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jueves, 16 de enero de 2014

La obsesión de Susan Sontag

Los diarios de la gran intelectual neoyorkina que murió en 2004 y que aquí se anticipan en exclusiva, dan cuenta de su pasión vital e intelectual. Tales intensidades alimentan otra: la construcción de una personalidad con sus vacilaciones ("mi pobrecito ego") y su autosuficiencia. Su concepción literaria opuesta a la intención moralizante, el arte como vínculo de la locura, son ideas que se deslizan con un trasfondo de época donde caben Sartre, Mailer o Allen Ginsberg.


SUSAN SONTAG.

Cualquier persona que lea las anotaciones del diario personal de Susan Sontag —la más destacada intelectual neoyorkina de su generación— tendrá la impresión de que dedicaba todos sus momentos libres a escribir algo en él. Escribió en hojas para taquigrafía, en cuadernos escolares con espiral, en libros de tapas duras y hojas en blanco, y hasta en hojas sueltas. Esta mezcla de vida personal y vida intelectual podía encontrarse también oculta aquí y allá en el espacioso departamento de 24th Street y 10th Avenue donde pasó sus últimos años. Susan Sontag murió el 28 de diciembre de 2004, poco después de haber cumplido 72 años.


El interés de Sontag por llevar un diario tradicional —entradas con fecha, oraciones bien pensadas— fue intermitente. Hay verdaderos arranques de escritura típicamente de diario, pero son más frecuentes las listas: de películas vistas, libros por leer, lugares donde comer y beber en las ciudades que le interesaban; y listas de palabras, por lo general, inglesas, pero a veces también frases en francés, alemán, griego, italiano y español. Hay listas de escritores notables, poetas o pintores de cierto momento, todo anotado con la intensidad de una estudiante, una intensidad que conservó durante toda su vida.


En ciertos períodos, describe y explica detalles de su vida privada, y lo hace con ansioso cuidado; en otros, las relaciones íntimas apenas si son mencionadas. Los pasajes en que explora la escritura de una novela contribuyen a desdibujar aún más la línea entre el drama privado y las narrativas literarias o intelectuales. Vista a la luz de sus logros y su celebridad, la vida de Sontag parece tener una admirable coherencia. Su persona pública fue perdurable e indiscutiblemente suya. Pero en los diarios el esfuerzo por llegar a eso aparece una y otra vez: la reelaboración de su vida y de sus ideas, la concentración total, junto con la emoción que sentía cuando finalmente las cosas empezaban a ir bien. Con frecuencia medita sobre esta constante autoconstrucción, y por cierto algunos aspectos de su vida —la mezcla de cultura alta y cultura popular, el entusiasmo sexual, el apasionado intelectualismo— habrían de llegar a ser, a partir de los años 60, hitos representativos de la vida urbana.


La selección que sigue se inicia a fines de 1958, cuando Sontag está a punto de cumplir 26 años. Su casamiento con Philip Rieff se había vuelto problemático, y como tenía por delante una beca de un año para estudiar en el extranjero, Sontag pensó establecerse en Oxford, Inglaterra, pero en cambio se fue a París.



- 29 de Diciembre de 1958, París


St. Germain des Prés. La rutina del café. Después del trabajo, o cuando uno quiere escribir o pintar, se va a un café en busca de sus conocidos. Preferentemente con cita previa... Hay que ir a varios cafés, el promedio es cuatro en una noche. También, en Nueva York tenemos la comedia compartida de ser judío. En esta bohemia, en cambio, eso falta. No tan heimlich. En Greenwich Village, los italianos —el telón de fondo proletario contra el que los judíos desarraigados y los provincianos ponen en escena su virtuosismo intelectual y sexual— son pintorescos pero inofensivos. Aquí, merodean árabes turbulentos.


Los ratés, los intelectuales fracasados (escritores, artistas, falsos doctores). La gente como Sam Wolfenstein (matemático), con su cojera, su portafolio, sus días vacíos, su adicción a ver películas, su tacañería y su vida de vagabundo de la calle, su inhóspito domicilio familiar, del que huye, esa gente me aterroriza.


Harriet (Sohmers, escritora y modelo de artistas). La más bella flor de la bohemia americana. Nueva York. Judía. Departamentos de la familia en los 70 y los 80. Padre comerciante de clase media (no profesional). Tías comunistas. Ella misma coqueteó con el PC. Mucama negra. Escuela secundaria en Nueva York; Universidad de Nueva York; college en arte vanguardista, en San Francisco; departamento en Greenwich Village. Experiencia sexual temprana, inclusive con gente negra. Homosexualidad. Escribe cuentos. Promiscuidad bisexual. París. Vive con un pintor. El padre se muda a Miami. Vuelve a Estados Unidos. Empleo nocturno tipo "para exiliados". Poco a poco va dejando la escritura.



- 30 de Diciembre


Mi relación con Harriet me perturba. Quiero ser espontánea, irreflexiva, pero la sombra de sus expectativas sobre lo que es tener un affair me desequilibra, me hace actuar con torpeza. Ella con sus insatisfacciones románticas, yo con mis románticas necesidades y nostalgias... Un regalo inesperado: es hermosa. Yo no la recordaba hermosa, sino más bien corpulenta y fea. No lo es, en absoluto. Y para mí, la belleza física es enormemente, casi mórbidamente, importante.



- 31 de Diciembre


Escribir un diario. Es superficial entender el diario íntimo apenas como receptáculo de los pensamientos privados, secretos, algo así como un confidente sordo, mudo y analfabeto. Escribiendo el diario no solamente me expreso más abiertamente que con cualquier persona, sino que me creo a mí misma.


El diario es un vehículo para mi sentido de personalidad. El me presenta como alguien emocional y espiritualmente independiente. Por lo tanto (¡ay de mí!) no se limita a registrar mi vida cotidiana, mi vida real. Me ofrece, en cambio —en muchos casos— una alternativa a esa vida.


Siempre hay una contradicción entre el significado de nuestros actos hacia una persona y lo que, en el diario, decimos sentir hacia ella. Pero eso no significa que lo que hacemos sea superficial y sólo lo que nos confesamos a nosotros mismos sea profundo. Las confesiones (me refiero, desde luego, a las confesiones sinceras) suelen ser más superficiales que las acciones. Pienso ahora en lo que leí hoy sobre mí en el diario personal de H (cuando fui a 122 Bd. St-G para controlar su correo): una evaluación breve, injusta, impiadosa, en la que termina diciendo que en verdad yo no le gusto, pero que mi pasión por ella es aceptable y oportuna. Dios sabe que me dolió, y ahora me siento indignada y humillada. Rara vez sabemos lo que la gente piensa de nosotros (o mejor dicho, lo que la gente cree que piensa de nosotros)... ¿Me siento culpable por haber leído algo que no estaba destinado a que yo lo leyera? No. Una de las principales funciones (sociales) de un diario personal es esa: ser leído furtivamente por otras personas, las personas (por ejemplo, padres y amantes) sobre quienes uno se ha expresado con cruel sinceridad en el diario. ¿H leerá alguna vez estas palabras?


