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jueves, 29 de mayo de 2014

LAS ODAS


                                   

                                                                                  *Luis Ossa Gajardo

Con frecuencia oímos decir a personas aficionadas a la pluma y al papel, “voy a escribir una oda al o a la…” como si esta fuese la máxima expresión del género lírico. Sin embargo, es esta la forma menos lírica de todas las expresiones poéticas existentes. Porque dominado el poeta por una fuerte y grande impresión, como ser imaginativo y apasionado que es, en su exaltación, eleva la voz, más de lo que comúnmente suele hacer: ya no escribe, ni habla con la serenidad de antes, sino, canta…y no precisamente con aquellas notas distintivas, que coherentemente brotan desde su alma como un conjunto de tiernos e íntimos arpegios. La misma efervescencia de su espíritu suele imprimir elevación y vigor a sus pensamientos, estimular sus facultades imaginativas y en su osadía otorga a su expresión una extraña disonancia. Y esto ocurre sencillamente porque el poeta, vivamente conmovido como se halla, no acierta a encadenar sus ideas y suele pasar de un concepto a otro bruscamente, sin transiciones. A esta supresión de nexos o ideas intermedias se les denomina “saltos líricos”.

En la actualidad no son aceptables estos arrebatos poéticos, se prefiere una poesía intimista, en voz baja, una poesía que contenga trazos líricos coherentemente admirables y que, por su jerarquía, encuentre eco en las sensitivas fibras del lector.

Los tratadistas dividieron este antiguo género, según su clase en:
 
a)   Heroica, es la que celebra grandes sucesos ejemplo;      “A la victoria de Lepanto” de Herrera.

b)   Sagrada, la que canta a las glorias de Dios y los afectos piadosos, ejemplo; “A la Ascensión” de Fray Luis de León.

c)   Filosófica o moral que discurre sobre la sociedad, las costumbres, el corazón humano, y los vicios y virtudes, ejemplo; “A la vida del campo” de Fray Luis de León.

d)   Erótica, la que se inspira en el amor terreno, ejemplo; “Al céfiro” de Esteban Manuel de Villegas, etc.


Sin duda, al escribir mis líneas anteriores, seguramente, ustedes, amables lectores, habrán recordado a Pablo Neruda, nuestro insigne poeta y premio Nóbel de Literatura 1971. Y razón tienen, ya que fue nuestro poeta quién resurgió este género en nuestro país, con la sucesiva publicación de: “Odas Elementales”, Editorial Losada, Buenos Aires,  1954. “Nuevas Odas Elementales” Edición Losada, Buenos Aires, 1956. “Tercer Libro de las Odas” Editorial Losada, Buenos Aires, 1957, “Navegaciones y regresos” Editorial Losada, Buenos Aires, 1959.

Sin embargo, debo recordaros que, el comienzo en el arte de la escritura lírica de nuestro insigne vate, no se inicia precisamente escribiendo y publicando alguna de sus odas, si así hubiera ocurrido, nadie las hubiera considerado y menos en aquel tiempo. El éxito de su magnífica y temprana irrupción en la literatura chilena, la realizó bajo el genial impulso de sus tiernos y depurados sentimientos, los que se reflejan en sus primeros libros: “Crepusculario”,  “Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada”, “El Hondero Entusiasta” etc.

Observemos la riqueza lírica y la profundidad conceptual en una de sus primeras composiciones:


MARIPOSA DE OTOÑO

La mariposa volotea
y arde - con el sol - a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: - No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: - No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.




Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.
Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.
Su lengua tibia me rodea.
También me dice: - Te parece.
La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
                          El Vate tenía 14 años de edad.
Ahora observemos en estos versos los admirables trazos líricos y el ritmo musical de sus estrofas en:
                          La Canción de la Fiesta

Hoy que la tierra madura se cimbra
en un temblor polvoroso y violento,
van nuestras jóvenes almas henchidas
como las velas de un barco en el viento.

Por el alegre cantar de la fuente
que en cada boca de joven se asoma:
por la ola rubia de luz que se mueve
en el frutal corazón de la poma,

Tiemble y estalle la fiesta nocturna
y que la arrastren triunfantes cuadrigas
en su carroza divina y desnuda
con su amarilla corola de espigas.




