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jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Qué premia el Premio Nacional de Literatura de Chile?



Fechado en Panamá Agosto 2010
Rolando Gabrielli





¿Qué premia el Premio Nacional de Literatura de Chile?

“Esto es lo que aprendí de la literatura chilena. Nada pidas que nada se te dará. No te enfermes que nadie te ayudará. No pidas entrar en ninguna antología que tu nombre siempre se ocultará. No luches, siempre serás vencido... No escatimes halagos a los imbéciles, a los dogmáticos, a los mediocres, si no quieres vivir una temporada en el infierno. La vida sigue aquí, más o menos igual”. Roberto Bolaño.

El Premio Nacional de Literatura de Chile tiene un imán corrosivo en las letras nacionales y nació hace 68 años como un fondo anual para contrarrestar la indigencia para los desvalidos escritores sin protección de ninguna naturaleza, aunque tiene el pomposo título de máximo galardón, no ha dejado de ser un lauro para el ninguneo, chaqueteo, sacar los trapitos al sol de ganadores y perdedores, de los eternos postergados y todo ese manejo debajo de la uña oficial del gobierno de turno. Los premios tienen una cierta gracia que otorgan los jurados y sellan una carrera de toda una vida, la obra de todos los años juntos, algo proustiano, como remunerar el insomnio y desvelo del tiempo perdido y acumulado. Los corrillos en torno al Premio Nacional duran semanas y van subiendo de tono a medida que se aproxima la fecha. Las fichas se van acomodando y todos saben que si no es en esta carrera, habrá que esperar otros cuatro años, porque los premios son bianuales y le corresponde a un narrador y luego a un poeta. Una cicatearía ejemplar para una economía que tiene cómo afrontar estos temas de la cultura más allá del mercado y del uso de los dineros del Estado en asuntos rentables. El premio debiera ser anual.

Una de las frases más dramáticas se la leí a Pablo de Rokha cuando recibió tardíamente el Premio Nacional, ya se había muerto su esposa y suicidado dos hijos: Ahora para qué, se preguntó el autor de Los gemidos. Él se suicidó posteriormente tras escribir su magistral poema “Canto del macho anciano” (“Estamos muy cansados de escribir universos sobre universos”) y cuando lo velaron en la Casa Central de la Universidad de Chile, me encontré con Antonio Skármeta, hoy candidato al premio y profesor mío en la Escuela de Periodismo en la Universidad de Chile. El muerto hizo un silencio grande esa noche. Pocos gestos vi alrededor del ataúd. ¿O la muerte es tan pulcra que no exige nada? Nicanor Parra no cabía en su pellejo cuando obtuvo el premio, era una canonización de su antipoesía entre la Cordillera de los Andes y el océano Pacífico enmarcada por el desierto de Atacama y los glaciares de la Patagonia. Es memorable la entrevista que le hizo, en La Reina, Mario Benedetti, y vaticinó a un poeta suicida, que este 5 de septiembre cumple 96 años. ¿Parra querrá enterrar la poesía antes de partir? Qué pocos recursos nos quedan cuando vivimos a la intemperie. Los poetas llegan a tener fama, pero no dinero. El marketing y la máquina de hacer billetes están enfocados en las páginas llenas de palabras que superan las 150, 300 carillas, entretienen, banalizan, cotidianean, hacen fiesta con el yo, manosean la carne, la psiquis, divierten, crean suspenso o simplemente cuentan historias, que podrían ser nuestras propias historias. Los escaparates tienen nombre y color. La poesía tiene que pasar dos / y tres veces / por la mano de un lector, / para hacer sombra. / Por un cedazo se escurre / Es sal y agua en ojo ciego / Radar y luz / sueño si en ti nace / la palabra trigo / Prueba palabra prueba / mi historia / en un reloj de arena / el espejismo / la sed de una palabra nueva. (Rolando Gabrielli).

Quizás no era para menos, Vicente Huidobro no recibió el famoso premio, De Rokha se había disparado con un calibre 45 un año antes de que Parra recibiera su premio y Gonzalo Rojas permanecía en la antesala del limbo nacional. Pero la lista de olvidados es más grande y avergüenza, en especial en la época de la dictadura, que ignoró a dos poetas indispensables de la literatura chilena, como lo son Enrique Lihn y Jorge Teillier. A Gabriela Mistral, como se sabe, le dieron el Premio Nacional seis años después del Nobel. Rosamel del Valle, otro poeta vital, absolutamente ignorado, y el mismo olvido con María Luisa Bombal, una narradora de excepción. Todo esto ya es historia vieja, conocida y repetida, pero son los antecedentes de una memoria que vuelve a repetir los mismos errores y pasos de Alzheimer administrado con justicia oficial.

Se dice que Teillier vivía como poeta, pero pareciera ignorarse que creó la Escuela Lárica, todo un mundo poético de resonancia que supera las fronteras chilenas. Lihn, pienso, también vivía como poeta, y ambos partieron pronto, pero dejaron una obra significativa y son puntos de referencia en la poesía chilena e iberoamericana. El Premio Nacional también se perdió a Gonzalo Millán, quien lo hubiese prestigiado doblemente con su innovadora poética.

Que Sady Zañartu y Campos Menéndez, dos premios de pacotilla, entre otros, nos guíen por un mejor derrotero en el año del Bicentenario. De los alrededor de 50 premios nacionales, sólo 15 son poetas y Chile, es sabido, es un país de poetas que supera con creces sus fronteras y su poesía renueva la lengua española.

