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jueves, 29 de mayo de 2014

LAS ODAS


                                   

                                                                                  *Luis Ossa Gajardo

Con frecuencia oímos decir a personas aficionadas a la pluma y al papel, “voy a escribir una oda al o a la…” como si esta fuese la máxima expresión del género lírico. Sin embargo, es esta la forma menos lírica de todas las expresiones poéticas existentes. Porque dominado el poeta por una fuerte y grande impresión, como ser imaginativo y apasionado que es, en su exaltación, eleva la voz, más de lo que comúnmente suele hacer: ya no escribe, ni habla con la serenidad de antes, sino, canta…y no precisamente con aquellas notas distintivas, que coherentemente brotan desde su alma como un conjunto de tiernos e íntimos arpegios. La misma efervescencia de su espíritu suele imprimir elevación y vigor a sus pensamientos, estimular sus facultades imaginativas y en su osadía otorga a su expresión una extraña disonancia. Y esto ocurre sencillamente porque el poeta, vivamente conmovido como se halla, no acierta a encadenar sus ideas y suele pasar de un concepto a otro bruscamente, sin transiciones. A esta supresión de nexos o ideas intermedias se les denomina “saltos líricos”.

En la actualidad no son aceptables estos arrebatos poéticos, se prefiere una poesía intimista, en voz baja, una poesía que contenga trazos líricos coherentemente admirables y que, por su jerarquía, encuentre eco en las sensitivas fibras del lector.

Los tratadistas dividieron este antiguo género, según su clase en:
 
a)   Heroica, es la que celebra grandes sucesos ejemplo;      “A la victoria de Lepanto” de Herrera.

b)   Sagrada, la que canta a las glorias de Dios y los afectos piadosos, ejemplo; “A la Ascensión” de Fray Luis de León.

c)   Filosófica o moral que discurre sobre la sociedad, las costumbres, el corazón humano, y los vicios y virtudes, ejemplo; “A la vida del campo” de Fray Luis de León.

d)   Erótica, la que se inspira en el amor terreno, ejemplo; “Al céfiro” de Esteban Manuel de Villegas, etc.


Sin duda, al escribir mis líneas anteriores, seguramente, ustedes, amables lectores, habrán recordado a Pablo Neruda, nuestro insigne poeta y premio Nóbel de Literatura 1971. Y razón tienen, ya que fue nuestro poeta quién resurgió este género en nuestro país, con la sucesiva publicación de: “Odas Elementales”, Editorial Losada, Buenos Aires,  1954. “Nuevas Odas Elementales” Edición Losada, Buenos Aires, 1956. “Tercer Libro de las Odas” Editorial Losada, Buenos Aires, 1957, “Navegaciones y regresos” Editorial Losada, Buenos Aires, 1959.

Sin embargo, debo recordaros que, el comienzo en el arte de la escritura lírica de nuestro insigne vate, no se inicia precisamente escribiendo y publicando alguna de sus odas, si así hubiera ocurrido, nadie las hubiera considerado y menos en aquel tiempo. El éxito de su magnífica y temprana irrupción en la literatura chilena, la realizó bajo el genial impulso de sus tiernos y depurados sentimientos, los que se reflejan en sus primeros libros: “Crepusculario”,  “Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada”, “El Hondero Entusiasta” etc.

Observemos la riqueza lírica y la profundidad conceptual en una de sus primeras composiciones:


MARIPOSA DE OTOÑO

La mariposa volotea
y arde - con el sol - a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: - No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: - No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.




Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.
Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.
Su lengua tibia me rodea.
También me dice: - Te parece.
La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
                          El Vate tenía 14 años de edad.
Ahora observemos en estos versos los admirables trazos líricos y el ritmo musical de sus estrofas en:
                          La Canción de la Fiesta

Hoy que la tierra madura se cimbra
en un temblor polvoroso y violento,
van nuestras jóvenes almas henchidas
como las velas de un barco en el viento.