La juventud con su lámpara clara
puede alumbrar los más duros destinos,
aunque en la noche crepiten sus llamas
su lumbre de oro fecunda el camino.

Tiemble y estalle la fiesta. La risa
crispe las bocas de rosa y seda
y nuestra voz dulcifique la vida
como el olor de una astral rosaleda.

Hombres de risa vibrante y sonora,
son los que traen la fiesta en los brazos,
son los que llenan la ruta de rosas
Para que sean más suaves sus pasos.

Y una canción que estremece la tierra
se alza cantando otra vida mejor
en que se  miren el hombre y la estrella
como se miran el ave y la flor.



Se harán agudas las piedras al paso
de nuestros blancos y rubios efebos
que seguirán con los ojos en alto
volcando siembras y cánticos nuevos.

Tiemble y estalle la fiesta. Que el goce
sea un racimo de bayas eximias
que se desgrane en las bocas más nobles
y que fecunde otras bellas vendimias.


El 14 de octubre de 1921 obtuvo el primer lugar en el concurso de la Federación de Estudiantes de Chile. El vate tenía 17 años.




Veamos ahora una de sus posteriores odas:

ODA A VALPARAÍSO

Valparaíso,
qué disparate
eres,
qué loco,
puerto loco,
qué cabeza
con cerros,
desgreñada,
no acabas
de peinarte,
nunca
tuviste
tiempo de vestirte,
siempre
te sorprendió
la vida,
te despertó la muerte,
en camisa,
en largos calzoncillos
con flecos de colores,
desnudo
con un nombre
tatuado en la barriga,
y con sombrero,
te agarró el terremoto,
corriste
enloquecido,
te quebraste las uñas…

El sentimiento fluido y el torrencial lirismo, el verso límpido y trémulo, la estrofa clara y transparente, huyeron lejos de toda esencialidad poética, ahora sólo impera en estos versos la prosa cruda e intrascendente. Se cumple lo que he expresado anteriormente.

En la efervescencia de su espíritu, Pablo, imprimió elevación y vigor a sus pensamientos, estimuló  sus facultades imaginativas y en su osadía otorgó a su expresión una extraña disonancia. Y esto ocurrió sencillamente porque el poeta, vivamente conmovido como se halló, no acertó a encadenar sus ideas y  pasó de un concepto a otro bruscamente.


¿Es Pablo Neruda por esta oda y otras odas un mal poeta? En ninguna manera, continúa siendo el excelso poeta de siempre, lo que pretendemos significar es que escribir Odas, es un privilegio sólo de los grandes poetas consagrados, los que esgrimiendo su pluma en la batalla de la idea vencieron en los campos del sueño, para aquellos que con un depurado lenguaje expusieron con frescura la gloriosa luz del sentimiento.

Para un principiante que continúe escribiendo odas tras odas… es abrir las lóbregas alas hacia el oscuro abismo de las palabras inertes, porque significará, tarde o temprano, el quiebre de su propia voluntad creadora.

El relativismo vergonzante de hoy, no solo resta importancia a la estética y a la pureza inmanente que todo artista verdadero debe poseer, sino que en su arrogancia y oscurantismo, niega la secreta hondura  y el sello glorioso de la dignidad  que todo  fruto expresivo del espíritu humano debe conllevar. Por tal razón todo hombre o mujer que con un cálido tesón cultive las letras del lirismo, debe buscar siempre en su recinto interior, el derrotero que fielmente marque el rumbo de su íntimo oficio hacia el místico territorio de la poesía lírica.
                             Villa Alemana, octubre de 2009.



De mi Libro: “Hacia la comprensión del arte de la palabra lírica” Publicado el año 2012 en Valparaíso -  Chile.-


* Poeta, Crítico Literario, Libretista Radial Chileno.-

JUICIO LITERARIO


Pensar alto, sentir hondo, hablar claro” Antonio Machado.