Escribir. Es inmoral escribir con la intención de moralizar, de elevar las pautas morales de la gente.


Nadie me impide ser una escritora, excepto la pereza. Una buena escritora.


¿Por qué escribir es importante? Principalmente por vanidad, supongo. Porque quiero ser esa persona, una escritora, y no porque haya algo que yo deba decir. Y sin embargo ¿por qué no habría de ser así? Con un pequeño fortalecimiento de mi ego —como el fait accompli que este diario brinda— lograré llegar a confiar en que yo (Yo) tengo algo que decir, algo que debe ser dicho.


Mi "Yo" es débil, cauteloso, demasiado cuerdo. Los buenos escritores son egotistas formidables, hasta el punto de llegar a la fatuidad. Los hombres sensatos, críticos, los corrigen; pero su sensatez es parasitaria de la fatuidad creativa del genio.



- 2 de Enero, 7,30 hs.


Mi pobrecito ego, ¿cómo te sentiste hoy? Me temo que no muy bien; algo magullado, lastimado, traumatizado. Oleadas calientes de vergüenza, todo eso. Yo nunca me hice ilusiones de que ella estuviera enamorada de mí, pero di por sentado que yo le gustaba.



- 19 de Febrero


Ayer (al anochecer) asistí a mi primera fiesta en París, en lo de Jean Wahl, y con la desagradable compañía de Allan Bloom. Wahl (un filósofo) satisfizo totalmente mis expectativas. Es un viejo pequeño y delgado, parece un pájaro, tiene cabello lacio y blanco y una boca grande de labios delgados; es casi hermoso, como Jean Louis Barrault (el actor), tendrá unos 65, pero es terriblemente distraído y desaliñado. Vestía un traje negro, muy amplio y gastado, con tres grandes agujeros en el trasero, a través de los cuales se le veía la ropa interior (blanca), y venía de dar una conferencia —sobre Claudel— en la Sorbona. Tiene una esposa tunecina, alta y bien parecida (de cara redonda y peinada con el pelo negro muy tirante hacia atrás), de la mitad de su edad, supongo que tendrá 35 o 40 años, y tres o cuatro hijos pequeños. También estaban Giorgio de Santillana (historiador de la ciencia); dos artistas japonesas, ancianas delgadas con sombreros de piel; un hombre de la revista Preuves; unos chicos que parecían sacados de un cuadro de Balthus, vestidos con ropas de Mardi Gras; un hombre parecido a Jean-Paul Sartre, sólo que más feo, que cojeaba, y que era Jean Paul Sartre; y muchas otras personas, cuyos nombres no significaban nada para mí. Conversé con Wahl y de Santillana y (inevitablemente) con Bloom. El departamento está en la rue Peletier, es fantástico: todas las paredes están dibujadas y pintadas por los niños y por artistas amigos; hay muebles oscuros y tallados, de Africa del Norte; hay diez mil libros, pesados manteles, flores, cuadros, juguetes, frutas. Me pareció un desorden más bien bello.



- 28 de Febrero


Escuché a Simone de Beauvoir hablar sobre la novela, anoche en la Sorbona (con (la periodista Irv) Jaffe). Es delgada y tensa, tiene pelo negro y es bien parecida para su edad, pero su voz es desagradable, me parece que es por el timbre demasiado alto y por la nerviosa velocidad con que habla. Temprano por la noche leí Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers. Pulida, realmente económica y "bien escrita", pero a mí no me gusta la motivación por apatía, catatonia, empatía animal... (¡En una novela, por supuesto!)



- Comienzos de 1959, Nueva York


La fealdad de Nueva York. Pero me gusta aquí, y hasta me gusta Commentary (donde ella colaboró). En Nueva York la sensualidad se convierte completamente en sexualidad: no hay objetos a los que los sentidos respondan; no hay un río hermoso, ni hermosas casas, ni hermosa gente. Las calles huelen mal, y están sucias... Nada excepto comer, en el mejor de los casos, y el frenesí de la cama.




- 12 de Marzo, 16,15 hs.


No estoy en forma. Lo escribo aquí; escribo lentamente, y miro mi letra, que me parece bastante bien. Dos martini con vodka con Marty Greenberg (editor de Commentary). Siento la cabeza pesada. El cigarrillo sabe amargo. Tony y un tipo muy desabrido, de cara de requesón (Mike Harrington) conversan sobre el Test de Inteligencia de Stanford-Binet. Kleist es maravilloso. Nietzsche, Nietzsche.




- Nov. 19


El advenimiento del orgasmo cambió mi vida. Me he liberado, pero esa no es la mejor manera de decirlo. Lo más importante: me limitó, clausuró posibilidades, hizo que las alternativas fueran claras y duras. Ya no soy ilimitada, es decir, nada.


La sexualidad es el paradigma. Antes, mi sexualidad era horizontal, una línea infinita, capaz de subdividirse infinitamente. Ahora es vertical; hacia arriba, o nada.


El orgasmo concentra. Deseo escribir. El advenimiento del orgasmo no es la salvación sino mucho más; es el nacimiento de mi ego. No puedo escribir hasta que encuentre mi ego. Yo sólo podría ser un tipo de escritor: el tipo del escritor que se expone. Escribir es gastarse, es apostarse. Pero hasta ahora ni siquiera me gustaba el sonido de mi propio nombre. Para escribir, debo amar mi nombre. El escritor está enamorado de sí mismo... y construye sus libros a partir de ese encuentro y de esa violencia.



- Dic. 24


Mi deseo de escribir está conectado con mi homosexualidad. Necesito la identidad como un arma, para igualar el arma que la sociedad tiene contra mí. Eso no justifica mi homosexualidad. Pero me daría —lo siento— una licencia.


Ser rara me hace sentir más vulnerable



- Dic. 28


Hasta ahora yo había creído que las únicas personas que podía conocer en profundidad, o realmente amar, eran versiones o duplicados de mi propio nefasto yo. (Mis sentimientos intelectuales y sexuales siempre fueron incestuosos.) Pero ahora sé, y amo a alguien que no es como yo —por ejemplo, no es judía, no tiene el tipo de la intelectual neoyorkina— y no por ello con falta de intimidad. Siempre tengo conciencia de la condición de extranjera de I, de la falta de una experiencia compartida; y lo experimento como un gran alivio.



- 1960 (Entrada sin fecha)


Cogito ergo est



- Feb.


¿Cuántas veces les he dicho a algunas personas que Pearl Kazin (editora) fue una importante novia de Dylan Thomas? ¿Que Norman Mailer participa de orgías? ¿Que (F. O.) Matthiessen era raro? Todo eso es público, sin duda, pero ¿quién demonios soy yo para andar divulgando los hábitos sexuales de otra gente?


