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miércoles, 10 de diciembre de 2008

La Imaginación: vida y muerte del poema

Por José Alejandro Peña

La imaginación es uno de los atributos que podemos encontrar con mayor frecuencia en los poetas dominicanos de la década 80, quienes se sirven de un lenguaje denso, elaborado con riguroso sentido rítmico, algunos reflejando mayor dominio estético (formal), que otros.

Así como se percibe la cualidad de un determinado conjunto de metáforas, también se hace perceptible la infrecuencia de esta cualidad porque la imaginación tiene también sus puntos de agotamiento, sus limitaciones. Algo muy particular hayamos en el lenguaje de estos poetas, por ejemplo, en el poema "Así se Destempló el Acero" de Dionisio de Jesús, se percibe una elegancia formal inusitada, elaborada línea por línea con impecable detalle y fluidez. Este poema de Dionisio de Jesús, no es el mejor de sus poemas, pero es uno de los mejores poemas producidos por cualquiera de nuestros poetas de la Generación 80:

Un golpe de oscura luz entre los labios

El mar rabioso azul con música tibia

y una rosa lejana como el misterio

La nieve del corazón con un olor a dios inválido.



Se ha de notar en este y en otros poemas de Dionisio de Jesús la franca y definitiva influencia de Jorge Luis Borges y de Franklyn Mieses Burgos, pero también y sobre todo, una diferencia que es mayor a esta influencia, la remarcable forma de envolver las ideas e imágenes como golpes fuertes que buscan sacudirte o tumbarte, llenar tu espíritu de un nuevo vacío imperecedero. La poesía de Dionisio de Jesús está más cerca de Artaud y de Rimbaud que de Borges o Paz. Salvo por el uso de algunos términos delineados ya por estos titanes como es el tema de la otredad, también vigente en demasía en José Mármol y adjunto a este tema, el tema de Dios, que también es una constante en Mármol y Dionisio de Jesús. La repetición de temas y palabras no es un defecto, sino un recurso que se da por intención o por intuición. Y suele ser un buen recurso, si en cada experimento, se obtienen resultados poéticos inusuales.

Dice Aristóteles en su "Poética" que "la máxima destreza" de un poeta "consiste en ser un maestro de la metáfora." Y Dionisio de Jesús ha mostrado en varios de sus poemas una notable destreza en el uso de la metáfora para crear y recrear situaciones poéticas que no existían en la poesía moderna dominicana.

También José Mármol, se distingue por tal destreza en el uso de la metáfora y de otros recursos de la retórica tradicional y moderna. Indudablemente, su poesía contiene y suma a la poesía dominicana el aspecto de mezclar lo filosófico a lo poético y viceversa. Este aspecto no es nuevo en la poesía dominicana, pues es notorio en los Huéspedes Secretos, de Manuel Del Cabral, en Clima de Eternidad de Franklyn Mieses Burgos, en el poema Definición Del Arbol, de Lupo Hernández Rueda y en pasajes de algunos poemas de Domingo Moreno Jiménes y de Antonio Fernández Spencer. La existencia del gérmen filosófico en la poesía de José Mármol se distingue de la de todos por todo lo que tiene de poético el mundo de sus mejores poemas. La riqueza imaginativa y la precisión de sus metáforas y paradojas, varían de libro a libro, como una de las mejores incidencias de su poesía. Veamos este brillante poema suyo, "La Genealogía del Más Allá", que integra ideas contradictorias que quedan afirmadas y sugeridas como posibilidades reales de lo que es o debería ser o no ser:

"todo no debe necesariamente empezar y acabar después

hay cosas que empiezan y no terminan nunca

hay cosas que hace miles de años aún no empiezan

hay otras cosas que jamás empezaron y ya son eternas

todo no necesariamente debe terminar o empezar

todo no necesariamente debiera siempre ser o no ser nunca"



No se discute, a partir de este y de otros poemas de Mármol que incluimos aquí, el gran dominio sobre la escritura del poema, pese a la sobria influencia de Juarroz que nos presenta. Algo que está de más decir, es que José Mármol ha escrito poemas que manifiestan, de principio a fin, toda la excelencia y magnitud del arte de la escritura, poemas donde su originalidad se hace indiscutible. Y algunos de estos poemas son Antielegía Por Antonin Artaud, y La Madame Sosostris de los Mármol, entre otros.

Se discute el aspecto de las influencias de nuestros poetas ochentistas, que son muchas y vinen de muchas partes, de muchas lecturas y de amigos, y de la propia familia y del país donde se secribe una obra y los lugares que se frecuentan, en fin, ha de notarse que "influencia", en literatura, es un indicativo de buena salud, no es un defecto.