                                                    Comenta: Luis Ossa Gajardo

Una singular fisonomía hallamos en El árbol de la vida”  y en La sangre de Neruda”, de Camilo Améstica y Daniel Améstica, ambos participantes en el  Concurso Regional de creación literaria en Homenaje a Pablo Neruda 2004 realizado por la. I Municipalidad de Quilpué y la Agrupación Literaria Regional. Un eje de unión subyace en las dos composiciones. Percibimos un paralelismo en el texto e intratexto. En ambos casos existe una curiosa flexibilidad lingüística y patetismo ceremonioso, que se traduce en un abanico puramente efectista.
         No vemos la savia rica y pura de la poesía sencilla, la coherencia lógica, la onda del sueño que agita el espíritu, ni la fuerza de una expresión transmutada que dimana de los hontanares más recónditos del alma.
La ausencia de figuras literarias, los matices tenues de sus imágenes y la sobreabundancia de vocablos inoportunos, impiden la transferencia única y vital de la insondable armonía que todo artista de la palabra  debe manifestar.
La bifurcación temática que generalmente se observa en la línea ampulosa de un mismo verso, es un simple botón de muestra del quiebre ideológico-esteticista que impide elevar plena y resueltamente el valor propio de un buen acierto literario.
El flujo y reflujo lírico no se logra en la reunión consecutiva de adjetivos áureos, en sus grados superlativos y nominativos… (“El adjetivo cuando no da vida…mata.” V. Huidobro), esta práctica tan socorrida por la juventud, solo provoca fisuras en el verso y desgarran las entrañas del contexto lírico. Los vocablos extraídos del cofre idiomático podrán deslumbrar a jurados indoctos, más no al lector culto.
         El arte de la escritura confiere al hombre la oportunidad de transferir con vigor y hondura, la belleza de sus recónditos sueños. La expresión lingüística traspasa las fronteras de nuestro ser, en consecuencia, es preciso que el concepto se haga luz y la palabra alcance en plenitud su profunda y extensa misión. 
         Reiterando nuestro concepto expresado en mi libro Alzo la Voz” y en diversas páginas Web: “La poesía no es cuestión de palabras, sino de sentimientos”, debemos adscribir, además, que tales sentimientos se deben expresar dentro de una equilibrada jerarquía, y, a través, de un hilo conducente de síntesis, coherencia y esplendor.
         El vocablo, elemento consustancial del alma humana, renovada y desbordante en la expresión cotidiana debe adquirir en la sobrenatural atmósfera del arte y en los delicados entretejidos del sentimiento, diáfanos impulsos, elevación conceptual y  constante precisión.   El arte de la escritura – expresión coherente y vital- brota eminentemente desde las vibrantes fibras de nuestro cosmos interior, de esa interioridad insondable que es fuego y miel.
Y la palabra, aquel elemento límpido y preciso, trémulo rocío en la angustia, vibrante trompeta en el júbilo, deberá forjar en unidad esencial- en tonos sugerentes o directos- el núcleo de una conciencia creadora, el desvelo de la sangre y la frescura del huerto.


                                       Belloto Sur, 23 de Agosto de 2004.-       

Breve Reseña de la Vanguardia Literaria por Don Luis Ossa Gajardo


                                                                                                                                                    
                   
El autor con su esposa en Villa Alemana, Chile


*Luis Ossa Gajardo


Introducción:

                             En este artículo presentaremos una reseña sobre algunos movimientos literarios surgidos entre los años 1909 y 1930 aproximadamente, nos referiremos al movimiento literario vanguardista y sucintamente a la generación del 27. Vanguardismo deriva del vocablo francés avant garde, término de origen político militar, cuyo significado es custodia avanzada. Título ostentoso para un movimiento artístico que anuncia su espíritu combativo. Este movimiento involucró no sólo a la actividad literaria, sino a otras manifestaciones del arte; teatro, arquitectura, música, cine y pictórica.

El vanguardismo comienza en los años 1909  alcanzando su mayor apogeo en los años 20 y tiene por principales causas las grandes transformaciones de la época; el súbito avance científico tecnológico, la aparición del automóvil, el avión y otras invenciones, la primera guerra mundial, la revolución Rusa en el año 1917, los grandes bloques políticos; fascismo y comunismo y la crisis espiritual que afecta al mundo. La totalidad de estos acontecimientos presagian nuevos y oscuros tiempos por venir... tiempos desconcertantes en el duro devenir del hombre.