Un Premio Nacional es para una obra que nos habla a los chilenos con un lenguaje que crea mundos nuevos, registra la vida y la muerte, la felicidad, los sueños, las pasiones, interpreta una época, da cuenta de ella, asume la voz de los sin voz, guión escrito por un loco que alquila un centro psiquiátrico para darle cuerda a la historia de la locura colectiva. Puede ser un largo monólogo como la geografía accidentada, la memoria, el presente o el futuro, lo real o la ficción. El límite lo ponen las palabras y, aun así, sigue existiendo el horizonte. No todo es confites y golosinas o serpentina. La jubilación del Premio Nacional es una canallada. Debieran haber, existir otros mecanismos de selección, sin inscripción, y que durante un año, previo al lauro, una comisión de estudiosos debatiera el premio a través de términos estrictamente literarios. Puede que un autor haya escrito tres o cuatro obras, pero sean significativas, y no tenga 40 años. Poner un corsé, una camisa de fuerza, a un lauro que debiera ser guía de textos de estudio sobre autores nacionales para colegios y universidades, es más que un absurdo, negligencia, estupidez y desidia cultural. ¿Por qué el Estado no publica una serie de clásicos del Bicentenario? Más de alguna sorpresa se encontrarían.

Ahora estamos en el 2010 y a principios de septiembre se fallará y hay más candidatos que los que recoge la fotografía grupal de esta nota, presidida por Roberto Bolaño, quien tuvo el descuido, poco antes de morir, de presentar su candidatura al Premio Nacional (obviamente no llevaba chance alguna), y preside con mucho derecho esta nueva justa y ajustes de cuentas literarias. Isabel Allende, la mayor best-seller femenina del habla española, quien en 2002, tras coger una rabieta en Santiago, dijo que jamás se volvería a postular al Premio Nacional y años después se nacionalizó norteamericana, es la favorita entre las favoritas. Caso único de una candidata apoyada por todos los ex presidentes de Chile. Volvió a Chile este año y dijo estar dispuesta a abrirse paso a codazos para alcanzar el máximo lauro, porque “se lo merece”. Roberto Bolaño fue lapidario especialmente con ella al llamarla “escribidora”. Allende replicó cuando el autor de 2666, ya no estaba en la palestra: “Me tenía un odio parido. Fue uno de los que dijo las peores cosas”, atestigua. ¿Leíste sus libros, te produce algún respeto lo que hacía?, pregunta la periodista Leila Guerrero, de La Nación de Argentina. “No, ninguno”, responde Isabel Allende. No leíste nada, insiste la reportera. “Eché una mirada a un par de libros y me aburrió espantosamente”. Agrega Isabel Allende que, tras su muerte, nadie la recordará. “Los nietos, con suerte”, dice. Y extiende el olvido a todos los escritores. Bueno, comenta la periodista, de Borges alguien se acuerda. “Unos cuantos... gatos. Cuatro gatos que se morirán y no se acordará nadie. De Cervantes se acuerdan otros cuatro gatos porque se los obliga a leer el Quijote. Nuestro destino es perecer. Los escritores que perduran son Shakespeare, Homero. Hablan de las pasiones, de la envidia, y en esos grandes temas un escritor encuentra la inmortalidad. Pero todas las demás pequeñas historias son pan para hoy y hambre para mañana. No queda nada”. En mi opinión, siguiendo a Allende, ella ha dicho que recibe muchos textos inéditos y que prácticamente no los lee. Nunca he leído o escuchado una entrevista de ella, donde hable de literatura, tendencias, lenguaje, todo lo que comprende el mundo literario.

Germán Marín, a su derecha, en la fotografía, es un viejo amigo de décadas, de los setenta, librero, autor de diversas novelas post golpe y a pesar de ser reconocido y contar con sus lectores, el oficialismo no lo tiene en la lista. Diamela Eltit, flamante ganadora del José Donoso, hace horas, renunció a su candidatura en esta oportunidad al Premio Nacional, lo que abre aun más las puertas a la Allende, que representa a las féminas, el feminismo y a su enorme aureola de winner y “antimachista doctorada”. Todas íbamos, pero no podíamos ser reinas, parodiando a la Mistral, quizás diga Isabel Allende.

