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lunes, 23 de julio de 2012

Entrevista a Humberto Maturana, científico chileno




Libroscolgados
Publicada el 22-07-2012 05:42 0 3

Entrevista a Humberto Maturana


Teoría biológica del conocimiento

Humberto Maturana revolucionó el mundo de la ciencia con su teoría biológica del conocimiento, que afirma, entre muchas cosas, que no se puede hacer referencia a una realidad independiente del hombre.

Su laboratorio en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile queda a trasmano. Y para entrar en él hay que tocar una campana. El mismo abre la puerta. Y es un mundo distinto el que hay tras la puerta de madera. Un pizarrón rayado con signos ininteligibles, muchos libros, armarios antiguos. Humberto Maturana conversa con un colega. Parece otro idioma. Imposible entender de qué hablan con tanto entusiasmo. Es canoso, ruliento, de andar armonioso y cuerpo menudo. Su mirada es algo inquieta. Viva. Comienza una frase, se silencia un momento, y de pronto le comienzan a brillar los ojos y cuenta algo increíble. Una historia mágica, que parece que recién hubiera inventado. Y sus manos se mueven, los ojos de niño miran desafiantes y sus palabras, precisas y moduladas, transportan a una realidad insólita. Es mágico Humberto Maturana, con esa pinta de genio loco, de sabio griego, de niño grande. Pero lo es sin querer serlo. Muy natural, muy cálido, muy acogedor es este biólogo-genio, destacadísimo conocido en todo el mundo por sus teorías.

Nació en 1928. Sus padres se separaron cuando era muy pequeño. Dice que era un niño común y corriente. Pero no era tan así la cosa. Era anteojudo y le decían "guatón". Y se arrancaba todos los días del colegio. Se iba derecho para la casa. "La mamá me mandaba de nuevo al colegio al día siguiente. Y yo me volvía a arrancar. Es que estaba mejor en mi casa... Era un niño pícaro y no de muchos amigos. Con esto de irme del colegio aprendí a leer a los nueve años", dice, y de inmediato agrega que "a los once años ya tenía ciertas preocupaciones fundamentales. El lenguaje me interesaba. Me fascinaba la idea de que uno pudiera usar el lenguaje para maldecir o bendecir. Que en la brujería se hiciesen sortilegios y encantamientos con palabras... Que el nombre de Dios fuese secreto según la tradición judía o, en general, que se pensase en algunas culturas que el conocimiento del nombre íntimo de otro le diese a uno poder sobre él o ella".

"Pensé que moriría"

Lo de los nombres le siguió dando vueltas. Varias veces en su vida se ha cambiado de nombre. Un día decidió que se iba a llamar Sasha y no Humberto. Y que iba a usar su apellido materno, Romecín, en vez del paterno, porque no había vivido mucho con su padre. Llegué al colegio un día y dije "no me voy a llamar más Humberto Maturana, sino que Sasha Romecín. Y eso debe haber sido muy serio, porque meses atrás me encontré con un antiguo compañero y me gritó: "Sasha Romecín cómo te va?..." La verdad es que si no me decían Sasha no contestaba ni a los profesores". Pero se cambió nombre una vez más. Tubalcaín se puso. "No me atreví a ponerme Caín. Lo que pasa es que estuve leyendo sobre Caín y encontré a Jehová completamente injusto. Y pensé que él lo había provocado para que matara a Abel con su rechazo.

El le había provocado la envidia. Era Jehová el responsable de la muerte de Abel. Y para reivindicar a Caín me puse Tubalcaín, que es el nombre de un hijo de Caín. Tenía como 17 años".

Después llegó a la universidad y no pudo evitar llamarse Humberto Maturana. El año 48 entró a estudiar medicina a los tres meses lo tuvieron que hospitalizar Y ahí volvió a cambiarse el nombre. "Quería ponerme un nombre que no tuviera nada que ver conmigo, porque no era yo el enfermo. Era otro señor. Y me puse Irigoitía. Y no hace mucho fui al Hospital Salvador y me encontré con uno de los asistentes que me cuidaron en esa época y me dijo "señor Irigoitía, qué gusto de verlo...".

Estuvo bastante grave. Lo único que le preocupaba era su madre, que sufría mucho por él. Pensó que iba a morir. "Recuerdo que tenía una pieza solo. Tal vez me la dieron porque yo había sido estudiante de medicina. Esto era en el pabellón de los tuberculosos. Y un día se murió un enfermo de una pieza cercana y lo sacaron en una camilla. Lo dejaron detenido frente a mi puerta que estaba abierta. Yo lo miraba. Y escribí un poema" dice, y, con la mirada fija y brillante, comienza a recitar la primera estrofa:

"Qué es la muerte para el que la mira /qué es la muerte para el que la siente / pesadez ignota, incomprensible dolor que el egoísmo trae / para éste/ silencio, paz y nada para ése. / Sin embargo el uno siente que su orgullo se rebela, / que su mente no soporta, / que tras la muerte nada quede, / que tras la muerte esté la muerte. /El otro, en su paz, en su silencio, / en su majestad inconsciente siente / Nada siente / Nada sabe / Porque la muerte es la muerte / Y tras la muerte está la vida / Que sin la muerte sólo es muerte".