Por el alegre cantar de la fuente
que en cada boca de joven se asoma:
por la ola rubia de luz que se mueve
en el frutal corazón de la poma,

Tiemble y estalle la fiesta nocturna
y que la arrastren triunfantes cuadrigas
en su carroza divina y desnuda
con su amarilla corola de espigas.




La juventud con su lámpara clara
puede alumbrar los más duros destinos,
aunque en la noche crepiten sus llamas
su lumbre de oro fecunda el camino.

Tiemble y estalle la fiesta. La risa
crispe las bocas de rosa y seda
y nuestra voz dulcifique la vida
como el olor de una astral rosaleda.

Hombres de risa vibrante y sonora,
son los que traen la fiesta en los brazos,
son los que llenan la ruta de rosas
Para que sean más suaves sus pasos.

Y una canción que estremece la tierra
se alza cantando otra vida mejor
en que se  miren el hombre y la estrella
como se miran el ave y la flor.



Se harán agudas las piedras al paso
de nuestros blancos y rubios efebos
que seguirán con los ojos en alto
volcando siembras y cánticos nuevos.

Tiemble y estalle la fiesta. Que el goce
sea un racimo de bayas eximias
que se desgrane en las bocas más nobles
y que fecunde otras bellas vendimias.


El 14 de octubre de 1921 obtuvo el primer lugar en el concurso de la Federación de Estudiantes de Chile. El vate tenía 17 años.




Veamos ahora una de sus posteriores odas:

ODA A VALPARAÍSO

Valparaíso,
qué disparate
eres,
qué loco,
puerto loco,
qué cabeza
con cerros,
desgreñada,
no acabas
de peinarte,
nunca
tuviste
tiempo de vestirte,
siempre
te sorprendió
la vida,
te despertó la muerte,
en camisa,
en largos calzoncillos
con flecos de colores,
desnudo
con un nombre
tatuado en la barriga,
y con sombrero,
te agarró el terremoto,
corriste
enloquecido,
te quebraste las uñas…

El sentimiento fluido y el torrencial lirismo, el verso límpido y trémulo, la estrofa clara y transparente, huyeron lejos de toda esencialidad poética, ahora sólo impera en estos versos la prosa cruda e intrascendente. Se cumple lo que he expresado anteriormente.

En la efervescencia de su espíritu, Pablo, imprimió elevación y vigor a sus pensamientos, estimuló  sus facultades imaginativas y en su osadía otorgó a su expresión una extraña disonancia. Y esto ocurrió sencillamente porque el poeta, vivamente conmovido como se halló, no acertó a encadenar sus ideas y  pasó de un concepto a otro bruscamente.


¿Es Pablo Neruda por esta oda y otras odas un mal poeta? En ninguna manera, continúa siendo el excelso poeta de siempre, lo que pretendemos significar es que escribir Odas, es un privilegio sólo de los grandes poetas consagrados, los que esgrimiendo su pluma en la batalla de la idea vencieron en los campos del sueño, para aquellos que con un depurado lenguaje expusieron con frescura la gloriosa luz del sentimiento.

Para un principiante que continúe escribiendo odas tras odas… es abrir las lóbregas alas hacia el oscuro abismo de las palabras inertes, porque significará, tarde o temprano, el quiebre de su propia voluntad creadora.

El relativismo vergonzante de hoy, no solo resta importancia a la estética y a la pureza inmanente que todo artista verdadero debe poseer, sino que en su arrogancia y oscurantismo, niega la secreta hondura  y el sello glorioso de la dignidad  que todo  fruto expresivo del espíritu humano debe conllevar. Por tal razón todo hombre o mujer que con un cálido tesón cultive las letras del lirismo, debe buscar siempre en su recinto interior, el derrotero que fielmente marque el rumbo de su íntimo oficio hacia el místico territorio de la poesía lírica.
                             Villa Alemana, octubre de 2009.



De mi Libro: “Hacia la comprensión del arte de la palabra lírica” Publicado el año 2012 en Valparaíso -  Chile.-


* Poeta, Crítico Literario, Libretista Radial Chileno.-

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