en varias ocasiones. En diciembre de 1969 falleció su esposo y al poco tiempo partió a Buenos Aires, donde permaneció hasta 1973. Posteriormente, viajó a Chile para quedarse de manera definitiva.

Las penas y el alcohol debilitaron su salud. María Luisa Bombal murió el 6 de mayo de 1980, en completa soledad en una sala común de un hospital público, sin haber obtenido el Premio Nacional de Literatura. La obra inédita de María Luisa Bombal fue recopilada y publicada, en conjunto con sus novelas más conocidas, dieciséis años después por Lucía Guerra bajo el título de Obras completas.

Tomado de: Memoria Chilena

domingo, 15 de enero de 2012

Peter Sloterdijk: «El mundo necesita otra revolución»


ESCRITORES ANTE EL III MILENIO


PAULA IZQUIERDO

Peter Sloterdijk nació en Alemania en 1947. Estudió filosofía, germanística e historia en las universidades de Múnich y Hamburgo. Sus primeros trabajos académicos denotan su propensión por el estructuralismo y la hermenéutica poética. Se doctoró con una tesis sobre Literatura y organización de las experiencias vitales. En la actualidad es catedrático de filosofía en la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe. La publicación de 'Crítica de la razón cínica' en 1983 (Taurus, 1989) le catapultó a la fama, ya que se convirtió en el libro de filosofía más leído y debatido en Alemania.

Del autor han sido traducidas al castellano, entre otras: 'El árbol mágico: el nacimiento del psicoanálisis' en 1975 (1986), 'En el mismo barco: ensayo sobre la hiperpolítica' (Siruela,1994), y 'El extrañamiento del mundo' (Pre-textos, 1998) que obtuvo el premio Ernst Robert Curtius (1993). Año en el que Siruela publica su trilogía 'Esferas'. Fue acusado de usar una «retórica fascista» y plantear una nueva selección genética en Reglas para el parque humano. El instigador de la polémica fue un superviviente de la escuela de Franckfurt, el filósofo Habermas. En una carta abierta en 'Die Zeit', Sloterdijk se dirigió a él: «La era de los hijos de moral hiperdesarrollada de padres nacionalsocialistas toca a su fin. Una generación más libre avanza».

Sloterdijk es un enorme hombre de cerca de dos metros. A pesar de dedicar dos horas a correr todas las mañanas, conserva una saludable barriga. Tiene el pelo pajizo y largo y un hermoso bigote. El paso del tiempo ha resumido sus ojos azules y despejado su frente. Resulta un hombre simpático, dicharachero y sumamente cordial. Vive a una hora en tren de Frankfurt, en Karlsruhe. A juzgar por el aspecto de su despacho, en él se deben librar grandes batallas, aunque la más cruenta es la que tiene lugar en su productiva y ecléctica cabeza.

Europa

Sloterdijk considera que estamos viviendo una crisis ejemplar en Europa, relacionada con cuestiones fundamentales como es la situación actual en Austria. El desarrollo de la Unión Europea va a ser una continua tendencia a la tensión entre países grandes y pequeños, y la política del resentimiento irá en aumento. «En un periodo de un año o quizá dos la situación política de Austria se va a estabilizar. Sin embargo, no considero que haya que establecer una relación directa entre Haider y el fascismo. Además los países que acusan a Haider de fascista como Francia y Portugal también cuentan con movimientos fascistas; creo que en cierta medida están apelando a sus propias neurosis. El único problema que puede existir en Austria es que se persista en la política de aislamiento».

Sloterdijk considera que Europa es uno de los grandes temas del momento, de hecho acaba de escribir un libro, 'Cuando Europa despierte', en el que trata el viejo continente desde un punto de vista histórico pero también dramático.