¿Magia?

Comenzó a mejorar. Y lo trasladaron al sanatorio de Putaendo. Otro año de reposo absoluto. Leía a escondidas. Dos libros en especial: "Así habló Zaratustra", de Nietzsche, y "Evolución, una síntesis moderna", de Julián Huxley. Se instalaba en el extremo del pabellón de reposo que era abierto. Desde allí contempló todo el ciclo de cultivo de un campo de trigo, desde la preparación de la tierra a través del crecimiento, la cosecha y la nueva preparación de la tierra, mientras ojeaba sus libros clandestinos.

—¿Y en toda la adolescencia tan especial nunca se enamoró?

—Sí, claro. Me enamoré profundamente de mi profesora jefa. Me encantaba, la encontraba muy linda. Además era muy buena amiga mía. Yo debo haber sido lo más impertinente del mundo. Andaba detrás de ella en cualquier circunstancia. Me las arreglaba para ir a su casa a verla los días domingo. Sabía dónde vivía y la iba a ver. A veces ella no estaba y me quedaba conversando con su mamá a quien ayudaba a coser, pegando botones, haciendo bastas... Hace poco yo estaba entrando a un banco y alguien me tomó por detrás diciendo: "Humberto Maturana". Di vueltas y era ella. La abracé como quien puede por fin abrazar a alguien que ha querido abrazar siempre.

—Después se casó y tuvo un hijo.

—Sí. Me casé cuando estaba en primer año de medicina. Tres años después nos fuimos a Inglaterra, y luego a Estados Unidos donde estudié biología. Nacieron dos niños. Estuvimos juntos 20 años. Y después nos separamos. Ahora Beatriz es mi mujer, dice y la mira. Porque mientras conversamos Beatriz apareció silenciosa y se sentó a escuchar. Es simpática Beatriz.

—Después de convertirse en doctor en Biología en Harvard, volvió a Chile para ser ayudante en la escuela de medicina. Según cuentan, sus clases eran bien sui generis...

—Mis clases eran bastante locas, parece. Yo había convencido al profesor de la cátedra de que me dejase dictar un ciclo de seis clases sobre la organización de los seres vivos y el origen de la vida. Y para eso, hacía de todo. Así, una vez llevé una culebra en el bolsillo, para mostrar cómo el desplazamiento de la culebra dependía del terreno. Hablando del vuelo de las aves, me hice toda una colección de pajaritos de papel que yo hacía volar subido al escritorio del profesor. Un día él me vio tirando estos pajaritos de papel y se quejó...

"En otra ocasión yo estaba hablando sobre la predictibilidad de los fenómenos biológicos a partir de su regularidad. Tenía un anfiteatro lleno. Entonces, de pronto, meto la mano en el bolsillo y digo: "Aquí tengo un huevo para mi almuerzo. ¿Qué espera uno que salga de un huevo?" "¡Un pollo!", gritan todos. Y en eso el huevo se me cae y sale de él un pequeño ratón.
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    Sasha
    VIVA

—¿Y cómo salió un ratón?

—Yo lo había metido dentro. El ratón corrió de un lado para otro, yo lo perseguía... Yo hacía teatro en mis clases. Pero al mismo tiempo era terrible porque aunque cada año hacía sólo cinco o seis clases no quería repetirme y tenía que inventar algo nuevo. Tuve tanta fama de profesor entretenido que venía mucha gente sólo a ver mi clase. La última clase que hice en medicina, en el año 69, tenía un anfiteatro lleno. Se sabía que era la última clase y hasta el decano asistió a ella.

—Usted es un hombre de éxito, honestamente, ¿le gusta la fama?

—Honestamente, sí y no. Hasta cierto punto es rico. Porque hay ciertas cosas que se hacen accesibles. Por ejemplo, viajar. Yo he viajado mucho sin pagar nada de mi bolsillo. Al mismo tiempo, yo no me creo la fama. Y es porque yo sé lo que sé. Conozco el valor de lo que hago. Sé que lo que hago lo hago bien. Pero no todo el mundo entiende lo que yo hago. Y la fama es como la moda, es un entusiasmo pasajero que las personas tienen por algo en un momento determinado en función de su propia fantasía. La fama es transitoria. Es algo que la gente regala desde el entusiasmo y que se desvanece con el entusiasmo que le dio origen. Yo creo que lo que yo he hecho, sin embargo, perdurará más que la fama que yo tendré.

—El hecho de saber más sobre el hombre y el mundo, ¿le hace más fácil la vida diaria?

