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jueves, 13 de octubre de 2016

Billy Collins / 5 POEMAS



Billy Collins / 5 POEMAS

Billy Collins nació en Nueva York en 1941. Es poeta de reconocido prestigio en los Estados Unidos, partidario de la claridad formal y constructiva, de una poesía fácilmente comprensible a nivel lingüístico y que elude cualquier tipo de sujeción métrica o estrófica. Ello ha contribuido sin duda a la gran popularidad de que goza en su país; en el ámbito anglosajón europeo, los asistentes a sus recitales le han llegado a preguntar «cuándo va a dejar de hacer prosa» [sic]. A quienes definen como ‘fácil’ su poesía, opone él la noción de ‘hospitalaria’.






Invención


Esta noche la luna es una galleta
mordida
flotando en el cielo,

y en una semana más o menos
según el calendario
probablemente parezca

un plateado balón,
y hace nueve, diez días tal vez
me recordaba una afilada y delgada uña.

Mas finalmente—
a últimos de mes,
calculo—

se consumirá
hasta ser nada,
nada más que estrellas en el cielo,

y tendré algunas noches
para mí mismo,
tiempo para dar reposo a mi agitada pluma.


·


Invention


Tonight the moon is a cracker,
with a bite out of it
floating in the night,

and in a week or so
according to the calendar
it will probably look

like a silver football,
and nine, maybe ten days ago
it reminded me of a thin bright claw.

But eventually --
by the end of the month,
I reckon --

it will waste away
to nothing,
nothing but stars in the sky,

and I will have a few nights
to myself,
a little time to rest my jittery pen.







Otra razón por la que no guardo una pistola en casa


El perro de los vecinos no va a dejar de ladrar.
Está ladrando con el mismo sonoro y rítmico ladrido
con que ladra cada vez que se van de casa.
Deben de ponerlo en marcha cada vez que se van.

El perro de los vecinos no va a dejar de ladrar.
Cierro todas las ventanas de la casa
y pongo una sinfonía de Beethoven a todo volumen
mas aún puedo oírlo amortiguado a través de la música,
ladrando, ladrando, ladrando,

y ahora puedo verlo sentado entre la orquesta,
alzando la cabeza con aplomo como si Beethoven
hubiera incluido una parte para ladrido de perro.

Cuando el disco se acaba, sigue ladrando,
allí sentado en la sección de oboe ladrando,
sus ojos fijos en el director, quien
le marca con su batuta

mientras el resto de músicos escucha en respetuoso
silencio el famoso solo para ladrido,
esa coda sin fin que fue lo primero en consagrar
a Beethoven como genio innovador.


·


Another Reason Why I Don't Keep A Gun In The House


The neighbors' dog will not stop barking.
He is barking the same high, rhythmic bark
that he barks every time they leave the house.
They must switch him on their way out.

The neighbors' dog will not stop barking.
I close all the windows in the house
and put on a Beethoven symphony full blast
but I can still hear him muffled under the music,
barking, barking, barking,

and now I can see him sitting in the orchestra,
his head raised confidently as if Beethoven
had included a part for barking dog.

When the record finally ends he is still barking,
sitting there in the oboe section barking,
his eyes fixed on the conductor who is
entreating him with his baton

while the other musicians listen in respectful
silence to the famous barking dog solo,
that endless coda that first established
Beethoven as an innovative genius.







Consuelo


Qué agradable no viajar a Italia este verano,
recorrer sus ciudades y ascender la pendiente de sus tórridos pueblos.
Cuánto mejor deambular por estas calles familiares,
absorbiendo el significado de cada cartel y señal de tráfico
y los bruscos gestos que hacen con la mano mis compatriotas.

No hay conventos aquí, ni frescos desmoronados o famosas
cúpulas y no es necesario memorizar una sucesión
de reyes o pasear los húmedos rincones de los calabozos.
No es necesario dar vueltas en torno a un sarcófago, contemplar
la cama diminuta de Napoleón en Elba, o los huesos de un santo en redoma.

Cuánto mejor dominar el simple recinto hogareño
que empequeñecerse ante columna, arco o basílica.
¿Por qué hundir la cabeza en locuciones extranjeras y arrugados mapas?
¿Por qué meter paisajes en una hambrienta cámara de un sólo ojo
ansioso de tragarse el mundo, monumento tras monumento?

En vez de recostarse en un café ignorando cómo se dice helado,
bajaré a donde el coffee shop y la camarera
conocida como Dot*. Me deslizaré en la corriente del periódico
matutino, las barreras del lenguaje destruidas,
los ríos del idioma fluyendo libremente, los huevos despachados sin problema.

Y tras el desayuno, no tendré que buscar a alguien
deseoso de fotografiarme rodeando con mi brazo al propietario.
No repasaré la factura ni registraré en un diario
qué tuve que comer y cómo incidía el sol en la ventana.
Basta con volver a subirse al coche

como si fuera el gran automóvil del mismísmo idioma inglés
y haciendo sonar mi cuerno** vernáculo, acelerar
por una carretera que nunca me llevará a Roma, ni siquiera a Bolonia.