A la derecha, haciendo marco con la fotografía, el inefable Enrique Lafourcade, el único candidato de derecha pura, un delfín de la dictadura de Pinochet, el más anciano de todos, con una obra voluminosa, en las postrimerías de su tiempo, el más irónico de todos los postulantes. Podría ser una salida para un gobierno de centro derecha, pero temo quedará en la estacada frente a la mujer que ha enviado Hollywood a la larga y angosta faja, donde un premio de literatura se viene a pelear como un Oscar. De barba, a la izquierda, un viejo profesor de inglés del Pedagógico de la Universidad de Chile, Poli Délano, amigo en ese entonces del círculo de Neruda por relaciones familiares, autor de una treintena de novelas y cuentos, exiliado en México y residente en Nueva York. Su amigo, mi amigo, el poeta Efraín Barquero, último Premio Nacional de Literatura, no viajará a Chile a votar porque está enfermo en Francia y ha cedido su voto al poeta Raúl Zurita, ex esposo de Diamela, quien ya no está en el sorteo, la tómbola literaria chilena. 14 millones de pesos y una pensión vitalicia de unos 600 mil pesos mensuales. (El dólar anda en los 500 pesos, pero puede bajar y subir, es una moneda ascensor que usa paracaídas, flotador, traje de buzo y de alpinista). Barquero dijo, mi voto es para Poli Délano, amigo de toda mi vida, y me consta, nos reuníamos en las largas noches de la bohemia santiaguina en distintas casas en Ñuñoa o en la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), entidad que impulsó el galardón con el apoyo del presidente Pedro Aguirre Cerda. ¿A quién transferirá el voto el poeta de Purgatorio, Raúl Zurita? ¿Todos los caminos conducen a Sausalito? ¿El premio es una cuestión de género? ¿Quién cortará el bacalao del Premio Nacional 2010? Está la autoridad del Estado —ministro de Educación—, universitaria (Universidad Católica y de Chile), el último escritor laureado y la Real Academia de la Lengua. Los cinco jinetes del jurado. Ninguna mujer es miembro. Sólo un escritor. En la puerta del horno se queman los panes más horneados. El jurado está vivo, como el mundo de Bolaño, “y nada vivo tiene remedio y esa es nuestra suerte”.

Falta en la foto, por un descuido, porque escribo a control remoto a miles de kilómetros, con la distancia del tiempo y de los metros cuadrados, millas para otros, el profesor de estética también del Pedagógico, Juan Guzmán, un terror para los alumnos de castellano que debían memorizar un capítulo del Quijote. El Pelado Guzmán, era su apodo, no dejaba volar un pensamiento fuera de su clase y dentro de ella sin su autorización, la estética se arrodillaba en silencio. Puede haber otros candidatos, pero siento que de este muestrario, con la excepción de Diamela Eltit, que no va en esta oportunidad, debe salir el ganador. (Todo acto generoso e inteligente merece un paréntesis, y creo que Diamela Eltit, a quien no conozco, se separó a tiempo de un premio con muchos bombos y platillos). Cuántos repetirán, al final de la jornada, el emblemático verso nerudiano: será de otro como antes de mis besos. Me refiero al lauro.

Un Premio Nacional no lo debiera darse después de los 50 años, porque se transforma en los pies del ataúd. Algunos candidatos frisan los 75 años, otros superan los 80, y esto termina siendo lo más parecido a una maratón en el desierto de quién aguanta más sin agua, pero al final se muere de sed. Qué penosos deben ser los cementerios de elefantes blancos. ¿Menos que los escritores transformados en empleados públicos?

Un escritor debe escribir, aunque le duelan las muelas. Los premios son necesarios cuando comienzas la carrera, no cuando te llevan en una silla de ruedas a aplicarte los santos óleos al altar dudoso del azar. Escribir es la consigna hasta con guantes de box. No olvidar el gusano de la poesía, es mi mensaje.

No voy a vaticinar lo que parece ya un hecho, pero sí diré que el próximo Premio Nacional de Poesía del 2012 —¿habrá mundo?—, será Oscar Hahn, un poeta extraordinario, clásico, chileno nacionalizado norteamericano, pero su poesía y lenguaje son chilenazos, aunque provenga de la tradición española del Siglo de Oro, y sin duda de la chilena, que contamina como el smog de Santiago hasta las pupilas de Bécquer.

¿Habrá 2012? / qué dicen los mayas / con su red de pescadores / inframundo / inframundo / atrapados o nadaremos / por las aguas / del mar y cielo juntos / ángeles de un mismo vuelo / No sabemos, no sabemos / la publicidad inunda todo / la mentira / que se repite sin ojeras / sonriente / ufanándose con su diente de oro / reluciente espejo le haces brillar / la falsa sonrisa / a la muerte. (Rolando Gabrielli).



Epílogo

Detrás del premio está la historia de la literatura chilena y una pasión de pertenecer a ella, registrarse. Me gustó el gesto del autor del magnífico y revolucionario libro de cuentos La difícil juventud (1954), Claudio Giaconi, tenía 27 años, y se perdió en la bruma de los bares de Estados Unidos y convirtió en leyenda, ausencia, mientras escribía por tres largas décadas una interminable y misteriosa novela intitulada F. Autoexiliado, recibió una L en su pasaporte a control remoto, cortesía de la dictadura por sus escritos, para variar, y no sólo vivió en NY, sino que estuvo en París, Roma, Bruselas, México, como periodista y viajero. Un mito alejado de la farándula que regresó por fin a Chile en 1990. La vida se le iría por el humo del cigarrillo el 2007. Un paréntesis con quien le puso pantalones largos a la narrativa chilena y forma parte de una historia sin el gran premio.

Tres países influyeron en Bolaño. Chile, México, España, pero sobre todo las lecturas obsesivas que hizo de sus autores favoritos, los que empujaron su vida, mundo y aventuras hacia la novela, el cuento y la poesía. Se autoproclamó latinoamericano y por patria identificó a sus dos hijos. Fue obsesivo en sus gustos y disgustos literarios, que expresó contundentemente. Irónico, mordaz, sarcástico, sin compasión por quienes no sentían simpatía ni admiración.

