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lunes, 29 de octubre de 2007

Los Beat: ¿Invento publicitario o estética literaria?

jueves, marzo 30, 2006
Notas sobre los Beat: ¿Invento publicitario o estética literaria?


Henry Miller escribió alguna vez que sus libros no trataban de sexo, sino de la autoliberación. Miller, al igual que los beatnick, fue vapuleado por la crítica de su tiempo (la misma que después lo exalta) por su prosa llena de obscenidades e imágenes libidinosas. El viejo Henry pertenece a la generación inmediatamente anterior al surgimiento de los beat, la llamada generación perdida, de la cual también es parte Ernest Hemingway. Al igual que los Beat, esta generación buscó extender los límites de la literatura de su país, cruzando estilos y recurriendo a una literatura que hablara en un lenguaje más cercano a la realidad, más próximo al ciudadano medio estadounidense.
El movimiento Beat destacó en dos ámbitos del quehacer literario, narrativa y poesía. Entre los narradores encontramos a quizás su máximo referente, Jack Kerouac. También están William Borroughs y John Clellon Colmes entre otros. De los poetas el más destacado es Allen Ginsberg. Junto a él se encuentran Gregory Corso, Gary Snyder, Michael McClure y Lawrence Ferlinghetti.
Hacia 1950 en Estados Unidos, específicamente en Nueva York, San Francisco y California, surge la generación Beat. El país pasaba por una situación política-social definida por la posguerra. La sociedad norteamericana se caracterizaba por un conservadurismo racista y puritano que se manifestaba en la caza de brujas en el arte en sus variadas expresiones, en la soledad del individuo reflejada en la búsqueda desenfrenada del “American Dreams”, y en una situación de inestabilidad mundial producto de la carrera armamentista en el contexto de la guerra fría. Los beatnick rechazan el modelo americano y proponen una liberación de éste, que se refleje en la vida cotidiana. A su vez, ellos no se ven a sí mismos como una vanguardia rupturista del pasado ni tampoco les interesa serlo. Admiran y son continuadores del poeta Walt Whitman y de la democracia liberal de fines del siglo XIX, así como de los jazzistas Charlie Parker, Dizzie Gillespie, Miles Davis, Bill Evans y Ornet Coleman, por nombrar a algunos.
El término Beat se puede traducir como beatitud o como ritmo, golpeteo o latido. Tanto Kerouac como Ginsberg postulaban que la literatura debía ser producto de una articulación rítmica del pensamiento. Kerouac sostenía que la base de un texto estaba en lo que denominó prosa espontánea, es decir, un trance escritural subordinado a una idea argumental. Borroughs por su parte asumió un discurso no-figurativo, en el cual incluyó las ideas de Kerouac y los demás beatnick. Ginsberg incorporó el visionarismo de William Blake, la crudeza de Dylan Thomas y la frescura de Whitman, así como también el mundo popular. Para Ginsberg la poesía debía crearse según como la gente respira. Esta idea la extrae del Yoga, que postula que el mundo se percibe según se respira. En este sentido el poeta es un lector de Mantras y su misión es transferir al auditorio sensaciones y sentimientos. Los acercamientos a la cultura oriental serán constantes en el devenir de los escritores beat. Kerouac desarrollará una línea de poesía cercana al Hai-Ku japonés. Gary Snider irá más allá y vivirá largos años en el Japón, introduciéndose en el conocimiento y práctica del budismo Zen.
El Jazz afroamericano será una de las fuentes predilectas de los beat. El Be-Bop, el Cool-Jazz y el Free-Jazz, serán la banda sonora de la literatura beat. El pulso rítmico, que sugiere una sensación de urbanidad contemporánea, ayudó a los beat a desarrollar un jazz literario, que se materializó en grabaciones conjuntas entre, por dar un ejemplo, Charlie Parker y Allen Ginsberg. Kerouac en su libro “On the road” cuenta los múltiples conciertos a los que asistió junto a su inseparable compañero Neal Cassidy. El libro, publicado en 1957, relata el viaje que emprenden dos amigos (Sal Paradise, Alter ego de Kerouac y Dean Moriarty, alter-ego de Neil Cassidy) por todo EEUU arriba de un Chevy de 1936. Esta novela da comienzo al género de carretera en la literatura estadounidense. En un pasaje de la novela Cassidy dice “la carretera es la vida” y con esta declaración de principios se rescata una forma de vivir clásica en EEUU, que es el vagabundear en busca de trabajo por todo el país; la cultura del ferrocarril, del pueblo a pueblo, los bares de negros, la vida de la calle. Esta vida es la que intentan evocar los Beat, la cultura que el gobierno quiere ocultar y remplazar por el American Dreams.
Los arquetipos literarios de los beat serán dos, los beatnick y los hipster. Los beatnick se caracterizarán por la recurrencia a las drogas blandas, su gusto por el jazz y su alma andariega de vagabundos. Por su parte los hipster son una versión más dura, nihilistas, amantes del rock and roll, asiduos a las drogas duras (cocaína, heroína) y a diferencia de los beatnick es un personaje no sociable, enclaustrado en si mismo. El protagonista del libro Yongui (1953) de William Burroughs reúne todas estas características.