* El nombre propio de la camarera, Dot, diminutivo de Dorothy, tiene en inglés como nombre común el significado de ‘punto’ ortográfico.
** La palabra Horn significa 'cuerno', 'trompa acústica' y también 'bocina del coche'.


·


Consolation


How agreeable it is not to be touring Italy this summer,
wandering her cities and ascending her torrid hilltowns.
How much better to cruise these local, familiar streets,
fully grasping the meaning of every roadsign and billboard
and all the sudden hand gestures of my compatriots.

There are no abbeys here, no crumbling frescoes or famous
domes and there is no need to memorize a succession
of kings or tour the dripping corners of a dungeon.
No need to stand around a sarcophagus, see Napoleon's
little bed on Elba, or view the bones of a saint under glass.

How much better to command the simple precinct of home
than be dwarfed by pillar, arch, and basilica.
Why hide my head in phrase books and wrinkled maps?
Why feed scenery into a hungry, one-eyes camera
eager to eat the world one monument at a time?

Instead of slouching in a café ignorant of the word for ice,
I will head down to the coffee shop and the waitress
known as Dot. I will slide into the flow of the morning
paper, all language barriers down,
rivers of idiom running freely, eggs over easy on the way.

And after breakfast, I will not have to find someone
willing to photograph me with my arm around the owner.
I will not puzzle over the bill or record in a journal
what I had to eat and how the sun came in the window.
It is enough to climb back into the car

as if it were the great car of English itself
and sounding my loud vernacular horn, speed off
down a road that will never lead to Rome, not even Bologna.








Junto a una piscina en las afueras de Siracusa


He pasado toda la tarde luchando por conseguir comunicarme en italiano con Roberto y Giuseppe, que han empezado a parecerse a los dos personajes de mi Italiano para Principiantes, esos que están siempre de compras o preguntando por horarios de trenes, y ahora apenas puedo hablar o escribir en Inglés.


·


By A Swimming Pool Outside Syracusa

All afternoon I have been struggling to communicate in Italian with Roberto and Giuseppe, who have begun to resemble the two male characters in my Italian for Beginners, the ones who are always shopping or inquiring about the times of trains, and now I can hardly speak or write English.




Goya - Autorretrato



Sombrero de candelas


En la mayor parte de los autorretratos es el rostro lo que domina:
en Cézanne son dos ojos nadando en pinceladas,
Van Gogh mira fijamente desde un oscuro halo en torbellino,
Rembrandt asoma como si se tomara un respiro
del cuadro Sansón cegado por los filisteos.

Pero en éste, Goya está bastante alejado del espejo
y se nos muestra ante la mesilla de su estudio
frente a un lienzo recostado en un alto caballete.

Parece dirigir una sonrisa hacia nosotros, como si supiera
que nos divertiría contemplar su extraordinario sombrero,
cuya cinta a todo alrededor está llena de sujetavelas,
un artilugio que le permitía trabajar de noche.

No puedes sino preguntarte cómo sería
llevar un candelero así en la cabeza
como si fueras un salón o una sala de conciertos andante.

Mas una vez has visto este sombrero, ya no necesitas leer
ninguna biografía de Goya ni memorizar fechas.

Para comprender a Goya sólo tienes que imaginarlo
encendiendo las velas una a una, y luego poniéndose
el sombrero, preparado para una noche de trabajo.

Imagínalo sorprendiendo a su mujer con el nuevo invento,
la risa como ante un pastel de cumpleaños cuando viera ella el resplandor.

Imagínalo parpadeando a través de las habitaciones de su casa
en compañía de sombras que vuelan por los muros.

Imagina que un viajero perdido llamara a su puerta
una oscura noche en la colina, país de España.
‘Pase’, le diría, ‘estaba retratándome a mí mismo’,
parado en el umbral y sosteniendo el mango de un pincel,
iluminado bajo el fulgor de su famoso sombrero de candelas.


·



Candle Hat


In most self-portraits it is the face that dominates:
Cezanne is a pair of eyes swimming in brushstrokes,
Van Gogh stares out of a halo of swirling darkness,
Rembrant looks relieved as if he were taking a breather
from painting The Blinding of Sampson.

But in this one Goya stands well back from the mirror
and is seen posed in the clutter of his studio
addressing a canvas tilted back on a tall easel.

He appears to be smiling out at us as if he knew
we would be amused by the extraordinary hat on his head
which is fitted around the brim with candle holders,
a device that allowed him to work into the night.

You can only wonder what it would be like
to be wearing such a chandelier on your head
as if you were a walking dining room or concert hall.

But once you see this hat there is no need to read
any biography of Goya or to memorize his dates.

To understand Goya you only have to imagine him
lighting the candles one by one, then placing
the hat on his head, ready for a night of work.

Imagine him surprising his wife with his new invention,
the laughing like a birthday cake when she saw the glow.

Imagine him flickering through the rooms of his house
with all the shadows flying across the walls.

Imagine a lost traveler knocking on his door
one dark night in the hill country of Spain.
"Come in, " he would say, "I was just painting myself,"
as he stood in the doorway holding up the wand of a brush,
illuminated in the blaze of his famous candle hat.






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