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domingo, 17 de junio de 2007

Homenaje a Roberto Bolaño


RESURRECCIÓN


La poesía entra en el sueño

como un buzo en el lago.

La poesía, más valiente que nadie,

entra y cae

a plomo

en un lago infinito cono Loch Ness

o turbio e infausto como el lago Batalón.

Contempladla desde el fondo:

un buzo

inocente

envuelto en las plumas

de la voluntad.

La poesía entra en el sueño

como un buzo muerto

en el ojo de Dios.

LOS DETECTIVES HELADOS

Soñé con detectives helados, detectives latinoamericanos

que intentaban mantener los ojos abiertos

en medio del sueño.

Soñé con crímenes horribles

Y con tipos cuidadosos

que procuraban no pisar los charcos de sangre

y al mismo tiempo abarcar con una sola mirada

el escenario del crimen.

Soñé con detectives perdidos

en el espejo convexo de los Arnolfini:

nuestra época, nuestras perspectivas,

nuestros modelos del Espanto.

LOS PERROS ROMÁNTICOS

En aquel tiempo yo tenía veinte años

y estaba loco.

Había perdido un país

pero había ganado un sueño.

Y si tenía ese sueño

lo demás no importaba.

Ni trabajar ni rezar

ni estudiar en la madrugada

junto a los perros románticos.

Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.

Una habitación de madera,

en penumbras,

en uno de los pulmones del trópico.

Y a veces me volvía dentro de mí

y visitaba el sueño: estatua eternizada

en pensamientos líquidos,

un gusano blanco retorciéndose

en el amor.

Un amor desbocado.

Un sueño dentro de otro sueño.

Y la pesadilla me decía: crecerás.

Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto

y olvidarás.

Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.

Estoy aquí, dije, con los perros románticos

Y aquí me voy a quedar.

Siete poemas breves de Roberto Bolaño

I

Cae fiebre como nieve

Nieve de ojos verdes

II

Se ríen los trovadores en el patio de la taberna

La mula de Guiraut de Bornelh El cantar oscuro

y el cantar claro Cuentan que un catalán prodigioso...

La luna... Los claros labios de una niña diciendo en latín

que te ama Todo lejos y presente

No nos publicarán libros ni incluirán muestras

de nuestro arte en sus antologías (Plagiarán

mis versos mientras yo trabajo solo en Europa)

Sombra de viejas destrucciones. La risa de los juglares

desaparecidos La luna en posición creciente

Un giro de 75o en la virtud Que tus palabras te sean fieles

III

Guiraut Sentado en el patio de la taberna

Las piernas cruzadas Has salido para digerir

contemplando el cielo Los tejados grises

Las chimeneas humeantes de los primeros días invernales

Las niñitas rubias morenas pelirrojas Jugando

IV

En primavera salían de los bosques y recibían a los hombres

Tersites Inmaculado el mármol atraviesa descripciones

lamentos estados totalitarios Algo tan lejano a la risa

de los comerciantes (Salían de sus bosques para hacer

el amor) Con campesinos que alababan grandemente

sus cabalgaduras atadas a los árboles bajos o paciendo

en los claros Una Grecia en blanco y negro Y anos dilatados

estrechando vergas notables Tersites las amazonas

un atardecer que persiste a las descripciones y los besos

V

Tal vez no ame a nadie en particular dijo

mientras miraba a través de los cristales

(La poesía ya no me emociona) - ¿Qué? Su amiga

levantó las cejas Mi poesía (Caca)

Ese vacío que siento después de un orgasmo

(Maldita sea, si sigo escribiendo llegaré a sentirlo

de verdad) La verga parada mientras se desarrolla

el Dolor (Ella se vistió aprisa. Medias

de seda roja) Un aire jazzeado una manera de hablar

(Improviso, luego existo, ¿cómo se llamaba ese tipo?)

Descartes Caca (Qué nublado, dijo ella,

mirando hacia arriba Si pudieras contemplar

tu propia sonrisa Santos anónimos Nombres

carentes de significado

VI

Nadie te manda cartas ahora Debajo del faro

en el atardecer Los labios partidos por el viento

Hacia el Este hacen la revolución Un gato duerme

entre tus brazos A veces eres inmensamente feliz

VII

En la sala de lecturas del Infierno En el club

de aficionados a la ciencia-ficción

En los patios escarchados En los dormitorios de tránsito

En los caminos de hielo Cuando ya todo parece más claro

Y cada instante es mejor y menos importante

Con un cigarrillo en la boca y con miedo A veces

los ojos verdes Y 26 años Un servidor

Poemas deBolaño

no importa hacia donde te arrastre el viento

(Sí. Pero me gustaría ver a Séneca en este lugar)

La sabiduría consiste en mantener los ojos abiertos

durante la caída (¿Bloques sónicos

de desesperación?) Estudiar en las estaciones

de policía Meditar durante los fines de semana

sin dinero (Tópicos que has de repetir, dijo

la voz en off, sin considerarte desdichado)

Ciudades supermercados fronteras

(¿Un Séneca pálido? ¿Un bistec sobre el mármol?)

De la angustia aún no hemos hablado

(Basta ya. Dialéctica obscena)

Ese vigor irreversible que abrasará tus derroteros

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En el Distrito V con los sudacas:

¿Aún lees a los juglares?

Quiero decir: trato de soñar

castillos y mercados cosas de ese tipo

para después volver a mi piso y dormir

No hay nada malo en eso

Vida desaparecida hace mucho

En los bares del Distrito V

gente silenciosa con las manos en

los bolsillos Y los relámpagos

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Estos son los rostros romanos del infierno

Prefiero vivir lejos de todo, dije

No ser cómplice Pero esos rostros contemplan

aquéllo más allá de tu cuerpo Nobles

facciones fosilizadas en el aire

Como el fin de una película antigua

Rostros sobreimpresos en el azul del cielo

Como la muerte, dije

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De sillas, de atardeceres extra,

de pistolas que acarician

nuestros mejores amigos

está hecha la muerte

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Ahora paseas solitario por los muelles

de Barcelona

Fumas un cigarrillo negro y por

un momento crees que sería bueno

que lloviese

Dinero no te conceden los dioses

mas sí caprichos extraños

Mira hacia arriba:

está lloviendo

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*Publicados en

Regreso a la Antártida

Rimbaud vuelve a Casa, Press.

Febrero 1983.

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