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jueves, 1 de marzo de 2012

Poesía de Nanao Sakaki - El Poeta Errante - (1923–2008)


Ronda la circularidad y las interconexiones de la cuántica, pero no hay mejor manera de decirlo... Hoy lo dice Nanao Sakaki....


Recorrió todo su Japón natal, después de sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial. Amigo de Ginsberg, se considera que su obra ha revivido la tradición zen de Basho y Ryokan... Que mejor que la poesía zen para conectar con la querida cuántica... A disfrutar de esta belleza y sumergirse.



"En un circulo de un metro de ancho
Te sientas, y oras, y cantas.
En un refugio de diez metros de ancho
Duermes bien, y la lluvia te arrulla una canción de cuna.
En un terreno de cien metros de ancho
Siembras arroz y crías cabras.
En un valle de mil metros de ancho
Recoges leña, agua, y granos silvestres.
En un bosque de diez kilómetros de ancho
Juegas entre zorros, halcones, víboras y mariposas.
En un país montañoso
De cien kilómetros de ancho
Se cuenta que alguien vive con serenidad.
En un círculo de mil kilómetros
Visitas arrecifes de coral en verano
O hielos que flotan en los mares invernales.
En un círculo de diez mil kilómetros
Deambulas por cualquier rincón de la Tierra.
En un círculo de cien mil kilómetros
Nadas en un mar de estrellas fugaces.
En un círculo de un millón de kilómetros
Entre flores esparcidas de mostaza amarilla
Ves la Luna al oriente y el Sol al poniente.
En un círculo de diez mil millones de kilómetros
Saltas fuera del mándala del sistema solar.
En un círculo de diez mil años luz
La galaxia florece resplandeciente en primavera.
En un círculo de mil millones de años luz
Andrómeda se disuelve, pequeña flor de guinda que pierde sus pétalos.
Y ahora, dentro de un círculo de diez mil millones de años luz,
Se desmorona toda noción de tiempo y espacio
Y de nuevo te sientas, y oras, y cantas
Te sientas, y oras, y cantas."




El poema, gracias a la transcripción encontrada en el libro "En el principio era el sueño; el Cosmos y el Corazón Humano" de David Molineaux, en: http://www.jungba.com.ar/libros/libros_body2.htm
La imagen y más información sobre el autor en el libro "Nanao or Never: Nanao Sakaki Walks the Earth" editado por Gary Lawless, en el link: http://www.jackmagazine.com/issue3/nanao.html









Nanao Sakaki en Break the mirror, North Point Press, San Francisco, 1987.

Quinto venado

Una canción — a lo lejos.

¿Un hombre?

¿Un coyote?

¿O el cometa Halley?

Durante horas

con las manos vacías

con la mente ausente

me siento solo

en una pequeña choza

en un bosque de robles negros.

Sobre la neblina

en algún lado

la luna ensombrece

¿Dónde está el amanecer ahora?

Ahí, merodeando — por las hojas de roble caídas

venados de cola negra.

Uno, dos, tres, cuatro.

Como el quinto venado

los sigo.

En algún lugar

ahora mismo

— estoy seguro —

el mundo duerme muy bien.





RESEÑA

Nanao Sakaki (1923- 2008) es un poeta japonés de origen humilde y biografía increíble. Nacido en un pueblito al sur del sur de Japón, séptimo hijo arrastrado a la Segunda Guerra Mundial como regulador de los radares aéreos, mencionaría hasta su vejez la imagen que captó en su pantalla de un punto que resultaría ser el bombardero que se dirigía a Nagasaki. Disidente. Activista. Vagabundo. Amigo de los beatniks y de la tradición japonesa de poetas errantes. De los filósofos chinos que se daban a lo que después sólo podríamos llamar anarquismo.

Escribió poemas en inglés reunidos en Nanao or Never, Break the mirror y otros, con una soltura encantadora. Si las traducciones están mal conjugadas o resultan demasiado simples (hasta pueriles) es porque los originales en inglés también lo son. A Nanao, creo, no le interesaban las conjugaciones tanto como las conjuraciones y los chistes.



miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuento de Roxana Heise - Chile


Recordando a NN

Roxana Heise V.