«El desarrollo del sentimiento nacionalista en Europa tiene mucho que ver con los medios de comunicación. Sea a través de los medios impresos o la televisión, es todo una cuestión mediática». Este es el caso de Austria; Sloterdijk cree que han sido los medios de comunicación los que han inflado el problema, porque la política de Haider es más bien provinciana. «Haider se defiende de la globalización que tiende a eliminar las identidades culturales. Se confunde el fascismo con la política de Haider, que es sólo un movimiento austriaco. La forma en que Haider está siendo tratado por los medios es más peligroso aún que el aislamiento que propone. De lo que se trata es de saber cuándo funciona la teoría de McLuhan y cuándo no funciona. Existe una relación directa entre el nacionalismo y la prensa. Se ha hablado también de que esa prensa puede ser postnacionalista, pero ese postnacionalismo, ese eliminar fronteras, también lleva a que las comunidades defiendan su identidad, su forma de entender la vida. Un ejemplo concreto y bastante evidente es 'La Gramática' de Nebrija, es un momento en que la idea del estado nación empieza a tener importancia. Es importante que exista una lengua propia y una manera de establecer cómo se define un país a través de su cultura. Es un proceso donde una lengua universal como era el latín en aquel momento se transforma y pasa a constituir la lengua propia de cada país y de este modo su cultura».

Sin embargo, aun entendiendo que es necesario que pervivan las identidades, también es cierto que son los nacionalismos a ultranza los que derivan en confrontaciones sociales e incluso en guerras. Europa tiende a convertirse en un gran puzzle hecho de pequeñísimas piezas.

«Es un hecho que existen pequeños grupos regionales en la Europa de hoy en día. En Europa se está dando una vez más lo que llamo un nuevo irredentismo». Sloterdijk se refiere a la corriente italiana de la edad media donde hace su entrada en Europa una nueva entidad, la del Estado como creación consciente y calculada, y donde la gente se define por su etnia y su cultura. «Esto es un hecho y no se puede negar. Existe y basta. En cuanto al término nacionalismo, hoy en día se produce un error de concepto: no se puede comparar el nacionalismo del siglo XIX con el nacionalismo del año 2000. Por ejemplo, el problema vasco no tiene nada que ver con el nacionalismo sino que es un problema de una provincialidad tribal. Incluso el conflicto checheno también, en el fondo se trata de lo mismo, aunque en la forma se quiera asimilar al nacionalismo».

Sloterdijk compara los conflictos que se producen en Europa con los que ocurren en Africa, salvando las distancias. «Hasta hace poco en Europa existían los estados monárquicos que no son más que una representación del hipertribalismo o metatribalismo así podían defender a las comunidades y los que se rebelaban eran los que no estaban representados por la monarquía».

Considera que las ideologías del siglo XIX y del XX se han agotado y las divide en el marxismo, cuya representación es la metástasis del comunismo, y en el mito del liberalismo. «Sin embargo, mientras los hombres no pierdan las ilusiones habrá otras ideologías que sustituyan a las viejas. La ideología capitalista no ha convencido a toda la población europea. Creo que ha surgido una nueva religión que denomino como neofatalista y que se remite a la época del Imperio Romano. En aquel momento, los gladiadores se encomendaban a la diosa fortuna, que es precisamente la diosa de los desheredados».

Sloterdijk considera que los últimos 400 años ha sido una época caracterizada por el renacimiento sublime del arte. «Por desgracia, hoy en día estamos asistiendo a un renacimiento vulgar basado en esta religión neofatalista. Las catedrales de este neofatalismo son los estadios de fútbol y los programas baratos que emite la televisión». Le pregunto por el papel que desempeñan los centros comerciales. Sloterdijk se ríe a carcajadas. «Existe una diferencia muy importante entre los lugares públicos que se construyen en el siglo XVIII y XIX que tienen forma de anfiteatros, como la ópera, el teatro, o incluso, las aulas universitarias, y los que se construyen hoy, que tienen forma de foro romano, porque es una vuelta al circo romano. En cuanto a los centros comerciales es cierto que se ajusta a esta idea de circo, sin embargo, su concepción es mucho más democrática porque en él sólo se dan perdedores, mientras que en los estadios se dan perdedores y ganadores».

A Sloterdijk le impresionó el intento de procesar a Pinochet porque, de acuerdo con este pensamiento pesimista que tiñe el siglo XX, no podía imaginar que se pudiera procesar a los grandes dictadores en este mundo. «Como gesto simbólico tiene mucho valor, pero hubiera preferido que lo hubiesen extraditado y que se hubiese comenzado un juicio, aunque probablemente se hubiese visto interrumpido por cuestiones de salud». El, como alemán, puede hablar del caso Hoeneker, el presidente de la antigua RDA, al que por cuestiones de salud sacaron de la cárcel. «Este es un asunto muy delicado yconflictivo porque es muy difícil decidir quién juzga a quién».