El artista vanguardista reacciona negativamente contra toda expresión anterior, en la pintura se evade el arte figurativo y aparecen las formas abstractas y colores estridentes, en el caso de la expresión literaria, se publican manifiestos los que, en su afán rupturista,  declaran caducas todas las expresiones que le precedieron, desecha la poesía clásica y burguesa  e invita a crear un arte nuevo sin los cánones armónicos anteriores.

La vanguardia literaria se caracteriza por elaborar una poesía prosaica que desecha la estrofa, la métrica, la puntuación y la sintaxis. Suprime la rima y el ritmo, el poeta crea en base a yuxtaposición de imágenes sin sentimientos o pasiones humanas, predominando en su arte la espontaneidad y el reflejo mental que muchas veces se traduce en simples juegos formales. Inventa caligramas en los cuales da forma a diversas figuras, utilizando en algunos casos letras de llamativos colores. Es decir, la vanguardia literaria rechazó el sentimentalismo y la subjetividad lírica y en su afán fríamente lúdico solo le interesó imponer un arte incoherente y fragmentario. Su fuerza creadora no radica de los recónditos hontanares del alma de un poeta, sino que emana de una mera y sugestiva creatividad e imaginación mental.

Ruptura de la ruptura: Cada movimiento vanguardista tiene una duración breve.
                                         Estos movimientos entran en crisis en 1929 y terminan el año1930.

Principales corrientes vanguardistas literarias: Futurismo, Dadaísmo, Ultraísmo,
                                                                      Creacionismo, Surrealismo.


El Futurismo

Es un movimiento artístico literario que surge en Italia en el año 1909, gestor de este movimiento es el poeta e ideólogo italiano Filippo Tommaso Marinetti, quien desarrolló esta nueva tendencia o corriente en poemas y ensayos. Conocido es su manifiesto escrito el 20 de febrero de 1909 en “Le Fígaro” periódico frances, en su primer punto expresa: “Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y la temeridad” y en el décimo punto declara: “Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo, y combatir contra el moralismo, el feminismo y contra toda vileza oportunista y utilitaria.”
Este movimiento intenta romper toda conexión con el pasado y crear un nuevo arte basado en la dinámica, la fuerza, la rapidez, la energía, el movimiento y la deshumanización.  El futurismo haya su mayor acogida en la pintura de  numerosos artistas del pincel y los colores que lo cultivaron con entusiasmo y dedicación. En cuanto a sus seguidores literarios encontramos a tres poetas rusos, los poetas Vladímir Maiakovski, Velimir Jlébnikov y Alekséi Kruchióny,  en Bélgica a Émile Verhaeren, en Portugal al  escritor Fernando Pessoa, en España a el poeta Joan Salvat-Papasseit y a Marcos Fingerit, Brandán Caraffa y Alberto Hidalgo, en Buenos Aires, y Alfredo Mario Ferreiro y Juan Parra del Riego, en Montevideo.

El Dadaísmo

Este nuevo movimiento vanguardista comienza con la misma premisa de los demás movimientos de vanguardia, -nada vale, sólo lo que propone sirve- y se manifiesta en contra de todos los códigos del arte anterior. Su fundador fue Tristán Tzara, poeta y ensayista frances de origen rumano cuyo verdadero nombre era  Samuel Rosenstock quien  da a conocer esta nueva tendencia  a través de su manifiesto dado a conocer en Zurich – Suiza- el año 1916, este movimiento “artístico” abarcó la expresión gráfica, la música y la poesía, tendencia que se extendió por toda Europa alcanzando su influencia hasta los Estados Unidos de Norteamérica. Existen diversas teorías sobre el vocablo Dada, según algunos representa el primer balbuceo que emite un bebe, otros en tanto afirman que su origen se basa en que lo único entendible del idioma ruso era da da –sí sí – y otros aseguran que la intencionalidad era decir nada.
Este movimiento que duró solo dos años pretendía impactar al público provocando el rechazo por lo absurdo de su propuesta afirmando que la vida misma era una incoherencia. Su poesía se caracteriza por ser ilógica e incompresible para muchos, pues esta consistía en una simple sucesión de palabras y sonidos, cuyo mensaje implícito era representar lo dudoso, el nihilismo, la rebelión y la burla por el arte literario, es decir propone la destrucción de toda esencialidad poética   

Seguidores del Dadaísmo literario fueron: el escritor francés André Breton, Jean Arp, escultor, poeta y pintor franco-alemán, Wilhelm Albert Włodzimierz, mayormente conocido por su seudónimo Guillaume Apollinaire, Louis Aragón poeta y novelista francés. 