¿Cuántas veces me he recriminado a mí misma por eso, que es algo apenas un poco menos ofensivo que mi costumbre de darme importancia hablando de gente importante (¿cuántas veces hablé de Allen Ginsberg el año pasado, mientras estaba en Commentary?) y mi hábito de criticar si alguien me invita a hacerlo... Siempre he delatado a las personas. ¡No es de asombrarse entonces que haya sido tan exigente y escrupulosa con el uso de la palabra "amigo"!



- Domingo


Depresión, cansancio, laxitud tomo Benzedrina a las 17 taxi a Wash. Sq. encuentro con A. a las 18 cena en lo de Frank después café en Reggio.



- Marzo 8 (mediodía)


Via benzedrina, el impacto siempre presente de Irene, Dr. Puroshottam (académico hindú)
la semana pasada, las conferencias de esta mañana sobre la ética de Spinoza, la larga meditación sobre Kant que empezó en Octubre, la idea de ayer sobre la diferencia entre "la verdad que" y "la verdad sobre".



- 8 de Agosto


Domingo por la mañana


Debo ayudar a I. a escribir. Y si yo escribo, también, terminará esta inutilidad de sentarme y contemplarla y rogarle que vuelva a quererme.


Amar duele. Es como entregarse a ser desollado y saber que en cualquier momento la otra persona podría irse llevándose tu piel.



- Agosto 14


NO DEBERA TRATAR DE HACER EL AMOR CUANDO ESTOY CANSADA. SIEMPRE DEBO SABER CUANDO ESTOY CANSADA. PERO NO LO SE. ME MIENTO A MI MISMA.
NO CONOZCO MIS VERDADEROS SENTIMIENTOS. (¿Todavía?)



- 12/3/61


Tomar conciencia de los "sitios muertos" del sentimiento — Hablar sin sentir nada. (Esto es muy diferente de mi antigua autoaversión por hablar sin saber nada).


El escritor debe ser cuatro personas:


1) el chiflado, el obsédé


2) el imbécil


3) el estilista


4) el crítico


1) provee el material


2) le da salida


3) es gusto


4) es inteligencia


un gran escritor tiene las 4 cualidades — pero uno puede ser un buen escritor con solo tener 1) y 2); son las más importantes.



- 9 de Dic. de 1961


El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente.



- (sin fecha)


Escribo para definirme —un acto de autocreación — parte del proceso de llegar a ser — en un diálogo conmigo misma, con escritores que admiro, vivos y muertos, con lectores ideales


Porque me da placer (una ''actividad'')


No sé con certeza para qué sirve mi trabajo


Salvación personal — las Cartas a un Joven Poeta, de Rilke.



- 12 de Set., 1962


Prematura docilidad, afabilidad de modo que la obstinación subyacente no emerja nunca. Esto explica el 80% de mi evidente coquetería, de mi vocación de seducir



- 16/10/62


Sentimentalismo. La inercia de las emociones. No son ligeras, no flotan. — Yo soy sentimental. Me aferro a mis estados emocionales.


¿O me aferro a mí misma?



- 27 de Julio, 1964


Arte = una manera de entrar en contacto con la propia locura. Mi necesidad de librarme de ella, una vez atrapada. Un original recién escrito, en el momento mismo en que se lo completa, empieza a oler mal. Es un cuerpo muerto; debe ser enterrado, embalsamado en la imprenta. Yo corro a poner en el correo el manuscrito en el momento mismo en que lo termino, aunque sean las cuatro de la mañana.


El peor de los crímenes: juzgar.


El mayor de los fracasos: la falta de cordialidad.



- (Escrito en un pedazo de papel, probablemente en 1964)


Me sentiré bien a las 7 de la mañana de hoy.


M. (Mildred Jacobsen, la madre de Sontag) nunca me contestaba, cuando yo era una niña. El peor castigo, y la peor de todas las frustraciones.


Ella siempre estaba "ausente", aun cuando no estaba enojada. (La bebida es un síntoma de esto).


Pero yo seguía intentándolo.


Ahora me sucede lo mismo con I. Y es más doloroso, porque durante cuatro años ella me contestó. Así que yo sé que puede.


Mis defectos:


— censurar (sic) a otros por mis propios vicios*


— convertir mis amistades en aventuras amorosas


— pedir que el amor incluya (y excluya) todo


*Pero quizás esto se torne morboso y obvio, llegue a una culminación, cuando lo que hay en mi interior se deteriore, ceda el paso, colapse, como por ejemplo: mi indignación ante los remilgos físicos de Susan (Taubes) y Eva (Kollisch).



- 17 de Nov., 1964


Cuando detectaba la envidia, me abstenía de criticar, a menos que mis motivos fuesen innobles, y mi juicio menos que imparcial. Era benévola. Sólo era maliciosa con los extranjeros, personas que me resultaban indiferentes.


Parece noble.


Pero por medio de eso yo rescataba a mis "superiores", los que yo admiraba, de mi desagrado, mi agresión. La crítica se reservaba para los que estaban "por debajo" de mí, para aquellos que yo no respetaba... Usaba mi poder de crítica para confirmar el status quo.



- (Sin fecha, probablemente 1964)


El éxtasis intelectual al que he tenido acceso desde mi infancia. Pero éxtasis es éxtasis. El "deseo" intelectual en comparación con el deseo sexual.


Se han vendido 6.085 ejemplares de Contra la Interpretación


Quedan 1.915 ejemplares de la primera edición.



- 26/3/65


El Arte Pop es Beatle art


Otro texto clave: Ortega, La deshumanización del Arte cada edad tiene su grupo etario representativo —el nuestro es la juventud— y el espíritu de la época es ser cool, deshumanizado, juego, sensación, apolítico Jasper John: Duchamp pintado por Monet



- 20 de Abril


Mi visión es tosca, le falta refinamiento, sensibilidad; este es el problema que tengo con la pintura.


Otro proyecto: Webern, Boulez, Stockhause. Comprar discos, leer, trabajar un poco. He sido muy perezoso. No dar entrevistas hasta que pueda mostrarme tan clara, segura y directa como Lillian (Hellman) en la Paris Review.



- 4 de Julio, Bled (Yugoslavia)


Mailer: cómo ser puro y ser también una estrella de cine En todos los escritores americanos modernos importantes se percibe una lucha con el lenguaje; es nuestro enemigo, no trabaja naturalmente en nuestro favor. (Completamente diferente en Inglaterra, donde el idioma se da por sentado.) Uno tiene que dominarlo, que reinventarlo.



- 17 de Set, (en un avión, rumbo a NY)


Sartre: "Cuando las opiniones de la gente son tan diferentes ¿cómo pueden ir juntos ni siquiera a ver una película?"


Beauvoir: "Sonreírles por igual a opositores y amigos equivale a rebajar nuestros compromisos a la condición de meras opiniones, y todos los intelectuales, ya sean de Izquierda o de Derecha, a su común condición burguesa."