Es difícil conducir bajo esta densa neblina. Son las 8 AM en Concepción. Voy camino al trabajo, enciendo las luces y reparo en el asfalto imperfecto que me guía hacia la ruta señalada. Enciendo el dial y compruebo sin inmutarme que el Reality Show de los candidatos a la presidencia 2006 ha comenzado. Enhorabuena; la polilla insidiosa de la idiotez continúa horadando nuestras mentes. Dios nos guarde. Viene en grande su gloria, dicen los bocinazos, melodía predilecta de algunos esquizofrénicos exitosamente insertados en sociedad. Subo el volumen de la radio, las noticias anuncian que subirá el precio de la bencina y el petróleo Diesel. ¡Vaya novedad! Será preciso ajustarse los cinturones para no quedar pantalones abajo, miserias al aire de todos los tormentos, diciendo: sí señor, existen cosas peores. Y en efecto las hay, lo confirma el periodista que nombra a NN por primera vez: un adulto indigente, sin familia conocida que vivió en Viña del Mar su mundo de patas verdes, entre océano, gaviotas y montes de basura, mendigando la ruta del fracaso hasta que la noche le caía encima con su manto frío de sueños misteriosos. Una Chevrolet Luv me sobrepasa y un tipo pequeño de grueso bigote conduce su Volkswagen, cigarrillo en mano izquierda y teléfono celular en la derecha, ¡qué destreza! NN sigue conmigo, su presencia sombría me enciende el corazón apagado por la rutina. Pude ser como él: un tipo robusto con cuerpo moreno y ojos gitanos, un padre de familia venido a menos, un hijo degradado, quizá, de esos que nacen para sufrir la Divina comedia de Dante.
Para NN no hubo funeral, ni misa de los muertos. Es más, su muerte, como su vida, se reducen a nada, al menos eso indican las frías estadísticas.
La luz roja me encuentra ensimismada, freno con brusquedad, alzo la mirada y un imponente letrero de Coca Cola me invita a disfrutar, también los comerciales sobre la nueva liquidación de la avestruz verde, los días R, los grandes Hipotecazos de los bancos y esos créditos de consumo para comprar el mundo y olvidar los tormentos que se llevaron a NN para siempre hasta el frondoso abismo de las catacumbas. Hoy él cobra importancia por primera vez; su pequeña tribuna comunicacional lo pregona a los cuatro vientos: Su cuerpo triturado fue encontrado en medio de un basural. En principio se habló de un asesinato, tesis que pronto fue descartada.
Acelero, paso tercera, el beso húmedo del otoño besa los espejos.
Se trataba de un mendigo, repite el periodista quebrando la voz, un incivilizado —pienso— y evoco las palabras de Thomas Hobbes afirmando: «todos los seres humanos son iguales en aptitudes, pero la condición del hombre en estado original, o sea incivilizado tiende hacia la crueldad y la brutalidad». ¿Sería brutal NN? Alguien lo describió como un hombre sereno de mirar extraviado que solía sentarse frente al mar (esperando, quizá, que el sol de Diógenes le entibiara el alma trémula de espanto). ¿Es esto brutalidad, o simplemente un mecanismo de defensa extremo, ante una situación subjetivamente insoportable?
Unos kilómetros más, deja de llover, el olor putrefacto de los gases emitidos por algunas industrias traspasa los vidrios provocándome nauseas, de esas que NN no percibía ya, tras dormir mil y una noche en contenedores de basura.
Alguien corre a mi lado sobrepasándome, poco importa la carrera del tiempo y la vida, que son la misma cosa. Un día tras la muerte de NN y los periódicos confirman que otro indigente corrió mejor suerte: «se encontraba durmiendo dentro de uno de los contenedores de basura para protegerse de la lluvia, cuando el camión tomó el recipiente y comenzó a compactar su contenido. En ese momento el hombre lanzó un fuerte grito, tras lo cual los basureros detuvieron la acción de las máquinas»*.
Desearía no pensar, ni deliberar, ser sólo NN sentado junto a los enormes pelícanos congregados en el muelle, pero preciso el final para poder rescatarlo desde el fondo de su abismo impenetrable. Sólo queda por decir que finalmente: «se comprobó que había fallecido triturado. Probablemente al interior de los camiones recolectores»**.
80 kilómetros por hora: el espectáculo carretero de algunos buscavidas está en pleno apogeo. Todos queremos volar alguna vez, así sea sobre cuatro ruedas y escupiendo adrenalina. El paraíso terreno a la vuelta de la esquina. ¿Dónde? ¿Quién lo ha visto? ¿Podría mostrarme el camino?
NN ya no existe. ¿Acaso existió alguna vez en su sonambulismo? Vuelvo al siglo XVIII y puedo conformarme en las palabras de Rousseau, defendiendo la tesis de que en sus orígenes el hombre es naturalmente bueno, e imagino a NN sonriendo limpiamente y, como diría este gran filósofo «tal como ha debido salir de manos de la naturaleza, saciándose bajo una encina, aplacando su sed en el primer arroyo y hallando su lecho al pie del mismo árbol que le ha proporcionado el alimento; he aquí sus necesidades satisfechas».
Suspiro, miro el reloj; estoy algo retrasada. Las noticias terminaron, por el momento. Acelero, como tantos, y apago las luces de mis pensamientos, con la esperanza de que ahora, NN finalmente haya encontrado su pequeño paraíso.