—Mucho más fácil. Pero no tanto por los conocimientos específicos que yo pueda haber adquirido, sino porque me di cuenta de que no puedo pretender ser dueño de la verdad. Los distintos conocimientos se validan de distinta manera. Yo he mostrado que todas las ideologías, teorías y religiones parten de premisas que son aceptadas a priori por el que las sostiene desde sus preferencias, no porque sean necesarias. Si sabes esto no puedes sentirse dueño de la verdad, te liberas de las exigencias y descubres que no tienes nada que exigirle al otro ni a ti mismo. Tampoco entras al caos, porque la vida no es caótica, y descubres que la armonía del vivir se hace en la convivencia, en la aceptación del otro.

—¿Somos responsables de lo que somos?

—En el espacio de la reflexión somos siempre responsables de nuestras acciones, porque siempre tenemos la posibilidad de darnos cuenta de lo que hacemos. Además, el cómo somos es siempre el presente de nuestra historia. Somos como hemos vivido. Cuando reflexionamos y nos damos cuenta de las consecuencias de nuestras acciones, somos responsables de ellas. Más aún, las cosas no pasan sin que tengan que ver con nosotros. Si tú me preguntas si los 16 años de gobierno militar en Chile han tenido que ver conmigo, si he participado o no, yo digo que sí. Ciertamente. Las cosas que han pasado en Chile son también mi responsabilidad. Yo he pagado impuestos, y he respetado el toque de queda. Soy indirectamente partícipe de todo. Todos los chilenos en Chile hemos contribuido a que Chile haya sido durante estos 16 años como ha sido. Y contribuiremos a que sea otra cosa, si queremos que sea otra cosa.

—Jesús, ¿un gran biólogo?

—No.

—¿Cree que el hombre es un ser trascendente?

—No. No tiene alma como una entidad independiente. Pero existe el alma humana —dice, y pone cara de misterio—. Yo te voy a explicar. Pienso que los seres vivos son sistemas que tienen sus características como resultado de su organización y estructura, de cómo están hechos, y para que existan no se necesita de nada más. Pero al mismo tiempo los seres vivos tienen dos dimensiones de existencia. Una es su fisiología, su anatomía, su estructura. La otra, sus relaciones con otros, su existencia como totalidad. Lo que nos constituye como seres humanos es nuestro modo particular de ser en este dominio relacional donde se configura nuestro ser en el conversar, en el entrelazamiento del "lenguajear" y emocionar. Lo que vivimos lo traemos a la mano y configuramos en el conversar, y es en el conversar donde somos humanos. Como entes biológicos existimos en la biología donde sólo se da el vivir. La angustia y el sufrimiento humanos pertenecen al espacio de las relaciones. Todo lo espiritual, lo místico, los valores, la fama, la filosofía, la historia, pertenecen al ámbito de las relaciones en lo humano que es nuestro vivir en conversaciones. En el conversar construimos nuestra realidad con el otro. No es una cosa abstracta. El conversar es un modo particular de vivir juntos en coordinaciones del hacer y el emocionar. Por eso el conversar es constructor de realidades. Al operar en el lenguaje cambia nuestra fisiología. Por eso nos podemos herir o acariciar con las palabras. En este espacio relacional uno puede vivir en la exigencia o en la armonía con los otros. O se vive en el bienestar estético de una convivencia armónica, o en el sufrimiento de la exigencia negadora continua. Yo creo que Jesús era un gran biólogo. El hacía referencia a esta armonía fundamental del vivir sin exigencia, por ejemplo, cuando al hablar a través de las metáforas decía: "mirad las aves del campo, ni cultivan ni trabajan ni se esfuerzan y se alimentan mejor que los humanos" y sin angustias su existencia es armónica en la vida y la muerte. O cuando hablaba de las flores. O cuando decía que palabra entrar en el reino de Dios uno tenía que ser como los niños, y vivir sin la exigencia de la apariencia en la inocencia del presente, en el estar allí en armonía con las circunstancias. Decir todo eso es comprender la biología del ser espiritual.

—¿Cómo explicaría en términos cercanos, cotidianos, su teoría del conocimiento?

—Podemos evocar la teoría biológica del conocimiento con algo cotidiano. Todos los seres humanos tenemos dos tipos de experiencias fundamentales. La mentira y el error. Todos sabemos cuándo mentimos, pero no cuándo nos equivocamos. Porque el error es siempre a posteriori. Lo mismo pasa con las ilusiones, como cuando uno va caminando en la calle y saluda a alguien que creyó conocer, y luego se da cuenta de que no era la persona conocida. Ahí está lo central, uno se da cuenta del error después, atendiendo a otras dimensiones distintas de aquélla desde la cual reconoció a la persona y vivió la experiencia, buena o mala, de encontrarse con ella. Esas experiencias constituyen el fundamento del darse cuenta de que uno no puede hacer referencia a una realidad independiente de uno. Yo no puedo distinguir en la experiencia entre ilusión y percepción porque tal distinción es a posteriori. Sí podemos ponernos de acuerdo. Y todos sabemos cotidianamente que el mundo en el que vivimos es un mundo de acuerdos de acciones. Y que cada vez que el otro no sabe algo, uno se lo puede enseñar, generando un acuerdo de acciones. El problema no está en la convivencia, en los acuerdos, ni en el darse cuenta de que no podemos hacer referencias a una realidad independiente. El problema está en la creencia de que podemos hacer esa referencia; en el apego a ella a través de creer que uno puede dominar a los otros reclamando para sí el privilegio de saber cómo son las cosas en sí. Y esto, que es el fundamento de la teoría que explica la biología del conocer, es accesible para cualquier persona.