- 8 de Nov.


Mi mayor placer de los últimos dos años ha surgido de la música pop (Los Beatles, Dionne Warwick, Las Supremes) y de la música de Al Carmines (actor, compositor, director, reverendo)


Un problema: la levedad de mi escritura; es magra, oración por oración; es demasiado arquitectónica, discursiva.



- (Mediados de Noviembre)


Mailer dice que quiere que su escritura cambie la conciencia de su tiempo. También lo quería D. H. L(awrence), obviamente.


Yo no quiero eso de mi escritura; al menos no en función de determinado punto de vista, visión o mensaje que yo trate de transmitir. Yo no pretendo eso.


Los textos son objetos. Quiero que afecten a los lectores, pero de todas las maneras posibles. No hay una sola manera correcta de experimentar lo que he escrito.


No estoy "diciendo algo"; estoy permitiendo que "algo" tenga una voz, una existencia independiente (una existencia independiente de mí).



- (Sin fecha, fines de 1965)


Lo desagradable de la retroalimentación: las reacciones de otras personas ante mi trabajo, la admiración o la crítica. No quiero reaccionar ante eso. Soy lo suficientemente crítica (y sé mejor que nadie lo que está mal).


Me gusta parecer estúpida. Así me doy cuenta de que en el mundo hay alguien más que yo.


Mi formación intelectual:


a) Knopf y M(odern) L(ibrary)


b) P(artisan) R(eview) (Trilling, Rahv, Fiedler, Chase)


c)Universidad de Chicago; P & A via Schwab Mckeon Burke


d) "Sociología" de Europa Central


Los intelectuales alemanes judíos refugiados: Strauss, Arendt, Scholem, Marcuse, Gourevitch, (Jacob) Taubes, etc. (Marx, Freud, Spengler, Nietzsche, Weber, Dilthey, Simmel, Mannheim, Adorno etc, etc.)


e) Harvard; Wittgenstein


f) los franceses: Artaud, Barthes, Cioran, Sartre.


g) Más historia de la religión


h) I: Mailer, anti-intelectualismo


i) Arte, historia del arte


Jasper (Johns)


(John) Cage


(William S.) Burroughs


Resultado final: ¿franco-judía cageiana?



- 4 de Enero 1966


En pintura la situación es difícil, igual que en la ciencia. Todos tienen conciencia del "problema", de lo que hay que modificar. Todos los artistas emiten, a través de su obra reciente, emiten "informes oficiales" sobre éste o aquel problema, y los críticos juzgan si los problemas elegidos son interesantes o triviales. (El método de Barbara Rose). Así Rosalind Krauss juzga que el flash y las latas de cerveza de Jasper son la solución a / o la exploración de un problema periférico (trivial) de la escultura actual: qué hacer con el pedestal... Mientras que se considera que la obra de Frank Stella es muy interesante porque constituye una solución a problemas centrales. Sin un conocimiento de la historia del arte más reciente y sus "problemas" ¿quién se interesaría por Frank Stella?


Los artistas trabajan codo con codo y todo cambia cada seis meses, a medida que llegan más "obras" de las diferentes academias. Uno tiene que mantenerse al día, tener un radar muy sensible. (Para ser destacado, para ser interesante).


Mientras que en literatura todo está texturado tan libremente. Uno podría saltar en paracaídas con los ojos vendados, y en cualquier lugar que aterrizara, indagando lo suficiente, con certeza encontraría algún valioso terreno inexplorado. Todas las opciones se extienden ante nosotros, apenas utilizadas.


Los únicos pensamientos que tengo que parecen ser "verdaderos" son los pensamientos sobre el pensamiento (y el sentimiento): sus contornos, su metodología, sus dilemas Los pensamientos sobre cómo las cosas están "en el mundo" (estimaciones de personas, arte, ideas políticas) no siguen siendo persuasivos durante mucho tiempo. ¡Uno vuelve a mirar esa realidad...!



- 1º de Junio


Una de mis emociones más fuertes y más cabalmente empleadas: el desprecio. Desprecio por los otros, desprecio por mí misma.


Soy impaciente (y desdeñosa) frente a las personas que no saben cómo protegerse, como defenderse. Mi mente = King Kong. Es agresiva, rompo todo en pedazos. Yo lo mantengo encerrado la mayor parte del tiempo; y me muerdo las uñas.



- 27 de Junio, París


Cuando se ponen en escena "happenings" por las noches, en las calles de Amsterdam, hay un riesgo. Provocan a la policía, "dicen" algo, tratan de hacer que suceda algo. (Más libertad, etc.)


En cambio, en Nueva York los "happenings" no sólo son apolíticos: no ponen nada en riesgo. Son ingeniosos ejercicios de irracionalidad, absolutamente inofensivos.


Si mi novela pudiera tener el ritmo, el alcance, la relevancia, de las dos últimas películas de Godard... La úlcera de Vietnam, el sonido de las ametralladoras que se va desvaneciendo...



- 6 de Agosto, Londres


Peter Brook: muy intenso, de voz aguda, ojos azul claro, casi calvo; usa pulóver negro con cuello de tortuga; tiene un apretón de manos cálido y generoso; su rostro es carnoso, suculento. Estudió con Jane Heap (la famosa dama de Little Review en los años 20) que vivió sus últimos años en Hampstead; alumna de Gurdjieff; Grotowski: unos 35 años como Caligari o el hechicero en "Mario and the Magician"

Nadie sabe nada sobre su vida sexual nunca fue crítico estudio yoga en la India durante cierto tiempo en su compañía, nadie le plantea sus problemas personales

- 9 de Agosto

¡Tengo la Novela!... Creo. Gracias a Brook y Grotowski, las últimas piezas han sido puestas en su lugar.

- (Sin fecha, fines de 1966)

Joe (Chaikin) me preguntó esta noche cómo me sentía cuando descubría que, digamos, las tres cuartas partes de algo que estoy escribiendo son mediocres, inferiores. Réplica: que me siento bien y sigo trabajando hasta el final. Estoy descargando lo mediocre que hay en mí. (La imagen escatológica de mi escritura.) Allí está quiero librarme de ella. No puedo negarla por un acto de voluntad. (¿O tal vez puedo?) Lo único que puedo hacer es darle su voz, "sacarla" fuera mí. Después puedo hacer otra cosa. Por lo menos sé que no tendré necesidad de volver a hacer eso.

- 6 de Abril de 1967

En California, un extranjero es un amigo (potencial) hasta que demuestre lo contrario; en NY, un extranjero es un enemigo hasta que demuestre lo contrario. Uno gasta un montón de energía en NY debido a ese hecho.

La vida ideal: hacer sólo cosas que sean indispensables.
Dos maneras de ser: un santo o un ladrón.
Mi imagen de mí misma desde los 3 o los 4 años de edad: la genial—schmuck (estúpida). Permito que cada una compense a la otra. Desarrollo relaciones para satisfacer principalmente a una o a la otra.