Desde luego no todo es literal en Roberto Bolaño, y el duro epígrafe que lleva esta nota representa un solo ángulo del tema país que despedaza como un tigre acorralado, sobre todo, del afecto o desafecto que tiene por Chile, donde nació. La influencia de Parra, Lihn, es notable, y las mismas residencias nerudianas, como las lecturas borgianas, cortazarianas, alemanas en todos los sentidos de la lengua y del gran crucigrama de la literatura. No así la narrativa chilena, no la veo por ningún lado. Cosas veredes, Sancho. (La verdad, el paréntesis vuelve a ameritarlo: no tuvimos en su oportunidad narradores como Rulfo, Onetti, Cortázar, Borges, Gabriel García Márquez, Carpentier, Vargas Llosa, Cabrera Infante y dejamos sólo al gran Pepe Donoso, hasta que llegó Roberto Bolaño). Y con este telón de fondo, RB se enfrentó al establecimiento literario azteca, chileno, español y las “vacas sagradas del boom latinoamericano”. Es una lógica de supervivencia plantar picas en Flandes, asesinar al padre y a la madre, a quien se pusiera por delante, para encabezar la nueva manada. Neruda no escapó del ojo de Bolaño, y se transformó en obsesión contra el Pope de la poesía chilena. Si le hubiesen levantado una estatua como a Pushkin, pienso que Bolaño la habría intentado derribar.

Es mi punto de vista, no tengo generación ni barranco que me ataje, por eso una lengua sin pelos no necesita ir a un peluquero. Que de los 70 fracasados, los ochenta tortuosos, los 90 con smog, o del fin de siglo sin más patria que la palabra. Quizás la memoria se transforme en la cucaracha de Kafka y publique sus propios poemas, aquellos que jamás podrán ser incinerados.

martes, 13 de julio de 2010

APUNTES SOBRE MISHIMA DE LA WEB




Yukio Mishima, entre Eros y Tanatos

Por Roderick Guzmán Meza

Yukio Mishima terminó su vida con un sable en las entrañas y con la cabeza sobre el embaldosado de la oficina de un cuartel militar. Allí había llegado para reclamar la dignidad de tiempos idos, el honor de épocas ya perdidas y demostrar su lealtad al emperador.

Algunos le consideraron un demente, alguien impulsivo y paranoico, con cierto malévolo narcisismo. Resultó herido su ego, su vanidad fue convertida en polvo por aquello que consideró decadencia. Su sacrificio no logró nada porque Japón continúo siguiendo los modelos occidentales.

Ese acto de presunto patriotismo, tal vez era una especie de catarsis para matar el pasado que le perseguía, para iluminar las sombras que le acechaban. Aquellos tiempos en que era sometido y humillado por una abuela chiflada que le hizo vestir de niña con rulos y el rostro empolvado.

¿Borraría Mishima con su suicidio la mancha oprobiosa que sobre su frente se había extendido como una úlcera? ¿O acaso palpitaba en él una vena de masoquismo propio de la virgen desflorada o del sirviente flagelado que anhelan la visión del agresor que les ha ofrendado la penetración y el latigazo?

El escritor japonés era una criatura desdoblada. Su fiera virilidad, su poderosa y vibrante hombría le otorgaban una imagen dura, casi de metal, como si nada en el mundo pudiera doblegarle. Su voz tenía el sonido del relámpago, pero su gesto era sutil como el vuelo de una brizna de hierba o el delicado rumor de la corriente en la orilla.

Su interior era una llanura de algodón, un soto cubierto de pétalos. De allí esa incapacidad para entenderse a si mismo, para completar la inteligencia de su organización psicológica y aceptar que todo había cambiado en el imperio.

Fue alguien con la necesidad de mostrarse monumental y heroico, pero también impulsado al abismo por el enemigo interior que lo acosaba y hostilizaba a cada momento. Su frágil espíritu se ocultaba tras el poderoso físico.

De niño vivía prisionero. Pertenecía a una familia modesta que logró ascender a un sitial de cierta importancia en la burocracia de su país. La abuela de la que hemos dicho dos palabras antes, pertenecía a un noble linaje de samurai y cortesanos.

De ella le llega la idea de ese honor contaminado por el egoísmo y el amor propio corroído por el rencor de saber desplazada su dignidad. Esta mujer era una hoguera y calcinaba la sensibilidad de Mishima, nacido Kimitake Hiraoka.

Esta mujer fue el punto geográfico donde comenzó el camino de Mishima hacia el recinto militar donde cuarenta y cinco años más tarde alcanzaría otra forma de fama a costa de su holocausto personal.

Doce años estuvo secuestrado, vestido de niña con bucles y lunares artificiales en las mejillas, con los retorcidos labios pintados de granate. Encajes en las enaguas y pendientes en las orejas, le daban a Mishima un aspecto de criatura hecha de gasa y bronce.

Como Mishima se mostrara curioso por ciertas características de su cuerpo, la abuela Natsu montaba en cólera y lo sometía a correazos. No le permitía el llanto y si por alguna razón, una lágrima resbalaba por la comisura de sus ojos, le hacía mirar sin pausa el reflejo de las llamas que crepitaban en la chimenea o la espada de samurai colgada en la pared.

Tal vez por eso Mishima endurece siempre su mirada ante la luz y por eso prefería un poco los ambientes un tanto melancólicos y sombríos para escribir, el único sitio que le permitía llevar a cabo una especie de exorcismo para expulsar los demonios que siempre le atormentaban.

Sus biógrafos señalan aquella época como el momento en que su tendencia homosexual logra identificarse por el escritor. Algunos alegan que Mishima solo fue un invertido teórico o al menos tenazmente reprimido.