El ultraísmo

Este movimiento se origina al calor de una tertulia literaria en un café de Madrid en el año 1918 presidida por Rafael Cansinos Assens, poeta, novelista y ensayista español. El Ultraísmo aunque su influencia abarcó la plástica fue una corriente esencialmente literaria sobre todo poética la que tuvo por finalidad combatir el Modernismo y a la generación del 98 imperante en España y en la América hispanoparlante. Este movimiento literario fue ampliamente difundido a través de diversas revistas literarias de la época.
Las características principales de esta nueva forma de crear poesía fueron el exacerbado uso de la imagen y la metáfora,  supresión de los nexos y adjetivos, de la rima y la puntuación. Además eliminó el sentimentalismo y su tono confeccional.  A través de sucesivas metáforas pretende ser una poesía sugestiva, aunque críptica, menos lírica y tantas veces sencillamente hermética.
                                                           Este movimiento se extendió a América del Sur, especialmente a Argentina donde su mayor exponente fue Jorge Luis Borges, quien menospreciando la elegancia y riqueza lírica de la pluma de Rubén Darío escribe los siguientes términos: “La belleza rubeniana es ya una cosa madurada y colmada, semejante a la belleza de un lienzo antiguo, cumplida y eficaz en la limitación de sus métodos y en nuestra aquiescencia al dejarnos herir por sus previstos recursos, pero por eso mismo es una cosa acabada, concluida, anonadada".
Seguidores de este movimiento vanguardista fueron: Guillermo de Torre, Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez. Jorge Luis Borges, Gerardo Diego, Juan Larrea, Pedro Garfias, Adriano del Valle, Eugenio Montes, Rafael Lasso de la Vega, José Rivas. Jorge Luis Borges Oliverio Girondo, Francisco Luis Bernárdez, Eduardo González Lanuza, Norah Lange y otros.

Esta corriente literaria – como los anteriores movimientos vanguardistas- fue de corta duración.



El Creacionismo

Tradicionalmente se da por autor del creacionismo a Vicente Huidobro, poeta chileno, corriente literaria que cultivó también el poeta francés Pierre Reverdy, y que, según nos cuentan ciertos autores en algún momento disputó la  paternidad de esta nueva forma lírica. Que si hubo autores en otras latitudes de la tierra, que en otras lenguas coincidieron en similares características en esta nueva concepción de escribir poesía, todo es posible, lo cierto es que Huidobro acuña la palabra “Creacionismo” después de madurar el concepto y plasmarlo en sus numerosas obras.
Según palabras del propio Huidobro comienza a cultivar este género literario en el año 1912, continuando en los años siguientes, pero es en el año 1916 cuando a través de una conferencia en el Ateneo de Buenos Aires, da a conocer públicamente esta nueva forma de crear poesía.

Características principales del Creacionismo: Eliminación de la sintaxis y de la puntuación, rechaza rotundamente la métrica, el ritmo y la rima, otorga suma importancia a la disposición tipográfica de las palabras al hacer uso frecuente de llamativos y numerosos caligramas, en otras palabras, hábilmente utiliza recursos de efectos visuales, ausencia de un eje temático conductor, excepto en algunas composiciones, entre ellas su “Arte Poética” , uso de metáforas incoherentes,  invención de nuevos vocablos sin lógica alguna, uso recurrente de juegos de palabras, suprime lo descriptivo y/o anecdótico. Utilizando sus propia palabras el poeta Vicente Huidobro declara: “El poema creacionista se compone de imágenes creadas, de conceptos creados; no escatima ningún elemento de la poesía tradicional, salvo que en él dichos elementos son íntegramente inventados, sin preocuparse en absoluto de la realidad ni de la veracidad anteriores al acto de realización". En síntesis es una poesía que no surge desde los recónditos hontanares del poeta, sino que, evidentemente es una creatividad mental, pues el propio poeta Vicente Huidobro lo evidencia en su Arte Poética: “El vigor verdadero reside en la cabeza”

Fieles seguidores de esta corriente fueron: Juan Larrea y Gerardo Diego.