Sartre (véase Las palabras) la única otra persona que conozco que tenía esa "certeza" de ser genial. Viviendo ya su vida póstuma, desde la infancia. (La infancia de un hombre famoso).

Una suerte de suicidio: con la "obra" del genio uno sabe que cuando adulto escribirás su lápida. La lápida más gloriosa posible.

Sartre era muy feo, y lo sabía. Por lo tanto, no tuvo que desarrollar su "schmuck" para compensar a los otros por ser "el genio". La Naturaleza se había ocupado de ese problema en su lugar. No tuvo que inventar una causa para el fracaso o para el rechazo de los otros. Como yo, que me hice "estúpida" en mis relaciones personales. ("Estúpida" puede leerse también como "ciega")

 Su mundo. La escritora, activista y analista de la cultura Susan Sontag, en su departamento de Nueva York, en 1989. Los diarios relevan su lucha por buscar un modo de ser a partir de la escritura.
Su mundo. La escritora, activista y analista de la cultura Susan Sontag, en su departamento de Nueva York, en 1989. Los diarios relevan su lucha por buscar un modo de ser a partir de la escritura.

SONTAG BASICO

NUEVA YORK. 1933-2004. ENSAYISTA Y NOVELISTA

Desde los años 60 con sus ensayos Notas sobre el Camp (1964) publicado en la revista Partisan Review y Contra la interpretación (1966), Susan Sontag fue la sacerdotisa mayor de la vanguardia cultural estadounidense. Autora de 17 libros que fueron traducidos a 32 idiomas, unía la tradición liberal de izquierda y el modelo sartreano del intelectual comprometido. Su lucha contra el cáncer —murió de leucemia— la inspiró en La enfermedad como metáfora (1978). Estudió filosofía y literatura en Berkeley, Harvard y París. Casada con el sociólogo Philip Rieff tuvo un único hijo, David Rieff, un escritor. En sus últimos años, Sontag era la pareja de la fotógrafa Annie Leibovitz, con quien firmó Ante el dolor de los demás (2003). Entre otras obras escribió Estilos radicales (1969), Bajo el signo de Saturno (1980), Sobre la fotografía (1977), El sida y sus metáforas (1987). Entre sus relatos, El benefactor (1963) y El amante del volcán (1992). En 2003 ganó el Premio Príncipe de Asturias y el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes.



 Traducción de Ofelia Castillo
(c) 2006 Propiedad de Susan Sontag, del primer volumen de su Diario, a ser publicado por Farrar, Straus & Giroux en 2008 o 2009, impreso con autorización de la Wylie Agency
(c) Clarín y The New York Times





miércoles, 25 de diciembre de 2013

María Luisa Bombal: Una lectura lésbica de “La historia de María Griselda”





Fue en los años 70 que me dí cuenta de la existencia del cuento por María Luisa Bombal, “La historia de María Griselda”. Hoy me parece una broma cósmica al comienzo de la primera década del siglo XXI— un cuento de sensibilidad lésbica que existe libremente dentro del canon clásico literario de América Latina. ¿De qué hablamos en esa clase de literatura con mi profesor? No me acuerdo de una palabra, pero sí recuerdo que las descripciones de Bombal me causaron un profundo efecto. Un cuento publicado en 1946, sobre la mujer más bella del mundo, el personaje inolvidable de una novela escrita casi diez años antes por su autora, y después olvidado en la conclusion de la narrativa– ¿cuál será el posible significado para la conciencia lésbica latina, o se trata no más que de una aventura? Mi exploración es subjetiva, y se apoya en mi intuición de lo que le ha ocurrido a Bombal, y en el contexto social de su obra.


A pesar de no haber dejado una obra prolífica, la escritora María Luisa Bombal causó gran impacto con su prosa entre mágica y surrealista. Carlos Fuentes le acredita con ser una precursora del realismo mágico, mentándola como “la madre” de los escritores latinoamericanos que se han distinguido en ese género.



En 1938 se publica La amortajada, la segunda novela corta de Bombal. En 1946, ella compone, más que escribe, “La historia de María Griselda”, un cuento que tiene como principal personaje a María Griselda, una mujer de belleza inverosímil que es la nuera de la protagonista de la novela. Trasladando el enfoque del cuento, Ana María se convierte en la narradora y María Griselda es la protagonista, pero el cuento termina sin desarrollar el personaje o la trama más allá de los eventos de la novela.



Al leer el cuento se formula el interrogante– ¿por qué publicar un cuento basado en su propia novela que no contiene elementos originales, y que termina en el mismo punto en que el tema concluye en la novela? Tal vez Bombal necesitaba publicar algo, tal vez se encontraba sin energías y alguien le había pedido que contribuyera a la editorial chilena– María Luisa vivió por muchos años en Europa, lejos de los bosques vírgenes llenos de niebla y de copihues donde volaba su imaginación. Releyendo sus novelas una tarde, mientras su marido seguramente conversaba en algún club inglés con sus amigos, María Luisa decidió entonces recortar el trozo donde figura el personaje de María Griselda para transformarlo en cuento. María Luisa se queda absorta en su tarea, reconoce que la hebra narrativa de María Griselda es la más llamativa de la novela. El personaje es inolvidable, y el efecto que tiene sobre los otros personajes, inclusive la narradora / protagonista, contribuye mayormente al efecto mágico de la novela. Pero tal vez, la respuesta tiene más que ver con el enfoque. ¿Cómo podría haber olvidado lo que había escrito por tanto tiempo? Y, ¿por qué no le había cambiado los nombres a estas mujeres? Ana María, la narradora, y María Griselda, la extraña mujer que nadie puede poseer, ni comprender… ¿Cuál de ellas es la reflexión de María Luisa?



Situado en una región del sur de Chile, el cuento relata el viaje de Ana María al bosque donde se encuentran sus hijos, Fred, Alberto y Anita, y sus cónyuges Silvia, María Griselda, y Rodolfo, el novio de Anita. Rodolfo dice que ya no quiere a Anita por estar enamorado de la esposa de Alberto, María Griselda.



Desde el momento en que la madre llega al profundo bosque donde se encuentra la vieja casa de campo, uno se adentra con ella en un reino donde la naturaleza es la fuerza más poderosa que opera sobre los pobres mortales.



Recuerda que nadie había venido a su encuentro… Por toda respuesta, ella había suspirado muy hondo, extenuada…Ella había mirado entonces a su alrededor y notado de pronto que era casi invierno. (41)



Al llegar, Ana María no es señora cualquiera que reclama de un largo viaje. Lo que le afecta es el tiempo, las fuerzas que se manifiestan en ese casi invierno:



“Un trueno. Un solo trueno… Desde lo alto de la cordillera el equinoccio anunciaba que había empezado a hostigar los vientos dormidos, y a apurar las aguas, a preparar las nevadas…” (42)



Ana María reconoce el trueno como una señal, y no solo nota la estación sino que el equinoccio, un momento sagrado para aquellos que viven en comunión con la naturaleza. La personificación del viento, las aguas, las nevadas, y del equinoccio mismo como un suceso consciente de los ritmos de la tierra elevan el tono romántico de la narrativa. Pronto, su hijo Fred la encuentra y le señala un sapo en la escalinata, las primeras palabras de diálogo que se escuchan.