BREVE RESEÑA

RESEÑA:


Roxana Heise nació en Victoria (Chile) el 20 de abril de 1964. Actualmente reside en Chillán. Sus textos han sido publicados en revistas nacionales e internacionales y numerosas páginas Web.

Su obra es poseedora de diversos reconocimientos nacionales, en forma especial en el extranjero.

Ha obtenido la Beca de Creación de Fondo del Libro 2006 por su novela “Frenético sosiego”

Sus cuentos y novela han sido traducidos al portugués y al polaco.

Integra la Historia de la Literatura Hispanoamericana elaborada por los investigadores polacos: Mieszko A. Kardyni y Pawel Rogozinski,

Ha incursionado en la poesía, el cuento y la novela.

OBRAS:

· "Frenético Sosiego”, Novela, Cyberletras 2006.

· “El lunar y otros cuentos”, Cuentos, Ediciones La silla, 2011.

ANTOLOGÍAS:

· Antología de "Cuentos breves Alfred Hitchcock" .

· Imágenes Prosaicas, ediciones El salvaje refinado.

· Nuevos Cuentistas hispanos "Los Magos Del Cuento".


REVISTAS:

"Escribir y publicar", editorial salvat

· Repertorio latinoamericano

· Revista Ades

· Revista Libre internacional

· Revista Almiar

· Los nóveles

· Revista Expresiones

· El escribidor

· Divague

· Boletín de Literatura Aledaños, por citar sólo algunas.

domingo, 5 de febrero de 2012

Ariel, de Sylvia Plath


Ariel, de Sylvia Plath
Publicado por Lluís Salvador
(Ariel)
eds. Hiperión, col. Poesía Hiperión
Madrid, 1999 [1960-1963]
Ed. bilingüe

OVEJAS EN LA NIEBLA

Las colinas se adelantan hacia la blancura.
Gente o estrellas
me miran con tristeza: los defraudo.

El tren deja un trazo de aliento.
Oh lento
cabello del color de la herrumbre,

cascos, campanas dolientes...
toda la mañana
la mañana se ha ido ennegreciéndose,

una flor abandonada.
Mis huesos mantienen una quietud, lejanos
campos funden mi corazón.

Amenazan
dejarme entrar a un cielo
sin estrellas ni padre, un agua oscura.