El Surrealismo

El surrealismo cuyo significado es sobre el realismo, es un movimiento artístico-literario que comienza en el año 1916 y es creado por André Breton quien en el año 1924 declara en su primer manifiesto:
                              “SURREALISMO: sustantivo masculino. Automatismo psíquico puro por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento, es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.”
Después de romper, André Breton, con el movimiento Dadaísta, gravitó sobre él fuertemente el pensamiento del psicoanálisis de Sigmung Freud, en especial su relación con los sueños lo que con absoluta convicción le conlleva a crear un cosmos nuevo cuya base será el subconsciente.
Este movimiento de más larga duración influyó enormemente en todas las manifestaciones del arte y se caracterizó principalmente por su transcripción de lo onírico y, contrario a la ruptura que propugnaba el dadaísmo, este movimiento humanizó de nuevo el arte poético, pues su origen proviene desde la intimidad del ser de manera inconciente, armonizando dos estados anímicos aparentemente opuestos entre sí: la realidad y lo onírico los cuales se transfunden en un solo carácter unívocamente sorprendente.
                     En lo estrictamente poético, prescinde de la métrica, sin embargo, se observa una sólida cohesión en su ritmo interno, también resurge la retórica bastante enriquecida con nuevos giros expresivos, además, se originan nuevos e interesantes campos semánticos.

Conviene señalar que más de 65 pintores fueron entusiastas adeptos del movimiento surrealista, entre ellos, citaremos algunos: Salvador Dalí, Joan Miró, Xavier Degans, Jean Cocteu, Roberto Matta etc

En cuanto a los seguidores literarios del movimiento surrealista, -también numerosos- mencionaremos a algunos escritores y poetas: André Breton, Guillaume Apollinaire, Benjamín Péret, Phillipi  Soulppault, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Federico Garcías Lorca en “Poeta en Nueva York”, Rafael Alberti en “Sobre los ángeles”, Julio Cortázar, Alejo Carpentier, Octavio Paz, Pablo Neruda en “Residencia en la tierra” especialmente su poema Walking Around.
             Especial mención merece el grupo literario surrealista chileno “La mandrágora” (Planta a  la que se le atribuye poderes mágicos) conformada en 1938 por los poetas Teofilo Cid, Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa, Carlos de Rokha y Jorge Cáceres, quienes mantuvieron correspondencia directa con los escritores surrealistas franceses.

Generación del 27. Generación post-vanguardia:
Después del breve período de la literatura vanguardista, irrumpió sólidamente la generación del 27 – generación de la amistad  que no intentó romper con los movimientos rupturistas anteriores - esta nueva generación post-vanguardista fue conformada por los insignes poetas: Pedro Salinas. Jorge Guillén, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre; Miguel Hernández y Luis Cernuda. Con este movimiento se retoma el léxico culto perdido con las corrientes de vanguardia, la poesía nuevamente se humaniza y, aunque algunos autores utilizaron el versolibrismo, resurge con esplendor el soneto, el villancico y el romance, Estos poetas cuidan la expresión lingüística, con un lenguaje depurado y henchido de lirismo obtienen en el poema la belleza, elemento consustancial en toda manifestación del arte. La poesía se revitaliza con la metáfora y la precisión conceptual a través de la imagen literaria.
Conclusiones:
                             Los principales grupos vanguardistas  analizados por el suscrito son Futurismo, Dadaísmo, Ultraísmo, Creacionismo, Surrealismo y lo hemos realizado con la serenidad analítica-objetiva de lo que en realidad fueron. También mencionamos  a la generación del 27.
En los amplios campos de la literatura nada debe ser excluido o condenado, lo cierto es que la creatividad poética no está sujeta a cánones pre-establecidos por los hombres, ella obedece a una ley natural tan cierta como la que rige a los astros del universo. El universo llama a las puertas del artista de la palabra e invade con su resplandor la voluntad creadora del ser, la entidad verbal es sólo el reflejo de nuestra intimidad subjetiva... fulgor y gloria de aquella riqueza interna que es parte de este universo, por tanto, la poesía no puede ser un artefacto inanimado, opaco y frío, la genuina expresión lírica, trémula en el blanco papel volverá a latir en los corazones fraternos y sensitivos.
  La obra literaria cimentada en la palabra tiene por fin último establecer un respetuoso nexo entre el lector y su creador quien elabora su expresión  para el supremo deleite del primero. En un noble gesto el artífice de la palabra intenta compartir el pan nutricio de su original creatividad, consciente que toda expresión verbal debe llevar en sí el fresco hálito de su propia intimidad, el fruto transparente de su desvelo a las pupilas del lector.  El arte de la palabra escrita no reside en una simple arquitecturación expresiva en base a vocablos inertes, ingeniosas frases, graciosas combinaciones o conceptos vagos y metáforas muertas como si tal fueran instrumentos fabricados por el impulso de un mental ingenio. El auténtico arte de la palabra escrita no dimana exclusivamente  de los atribulados surcos del cerebro humano, este sólo organiza lo que proviene de fuentes más profundas, de un espíritu capaz de elevarse a las cimas de la mística alcanzando la gracia que solo otorga el cielo. El poeta verdadero ha de abstraerse de todo ámbito deshumanizado y habitando en los elevados  campos de los valores espirituales  penetrar en los indelebles velos de su propia conciencia. De una conciencia que le indique que sólo es un vaso carnal de una suprema esencia en la transitoriedad de su vida terrestre.