—¿Por qué sentimos angustia?

—La angustia está relacionada con las expectativas y se suprime eliminando las exigencias. No es fácil, pero toda la prédica de Jesús es una invitación a acabar con la angustia a través del desapego. Cuando dice que hay que ser como los niños para entrar al reino de Dios hace referencia al desapego. ¿Qué es el reino de Dios'? Un mundo sin angustias, porque es sin expectativas, sin apariencias, sin pretender ser lo que no se es. Y está en la armonía de vivir en el presente y no con la atención puesta en el resultado del hacer aunque se trate de un hacer con el propósito de obtener un resultado.

—¿Y Usted es un hombre sin angustias?

—Yo creo que sí. Salvo cuando tengo problemas económicos. Fuera de eso, no tengo angustias dice riendo.

—¿Usted sabe cómo es Humberto Maturana Romecín?

—Mira, no sé cómo soy. Me doy cuenta cómo estoy siendo. Tengo ciertos valores... ni siquiera sé si tengo ciertos valores. Los tenía antes, cuando niño tenía valores. La honestidad, el honor. Ya no los tengo como valores. No me preocupan. Ya no tengo que tratar de ser honesto. Soy honesto, no más. No me gusta mentir porque violo un acuerdo fundamental con el otro. Y sin embargo a veces miento. Y no justifico mi mentira. La escojo. Por ejemplo, a veces voy a ver a un amigo al mediodía y me pregunta si he comido. Y digo que sí, aunque no he comido nada. Es mentira, pero no puedo llegar y decirle "No te preocupes, no importa que me quede sin comer. Porque en ese momento se crea otro espacio del que no me quiero hacer cargo. Cuando era chico llegaba a cualquier parte y me daban de comer. Pero ahora no. Ya no puedes llegar de visita a un lugar sin anunciarte y aceptar que te den de comer porque te comes la comida del día de tus amigos.

—¿Qué es la felicidad?

—Supongo que el no tener aspiraciones ni deseos. Vivir la vida en la armonía de sus circunstancias. Eso no quiere decir vivir flotando en el desorden o el caos. Uno hace lo que hace porque quiere hacerlo, y si no resulta, hace otra cosa.

—Suena como una vida desapasionada

—Desapasionada en el sufrimiento, la felicidad no es estar en el jolgorio. Por ejemplo, hace quince días la Fundación Andes nos llamó para decirnos que un cierto proyecto que habíamos presentado había sido aprobado. Hoy recibimos una carta que dice que no está aprobado. Lo que proponemos en el proyecto es importante para nosotros. Tiene que ver con los computadores de la décima generación. Los estamos diseñando, y no quiero que lo diseñen los japoneses. Soy patriota. Este es un aparato que eventualmente puede aprender a vivir en consenso como un ser vivo. Puede Ilegar a interactuar en el lenguaje. Es importante operacional y conceptualmente. Yo podría sufrir por la negativa de la fundación. Pero no. Mi actitud ha sido: si es así, estupendo, y si no lo es estupendo también. La gente cree que la felicidad está en que todas las cosas que uno hace le resulten bien. No es cierto eso. La mayor parte de las cosas que uno hace anda más o menos. Algunas resultan bien y otras mal. La infelicidad es el apego a que resulten bien. Como la mayor parte de las cosas que uno hace no resultan tan bien, cuando resultan bien uno se entusiasma, se ciega en la celebración y no ve los errores que comienzan a cometer. Así, uno anda por la vida de salto en salto, de la angustia a la felicidad y viceversa. Yo no ando así, por lo menos. Yo soy alegre justamente por eso.

—Pero me imagino que igual a veces sufre...

—Sí, sufro a veces. Pero no tanto... —Dijo con su voz segura. Serena. Sabia, a fin de cuentas.

(Tomado de: "El sentido de lo humano"; Ed. Dolmen. Entrevista realizada por Paula Escobar.)

Fuente: Profesores en línea

viernes, 20 de julio de 2012

ROY DÁVATOC, ANTOLOGÍA POÉTICA : DE LA RAÍZ EL ÁRBOL.


La biografía de un poeta está
en sus libros más auténticos,
porque la verdadera poesía
está hecha  de vida.
Juan Domingo Argüelles



Para Ana, luz, asombro
y eco, en mi universo.


Ante los ojos del poeta, toda la materia  se transfigura. Se despliega en un espacio donde nombrar parece un rito; prueba de amor y fe en las palabras. De la raíz el árbol, antología poética de Roy Dávatoc (1981), propone una visión conjunta  de sus cuatro libros  –de Alma, cuando un corazón emigra, La lluvia nos detiene, Gradus y Confesiones para Raziel- obra  viva que ha empezado a latir en la nueva generación de poetas peruanos. 