__Está enamorado de María Griselda. Todas las tardes sale aquí a esperarla para verla cuando vuelve de su paseo a caballo, le explicó su hijo Fred, apartándolo delicadamente con el pie al pasar. (42)



Ana María se encuentra con una casa en desarreglo; todos están hechizados por la belleza sobrenatural de María Griselda. El lenguaje se torna sensual, simbólico. Poco a poco, los habitantes de la casa embrujada le describen a su nuera con los atributos de diosa pagana, virgen, hechicera, dueña de los corazones de los meramente humanos, del mismo bosque porque la naturaleza respira en concierto con su voluntad.



Al encontrar la casa de campo en serio desarreglo, Fred la defiende: “Oh, no, no es culpa de María Griselda este desorden.” (43). Se la invoca a su madre como una imagen romántica: “¡Estaba de blanco y llevaba una dalia amarilla en el escote!” (44). La misma sirvienta, Zoila, le cuenta que los niños del campo van a dejarle flores porque la ven más hermosa que “la Santísima Virgen…” (51) Y es Zoila la que le confirma: “Nada se puede decir en contra de doña Griselda.” (52) María Griselda emerge intachable en los ojos de Ana María.



Esto es clave: La muchacha es una santa, no hace daño a nadie, no presume ni es engreída, y es completamente sumisa a los deseos de su esposo. ¿Cómo ha construido un personaje tan paradójico a la sensibilidad latinoamericana patriarcal? De hecho, Bombal ha creado un personaje femenino que se escapa del escrutinio hetero con los mismos instrumentos del patriarcado.



El sapo en la escalinata es solamente el primer animal que se figura bajo el poder de María Griselda, y no es un hecho que comprendemos a través de la muchacha, sino algo que los otros personajes notan y aceptan como normal. Mas adelante, Rodolfo le explica que las palomas, los grillos, las falenas (polillas), las ranas, los peces y hasta las luciérnagas caen bajo el encanto de la muchacha.



Cuando Ana María va con Rodolfo en busca de María Griselda, aún antes de verla, ella comienza a sentir la magia que gobierna allí, que define la realidad de aquel universo. María Griselda parece ser la encarnación de Diana Cazadora, y ellos dos siguen sus huellas de “huidiza gacela” (55) hasta llegar al fondo de una quebrada donde corre el fragoso río Malleco. Naturalmente, la muchacha no le teme al río, porque “el Malleco estaba enamorado de María Griselda.” (56)



Ana María comprende. Fred le cuenta que se encuentra enamorado de la muchacha, pero sin esperanzas. Lo mismo le sucede a Rodolfo quien sencillamente se da por vencido—no se puede ya casar con su novia, porque ama a María Griselda. Su hija, Anita, a su vez amenaza con matarse porque Rodolfo la abandona, y Silvia reconoce su completa impotencia ante la belleza de su cuñada. El hecho que la casa se encuentre en tal desarreglo es significativo porque señala el colapso de las rutinas cotidianas, las rutinas humanas que se esperan de un grupo de parejas que viven en un mundo y un ambiente productivos. Son jóvenes, recién casados o por casarse; son los “hacendados”. Los hombres no solo trabajan sino que se definen por sus empleos—abogados, etc. Las mujeres funcionan en su rol de esposas porque son bellas e inteligentes. Para ellas, su carrera de mujer consiste en ser elegidas por tales hombres, y es un asunto de honor, de reputación. el que tengan éxito en su papel. La casa misma donde se encuentran, ya pasadas las vacaciones de verano, aunque es una casa vieja y aislada en el medio de un bosque casi inaccesible, es una propiedad que se rige por sirvientes, gente casi invisible cuya existencia significa que los protagonistas están acostumbrados a que alguien los sirva.



En medio de todo esto, Bombal coloca a un ser que quiebra todo el orden establecido—en un nivel concreto porque agita las expectativas de las relaciones duales, ya que los hombres de las otras mujeres se enamoran de ella—y en un nivel sobrenatural, mágico, porque su belleza la saca de su rol y la libera. La señal más atrevida de que María Griselda amenaza el orden no solo en ese bosque austral, sino mas allá de esos límites, es que su propio esposo, Alberto, se encuentra trastornado porque no puede poseerla.



Cuando Ana María encuentra a su hijo, él está persiguiendo a las palomas de María Griselda con un revólver en la mano.



__¡Hay algo que huye siempre en todo!… ¡Como en María Griselda!… De qué le sirve decirme: ¡Soy tuya, soy tuya! ¡Si apenas se mueve, la siento lejana! ¡Apenas se viste, me parece que no la he poseído jamás! (60)



Alberto, ya fuera de quicio, le cuenta a su madre una y otra vez que,



“…apenas se apartaba del suyo, el cuerpo de María Griselda parecía desprendido y ajeno desde siempre y para siempre, de la vida física de él. Y en vano, entonces, él se echaba nuevamente sobre ella, tratando de imprimirle su calor y su olor… De su abrazo desesperado, María Griselda volvía a resurgir, distante y como intocada”. (61) (énfasis mío)



Finalmente, Ana María describe la primera instancia en que ve a su nuera, la esposa de su hijo Alberto:



“¡María Griselda! Estaba desmayada. Sin embargo, boca arriba y a flor de las almohadas, su cara emergía, serena.



¡Nunca, oh, nunca había ella visto cejas tan perfectamente arqueadas! Era como si una golondrina afilada y sombría hubiese abierto las alas sobre los ojos de su nuera y permaneciera detenida allí en el medio de su frente blanca. ¡Las pestañas! Las pestañas oscuras, densas y brillantes. ¿En qué sangre generosa y pura debían hendir sus raíces para crecer con tanta violencia? ¡Y la nariz! La pequeña nariz orgullosa de aletas delicadamente abiertas. ¡Y el arco apretado de la boca encantadora! ¡Y el cuello grácil! ¡Y los hombros henchidos como frutos maduros! Y…



…Como debiera por fin atenderla en su desmayo, ella se había prendido de la colcha y echándola hacia atrás, destapado de golpe el cuerpo a medio desvestir. ¡Ah, los senos duros y pequeños, muy apegados al torso, con esa fina vena azul celeste serpenteando entremedio! ¡Y las caderas redondas y mansas!¡Y las piernas interminables!” (65)



El lenguaje quiebra con toda tradición femenina de prosa latinoamericana, sin duda, pero es la perspectiva de la narrativa en este momento la que sobrepasa una descripción realista y se torna mágica, fantástica, sobrenatural. En los párrafos siguientes, Ana María parece perderse en un trance mientras recuenta cada detalle de los ojos de la muchacha, extraviándose en la infinidad de colores presentes en su iris y reencontrándose cuando María Griselda se apoya contra ella y le confía todo lo que sufre. Ana María cae bajo el hechizo de la belleza de su nuera, se siente repentinamente en completa armonía con el conocimiento del amor loco que su hijo siente por su esposa, y por el sentimiento arrebatado por María Griselda de los hombres en su familia. Las mujeres, su hija Anita y su nuera Silvia, sufren por el hecho de que todos se enamoran de su cuñada, y se sienten impotentes a su vez. Pero es Ana María la única mujer que comprende a María Griselda a un nivel profundo que le permite quedar embelesada y expresarlo para que la lectora también pueda entrar en el mágico embeleso.