La vida (trágica) de Sylvia Plath ha provocado tanta o más escritura que la dedicada a su obra. He pasado por algo de esta literatura colateral con sentimientos que van desde el aburrimiento a la vergüenza, pasando por la indignación.
El aburrimiento viene dado por esas explicaciones que soslayan la obra y que se centran únicamente en una figura que, teniéndolo en apariencia todo (belleza, una vida familiar, cierto éxito literario), se suicidó.
Según parece, los poemas son sólo una excusa. Lo que importa es el suicidio y el hurgar en la vida privada de Sylvia. La vergüenza, por el espíritu carroñero que anima a algunas de estas obras, que se regocijan en, por ejemplo, el reparto de los despojos de la herencia literaria (léase económica) de Plath. La indignación, porque en muy pocas de estas obras se pone por delante que Sylvia Plath fuera una gran poetisa, y en cambio se prima el hecho de que sufriera un trastorno que la llevó, por desgracia, al suicidio.
En los pocos qu tratan de la obra, descubrimos algunas claves. Los recuerdos de la infancia, que explican algunos poemas (el mismo título de este libro, Ariel, nombre de un caballo que tuvo Sylvia), su dedicación a la apicultura, etc. La frenética actividad poética de Sylvia Plath, capaz de hacer un poema de cualquier hecho, por trivial que parezca.
Inútiles los esfuerzos por hallar una coherencia interna, una especie de hilo argumental, entre todos sus poemas. Alguien capaz de realizar un poema por haberse cortado un dedo en la cocina (y escribirlo con raro genio, todo hay que decirlo) escapa a semejantes esfuerzos, que no por ser titánicos tienen porqué ser admirables.
Ridículas las explicaciones que pretenden que el genio de Sylvia Plath provenga de su trastorno. Decir que van Gogh o Sylvia Plath alcanzaron la maestría porque estaban, eran, locos, es una explicación tranquilizadora pero, si me lo permiten, insultante para los autores y los lectores. Todo artista, por definición, es sensible. Esta sensibilidad conlleva una carga, un riesgo, si quieren. Pero insinuar que el genio es producto de la locura es insinuar que esta trágica circunstancia produce arte (lo cual es falso, porque no todos los locos llegan a estos niveles y porque no todos los que llegan a esa genialidad están locos) y que no había nada en los artistas que les hiciera destacar por encima de sus colegas salvo esa enfermedad. Lo que es un desprecio intolerable.
Me quedo con la Sylvia Plath capaz de hacer poemas prodigiosos sobre cualquier cosa. Me quedo con la poetisa capaz de alcanzar la grandeza una y otra vez con facilidad pasmosa. Me quedo con la luz que sus versos transmiten, con el privilegio que representa el leer una poesía única y disfrutar de una visión que pocos humanos han llegado a tener.
Todo lo demás podría, debería, ser silencio.

LOS MANIQUÍES DE MUNICH

La perfección es terrible: no puede tener hijos.
Fría como el aliento de la nieve, tapona la matriz

donde los tejos soplan como hidras,
el árbol de la vida y el árbol de la vida

liberando sus lunas, mes tras mes, sin ningún propósito.
El flujo sanguíneo es el flujo del amor,

el sacrificio absoluto.
Significa: no más ídolos salvo yo,

yo y tú.
Así, en su encanto sulfuroso, en sus sonrisas

estos maniquíes se apoyan esta noche
en Munich, morgue entre París y Roma,

desnudos y calvos entre pieles,
caramelos naranja en palo de plata,

intolerables, sin mente.
La nieve deja caer fragmentos de oscuridad,

nadie cerca. En los hoteles
manos abrirán puertas y dejarán

zapatos gastados para un lustre de carbono
en los que gruesos dedos encajarán mañana.

Oh, lo doméstico de estos escaparates,
los encajes de bebé, la confección de verde follaje,

los macizos alemanes dormitando en su Stolz sin fondo.
Y los teléfonos negros en las horquillas

brillando
brillando y digiriendo

la ausencia de voz. La nieve no tiene voz.

Nota: No estoy muy de acuerdo con la traducción que se hace de los poemas de Plath. Tengo el privilegio de poderlos leer en inglés, y reconozco el esfuerzo que se ha hecho por mantener, cuando menos, el ritmo y la rima interna, pero soy más partidario de conservar el significado preciso de los versos antes que producir (como casi siempre en las traducciones poéticas) un quiero y no puedo. De modo que, aunque tomando como referencia la traducción de Hiperión, he realizado una traducción literal del original inglés. Ustedes disculparán mis limitaciones.


RESEÑA

SYLVIA PLATH
(1932-1963)

Sylvia Plath, llamada Sivvy familiarmente, nació el 27 de octubre de 1932 en Boston, Massachusetts (Estados Unidos). Era hija de los maestros Otto Emil Plath, profesor universitario de alemán y biología en la Universidad de Boston (además de especialista en abejas), y Aurelia Schober, profesora de inglés y alemán. Ambos eran de ascendencia alemana. Sylvia tenía un hermano menor llamado Warren, nacido en 1935.