De la raíz el árbol, es un libro que canta, celebra, conversa, discute, explora y rompe las cosas que nombran al mundo. Se desborda en los márgenes del oficio poético. Asume el asombro como una vibración luminosa y la revela en sonidos inconfundibles; produce correspondencia entre ellas. El eco se hace voz y la mirada, luz instantánea.

Como una carta de navegación, se registran los plenos poderes de la condición fugaz del hombre, su esencia transitoria de su desdoblamiento natural y el reflejo de una geografía apenas desplegable  en el inevitable paso del tiempo. En estos poemas, se entrecruzan las diferentes voces de las tradiciones literarias del S. XX, mismas que siguen el movimiento del pensamiento hecho palabra. Las amplias fronteras que traza el autor en esta selección poética, constituyen una posibilidad de reflexión sobre temas como el amor, la muerte, la vida y la integridad de las cosas del entorno perfectamente visible y en constante movimiento. Cada poema, parece una piedra pulida lentamente. Cumplen con el  requerimiento estético que los erige.

El lenguaje en estos poemas, irradia pequeños universos gozosos y precisos, sus trazos se deslizan entrañablemente al centro de un testimonio vivo y deslumbrante.

Alma, cuando un corazón emigra, título que abre la presente antología, es un homenaje a lo femenino, nombra la circunstancia de su deseo:

Ella
era muy bonita y diminuta
recogía los orgasmos que
el mar dejaba en la luna
y los vaciaba en sus ojos



Convierte su asombro en erotismo, cuando nombra la vitalidad de su espíritu:

Y mi lengua de pronto
cabalgó tus poros hasta la madrugada
entre mis relámpagos

 El universo contenido aquí,  anima la pasión táctil y sonora que produce el reconocimiento de la voz que canta, que sostiene en resplandores el dominio del pensamiento único. Para Roy Dávatoc, nombrar es revelación, y así lo registra en otro poema (Alma), que marca el tono conversacional que habrá de fluir en su obra en expansión:

Se hacía el milagro
y Dios olvidó parpadear esa tarde
de revoluciones constantes
cuando latíamos en un solo pecho

Éramos hermosos
o por lo menos tú
que siempre me amaste sin escatimar ensueños

El texto abreva en su diálogo a una cadencia bíblica y erótica, apunta  hacia la contemplación e introspección de lo mirado por el poeta. Sustancia que reconoce la forma y despliega en silencio toda la materia iluminada. Es una confesión profunda  de lo cotidiano, invocación y estampa de nuestro tiempo.
En La lluvia nos detiene,  segundo ciclo de esta obra que va cincelando  esculturas transparentes, erguidas en los instantes  múltiples que experimenta la diversidad de las formas rítmicas, contiene poemas que constituyen un vínculo fundamental con los temas que delinean  su oficio y que marcan un punto central  en la  nueva poesía joven peruana.
Cada poema abre una puerta a instantes indelebles que nos hacen permanecer entre los elementos plasmados de su metamorfosis, composiciones sencillas que expresan su nostalgia personal y su secreta unidad. Su tránsito luminoso, interminable canto que nos interroga, invoca la sombra que lo refleja. Nos sumerge en un territorio inesperado, múltiple y privado:

Nunca he recibido una carta de amor,
completado un crucigrama, o hecho aros
con el humo del cigarro
 
nunca he comprendido cuestiones de óptica
ni de repostería o de navegación

Pero me imagino que hay un punto en que el agua pierde
su consistencia antinatural y se vuelve torrente
en el espacio negro

quiero decir:

Podría tomarme un café ahora mismo
y morir moderadamente
 

Roy despliega en este poema su experiencia de vida, se sabe único y nombra, se transfigura, nos muestra cómo sobrevivir. El ritmo reconoce el instrumento preciso que lo destaca.
En Gradus  se delinea un rasgo discreto de coherencia, vasto y primordial, que constituye la transparencia de su testimonio. Cada poema se entrelaza a un momento determinado, haciendo de la  estancia rítmica un canto sugerente en los novísimos poetas peruanos, mismos que han empezado a cincelar versos en un escenario en constante construcción. En este libro, el paisaje muta, se confunde en un diálogo que abreva ciertos ecos de la mejor poesía escrita el siglo pasado; filón cenital impecable.
 Confesiones para Raziel, poemario con el que se cierra este ciclo de  cuatro estancias en De la raíz el árbol, dibuja destellos de una vitalidad   de gran eficacia, donde fluye un lenguaje iluminador, experiencias entrañables que el poeta  usurpa al mundo, para que podamos ver la hermosura y el desgarramiento único que sostiene su escritura. Constatación de que lo que brilla y se incrusta en el tiempo es una voz limpia, que quiere permanecer dúctil y extensa entre lo que la mirada construye. Porque  donde la claridad del día siempre devora al mundo -de dominio y asombro- en su esplendor, todavía no se ha dicho la última palabra. Todo arde.


