Seguidores

miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuento de Roxana Heise - Chile


Recordando a NN

Roxana Heise V.



Es difícil conducir bajo esta densa neblina. Son las 8 AM en Concepción. Voy camino al trabajo, enciendo las luces y reparo en el asfalto imperfecto que me guía hacia la ruta señalada. Enciendo el dial y compruebo sin inmutarme que el Reality Show de los candidatos a la presidencia 2006 ha comenzado. Enhorabuena; la polilla insidiosa de la idiotez continúa horadando nuestras mentes. Dios nos guarde. Viene en grande su gloria, dicen los bocinazos, melodía predilecta de algunos esquizofrénicos exitosamente insertados en sociedad. Subo el volumen de la radio, las noticias anuncian que subirá el precio de la bencina y el petróleo Diesel. ¡Vaya novedad! Será preciso ajustarse los cinturones para no quedar pantalones abajo, miserias al aire de todos los tormentos, diciendo: sí señor, existen cosas peores. Y en efecto las hay, lo confirma el periodista que nombra a NN por primera vez: un adulto indigente, sin familia conocida que vivió en Viña del Mar su mundo de patas verdes, entre océano, gaviotas y montes de basura, mendigando la ruta del fracaso hasta que la noche le caía encima con su manto frío de sueños misteriosos. Una Chevrolet Luv me sobrepasa y un tipo pequeño de grueso bigote conduce su Volkswagen, cigarrillo en mano izquierda y teléfono celular en la derecha, ¡qué destreza! NN sigue conmigo, su presencia sombría me enciende el corazón apagado por la rutina. Pude ser como él: un tipo robusto con cuerpo moreno y ojos gitanos, un padre de familia venido a menos, un hijo degradado, quizá, de esos que nacen para sufrir la Divina comedia de Dante.
Para NN no hubo funeral, ni misa de los muertos. Es más, su muerte, como su vida, se reducen a nada, al menos eso indican las frías estadísticas.
La luz roja me encuentra ensimismada, freno con brusquedad, alzo la mirada y un imponente letrero de Coca Cola me invita a disfrutar, también los comerciales sobre la nueva liquidación de la avestruz verde, los días R, los grandes Hipotecazos de los bancos y esos créditos de consumo para comprar el mundo y olvidar los tormentos que se llevaron a NN para siempre hasta el frondoso abismo de las catacumbas. Hoy él cobra importancia por primera vez; su pequeña tribuna comunicacional lo pregona a los cuatro vientos: Su cuerpo triturado fue encontrado en medio de un basural. En principio se habló de un asesinato, tesis que pronto fue descartada.
Acelero, paso tercera, el beso húmedo del otoño besa los espejos.
Se trataba de un mendigo, repite el periodista quebrando la voz, un incivilizado —pienso— y evoco las palabras de Thomas Hobbes afirmando: «todos los seres humanos son iguales en aptitudes, pero la condición del hombre en estado original, o sea incivilizado tiende hacia la crueldad y la brutalidad». ¿Sería brutal NN? Alguien lo describió como un hombre sereno de mirar extraviado que solía sentarse frente al mar (esperando, quizá, que el sol de Diógenes le entibiara el alma trémula de espanto). ¿Es esto brutalidad, o simplemente un mecanismo de defensa extremo, ante una situación subjetivamente insoportable?
Unos kilómetros más, deja de llover, el olor putrefacto de los gases emitidos por algunas industrias traspasa los vidrios provocándome nauseas, de esas que NN no percibía ya, tras dormir mil y una noche en contenedores de basura.
Alguien corre a mi lado sobrepasándome, poco importa la carrera del tiempo y la vida, que son la misma cosa. Un día tras la muerte de NN y los periódicos confirman que otro indigente corrió mejor suerte: «se encontraba durmiendo dentro de uno de los contenedores de basura para protegerse de la lluvia, cuando el camión tomó el recipiente y comenzó a compactar su contenido. En ese momento el hombre lanzó un fuerte grito, tras lo cual los basureros detuvieron la acción de las máquinas»*.
Desearía no pensar, ni deliberar, ser sólo NN sentado junto a los enormes pelícanos congregados en el muelle, pero preciso el final para poder rescatarlo desde el fondo de su abismo impenetrable. Sólo queda por decir que finalmente: «se comprobó que había fallecido triturado. Probablemente al interior de los camiones recolectores»**.
80 kilómetros por hora: el espectáculo carretero de algunos buscavidas está en pleno apogeo. Todos queremos volar alguna vez, así sea sobre cuatro ruedas y escupiendo adrenalina. El paraíso terreno a la vuelta de la esquina. ¿Dónde? ¿Quién lo ha visto? ¿Podría mostrarme el camino?
NN ya no existe. ¿Acaso existió alguna vez en su sonambulismo? Vuelvo al siglo XVIII y puedo conformarme en las palabras de Rousseau, defendiendo la tesis de que en sus orígenes el hombre es naturalmente bueno, e imagino a NN sonriendo limpiamente y, como diría este gran filósofo «tal como ha debido salir de manos de la naturaleza, saciándose bajo una encina, aplacando su sed en el primer arroyo y hallando su lecho al pie del mismo árbol que le ha proporcionado el alimento; he aquí sus necesidades satisfechas».
Suspiro, miro el reloj; estoy algo retrasada. Las noticias terminaron, por el momento. Acelero, como tantos, y apago las luces de mis pensamientos, con la esperanza de que ahora, NN finalmente haya encontrado su pequeño paraíso.




BREVE RESEÑA

RESEÑA:


Roxana Heise nació en Victoria (Chile) el 20 de abril de 1964. Actualmente reside en Chillán. Sus textos han sido publicados en revistas nacionales e internacionales y numerosas páginas Web.

Su obra es poseedora de diversos reconocimientos nacionales, en forma especial en el extranjero.

Ha obtenido la Beca de Creación de Fondo del Libro 2006 por su novela “Frenético sosiego”

Sus cuentos y novela han sido traducidos al portugués y al polaco.

Integra la Historia de la Literatura Hispanoamericana elaborada por los investigadores polacos: Mieszko A. Kardyni y Pawel Rogozinski,

Ha incursionado en la poesía, el cuento y la novela.

OBRAS:

· "Frenético Sosiego”, Novela, Cyberletras 2006.

· “El lunar y otros cuentos”, Cuentos, Ediciones La silla, 2011.

ANTOLOGÍAS:

· Antología de "Cuentos breves Alfred Hitchcock" .

· Imágenes Prosaicas, ediciones El salvaje refinado.

· Nuevos Cuentistas hispanos "Los Magos Del Cuento".


REVISTAS:

"Escribir y publicar", editorial salvat

· Repertorio latinoamericano

· Revista Ades

· Revista Libre internacional

· Revista Almiar

· Los nóveles

· Revista Expresiones

· El escribidor

· Divague

· Boletín de Literatura Aledaños, por citar sólo algunas.

Literatura en TV