En opinión de la escritora belga, Marguerite Yourcenar, “aquella hada loca puso en él, probablemente, el grano de demencia que antaño se consideraba necesario para el genio”.

Cuando por fin logró la liberación, Mishima cambió la dependencia por la de su madre, que sustituye a la abuela fallecida en un paroxismo de irascibilidad, víctima de un aneurisma. ¿Sería esta la genética que hubiese aguardado a Mishima si hubiera vivido algunos años más?

Entonces el autor de Caballos Desbocados y La Máscara se transforma en Edipo. Ama a su madre con ternura casi femenina. Acude a ella con el llanto aflorando en sus ojos y con la voz convertida en un hilo. A esa Yocasta, Mishima entrega todos sus escritos en busca de aprobación o consejo. Nunca rompió esa sumisión.

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El último samurai: Yukio Mishima

mishima2.jpgCasi al mediodía del 25 de noviembre de 1970, un hombre sobre cuya frente va ceñida una cinta con el emblema japonés, arenga a los soldados desde un balcón del Cuartel de Ichigaya. En su discurso, que pocos escucharon con atención, protestaba contra la constitución impuesta por los USA en el Japón de la post-guerra y llamaba a los japoneses a recuperar la importancia de la figura del Emperador y rescatar las tradiciones japonesas. Pero fue abucheado por los soldados. Luego de tres vivas al Emperador, aquel hombre entró de nuevo al cuartel.

Ésa sería la última aparición en público de Yukio Mishima, de 45 años, un escritor altamente respetado en Japón, tres veces nominado al Premio Nóbel de Literatura. Lo que ocurrió luego adentro del cuartel fue un meticuloso ritual suicida llamado Sepukku (conocido en occidente como Hara-kiri). Pero aunque la planificación de los detalles de esta acción comenzara 12 meses antes, hay muchos indicativos de que el Sepukku y la toma del cuartel eran algo que venía rondando obsesivamente a Mishima desde hacía muchos años atrás.

Para los que han leído Caballos desbocados, una de las novelas que conforman su tetralogía “El mar de la fertilidad”, el argumento y las circunstancias de aquella mañana de noviembre son demasiado similares como para ser una casualidad. Y si bien es cierto dicha tetralogía fundamentó su visión del Japón de aquel entonces, es en esta novela donde las motivaciones ideológicas detrás de lo que se convertiría en su suicidio están fríamente desglosadas.

En su juventud, Yukio Mishima era un hombre extremadamente tímido, muy bajo, delgado y “feo”, según algunas mujeres que lo conocieron entonces. Además, el asumir su identidad homosexual no fue un proceso sencillo. Ello está relatado en su libro Confesiones de una máscara.

Por estos detalles, no resultó extraña la afición de Mishima por las pesas y el físico-culturismo. La obsesión por transformar su debilucho cuerpo en uno musculoso y fuerte parecía estar motivada en superar sus complejos personales y alimentar su auto-estima. Pero algunos allegados aseguran que su obsesión por el físico-culturismo no fue más que el comienzo de su larga preparación para el suicidio. Mishima comenzó el entrenamiento físico 15 antes de su muerte. Según su visión, ejecutar el sepukku con un cuerpo viejo y feo es deshonroso, y su visión se convierte en algo indecente.

Luego de formar el cuerpo que él quería, se sintió impulsado a exhibirlo. Se hizo retratar en las poses más extrañas: como un San Sebastián atravesado por flechas, ahogándose en arenas movedizas, atropellado por un camión o con un hacha en la cabeza. También se le miraba en una foto, semi desnudo, fingiendo abrirse el vientre con una espada...

Actuó en algunas películas menores, como gángster o asesino y hasta cantando alguna canción, y comenzó a estudiar artes marciales. La lectura del Hagakure, una guía práctica y espiritual del guerrero samurai, fue sumando elementos a lo que ya venía formándose en su mente. Su profunda admiración por los samurais, los rituales de honor, la figura del Emperador (considerado en aquel entonces como un dios) y la decadencia en la que sentía había entrado Japón y todas sus tradiciones luego de la rendición de la II Guerra Mundial, fueron convirtiéndose en la base teórica para justificar ante otros un plan concreto de acción.

En 1968 funda el Tate-no-kai, la Sociedad del Escudo, un ejército privado en que sus integrantes, compuesto sobre todo por jóvenes estudiantes, juraban lealtad incondicional al Emperador japonés. Según la instrucción impartida por el mismo Mishima, el Emperador no era una persona en sí sino que representaba la esencia de todo Japón. Los miembros de dicha sociedad se entrenaban física e ideológicamente para estar dispuestos a “morir sin matar” y funcionar como un escudo humano para proteger con su cuerpo la vida del Emperador.