Una de las propuestas culturales de los beat es su interés por las filosofías orientales. Gary Snider se interesó por el budismo zen, Kerouac por los Haiku y el Satori. El Hai-ku es un texto de tres versos definido por una sensación perceptiva con imágenes secuenciadas. Kerouac lo incluyó en diversos escritos siendo el más importante de ellos un libro co-escrito con A. Saijo y L. Welch, “Trip Trap: Haiku along the road” publicado póstumamente en 1973 por Grey Fox Press. Por su parte el Satori es la versión japonesa de la contemplación y Kerouac lo relaciona con la beatitud beatnik. Para él la beatitud de carácter existencialista es un estado de iluminación espiritual que el ser humano debe alcanzar. Para ello postula una vida contemplativa, una práctica del placer físico (en todas sus dimensiones) y a través de las experiencias con drogas.
Otra propuesta del movimiento es la exaltación de la sexualidad. No sólo de manera heterosexual, sino también en relaciones homosexuales, lésbicas y bisexuales. A los beat les interesa por sobre todas las cosas la transferencia de afecto que supere lo erótico. La calidad de la relación, aunque fuera breve, debía ser primordial en las relaciones interpersonales que sostenían los beat. Al respecto, Manuel Puig, en su libro “El Beso de la Mujer Araña”, postula que la homosexualidad no existe, que la calidad de los afectos eleva el espíritu. Kerouac y los demás beat postulan exactamente lo mismo, la elevación del espíritu a través de los placeres de la carne y la transferencia de afectos en las relaciones emprendidas. A su vez, la experimentación con drogas, es una costumbre entre los beat. Ellos se drogan para embarcarse en una búsqueda creativa que los conecte con su interior oculto. La experimentación es el legado que los beat adoptan de los jazzistas como Coltrane o Parker, que interpretaban temas por largos períodos de tiempo, completamente bajo los efectos de la heroína o la marihuana. Ginsberg escribió en tres días su célebre libro “Howl” (El Aullido) bajo los efectos de la heroína. También se dice que Kerouac escribió “On the road” drogado de una sola vez en un solo manuscrito. Me parece que esta aseveración es parte de la mitología que de la realidad, sobre todo tomando en consideración que los medios suelen distorsionar las historias de artistas después de muertos. Sólo pensemos en la clásica necrofilia literaria que abunda en el mundo de las editoriales, los libros póstumos y toda la maraña que aquello involucra.
Otro de los postulados beatnik es la desafiliación política, es decir no tener referencias políticas. Los beat rechazan el capitalismo y el comunismo como experiencias de vida y será siempre, la política, foco de su crítica. Más que una propuesta política, su proposición señala una revolución cultural. La idea de la libertad está impresa en su literatura y esta sensibilidad libertaria los caracterizará durante toda su vida. Allen Ginsberg, a principios de la década de los sesenta, dio muestras de aquella libertad cuando vino a un encuentro de poesía organizado por la Universidad de Concepción. Ginsberg se quedó bastante más tiempo del programado y conoció a los intelectuales de la época, participando de cada reunión en El Bosco y otros bares bohemios de la época. JorgeTellier lo recuerda en un artículo aparecido en la revista Ultramar en abril de 1960. Dice: “Para encontrarnos con Allen Ginsberg recurrimos al azar, que parece seguir siendo el mejor medio para encontrarse con un poeta” y continúa “Su aspecto varía entre el de predicador religioso, comerciante ambulante y guerrillero cubano: frondosa barba, melena, desaliñado atuendo y un equipaje consistente en un gran bolso de buhonero y una caja de cartón.

La Generación Beat tuvo su apogeo en la década de los sesenta, época convulsionada por los cambios sociales en EEUU y el resto del mundo. Kerouac, Ginsberg y los otros beatniks, desarrollaron una literatura al filo de la experiencia biográfica, con un lenguaje claro y directo que gustó a los jóvenes rebeldes de la época.
El movimiento Beat influyó en diversas áreas del arte, siendo la música uno de ellas. David Bowie, Velvet Underground, Pati Smith, Bob Dylan, y Janis Joplin entre otros, asumieron las letras y el estilo de vida que propusieron los Beatnik. Incluso en varias canciones se parafrasea las letras escritas por los Beat, tanto en narrativa como poesía.
La Generación Beat es depositaria del pensamiento contracultural propuesto por el Marqués de Sade, los Simbolistas, los Románticos y las Vanguardias europeas de comienzos del siglo XX. Cada una de éstas está reflejada en su propuesta cultural que a su vez influyó las venideras generaciones. Aún así, es preciso señalar que al igual que otros movimientos contraculturales, los beatnicks fueron suprimidos del escenario por la publicidad. Fueron absorbidos por la industria que los enalteció como íconos y fragmentó su discurso, convirtiendo a los escritores en objetos de culto, que finalmente terminaron viviendo, a la sombra de una imagen difícil de cambiar; una imagen de sí mismos que el mismo Neal Cassidy, desde su lecho de muerte en la vía férrea de México, hubiera deplorado. Quizás la mayor paradoja radique en que los beat luchaban contra la sociedad de consumo y resultaron vencidos por la misma, que no perdonó las correrías de Kerouac, Ginsberg, Cassidy, Burroughs, Corso, Ferlinghetti y los demás, arriba de un coche antiguo, con toda la carretera a su disposición, con el sol en la espalda y la noche entre botel
las.

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