Cuando Ana María oye lo que le dice su hijo, ella se ruboriza con el usual pudor ante tal revelación, pero el hecho de que ella observa a María Griselda desnuda, y que la joven la abraza y le confía todo su dolor al ser expulsada de la compañía de las otras mujeres, rompe con otros límites. Estos son los limites de la heterosexualidad. Ana María simpatiza con la muchacha, y también se identifica. Ana María comprende a María Griselda desde dentro, comprende la desesperación de un hombre, su hijo Alberto, al no poder controlarla sexualmente. Ana María tiene que sentir el embeleso del cuerpo desnudo de María Griselda y su infinita franqueza, para poder comunicárnoslo. Bombal, entonces, debe situar a su protagonista-mujer en la realidad de amar y desear a otra mujer.



María Griselda personifica la Naturaleza. Nadie la puede poseer. Bombal ha trocado a la protagonista; en vez de Ana María quien nunca tuvo posesión de su propia vida, nos da María Griselda, a quien nunca nadie la poseerá.



La amortajada, publicada en 1938, no es solamente precursora del realismo mágico y de la literatura latinoamericana fantástica que se desarrollaría mas tarde, sino que ocupa un lugar perfectamente al día en cuanto a los conceptos del superrealismo que precisamente en ese entonces maduraban como movimiento literario. Ya sea independientemente, o inspirada por Breton y Apollinaire, considerados los originadores, con La amortajada ella crea un género que encaja dentro de la psiquis femenina latinoamericana y responde a la situación política de la mujer, abriendo paso para expresar lo que el naturalismo y el realismo de la época no permitían: que la “realidad” de la mujer no era singular, que estaba compuesta de elementos múltiples, de lo soñado, de lo imaginado, mágico, surreal, de lo espiritual y lo sobrenatural, además del mundo concreto de cada día.



María Luisa Bombal cuenta que su ímpetu en crear un personaje como ella fue que todos los hombres se enamoraran de María Griselda. Yo diría que probablemente, también quiso expresar cómo, de qué forma deseaba ser amada. Pero, ¿en qué se basa ese deseo sino en poder imaginar el deseo que se siente por una mujer? Tal vez Bombal no se enamoró jamás de una mujer, pero sí fue capaz de sentir y expresar esa experiencia—ahí debajo de las narices de los críticos que se contorsionaron tratando de ofrecer un análisis no-lésbico de una obra obviamente lésbica. En la contratapa de la edición de 1977, podemos leer: “Qué suerte que el oficio masculino de escribir no haya masculinizado a una escritora más!” Fue Amado Alonso quién dijo semejantes garabatos.



Las lectoras y lectores lesbi-gay, siempre han sabido interpretar los pequeños reflejos de su mundo en un mundo literario que los ignora. Después de todo, la literatura latinoamericana se basa en raíces que son tan homosexuales como heterosexuales. De hecho, no puede existir sin las raíces y sensibilidad homosexuales de los escritores que la componen. Pero eso, para otra discusión. Lo delicioso que tiene este cuento es su mera existencia y la manera en que se lauda legítimo—su mérito no se puede negar—pero también no se puede más que reconocer la poderosa inspiración erótica que nos produce.



Tal vez como lectores en el año 2002, no nos debería ya importar una definición de género ni sexo aunque se manifieste en un personaje femenino en la creación de Bombal. Al franquear el nuevo milenio, es de esperar que seamos capaces de navegar conceptos metafísicos y espirituales sin atraparlos en envolturas corpóreas ni amarrarlos con artificios sociales. María Griselda es Eros en esencia, la vida y la muerte en un retrato literario, una metáfora que quiere transportarnos, elevarnos a otro nivel, para sentir lo que somos, energía; y una energía que anhela consumir y consumirse en cada acto de amor hasta des-corporarse, y alcanzar nirvana.



por Mariana Romo-Carmona, New York, 2001



Fuentes para este artículo:



Bombal, María Luisa, La historia de María Griselda. Ediciones Universitarias de Valparaíso, Chile, 1977



_________________, House of Mist – The Shrouded Woman, University of Texas Press, U.S., 1995

Poesía y novela, vasos comunicantes




Fue la poesía de las primeras décadas del siglo XX la que les mostró a los novelistas el camino de la libertad, la innovación y el lirismo en el empleo del lenguaje.  



 Alguna vez Carlos Fuentes, que no sólo era un gran novelista, sino también un estudioso de la novela como género, dijo que la principal influencia en los narradores del boom , e incluso en algunos de sus antecesores inmediatos, no era la novela hispanoamericana clásica, léase María , Los de abajo , La Vorágine o Doña Bárbara , sino la poesía hispanoamericana de vanguardia, léase Vallejo, Huidobro, Neruda u Octavio Paz. Yendo hacia el pasado, habría que considerar también a Rubén Darío. Hay pasajes de las novelas de García Márquez que serían inexplicables sin la lección del modernismo, como lo ha dicho el mismo autor de El otoño del patriarca . No por nada en este relato el poeta nicaragüense, a quien llama "el minotauro espeso con voz de centella marina", es mencionado con admiración varias veces, lo que culmina en el fragmento en que el dictador asiste a un recital de Darío y el narrador prosifica el poema "Marcha triunfal" para describir las emociones del tirano.

Fue la poesía de las primeras décadas del siglo XX la que les mostró a los novelistas el camino de la libertad, la innovación y el lirismo en el empleo del lenguaje. Las huellas de Residencia en la tierra de Neruda en Rayuela las reconoce hasta el propio Cortázar. Hay, además, fragmentos de esta novela que podrían funcionar como poemas independientes. Por ejemplo, el capítulo 7, que tiene algunos ecos de "Mano tomada", de Vicente Aleixandre: "Pero otro día toco tu mano. Mano tibia. Tu delicada mano silente. A veces cierro mis ojos y toco leve tu mano". Cortázar: "Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano". O el capítulo 68, escrito en "gíglico", lenguaje inventado por Cortázar, y que empieza así: "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes". Palabras en las que es posible observar cierta afinidad con las innovaciones léxicas de Oliverio Girondo. Y ni hablar de los cubanos Alejo Carpentier y Lezama Lima, cuya prosa le debe más a la poesía de Góngora y de los otros barrocos españoles que a cualquier maestro de la prosa narrativa.