Plinio Chahín en sus poemas es también dado a esta cualidad del lenguaje que busca destacar los conceptos e imágenes, alegorías, referencias y transgresiones dotadas de un brillo suave o acentuado de tal manera que puedan destacarse también los lados opacos, las sugerencias y los retorcimientos de una misma idea repetida, pero inviertiendo algunos de sus valores, lo cual crea dos cosas que no se dan tan frecuencuentemente en la poesía moderna dominicana o de cualquier otro lugar del mundo: un concentrado pero dinámico espectro sintático y un acelerado juego entre lo absurdo y lo racional. Digamos que la poesía de Plinio Chahín se distingue sola. Es un caso único que debe ser tomado en cuenta a partir de su propia particularidad. (Véase el poema VIII de su primer libro Consumación de la Carne y la primera parte de su libro Hechizos de la Hybris).

"Porque ella estaba en ti oh movimiento

Andrógina drogada bailando entre fulgores

A través de la estructura altiva y desgarrante

De las cosas vacías

Con un palio de pus pintado sobre el seno"

"Excepto por ese punto, el inmóvil

Punto, no habría danza"



G. C. Manuel es uno de los poetas dominicanos que reúne mayores cualidades en su poesía como en su prosa. Su poesía muestra un acentuado aliento vanguardista, y envuelve también lo filosófico y lo emblemático, haciendo distinción en la variedad rítmico-sintética de sus creaciones. En su poema "Nadie Está a Salvo" y en otros de su libro Manicomio de Papel, nos presenta una poesía de gran nivel.

Brilla, estrella de la hoja,

gánate esta noche peluda de gritos

sentada en mí como una visión,

púdreme el deseo.

Y en su poema "Magma ebrio" del mismo libro, adquiriendo ya un toque surrealizante pero de mucho impacto y concentración emotiva, declara:

Mi cuchillo está enfermo de techos que se mueven,

y mi pobre noche llena de naranjas muertas,

llorando globos rojos se va yendo al paraíso.

Mi valium baila ahora un verde en mi barriga,

mi cuchillo se ha clavado en un pecho inmóvil.

Este es el que mató con un cuchillo a sus orígenes,

sin cenizas que poblaran de nuevo sus venganzas;

coleccionista edipo, árbol rayado en sus nubes,

toda ley sangra, todo pecado ayuda.



Algo que también es notorio y un caso raro en la poesía dominicana moderna es el humor, y éste se dá en su poema "Atmósfera", el cual también nos presenta, a modo de juego, un ritmo gracioso que se rompe al final con un paréntesis, indicando lo que se quiere iluminar:

(La palabra mundo, en el primer párrafo,

está echando humo. Alguien más arriba se

la está fumando).

Este tipo de humor, pero de forma más surrealista se dá también en "Truco de Cámara", de Rafael Hilario Medina. Rafael Hilario Medina en su libro "Amor o Muerte" incluye poemas de una trascendencia que se comprueba desde el comienzo hasta el final, de manera simétrica. Posiblemente no se discutirá que Hilario Medina ha hecho una poesía que marca una diferencia tanto en las modulaciones rítmicas que determinan la cualidad de la forma así como la cualidad del contenido, y que, siguiendo la afirmación de Aristóteles, sus metáforas, alusiones y paradojas, constituyen uno de los mejores ejemplos de la poesía de nuestro tiempo. Una cosa es decir que un poema es fillosófico, otra que realmente lo sea, o que aún siéndolo, no alcance la trascendencia que se aspira en toda verdadera hazaña poética. Si ha llegado a considerarse el aspecto propiamente metafísico o filosófico en un poema determinado en cualquiera de nuestros poetas jóvenes, el poema "Puertas" de Rafael Hilario Medina, debe ser la primera opción. He aquí un fragmento del mismo:

El espacio es una puerta siempre abierta

por la que caemos al vacío

puertas interminables son los días

que atravesamos ignorados

El mundo es una puerta que sólo la abre un grito

un movimiento apenas

una gota de agua en las entrañas

¿Es una puerta el tiempo?



Posiblmente no se ha dicho que el poema "El Río", de Tomás Castro Burdiez, es uno de los poemas representativos de la poesía escrita hasta ahora en la República Dominicana. Y uno de los más ricos en el dibujo que hacen las palabras para describir una situación exterior: cada imágen es un fragmento que se completa en la totalidad. Poema de una gran belleza artística con el cual su autor no solamente responde a los ataques que se le han hecho en el sentido de mostrar demasiada claridad en su escritura o de cortar por lo más fácil, con este poema, se instaura un aspecto desconocido en su poesía, el aspecto filosófico.