Alemania

Sloterdijk piensa que la unificación alemana no ha tenido lugar, sino que más bien ha habido una especie de anexión. «Lo que no se puede hacer con los antiguos habitantes de la RDA es darles limosnas. Lo que deberíamos hacer es motivarlos en su camino hacia la autonomía económica». Considera que es absurdo regalar el dinero porque no se consigue nada, salvo un profundo resentimiento. «La unificación alemana no ha sido un acontecimiento ejemplar. Cuando se vuelve de la guerra con un brazo amputado se recibe una pensión, pero no se puede dar una pensión al que viene del comunismo, a las víctimas del comunismo. El problema de muchos alemanes es que han adoptado el papel de pensionistas de la historia y, además, con un sentimiento de rencor muy negativo. De ahí que sea muy escéptico respecto a la reunificación. Yo no entiendo la nación como algo necesario sino como algo casual, en el sentido filosófico del término. En realidad, Alemania del Este ha sido anexionada a la Alemania del Oeste y la relación que se ha establecido es la de un gran superproteccionismo, sin dar opción a la gente a que decida sobre el propio camino a seguir».

Está de acuerdo con que Berlín se ha convertido no sólo en la capital económica de Europa sino también en la capital cultural. «Sé que es así, pero yo considero que es un síntoma superficial. Berlín es una ciudad que casi no tiene cultura. Realmente la época interesante desde el punto de vista cultural fue cuando todavía existía el muro, porque se vivía en un estado de excepción. Berlín fue una ciudad donde se dio el existencialismo de forma continuada desde los años 50 hasta los años 80. Se respiraba una atmósfera especial. En cualquier caso, la época de las grandes ciudades y las grandes capitales ha acabado. Los medios de comunicación tienen un gran poder descentralizador: todo se da en todos sitios».

El sentimiento de los alemanes respecto a la Unión Europea es más bien de escepticismo por parte de los que él llama amateurs, es decir, de aquéllos que no están involucrados directamente en la política. «Hay otros, los políticos y funcionarios, que son muy proeuropeos». Sloterdijk cree que sus compatriotas siguen viviendo en la culpa, que no se han liberado de los condicionamientos morales del nacionalsocialismo. «Evidentemente se da la circunstancia de que ésta es la tercera generación después de la guerra y la primera que no ha vivido la guerra». Recuerda que cuando era pequeño en Múnich, en los años 64 y 65, y jugaba en la calle, la casa de al lado era una ruina, la presencia de la guerra era un hecho palpable. Las casas bombardeadas y los edificios destruidos eran parte de paisaje cotidiano en el que creció. «El recuerdo del holocausto y de la Segunda Guerra Mundial va a dejar de ser algo neurológico, un shock continuo, y se convertirá, cuando hayan desaparecido todos los testigos de la guerra, en un símbolo de lo que no se debe repetir».

Milenio

Sloterdijk hace una comparación entre las tres edades del hombre y la navegación: primero se utilizaron balsas, después grandes barcos y en el tercer estadio, que denomina de la hiperpolítica, parece que navegamos en grandes plataformas flotantes. «La Tercera Edad de la humanidad la comparo con la navegación en tanques gigantes que dada sus exageradas dimensiones casi no pueden maniobrar. Así, no navegamos hacia el futuro (a no ser que seamos turistas ricos con un yate en el Mediterráneo), estamos sentados en la cubierta de un barco enorme y esperamos que éste no choque con ningún iceberg».

Lo que opina sobre la familia, el amor y el sexo está escrito en el libro 'Selbstversuch (Conversaciones con el joven filósofo español Carlos Oliveira)' Hanser, 1996. En francés: 'Essai d intoxication volontaire', Calmann Lévy 1998. «Hablo en él sobre todo del modo del amor individualista: la érotica del mercado libre. Defino al compañero moderno como un trocito elemental a la búsqueda de otro trocito con el que sea posible establecer una unión».