En el momento del nacimiento de Warren la familia Plath se trasladó a Withdrop, localidad costera que provocó un vital contacto con el mar para la pequeña Sylvia.

Con pocos años comenzó a escribir poesía. Era una niña frágil, sensible, inteligente e insegura, inseguridad que fue amplificada cuando en 1940 falleció su padre a causa de la diabetes.

Sufrió habituales depresiones y varios desórdenes mentales desde su adolescencia. Tras la muerte de Otto la familia Plath se mudó a Wellesley.

En el instituto publicó su primer texto, un relato corto titulado “And Summer Will Not Come Again” que vio la luz en la revista “Seventeen”.


“Sunday At The Mintons”, publicada en 1952 durante su etapa universitaria en la revista “Mademoiselle”, fue su primera historia galardonada.

Dos años antes Sylvia había ingresado en el Smith College de Northhampton. En este centro permaneció entre 1950 y 1955, período en el que se intentó suicidar por primera vez.

Más tarde, tras conseguir una beca Fulbright, viajó a Inglaterra para acudir a la Universidad de Cambridge.

En 1956 y en el Reino Unido conoció y se casó con Ted Hughes. Ambos tuvieron dos hijos, Frieda, nacida en 1960, y Nicholas, quien nació en 1962. Su luna de miel la pasaron en España.



Su primer título publicado fue el poemario “El Coloso” (1960). Su principal libro es su novela “La Campana De Cristal” (1963), de carácter autobiográfico y firmada con el seudónimo de Victoria Lucas.

Poco tiempo después de la aparición de este libro Sylvia, poeta y novelista de gran sensibilidad y rica imaginería que se convertió en un icono feminista, se suicidó el 11 de febrero de 1963 en Londres.

Tenía 30 años y su depresión crónica, su inestabilidad emocional y el affaire amoroso de Hughes con Assia Guttman, la esposa del poeta David Wevill, acrecentaron una vulnerabilidad que llevó a la muerte a la joven Sylvia.

Assia también se suicidó, ella en el año 1969.

De manera póstuma aparecieron los libros de poemas “Ariel” (1965), uno de los títulos clave en su bibliografía, “Cruzando El Agua” (1971) y “Árboles Invernales” (1972).

En 1981 se le otorgó el Premio Pulitzer por su obra poética recogida en “Poemas Completos” y un año después aparecieron sus “Diarios” (1982). También ha sido publicado un libro de relatos titulado “Johnny Panic y La Biblia De Sueños”.

jueves, 2 de febrero de 2012

Cómo escribir y cómo no escribir poesía



Una Premio Nobel te lo explica
Wislawa Symborska

En memoria de la poeta Wislawa Szymborska, quien murió el pasado primero de febrero, recordamos esta selección de cartas publicadas originalmente en el periódico polaco Vida Literaria, en las que la autora responde preguntas de personas interesadas en escribir versos.
Cómo escribir y cómo no escribir poesía

Traductor
Cristina Esguerra

Edición N° 126
N° 126

Diciembre de 2011[ ver índice ]
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Para Heliodor, de Przemysl
Escribes: “Sé que mis poemas tienen muchos errores, ¿y qué con eso? No voy a parar a corregirlos”. ¿Y por qué no, querido Heliodor? ¿Será que para ti la poesía es sagrada? ¿O tal vez la consideras algo insignificante? Ambos modos de acercarse a ella son errados, y lo peor es que liberan al neófito de la necesidad de trabajar en sus versos. Es gratificante y placentero decir a nuestros conocidos que el espíritu se apoderó de nosotros el viernes a las 2:45 p.m. y comenzó a susurrarnos misteriosos secretos al oído. Lo hizo con tal vehemencia que escasamente tuvimos tiempo de anotarlos. Pero en casa, a puerta cerrada, corregimos con ahínco. Tachamos y revisamos esas expresiones que parecen de otro mundo. Los espíritus son una maravilla, pero hasta la poesía tiene su lado prosaico.

Para H. O., de Poznan, un posible traductor
El traductor no está obligado a serle fiel al texto únicamente. Debe dejar ver la belleza de la poesía conservando su forma y reteniendo, en la medida de lo posible, el estilo y el espíritu de la época.