(Este poema aparece en esta antología, y también en la antología Juego de Imágenes, de Frank Martínez).

De igual modo llama mi atención Carmen Sánchez con su libro "Demando Otro Tiempo". Sin duda, la poesía de Carmen Sánchez, encarna el aspecto dramático, salvando entre otras cosas vitales, la profundididad y limpienza de sus urgencias poéticas mayores: este solo poema basta para que se visualice y aprecie frenéticamente todo el poetencial humano que nos presenta su obra. Carmen Sánchez sabe escribir poemas extraordinarios como muy pocos poetas en hispanoamérica:

Aquí va un pedazo de mí

detrás de los espacios dejados por los mares secos

por los niños solos

por las hojas muertas

un pedazo de mí que no soy yo.



Otros poetas que me presentan una poesía de gran nivel son Víctor Bidó, Medar Serrata y Pastor de Moya.La palabra "inusual" es importante para un poeta que busca expresar a través de la figuración y la imaginación, un mundo cada vez más personal, el cual ha de ser renovado con todo fervor. Esto es notorio en los poetas ochentistas y se encuentra con más frecuencia en José Mármol, en Dionsio de Jesús, en Carmen Sánchez, en Pastor de Moya, en Rafael Hilario Medina, en G. C. Manuel, en Plinio Chahín, en César Augusto Zapata, en Alejandro Santana, en León Félix Batista,en Martha Rivera, en Médar Serrata, y en Víctor Bidó cuando escribe:

"En un espejuelo, de reojo, atrapo

el universo,

en él, una bailarina

danza."

Decir que "una bailarina danza" es como decir que el cielo es azul. Es demasiado obvio. Sin embargo, hay tanta precisión en esta imagén que un pequeño deslizamiento de la lógica no hace sino procurarle belleza al accidente.Este accidente hace que las cualidades de la idea, resalten, se iluminen. Ha de notarse que la bailarina está también atrapada en ese universo que es atrapado "de reojo".

Víctor Bidó es uno de los poetas dominicanos más importantes de todos los tiempos. Y esta importancia resurge en numerosos ejemplos a lo largo de su primer libro, en el cual también hallamos construcciones de gran trascendencia como las que podemos encontrar en cualquier poeta de renombre. Veamos:

Acompáñame, viento, tú burlador

de Cronos,

forjador de la ruptura.

y en el mismo poema "Torblanca, el Pescador" de su primer libro Cuaderno de Condenado, dice:

Mírame, huéleme el frac,

soy el pesacador, el ignorante y el ingnorado,

el pasajero sin destino.



Se ve claro, también, que Víctor Bidó en su poema Torblanca, El Pescador, además de hacer una presencia tan enérgica, tan imperativa y sorprendente en las instancias mejores del poema, éste se le va de la mano en otras instancias que descuida. Otros poemas de Víctor Bidó que son de indudable importancia, se titulan: "Adiós a Narciso", "El Mundo Salvado", "Epílogo del Rugiente", que incluimos en esta antología.

Médar Serrata en su libro "Las Piedras del Abaco" y "Rapsodias Para Tontos" sabe aprovechar y provocar situaciones poéticas de verdaderos matices filosóficos y humanos, entrelazando conceptos que llegan a mitificar realidades opuestas, que se suceden por añadidura de elementos que se desvanecen y vuelven aparecer con tal cualidad desesperada y desesperante que pone en la vida de sus personajes con resolución alucinada y una destreza maravillosa. La poesía de Médar Serrata no tioene comparación con la de ninguno de los poetas de su generación ni en el uso de los recursos ni en la mitificación de "yo" poético, ni en las cualidades que resaltan de poema en poema. Más cerca de Tomás Hernández Franco (en las Piedras del Abaco), que de Franklyn Mieses Burgos o de Borges. Pero su mundo es demasiado personal, como para caer en la trampa de algún espejismo que pueda presentarse como inmanente.

Médar Serrata inserta situaciones del pasado y del presente de forma tan irónica, tan limpias y ordenadas con sobrio humor intelectual. Los que han señalado que no hay humor en los poetas de la Generación 80, no se han detenido a leer con profundidad, se quedan observando la redondez de la luna, sin notar su gran resplandor. O solamente conocen a dos o tres poetas de la Generación 80 y se permiten, por ello, generalizar partiendo de situaciones muy particulares. Este tipo de atropello es muy común. Y se suele no contradecir a la crítica por temor o por no perturbar el ritmo de su abundante ligereza.