                                                                                           Juan Carlos Recinos
                                                                                          Real de Minas, México.





XVII

DIOS ve
............parte
..................y acomoda

se abre por el tronco
            en estrellas
                  vigas
                          torres
arcas llenas de grano

pulsa cuerdas de piel
de agua
             ojos
rutas de parvada
nubes
ramas como dedos rotos de una mano;

igual que un pensamiento puro
crece en una casa acodada
                                          a las copas del cielo
entre árboles de humarada

la flor amarilla
el hombre
la mariposa negra y el río furioso
lo desatan.  
  

XIX

ESTÁ la vida y una caída grande

están las vacas pastando
como en pensamientos
           el eco de caña de la bardiza
                      que no corea y si responde
            el tren los sueños negros y la paja

está todo lo que inquieta el recuerdo
como pulsando dentro de las manos.

 

XXI

EN mi cabeza; tempestad de risa.

Una estatua antropoide se amputa
y se arma

Hay una evolución a la primera luz
y todo en este mundo se pulveriza:

los amores y los huesos.

Ahora tú te abres paso entre metales puros,
el mármol,
el fuego…



XXII

CLARA

Chirriante luz detonando en las sombras

Los pájaros hacinan en mi boca
tu esclavitud de árbol
tu vaguedad de río

Es linfa pujante rompiéndome la cabeza
tu voz que me tortura
tu mar y sus rocas
que son acequias azules en los campos
de mi memoria.
 



XXIII.

ERES vos que sales de mi,
de mi garganta aquí posada entre mis manos
y allá fuera en la calle
eres voz grave de sol caliente y desesperante

te astillas en un hachazo de mortal felicidad
en mi frente.

Mírame que estoy triste en los pechos de todos los hombres
pero vos te quedas siempre y yo siempre me quedo.




XXIV

AQUÍ dentro de mi cabeza
 se apaga el fuego y apenas
una charca de sombra se agita y llora
 y los ojos se cierran.

Aquí dentro –como si fuera dentro de las manos-
siento el latido pausado de las venas

Miro la lluvia:
todo se termina o se esconde
                                              en algún lado.




XXV


La voz  brotando de mi vidrio disuelto y gotas de luz
sangre
         fiebre chapaleando en el charco de la sien
ámbar de corazón rojo
manos palomitas en el firmamento
te rompes en mi pecho como en las olas inmortalmente
                 cuando sales
sol
en las alas dormidas
la luz es vuelo

escucha
             la lluvia encostra en la carne.




XXVI

TENÍAS UNA TRENZA NEGRA, noble sobre tu espalda
un esqueleto de virgen tiritando en un río
 
y tu voz pasada sal marina
devoraba las malquerencias de mi espíritu,

y en tus pensamientos habían mieses
y en tu piel reposaban cuerdas lunares;

y ahora que te han quebrado tantas veces
eres una boca rota abierta por la sed

    culebra de sangre turbulenta 
          por mis neuronas

tenías un botón de vida frágil 
entre los pechos 
y me tenías a mi muerto en 
la ingrávida charca de tus ojos.








XXVII

 FINALMENTE te oxidaste en un canto
como una máquina herrumbrosa
que se desmonta con la brisa.
 

       y el alma se me disuelve en un hilo de saliva.

 La fiebre enrama desde la garganta
hasta azotar los campos de mi pecho.

 



XXVIII

A ti te doy un ramillete
de mentas
         de vidrio soplado
                 de flores

un ramillete de mí
hacinado con mis nervios

reposo la cabeza/contra la tierra
y llega la paz
con todos los pájaros del trópico

-yo no sé
lo único que siempre llega
es la noche.

 



XXIX

Cerca de las diez
en Enero/ en un callejón / un farolito
de luz fría nos alumbraba

las niñas vendían lirios
la luna/la luna misma era un lirio
con su espora/su brazo iridiscente

perla hundida
en el pantano brutal
de esta noche



 XXXI

Yo  soy el equilibrio entre  vida y la muerte 
                    el triunfo y la derrota
el metal más puro
                 la transformación
                              golpeando en tu pecho
soy
tu sangre endurecida en las rocas
la ola rompiendo en la costera

          en los muelles
                         lo salvaje de nuestra  historia

soy  de ti la sustancia evaporada
        acero y plomo y latido intermitente
y bruma como ojos

en la cornisa muriendo de altura
soy el metálico sonido
       en el silencio
la resurrección de la lluvia

de la vida eterna
                           bajo la arena 
                                   como reloj
la carne atrapada por unas manos
buscando un destino

 
Biografía:

Roy Dávatoc, seudónimo de Roiser David Dávila Atoche (Jaén-Perú, 1981). Actualmente reside en la ciudad de Lima.

Estudia la carrera de Administración de empresas en la universidad nacional Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta” .

Forma parte de la fundación cultural “Laberintos” en Colombia y es miembro del grupo literario “Puka Yuraq” en Perú.