«Respecto al sexo hasta Wilhelm Reich se creía que el orgasmo estaba por naturaleza a la izquierda. Hoy no estamos tan seguros, también podría estar a la derecha». En cuanto a la polémica desatada por su discurso cree que la manipulación genética se ha dado siempre de manera indirecta a través de matrimonios reglados o aislaciones culturales. «La futura genética será interesante sobre todo como un nuevo estilo de medicina. En las actuales condiciones estas técnicas nuevas no significan una ganancia para colectivos o unidades políticas». Cree que estas técnicas llevan también a una globalización de los genes a largo plazo y con ello a una situación pos-racista global. «En 500 años se mostrarán los tipos antiguos y las razas en las películas históricas como hoy se representan a los hombres medievales en estos filmes». De ahí la alusión al último hombre solitario y sin retorno que aparece en su ensayo En el mismo barco. «El último hombre en el prólogo de Zarathustra es el hombre sin descendencia, en este sentido el hombre de un único camino. No quiere ser intermediario entre los antepasados y los descendientes, sino él mismo última estación de la evolución. Como un monje pero sin creencias».

Sloterdijk cree que la historia del hombre es una aventura de mecenazgo. «Todo ser viviente superior necesita un mecenas. La primera mecenas es la madre, vivimos en su cuerpo nueve meses como en un oscuro hotel de cinco estrellas. Después aparecen otros mecenas en el escenario, padres, profesores, modelos, los clásicos. ¿Sabía que los poetas son los patrocinadores de sus naciones? Son los mecenas de sus idiomas, enriquecen a todos los que los leen».

Le pregunto cómo imagina que será la forma del mundo y si volveremos a vivir en pequeñas hordas: Boccacio, El Decameron, en medio del desastre de lo grande sólo se puede sobrevivir en pequeñas comunidades. «Continuaremos viviendo como hasta ahora, en una tendencia individualista, visitados una y otra vez por la nostalgia del grupo, siempre sobrepasados por la exigencia de tener que interesarnos por el destino de individuos lejanos, no sólo en la misma ciudad o nación, sino cada vez más de todo el planeta. La atención será mas preciada que el dinero puesto que todos querrán obtener tu atención».

Hablando del progreso cree que los europeos críticos están convencidos desde hace 200 años de que la revolución burguesa no basta. «El mundo necesita otra revolución u otro cambio para corregir su curso autodestructivo. Sin embargo nadie sabe cómo ha de realizarse este cambio. Todos los intentos revolucionarios añadidos han fracasado horriblemente».

Filosofía

Hace poco le declararon sospechoso de flirtear con una retórica fascista. «Se ha dicho esto porque se ha leído mal mi discurso 'Reglas para el parque humano'. El cabecilla de los malos lectores fue Jürgen Habermas, cuyo pasado en una familia 100% nacionalsocialista siempre reprime, nunca ha trabajado realmente. Se pone vulgar cuando quiere decir algo negativo de algún filósofo que no comparte sus opiniones». En cuanto a las diferencias entre su forma de entender la filosofía y la de sus colegas. «La cuestión puede definirse con un concepto: Habermas representa un tipo de filósofo que sólo puede darse en la isolación de la Universidad alemana; escribe fundamentalmente para los colegas. Yo me veo al contrario como un escritor filósofo que escribe para un público».

Sloterdijk considera que filosofar es una forma de 'autohipnosis': se rechazan todas las opiniones con el pretexto de tener que pensarlas uno mismo. «En este sentido tiene el carácter de un poderoso mecanismo de protección. El filósofo tiene que tener (a diferencia del artista, que necesita una infancia infeliz) una infancia feliz y no resignarse nunca a que ésta se ha perdido; tiene que estar convencido de que antes de él no se ha pensado realmente nunca y que todos los sistemas anteriores surgen de charlatanes; tiene que sentirse a gusto enel infierno». Cree que la filosofía sigue teniendo cabida hoy.

En cuanto a los cinco mejores libros del siglo XX, Sloterdijk contesta que probablemente no haya leído los mejores libros del siglo XX, pero cinco buenos son: Heidegger, 'El ser y el tiempo'; Thomas Mann, 'José y sus hermanos'; Musil, 'El hombre sin atributos'; Gottfried Benn, 'Cartas a Oelze'; Friedrich Nietzsche, 'Obras póstumas'. «En estos momentos estoy leyendo el libro de Boris Groys, 'Bajo sospecha', una fenomenología de los medios. Múnich 2000. Es sensacional».