Para Grazyna, de Starachowice
Quitémosnos las alas y tratemos de escribir con los pies sobre la tierra, ¿sí?

Para el señor G. Kr., de Varsovia
Necesitas un bolígrafo nuevo. El que tienes comete muchos errores. Debe ser extranjero.

Para Pegaso, de Niepolomice
En rima, preguntas si la vida tiene centavos. Mi diccionario responde que no.

Para el señor K. K., de Bytom
Utilizas el verso libre como si su libertad fuera absoluta. Pero la poesía (a pesar de lo que pueda decirse) es, era y será un juego. Y, como todos los niños saben, los juegos tienen reglas. ¿Por qué lo olvidan los adultos?

Para Putzka, de Radom
El aburrimiento debe ser descrito con gusto. ¿Cuántas cosas están ocurriendo en un día en el que no pasa nada?

Para Boleslaw L-k, de Varsovia
Tus dolores existenciales te vienen con demasiada facilidad. Ya hemos padecido suficiente desesperanza y nos hemos adentrado en las sombrías profundidades demasiadas veces. “Los pensamientos profundos –dice mi querido Thomas (Mann, por supuesto, ¿de cuál otro podría tratarse?)– deben hacernos sonreír”. Leyendo tu poema “Océano” nos descubrimos forcejando en un pozo poco profundo. Concibe tu vida como una aventura extraordinaria que te ha acontecido. Por el momento ése es nuestro único consejo.

Para Marek, también de Varsovia
Tenemos por fundamento la creencia de que todos los poemas que versan sobre la primavera quedan automáticamente descalificados. El tema ha dejado de existir en la poesía. Por supuesto, continúa desarrollándose como parte de la vida. Pero se trata de dos asuntos distintos.

Para B. L., de los alrededores de Breslavia
El miedo al discurso preciso, el esfuerzo constante por convertir todo en una metáfora, la inagotable necesidad de que en cada línea se demuestre que eres un poeta: éstas son ansiedades que acosan a todo poeta en formación. Pero pueden curarse si se descubren a tiempo.

Para Zb. K., de Poznan
A lo largo de su vida la mayoría de los poetas no han utilizado tantas palabras majestuosas como las que has apiñado en tres cortos poemas. “Patria”, “verdad”, “libertad”, “justicia”. Ese tipo de palabras no deben tomarse a la ligera. Sangre de verdad las recorre y la tinta no puede reemplazarla.

Para Michal, en Nowy Targ
Rilke advirtió a los jóvenes poetas que los temas majestuosos son difíciles y exigen una gran madurez artística. Les aconsejó escribir sobre lo que observan en torno a ellos y cómo viven cada día; sobre lo que se ha perdido y lo que se ha encontrado. Los animaba a utilizar lo que estaba a su alrededor como herramienta para desarrollar su arte; imágenes de los sueños, objetos del recuerdo. “Si la vida diaria te parece pobre –escribió–, no la culpes. La culpa es tuya. No eres tan buen poeta como para percatarte de su riqueza”. Este consejo te puede parecer superfluo y estúpido. Por eso sustentamos nuestro argumento con uno de los poetas más esotéricos del mundo de la literatura. ¡Observa cómo alaba las cosas ordinarias!

Para Ula, de Sopot
Definir la poesía en una frase... ¡vaya! Conocemos por lo menos quinientas definiciones, pero ninguna nos parece lo suficientemente precisa y abarcadora a la vez. Cada una expresa el sabor de su época. Un escepticismo de nacimiento nos impide dar una definición propia. Pero recordamos un hermoso aforismo de Carl Sandburg: “La poesía es el diario escrito por una criatura del mar, que vive en la tierra y desea volar”. ¿Será que él lo escribirá un día de estos?

Para L-k, de Slupsk
Requerimos más de un poeta que se compara con Ícaro que lo que el largo poema cifrado nos revela. Señor L-k, usted no cuenta con que el Ícaro de hoy en día tiene que elevarse sobre un paisaje distinto al de la antigüedad. Ve autopistas repletas de carros y camiones, aeropuertos, pasarelas, grandes ciudades, puertos modernos y costosos y demás cosas por el estilo. ¿No le pasaría por el lado un jet de vez en cuando?

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