Luego de la fallida arenga a los soldados, Mishima retorna al despacho del General Kanetoshi Mashita a quien tienen prisionero. En la introducción del libro Mishima, locura para el mundo, la autora Ángeles López describe de esta manera lo que habría de ocurrir:

De forma pausada y sumido en el más absoluto silencio ritual se despoja de la chaqueta y, tras quitarse las botas apartándolas a un lado, se desabrocha el pantalón que cae sobre los muslos flexionados. A dos metros del general, se arrodilla pausadamente. Toma en su mano derecha la espada corta, mientras Morita, a su espalda, levanta en alto la katana que cercenará su cuello. Mishima inicia el balanceo de torsión, mientras, con los tres dedos centrales de la mano izquierda localiza el punto del abdomen al que apunta su daga. Da tres nuevos vivas al Emperador. Tras una inspiración profunda contrae la musculatura del tórax. Un grito seco y gutural. La daga entra a fondo y cruza rápidamente el abdomen empujada por una fuerza y una voluntad hercúleas. La sangre sale a borbotones acompañando a las entrañas. Cuando en un último esfuerzo, Mishima logra llegar al lado derecho, cae hacia delante. Morita ha esperado demasiado para segarle con un corte la cabeza... y ahora la posición no es la adecuada. Resulta difícil decapitar un cuerpo caído. La punta de la espada tropieza contra el suelo y el cuello profundamente herido no se secciona. Lo intenta una vez más mientras el cuerpo de Mishima yace convulso sobre sus propios intestinos. Fracasa un tercer golpe hasta que, temblando, entrega la katana a Furu Koga, quien de forma hábil corta limpiamente la cabeza del fundador del Tate-no-kai.

El general se inclina todo lo que le permiten sus ligaduras y murmura la oración budista para los muertos: “Manu Amida Butsu”.

Ogawa despega reverentemente la daga de la mano de Mishima y se la entrega a Morita que se ha desvestido y arrodillado. Furu Koga ya está a su lado con la katana en alto. “No me dejes sufrir mucho tiempo”, suplica Morita. Su cabeza rueda al primer golpe de katana.

Los tres jóvenes supervivientes no pueden dominar su emoción y estallan en llanto. No porque Mishima se hubiera practicado el Hara Kiri –que es en realidad una forma incompleta de Seppuku, pero es el modo en que lo denominamos en occidente-, sino porque han hecho “el supremo sacrificio de renunciar a morir”.

Antes de salir hacia el Cuartel de Ichigaya, Mishima dejó sobre la mesa de su casa el manuscrito recién terminado de La corrupción del ángel, novela con la que cerraba la tetralogía de “El mar de la fertilidad”, con instrucciones precisas para ser publicado. Pedía además ser enterrado con el uniforme del Tate-no-kai, para dejar claro que moría no como un hombre de letras, sino como un soldado fiel al Japón.

Hay quienes insisten en que la toma del cuartel y la arenga pública, lejos de tener un fondo político, eran el pretexto de Mishima para convertir su suicidio en un espectáculo. Sin embargo, quienes han estudiado su vida comprenden que sus creencias ideológicas no surgieron de la noche a la mañana y que un suicidio honroso era parte de toda una filosofía de vida para el escritor.

Como dato curioso hay que agregar que otros dos escritores japoneses, considerados por Mishima como sus maestros literarios, también se suicidaron: Ryunosuke Akutagawa tomó una sobredosis de veronal a los 35 años, luego de una crisis nerviosa en que sufrió de alucinaciones y angustia, generados sobre la posibilidad de haber heredado la enfermedad mental de su madre, quien perdió la razón poco después de darlo a luz.

Por su lado, Yasunari Kawabata fue encontrado muerto por envenenamiento en un cuarto lleno de gas propano cuando tenía 72 años. Kawabata había ganado el Premio Nóbel de Literatura en 1968, año en que también Mishima había sido nominado. Los allegados de Kawabata insistieron en decir que se trató de un accidente, aunque su precaria salud y el impacto que le causara el espectacular suicidio de Yukio Mishima, con quien tuviera una cercana amistad, parecen haber influenciado para que tomara dicha determinación.

(Publicado en C.A. 21, parte 2 de la serie El Club de los Escritores Suicidas).

Recordando a Yukio Mishima

Por Iván Soto

Releer El marino que perdió la gracia del mar, obra maestra de sesenta y dos páginas de Yukio Mishima, es remontarse a la adolescencia de una forma difícil de explicar. Su autor tenía cuarenta años cuando la escribió, y aún así cada línea en este libro parece provenir de alguien muchísimo más joven.

A la vez me recuerda esta época puesto que por entonces los libros que uno lee, son los que preceden a la leyenda de un autor, y qué figura mitológica de la literatura es más impactante para un adolescente que la de este señor, que escribió 40 novelas, 18 obras de teatro, 20 libros de relatos y veintitantos de ensayo para irse a morir de una forma tan dramática, sin conseguir nunca el aspirado Nobel.

Recuerdo que lo que más me impresionaba de este tipo era su pasión por la recuperación del Boshido de los Samurai. Fue un escritor que dominaba a la perfección artes marciales como el karate y el kendo, que fundó un club con más de 100 miembros para recuperar este código (como su pequeño ejército personal). Una pasión que además estaba siempre presente en sus obras, que aunque buscaban una estética mucho más moderna siempre parecían atadas al lastre de las costumbres antiguas.

Un magnífico creador de atmósferas que siempre imprimía en los diálogos de sus personajes una carga filosófica pesada, con una visión particular de la vida que configuró la narrativa de sus creaciones.

Su primera novela tocaba el tema de la homosexualidad en el Japón de la posguerra, de ahí siempre se mantuvo presente en la vida pública de su país inmerso en un escándalo perpetuo. Fue nominado al nobel en varias ocasiones, pero en 1968, cuando Kawabata recibió la presea, supo que nunca la conseguiría (aún cuando el receptor del Nobel declarara que tuvo que haber sido suyo).