No estamos hablando aquí de extensos poemas en prosa camuflados como novelas, sino de obras que mantienen la estructura del género novelesco, pero que tienen secciones cuyo lenguaje es afín al de la poesía. El crítico Ralph Freedman acuñó la expresión "novela lírica" para caracterizar a los relatos en los que "se desplaza el foco de la ficción del mundo exterior al mundo interior del yo lírico". Las narraciones de María Luisa Bombal serían un prototipo de este subgénero. Que la escritora chilena estaba muy consciente de esto lo demuestra una declaración suya a Lucía Guerra Cunningham. Dice la autora de La última niebla : "Yo en el fondo soy poeta, mi caso es el de un poeta que escribe en prosa". Lo que puede comprobarse, por ejemplo, en las últimas páginas de La amortajada , muy en la línea de "Entrada a la madera", de Neruda. ¿Y qué es Pedro Páramo, de Rulfo, sino una gran elegía funeraria?

María Luisa Bombal también subraya la importancia del ritmo en su escritura. Innecesario decir que la conciencia rítmica es esencial en la poesía. "Siempre busco un ritmo que se parezca a una marea, una ola que asciende para luego despeñarse y volver a ascender", dice. Suele pensarse que sólo los poemas en verso tienen ritmo; pero no es así, el ritmo de la prosa es más distendido y más irregular, pero no por eso deja de ser ritmo. Lo que pasa es que en algunas novelas la prosa tiene un movimiento de flujo y reflujo, y el discurso se hace rítmico mediante un juego de tensiones y distensiones, de clímax y anticlímax, de anáforas y repeticiones que reflejan los avatares psíquicos y las emociones del sujeto que narra. Es lo que uno encuentra en algunos episodios de Los ríos profundos, de José María Arguedas; en La región más transparente, de Carlos Fuentes; en Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato, o en La ciudad y los perros, de Vargas Llosa. No significa que excluyan el realismo ni que los escritores mencionados renuncien a su condición de novelistas. En todos esos casos, aunque la novela se vista de poesía, novela se queda.

Hay pasajes de las novelas de García Márquez que serían inexplicables sin la lección del modernismo, como lo ha dicho el mismo autor.



Fuente: El Mercurio, Chile

 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Libertad entre rejas


por Roxana Heise
escritora chilena

Al pensar en el encierro resulta inevitable evocar ciertas imágenes relativas a la cárcel: aparecen las rejas como declarando sentencia, los clásicos motines, el hacinamiento; condiciones infrahumanas de un país en vías de desarrollo. El ojo inquisidor se hace notar con la típica frase: “Algo habrán hecho”, en fin, no es tema por ahora. Dejemos a los motines extinguirse en su propio fuego mientras un centinela nos alumbra el pensamiento disperso y vemos que no siempre son rejas las que nos separan del mundo, a veces son barreras que ponemos para alejarnos de aquello que consideramos amenazante. Pensemos en formas menos evidentes de perder la libertad: el trabajo precario y sin expectativas del que no posee educación, la marginación social, el destierro, el aislamiento intenso de los depresivos, de los que pasan largas temporadas en el hospital, la reclusión de los ermitaños, los atrincherados en un búnker de guerra con la muerte al acecho, quienes deambulan con hambre en medio del Sahara cuando la libertad pierde valor, a merced de la incertidumbre y las necesidades humanas. También están los acostumbrados al encierro, porque no conciben otra manera de vivir y añoran los grilletes en los tobillos cuando vislumbran un mundo desconocido, amenazante, porque en el fondo el ser humano es domesticable y cómodo; suele evitar el cambio frente a esta transformista de mil caras llamada libertad, esta profesional del escapismo  que cautiva e ilusiona con su hálito divino, en medio del inhóspito paraje del sufrimiento. La devastación del dolor nos afecta a todos directa o indirectamente, cuando vemos personas acorraladas por su propio drama; las víctimas de maltrato intrafamiliar por ejemplo, que no piden ayuda y asumen con naturalidad una situación patológica. Mucho  queda por decir respecto a este complejo tema, pero estábamos hablando de la cárcel, de quienes no buscan conscientemente perder su libertad, hablamos de las rejas, de los motines, cuando la televisión sale a la palestra con la falta de recintos penitenciarios; el número de reos por metro cuadrado, el combate efectivo contra la delincuencia, el endurecimiento de las penas, los temas del día a día que constituyen el barniz de una escenografía teatral que se desploma, porque la libertad y la privación de esta son algo más que palabras de utilería, más que votos perdidos o ganados en elecciones. La libertad nos convoca a reflexionar sobre aspectos que a todos incumben, relacionados con actitudes, con convicciones, con ese espíritu colectivo que nos habita, que camina por nuestras calles convertidas en fortalezas en medio del duro combate contra la delincuencia. Miremos bien alrededor, veamos nuestro entorno y  la seguridad: rejas y murallones cercando nuestras viviendas,  ofertas para alarmas,  amenazas de robos, asaltos, vecindarios que se organizan para impedir una situación que nos vuelve vulnerables y nos enfrenta de manera concreta a la violencia. ¿Vivimos en un país libre? ¿Somos libres realmente o creemos serlo? ¿Será una solución endurecer las penas, armarnos hasta los dientes y tomar clases de defensa personal para enfrentar a los delincuentes como héroes de película infantil? Seguro nuestros honorables parlamentarios saben de sobra, que semejante tema requieren de un enfoque multidisciplinario, porque la libertad, con sus múltiples aristas, no es juego de niños. La sociedad está formada por personas que merecen respeto, respeto para vivir y por qué no decirlo; respeto para morir, conceptos que salen a la palestra si miramos el medio oriente, centro de la conciencia colectiva de gran parte de occidente, que nos hace añorar la paz más allá de las diferencias geográficas, políticas o religiosas. Deseamos paz para el mundo, paz para Sudamérica, paz para las víctimas de sus propias rejas, paz para aquellos chilenos que ante un incendio no lograron escapar de las llamas y murieron calcinados al interior de sus viviendas cercadas por rejas de protección, convirtiéndose en reclusos de su propio miedo. Esta reflexión está dedicada a ellos,  quienes fueron noticia durante uno o dos días sin que su muerte cobrara real sentido o generara algún debate a nivel nacional. Simplemente ocurrió, como suelen ocurrir algunas muertes, ante la mirada impávida de una sociedad acostumbrada a los barrotes de la inseguridad,  una sociedad que elude un tema tan sensible y trascendente, un tema que hace honor a la famosa frase de Mahatma Gandhi: La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.

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