Algunos de sus poemas y textos han sido publicados en las revistas literarias como: “Remolinos” de Perú; “El quirófano” de Ecuador, “Poeta” de Argentina, “Antropofagia” de Colombia, “Letras” de España; así como también tiene participación en la revista “Atanor” de España; y el centro cultural “El túnel” de Pamplona-Colombia y algunos blogs que usan algunos poetas para la difusión del arte.

También se hace presente a través del la difusión televisiva “Arte y Cultura” que dirige la poeta española Antonia Pérez García.  Ha publicado varios libros de poemas.

domingo, 15 de julio de 2012

Federico García Lorca: el hombre, la tragedia, el mito.







Federico García Lorca nació en Fuentevaqueros (Granada) en un año importantísimo para la historia y la literatura españolas, 1898, y habría de morir dramáticamente, víctima de un sino trágico parecido al que late en todas sus obras -pero más trágico incluso-, en otro año tristemente crucial, 1936.

Desde muy pequeño destacó por su sensibilidad artística, fundamentalmente musical (tocaba el piano desde muy niño), poética (su gusto por la poesía popular, la recitación y la creación poética es muy temprana) y teatral (sabemos que desde pequeñito le gustaba montar pequeñas representaciones caseras). Se crió en el ambiente rural del pueblo donde nació, del que saldría para estudiar Bachillerato en Almería (donde entablaría una duradera y profunda amistad con el músico Manuel de Falla, uno de los muchos amigos artistas que haría a lo largo de su vida ) y luego a Granada, donde fue un mal estudiante de Derecho. En 1919 comienza su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, y allí  coincidió con otros brillantes intelectuales y artistas con los que le unirían pronto lazos de amistad, entre ellos Rafael Alberti,  Salvador Dalí o Luis Buñuel. En este ambiente, se dedicó con pasión a la poesía, a la música, al dibujo o al teatro, e incluso  intervino en la película surrealista "El perro andaluz", junto a Dalí y Buñuel.


Lorca es una figura fundamental tanto por su obra literaria como por su actividad pública, y además numerosos testimonios nos hablar de una personalidad deslumbrante y un carisma magnético como conversador, orador o recitador.


Pronto vería publicados sus poemas, al instante muy reconocidos y valorados. Es el autor de libros de poemas trascendentales en la historia de nuestra literatura y maravillosos , en los que mezcla magistralmente las formas, el estilo y el ambiente de la poesía popular con los procedimientos expresivos más rompedores o vanguardistas, y en los que eleva el mundo andaluz y gitano (pueblo marginal y oprimido) a la categoría de mito representativo de los grandes traumas y misterios del ser humano: la búsqueda de la felicidad y los límites y frustraciones a que nos condena la realidad, social o cósmica (el eterno choque entre la realidad y el deseo), el ansia de libertad, el amor, el sexo, el poder destructivo de las pasiones, el destino trágico esencial de nuestra vida, que termina inexorablemente en la muerte... Esta es la esencia de obras como Canciones, el Poema del Cante Jondo o el maravilloso Romancero Gitano.

En 1929 viaja a Nueva York, y el contacto con ese mundo nuevo, colosal y deshumanizado, de la gran ciudad capitalista, le impactó profundamente y tuvo como fruto una serie de  poemas surrealistas: Poeta en Nueva York, uno de sus libros más difíciles e impactantes, en donde con imágenes de pesadilla, aparte de sus impresiones personales, denuncia la opresión que sufren los negros (de nuevo, su atención se centra en el débil, el oprimido, el marginado).

Hay quien ha querido ver en todo esto (ese interés por los marginados, esa especial atención al ansia de una realización personal que choca con las normas sociales o morales establecidas) una proyección de su condición homosexual, que la crítica actual acepta hoy casi unánimemente pero que él nunca reconoció. De hecho, Luis Buñuel, en su libro de memorias, cuenta como Dalí, que era tremendamente homófobo, acorraló a Lorca intentando hacerle confesar si era cierto o no el rumor de que era homosexual, lo que provocó un gran enfado en el poeta granadino y que rompieran lo que hasta entonces había sido una profunda amistad.

De vuelta a España, y ya con el gobierno de la República (que tenía entre sus máximas preocupaciones la educación y la cultura del pueblo), en 1932 fue nombrado co-director de la compañía estatal de teatro La Barraca, y con ella recorrió los pueblos de España llevando a la gente no un teatro populachero y comercial, sino las grandes obras de nuestro teatro clásico, de Lope de Vega o Calderón, muchas de las cuales llevaban años sin representarse en los escenarios, y obras vanguardistas y renovadoras entre las que estaban, claro está, las que él mismo escribía (Mariana Pineda, Bodas de Sangre, Yerma, Dª Rosita la Soltera...). Ese interés por abrirse a los demás y realizar una labor que acercara la cultura al pueblo le fue absorbiendo cada vez más, y con ella llegó de nuevo a cruzar el Atlántico, pero en esta ocasión para dirigirse a Hispanoamérca, donde promovió con gran éxito la representación de obras teatrales clásicas y vanguardistas, y donde dio todo un ciclo de conferencias. Su última obra de teatro, La casa de Bernarda Alba, fue escrita en 1936, y parece también (ya lo veremos) una trágica premonición de lo que sucedería en España.