Para mí su mito siempre se ha cernido por encima de su obra, aún cuando esta es genial en todo sentido. La fascinación por la muerte que lo llevó a cometer seppuku (suicidio ritual japonés) de esa manera.

Se infiltró a un campamento militar junto con su pequeño grupo de seguidores, abdujo al comandante del regimiento e intentó convencer a los soldados, por medio de un manifiesto, para que dieran un golpe de estado. El intento culminó en burlas y abucheos que seguían sonando cuando Mishima se atravesó el estómago y luego fue decapitado por uno de sus amigos (antiguo amante suyo).

Aún cuando esto sucedió en la vida real (con un trabajo de preparación teatral alrededor), para mí siempre será una de las muertes más impactantes en la literatura (como si ocurriera dentro de los universos de ficción que él mismo creó).

miércoles, 28 de abril de 2010

Poemas de la Nueva Novela de Juan Luis Martínez: La Literatura


VI . LA LITERATURA

PORTRAIT STUDY OF A LADY
"¿Qué es un niña?.........................
.
La máquina fotográfica no agregó mayores detalles de ilusión a la realidad,
pues fue el fotógrafo, quien en su necesidad de hacer aún más tangible la
belleza sensual de esta niñita, descifró en ella una mirada interrogante y atrevida,
cuyo alcance podría perfectamente no ser sólo un simple fraude óptico.


EL CISNE TROQUELADO

I
.................................................(La búsqueda)
La página replegada sobre la blancura de sí misma.
La apertura del documento cerrado: (EVOLUTIO LIBRIS).
El pliego / el manuscrito: su texto corregido y su lectura.
La escritura de un signo entre otros signos.
La lectura de unas cifras enrolladas.
La página signada / designada: asignada a la blancura.

II
................................................... ( El encuentro)
Nombrar / signar / cifrar: el designio inmaculado:
su blancura impoluta: su blanco secreto: su reverso blanco.
La página signada con el número de nadie:
el número o el nombre de cualquiera: (LA ANONIMIA no nombrada).
El proyecto imposible: la compaginación de la blancura.
La lectura de unos signos diseminados en páginas dispersas.
(La Página en Blanco): La Escritura Anónima y Plural:
El Demonio de la Analogía: su dominio:
La lectura de un signo entre unos cisnes o a la inversa.
III
........................................................... (La locura)
El signo de los signos / el signo de los cisnes.
El troquel con el nombre de cualquiera:
el troquel anónimo de alguno que es ninguno:
"El Anónimo Troquel de la Desdicha":
...........................................................SIGNE..................CYGNE
.....................................................Le ............. blanc de le........... Mallarmé
...........................................................CYGNE ................SIGNE
(Analogía troquelada en anonimia):
el no compaginado nombre de la albura:
la presencia troquelada de unos cisnes: el hueco que dejaron:
la ausencia compaginada en nombre de la albura y su designio:
el designio o el diseño vacío de unos signos:
el revés blanco de una página cualquiera:
la inhalación de su blancura venenosa:
la realidad de la página como ficción de sí misma:
el último canto de ese signo en el revés de la página:
el revés de su canto: la exhalación de su últmo poema.
(¿Y el signo interrogante de su cuello (?)?:
reflejado en el discurso del agua: ......(¿). : es una errata).
............. (¿Swan de Dios?)
(¡Recuerda Jxuan de Dios!): (¡Olvidarás la página!)
y en la suprema identidad de su reverso
no invocarás nombre de hombre o de animal:
en nombre de los otros: ¡tus hermanos! www.letras.s5.com
también el agua borrará tu nombre:
el plumaje anónimo: su nombre tañedor de signos
borroso en su designio
..............................................................borrándose al borde de la página...



OBSERVACIONES RELACIONADAS CON LA EXUBERANTE ACTIVIDAD
DE LA "CONFABULACION FONETICA" O "LENGUAJE DE LOS PAJAROS"
EN LAS OBRAS DE J. P. BRISSET, R: ROUSSEL, M: DUCHAMP Y OTROS
a. ... A través de su canto los pájaros
....... comunican una comunicación
....... en la que dicen que no dicen nada.


b. ... El lenguaje de los pájaros
....... es un lenguaje de signos transparentes
....... en busca de la transparencia dispersa de algún significado.


c. ... Los pájaros encierran el significado de su propio canto
....... en la malla de un lenguaje vacío;
....... malla que es a un tiempo transparente e irrompible.


d. ... Incluso el silencio que se produce entre cada canto
....... es también un eslabón de esa malla, un signo, un momento
....... del mensaje que la naturaleza se dice a sí misma.


e. ... Para la naturaleza no es el canto de los pájaros
....... ni su equivalente, la palabra humana, sino el silencio,
....... el que convertido en mensaje tiene por objeto
....... establecer, prolongar o interrumpir la comunicación
....... para verificar si el circuito funciona
....... y si realmente los pájaros se comunican entre ellos
....... a través de los oídos de los hombres
....... y sin que estos se den cuenta.

NOTA:
Los pájaros cantan en pajarístico,
pero los escuchamos en español.
(El español es una lengua opaca,
con un gran número de palabras fantasmas;
el pajarístico es una lengua transparente y sin palabras).