Vida

Le pregunto por lo que más le gusta hacer en la vida: «Como Marcel Duchamp soy un respirador apasionado». Aunque no suele hacer planes, sus libros sin escribir ya lo han planeado como autor. Este otoño la editorial Suhrkamp publica dos nuevos libros suyos. El primero se llama, 'Profetizo otro pasado a la filosofía', la primera compilación de sus ideas en seis detalladas conversaciones con el escritor-etnólogo Hans-Jürgen Heinrichs. El segundo se llama, 'No salvado. Ensayo sobre Heidegger', una recopilación de sus notas sobre Heidegger y la situación de la filosofía contemporánea.

Por último, Peter Sloterdijk decide que si fuera un animal le gustaría ser un elefante, problablemente mejor uno indio que uno africano. «Tiene unas patas muy feas pero un paso suave. La nariz está más allá del bien y del mal y su memoria es fuera de lo común. Lo mejor de los elefantes es que son queridos a pesar de ser grandes».


jueves, 12 de enero de 2012

La literatura es libertad y placer: Vargas Llosa




Alejandro García / Enviado de El Economista
Foto: Notimex

Guadalajara, Jal.

Mario Vargas Llosa y Herta Müller consideran a la literatura como la defensa de la libertad. Los dos escritores, galardonados con el Premio Nobel de Literatura, inauguraron el Salón Literario de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en un diálogo conducido por el periodista español Juan Cruz ante una enorme cantidad de público. La autora rumano-alemana y el escritor peruano resaltaron su preocupación por las iniquidades del poder y las dictaduras y hablaron de la literatura como vehículo de placer y comprensión.

EL ESCRITOR COMO FIGURA PÚBLICA

Ambos abordaron el fenómeno del escritor como figura pública y las entrevistas sucesivas. Vargas Llosa (Arequipa, 1936) afirmó que disfruta las conversaciones con periodistas cultos, pero “cuando estás sometido por un periodo de meses a esa exposición mediática es abrumador”. Y Müller (Nitzkydorf, 1953) planteó que en ocasiones “el escritor es tan solicitado como sus libros”.

Müller dijo que convertirse en figura pública le dejó un sentimiento particular, ya que piensa que “los escritores no deberían convertirse en figuras públicas, como los políticos. Mi trabajo consiste en sentarme tras el escritorio en soledad. A veces se cree que el autor es la mejor persona para explicar sus libros, yo no creo que sea así: los críticos consideran a veces aspectos de una obra que el autor no contempla. No me gusta aparecer en público, aunque hay escritores que se manejan muy bien en esa escena”.

Vargas Llosa aseguró que “no es frecuente para un escritor hablar ante públicos tan numerosos. He estado varias veces en la Feria del Libro de Guadalajara y siempre me ha sorprendido ese espectáculo estimulante de que haya un público tan numeroso y, sobre todo, en el que es tan importante la presencia de los jóvenes, en diálogos sobre literatura. La literatura es muy importante, no sólo porque es una fuente extraordinaria de placer, sino porque en la formación de una persona –no importa cuál sea su vocación, profesión u oficio– la literatura es imprescindible, porque gracias a ella llegamos a conocer mejor nuestro idioma, a aprovecharlo en todas sus riquísimas posibilidades, lo que significa no sólo contar con un elemento de comunicación importante sino, sobre todo, pensar con más claridad, matizando, precisando aquello que queremos expresar. La buena literatura enriquece la sensibilidad, la imaginación, y desarrolla en nosotros un espíritu crítico”.

LITERATURA Y VIDA

“Escribo y leo para entender mejor la vida”, dijo Herta Müller. Y continuó: “Provengo de un lugar donde reinaba el silencio y yo sentía soledad”.

Vargas Llosa narró que aprendió a leer a los cinco años. “Siempre he dicho que es la mejor cosa que me ha pasado en la vida. Viví las historias que leí de niño. La literatura es para mí una manera extraordinaria de enriquecer la vida”, dijo.

“La literatura ha sido para mí una manera de defenderme de lo que me lastima. Cuando empecé a escribir fue para mí una gran defensa. Creo que la literatura nos hace vivir una vida infinitamente más digna y libre que la realidad”, aseguró el escritor.

Y Müller dijo: “Aunque narre desesperación hay una especie de confort. Persigo ese mecanismo. La literatura debe ser honesta”.

agarcia@eleconomista.com.mx

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