Finalmente podemos afirmar que en lo personal sí aceptamos la vanguardia literaria creativa, al tiempo que, rechazamos rotundamente la vanguardia literaria destructiva.

Lamentablemente, en la actualidad, algunos poetas procurando la manera fácil de escribir poesía con  ciertos anhelos y vagas reminiscencias por la corriente vanguardista procuran activarla.


ESPEJOS DEL HASTÍO


                                      Luis Ossa Gajardo
¡Oh! tristes soñadores
que por agitar el verso incoherente
la sangre nutristéis
en un siglo desbocado.
¿Es la aridez vuestro rubi encendido?
¡Oh! poetas dejad de ser
el espejo del hastío.
Villa Alemana, 21 de Mayo de 2014
Luis Ossa Gajardo  
·        Poeta, Crítico Literario y Libretista Radial Chileno.



Villa Alemana – Chile.

CÉSAR VALLEJO POR DON LUIS OSSA GAJARDO



 


*Luis Ossa Gajardo

La sangre de España y la sangre de América, llevaba César Vallejos en su rojo torrente,  poeta y periodista peruano, nacido en una aldea cordillerana a 3500 metros de altura llamada Santiago de Chuco el 16 de marzo de 1892 – fallecido en París, el 15 de abril de 1938.
                 Su nombre, repercute en mi corazón, desde mi tierna edad, debido a que cuando cursaba mi 4º y 5º año de preparatoria, nuestra dulce y bondadosa maestra, Srta Lily  nos enseñaba a leer y aprender de memoria algunas poesías de Rubén Darío “Es algo formidable que vio la vieja raza,/ robusto tronco de árbol a cuesta de un Titán…/”  también solíamos leer poemas de César Vallejo, poemas que se hallaban incluidos en el libro de lectura “El Lector Chileno” de César Bunster, gran educador y poeta chileno. 

En el año 1918, César Vallejo, publica su primer libro titulado “Los Heraldos Negros” de este libro extractamos dos de sus poemas:



          EL POETA A SU AMADA
Amada, en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.
En esta noche clara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de septiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.
Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.
Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.



LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.


César Vallejo, dejando atrás el sello del modernismo que caracterizaron sus primeros versos en “Los Heraldos Negros”, resurge en el año 1922 con una voz nueva y profunda en su célebre libro “Trilce” cuyo  significado simbólico es “dulce y triste” y  que anteriormente llamara Cráneos de bronce”, cambio de título que realizara a sugerencia de sus amigos: 

El traje que vestí mañana
no lo ha lavado mi lavandera:
lo lavaba en sus venas otilinas,
en el chorro de su corazón, y hoy no he
de preguntarme si yo dejaba
el traje turbio de injusticia.