Porque ese mismo año, cuando estalla la Guerra Civil, países como México o Colombia le ofrecieron asilo, temiendo lo que podía sucederle por su afinidad con la República. Pero él rechazó el exilio y se dispuso a pasar el verano en su pueblo natal, porque además y entre otras cosas, jamás había sido un activista político relevante y en alguna ocasión, cuando se le preguntó por su tendencia política, manifestó que "se sentía a su vez católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico". De hecho, nunca se afilió a ninguna de las facciones políticas, y jamás discriminó o se distanció de ninguno de sus amigos por una cuestión ideológica (tenía amigos falangistas, como el propio José Antonio Primo de Rivera). Además, no quería abandonar España porque decía que no se veía capaz de vivir en otro sitio. Sus palabras dejan claro que para él la política estaba por debajo de muchas otras cosas:

    Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política

 En todo caso, 16 de agosto Federico fue detenido, tras una denuncia anónima,  y durante dos días no se supo nada de él. Tampoco están claros todavía los detalles de lo que sucedió.Se tiene constancia de una declaración que el poeta Luis Rosales (ideológicamente afín al franquismo) había hecho al jefe provincial de Falange, intercediendo por Lorca en los días que precedieron a la detención, e incluso desde Londres, el por entonces presidente del Pen Club (y autor, entre otras obras, del relato que leímos hace poco, "El caso del difunto Mr. Elvesham") escribió una nota a las autoridades militares de Granada pidiendo tener noticias pronto de lo ocurrido con él cuando el poeta ya había sido detenido.,

Pero todo fue inútil. Su cuerpo fue encontrado días más tarde entre otros, al borde de un camino. No está claro si la ejecución se produjo en la madrugada del 17 o la del 18. En algún documento de la época se alude a un piquete de guardias con orden de fusilar a cuatro personas. Uno de ellos era Federico, que iba en pijama, y a quien mataron “en el campo de instrucción de las tropas, antes de llegar a la Fuente Grande, a la derecha de la carretera, según se va hacia Alfacar...”.

Buñuel en su libro de memorias "Mi último suspiro", cuenta que Lorca era una persona con un gran temor al dolor físico, y que cada vez que se acordaba de él, no podía evitar pensar qué habría sentido aquella noche, entre desconocidos, en aquel furgón en que lo llevaban para fusilarle.

Aquí tenéis el testimonio de Félix Grande sobre el asesinato de Lorca. Imposible escucharlo sin un nudo en la garganta:


Así pues, su muerte se produjo, por tanto, en  uno de los "paseos" frecuentes en la guerra civil, firmado por el gobernador civil de Granada, que estaba vinculado a la CEDA (Confederación española de Derechas Autónomas) y que era jefe provincial de la Falange Española, pero los verdaderos motivos singuen sin estar claros. La versión oficial es que fue ejecutado por su simpatía hacia el Frente Popular (confederación de partidos de izquierda que apoyaban a la República) y por su condición de homosexual, algo también prohibido e indamisible para la mentalidad de la época, especialmente en le bando franquista. aunque ya dijimos que era algo que él nunca reconoció.Otros dicen que el motivo pudo ser la animadversión de la derecha hacia el padre de Lorca, por ser un "cacique progresista".

Curiosamente, en el certificado de defunción extendido en 1940 por el Registro Civil de Granada, consta que Lorca murió como consecuencia de “heridas producidas por hecho de guerra”, y los investigadores señalan que Francisco Franco, cuando se le preguntaba por su muerte, prefería decir que Lorca murió en una riña de gitanos, y muchos de los que apoyaban al dictador se hciceron eco de lo publicado por un periodista francés en diciembre de 1956, diciendo que el poeta había muerto durante una riña de homosexuales. Tal vez  preferían dar esta versión y no asumir su fusilamiento,  porque incluso ellos sabían que era un asesinato injusto y terrible, como todos, pero  más vergonzoso por ser la víctima un poeta querido, respetado y admirado.

Serán los hispanistas ingleses, con Ian Gibson a la cabeza (aquí podéis ver una entrevista en la que habla sobre ello), los que abran la investigación sobre lo ocurrido en realidad, que ha sido objeto de libros, documentales, películas, canciones y series de televisión dentro y fuera de nuestras fronteras, lo que ha contribuido a hacer de Lorca un mito, algo que sería justo incluso sin una muerte tan trágica.

De su obra teatral y poética hablaremos con más calma en los próximos días (y en sus posts correspondientes). Mientras tanto, por si a alguien le interesa, os dejo con unos vídeos sobre la vida y la muerte de uno de los poetas españoles más grandes y  universales (curiosamente, a pesar de lo aparentemente localista y andaluz de su poesía) de todos los tiempos:


Esta es una recreación cinematográfica de la muerte de Lorca con el poema que le dedicó Antonio Machado, "El crimen fue en Granada", de fondo:



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