LA CASA DEL ALIENTO, *
CASI LA PEQUEÑA CASA DEL ( AUTOR )
a Isabel Holger Dabadie......
a Luis Martínez Villablanca

(Interrogar a las ventanas.........
sobre la absoluta transparencia
de los vidrios que faltan)...........

a. ... La casa que construiremos mañana
....... ya está en el pasado y no existe.

b. ... En esa casa que aún no conocemos
....... sigue abierta la ventana que olvidamos cerrar.

c. ... En esa misma casa, detrás de esa misma ventana
....... se baten todavía las cortinas que ya descolgamos.
* "Quizás una casita en las afueras
....donde el pasado tiene aún que acontecer
.... y el futuro hace tiempo que pasó".
........................................ (De T. S. Eliot, casi).


LA GRAFOLOGIA
a R. Barthes
a F. Le Lionnais

"El nombre que puede nombrarse
no es el verdadero nombre".......

Tao Teh King
*
A sílabas entrecortadas quiso repetir un nombre: (Jxuan de Dios), ¡Ah, ese si
que hubiera sido un verdadero nombre!, mas como un serrucho trabado en el
clavo oculto (que maldice el carpintero), sólo pudo pronunciar, a duras penas,
tartamudeando -atragantado por el aserrín de sus palabras- las chirriantes
sílabas de su apellido: (
Mar - mar -ttí -nnez).
* (En numerosos poemas modernos y en varios cuadros de Picasso aparece también, sin que exista ninguna necesidad objetiva de ello, una sierra o por lo menos los dientes de un serrucho, colocados oblicuamente sobre superficies geométricas. No es necesario pensar en ninguna posible influencia: la aparición de ese símbolo de la sierra o del serrucho es de categoría negativa y sólo puede explicarse como uno de los signos que mejor traduce la coacción ejercida por la estructura sobre la poesía y el arte modernos a partir de la segunda mitad del siglo pasado).


LA LOCURA DEL ( AUTOR )
( ¡Vamos, cuéntame tu vida! ).
A. ... EL OIDO DEL AUTOR:
....... ¿Qué escucha cuando escucha
........ los trágicos ......................... trotes ........................... silenciosos
........ de un caballito .................. de madera ..................... desarmado?
B. ... EL JARDIN DE SU LOCURA:
....... En el Jardín Azul de su Locura
........crece ... el pequeño ... aster
................................................................ de la razón.
C. ... LA AUSENCIA DE SU OBRA:
....... El silencio escucha silencio
....... y repite ... en ... silencio
............................................... lo que escucha que no escucha.


3 MEDITACIONES SOBRE RENE MAGRITTE
a M. Foucault
(Mis propiedades)


LO QUE (EL AUTOR) HA LEIDO ACERCA DE UNA FLOR .. *
a. ... ¿La Flor Mutable?
....... ¿El tallo sostenido en la palabra?
....... ¿La palabra ciega entre comillas? ¿Acaso la palabra: "FLOR"?
b. ... ¡El pequeño-oscuro-aster-lila-claro!
....... El pequeñito. El Little, en otra lengua.
....... El traductor de Gottfried Benn.
....... "El Poema-montaje:
.....................................¡¡El informe en forma de ideograma!!
c. ... ¿El pequeño aster? .. -Sí. ¿El Little? ..-Sí.
....... El experimental: .. El lírico.
....... El ideograma elaborado a máquina
....... con las letras siempre repetidas:
....... "L-I-T-T-L-E ... A-S-T-E-R": ......... "L-I-T-T-L-E ... A-S-T-E-R":
....... ¡El de Absoluto valor paradigmático!
....... El que casi serviría incluso para determinar mejor
....... la situación de la Lírica Moderna.
* (El autor) se refiere casi a la misma flor que en un poema de Gottfried Benn
... un cirujano arrojó en el pecho abierto del conductor de un carro de cerveza.


TAREAS DE POESIA
Tristuraban las agras sus temorios
Los lirosos durfían tiestamente
Y ustiales que utilaban afimorios
A las folces turaban distamente.

Hoy que dulgen y ermedan los larorios
Las oveñas patizan el bramente
Y las fólgicas barlan los filorios
Tras la Urla que valiñan ristramente.

EXPLIQUE Y COMENTE

1. ..... ¿Cuál es el tema o motivo central de este poema?
2. ..... ¿Qué significan los lirosos para el autor?
3. ..... ¿Por qué el autor afirma que las oveñas patizan el bramente?
4. ..... ¿Qué recursos expresivos encuentra en estos versos?:
........................ "Y las fólgicas barlan los filorios
........................ Tras la Urla que valiñan ristramente".

5. ..... Ubique todas aquellas palabras que produzcan la sensación de claridad, transparencia.
6. ..... ¿Este poema le produce la sensación de quietud o de agitado movimiento? Fundamente su respuesta.
SILOGISMO HOMENAJE A RENE CREVEL
"EL MAS BUENMOZO DE LOS SURREALISTAS"
(ORATE PRO NOBIS): .. a, b y c.
"La muerte es el más azul de los caminos".
René Crevel
a. ..... La muerte es un camino azul.
b. ..... Todos los caminos son la muerte.
c. ..... Luego, todos los caminos son azules.
NOTA:
"Tao" significa propiamente camino. Primitivamente esta palabra se usó para designar el curso de las estrellas en el cielo. Es el concepto fundamental de la filosofía china y es equivalente al "Logos" griego, y sin embargo, fundamentalmente distinto.

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