Pastor de Moya es uno de los poetas más originales que ha dado la Generación 80, y su originalidad se desprende del sentido estético que otorga a su lenguaje, trasponiendo y jugando el juego de la metaformosis, el cual parace vincularse con cierta ironía surrealizante a la neovanguardia hispanoaméricana:

"2000

agujas no bastan para coserle

la corbata al espantapájaros

relleno de metálica sonrisa"

"Pasar y no pasar

oficio del olvido"

"33 ombligos pasan por la máquina del cristo"



Algunos críticos, dentro y fuera de la República Domincana hablan de la muerte de la poesía, otros indican que todavía no está muerta sino en estado de extinción. Huidobro indicaba que todavía no había nacido un solo poeta en el mundo. Otros críticos indican que la poesía en cualquier momento resusitará. En fin, ellos cuentan cómo se ha visto afectado el mundo por la ausencia de la poesía en los libros recientes de cada período de la historia. De esto se viene hablando desde que Cuca bailaba. Caso parecido sucedía con la discusión de que la tierra no era redonda sino plana, hasta que se demostró que realmente es redonda. También se hablaba y se habla de la destrucción del mundo, cosa muy posible. Pero el futuro es algo de lo que no tenemos verdadero control ni siquiera cuando deja de ser futuro para ser presente o pasado.

En fin, si la poesía está ya muerta ¿quién la mató o quienes la mataron? ¿o murió de una enfermedad desconocida, de algún cáncer maligno? José Mármol en su epílogo al libro "Consumación de la Carne", (de Plinio Chahín) asegura que la "poesía es una enfermedad" y agrega que "este mal tiene su origen casual en un misterio, en lo desconocido." Y luego dice que "el poema es la afirmación concreta de esa enfermedad..." Véase que él no nos dice que la poesía está enferma, sino que es una enfermedad en sí misma, y contraer la poesía es enfermar de su origen: lo desconocido. La cura de esta enfermedad no se conoce, como tampoco se conoce su verdero origen, porque el misterio o lo desconocido tampoco se conoce. En tal sentido, el desconocimiento genera al conocimiento del mismo modo que el conocimiento genera al conocimiento en base a la comprobación de su veracidad. Pero como la veracidad poética radica en el lenguaje, este lenguaje para poder expresar lo poético, debe asumirlo vitalmente en todos sus rasgos. El hombre habla normalmente de lo que conoce mejor, pero el poeta habla con lo desconocido, participa de lo abstracto de la realidad para poder crearla o recrearla concretamente en los resultados que son los poemas. Si estudiamos los poemas de Mármol y los de Plinio Chahín (para citar solamente a los que han hecho mayor énfasis en una poética del pensamiento), notaremos que en ellos lo filosófico resulta de la especulación, de la búsqueda de lo desconocido por medio del conocimiento de lo conocido: el lenguaje. En otras palabras, hacen lo mismo que hacen todos los poetas en el mundo: crear a partir de algo, y su herramienta no será sino la palabra, a sabiendas que el resultado ha de ser siempre distinto en cada aventura.

Hay poemas que nacen muertos, como hay árboles que no dan frutos y semillas que se convierten en polvo. Pero un poema puede ser resucitado así como una semilla puede ser plantada a una tierra fértil y salvarse, convertirse en un árbol. La re-escritura de un poema es tan importante como su escritura, y puede ser la opción más saludable si se desea hacer de un grupo de palabras que no son un poema, algo que sí lo sea. Esto equivale a resucitar las ideas que se tuvieron al momento de su intento, reincorporarlas o cambiarlas, de tal modo que el resultado sea distinto cada vez y en cada caso específico. No importa si el poema que se re-escribe ya fue publicado o no, lo importante es hacer que coincida en todos sus grados, línea por línea con la excelencia, que llegue a sobrevivir mil años, como poco. El tiempo que vivirá un poema no puede determinarse de forma radical, puesto que el hombre no conoce el futuro, pero como conoce el pasado, puede guiarse por lo que ya conoce, para comparar la calidad de otros poemas que han sobrevivido por cientos de años.



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Nota: La poesía de los poetas de la Generación 80 viene a mostrar que todo lo que se ha dicho en contra de la poesía ha sido y sigue siendo erróneo, pues la poesía ha sobrevivido a todas las calamidades y desastres en todos los tiempos y siempre ha sido el mejor antídoto a todas las frivolidades del espíritu, a todos los modismos de ocasión, a todas las querellas y argumentaciones. Los que dicen que la poesía murió es porque toman como poesía un puñado de libros que no contienen verdadera poesía, sino que son cosas escritas en versos y no todo lo que se versifica es arte.



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