A hora que no hay quien vaya a las aguas,
en mis falsillas encañona
el lienzo para emplumar, y todas las cosas
del velador de tanto qué será de mí,
todas no están mías a mi lado.
 Quedaron de su propiedad,
fratesadas, selladas con su trigueña bondad.

Y si supiera si ha de volver;
y si supiera qué mañana entrará
a entregarme las ropas lavadas, mi aquella
lavandera del alma. Que mañana entrará
satisfecha, capulí de obrería, dichosa
de probar que sí sabe, que sí puede
¡cómo no va a poder!
azular y planchar todos los caos.


Trilce”, es una poesía experimental, al borde del dadaísmo, donde las sílabas van creando nuevas palabras que se aceptan como si hubieran existido siempre. Aunque en “Trilce” encontramos poemas absolutamente *herméticos, podemos ver otros escritos sobre recuerdos de la infancia o nostalgias de amor o las pesadillas de su estadía en la cárcel: “Amorosa llavera de innumerables llaves, / si estuvieras aquí, si vieras hasta/  que hora son cuatro paredes. / Contra ellas seríamos contigo los dos, / mas dos que nunca…/”

*Entendemos por hermetismo aquel importante movimiento literario del siglo XX que se caracteriza por la profusión de oscuras analogías y destinado a ser comprendida sólo por algunos lectores con notable capacidad  interpretativa.

Finalmente podemos afirmar que, hallamos en los poemas de César Vallejo, el íntimo dolor personal y el vital cuestionamiento existencial, en aquella voz inconfundible que emerge desde  la tierna inocencia expresiva,  para transformarse en la grandeza del dolor universal de todos los hombres.
                                                                                   
                                     Villa Alemana, 23 de octubre 2009.
Nota: Los poemas pertenecen a César Vallejo.
El texto a Luis Ossa Gajardo.

De mi Libro: “Hacia la comprensión del arte de la palabra lírica” Publicado el año 2012 en Valparaíso -  Chile.-


* Poeta, Crítico Literario, Libretista Radial Chileno.-


jueves, 24 de abril de 2014

La Rebelión de Atlas: La novela que quiso cambiar el mundo cumple 50 años


El New York Times hizo una encuesta en todo Estados Unidos preguntando qué libro había influido más en sus vidas. La primera respuesta fue la Biblia. La segunda referencia fue la de La Rebelión de Atlas, escrita por Ayn Rand. De esta novela de más de 1.000 páginas se han vendido más de 30 millones de ejemplares, impresos en una docena de idiomas. Y sigue de actualidad, ya que ocupa el puesto 109 de ventas de Amazon. La obra, que es una denuncia sin paliativos del colectivismo, ha cumplido este miércoles 50 años.


LD (José Carlos Rodríguez)

El 10 de octubre de 1957 apareció en las librerías la novela Atlas Schrugged. Lo que acababa de cobrar vida es uno de los hitos culturales del pasado siglo, la mejor y más influyente obra de una novelista de origen ruso que ya se había convertido en una figura gracias a su anterior novela, El Manantial, llevada al cine por King Vidor con Gary Cooper y Patricia Neal. No hubiese necesitado más para ganarse un puesto destacado en la memoria cultural del siglo. Pero nada más terminar esa novela comenzó a idear su creación más completa.

Si en El Manantial abordaba el individualismo desde el punto de vista de la persona, la nueva novela hablaría de sus consecuencias sociales; en realidad de los efectos económicos y morales de su opuesto: el colectivismo. Según la propia autora se trataba de "un misterio no sobre la muerte del cuerpo del hombre, sino sobre la muerte de su espíritu".

Ayn Rand, por José María Marco
Ayn Rand, la virtud del capitalismo
Cien años después, ¿Quién es Ayn Rand?
El Allan Greenspan menos conocido
El individualismo y Ayn Rand

Aquella idea de que todos tenemos que sacrificarnos por el bienestar general, aunque tiene un enorme atractivo, lleva oculta una depravación moral absoluta, con consecuencias económicas desastrosas. O esa, al menos, es la idea de esta autora, nacida en Rusia (1905), y que logró escapar en 1926 del totalitarismo a que el movimiento bolchevique había llevado a su país. La joven Rand fue testigo de primera mano el efecto depravador de la personalidad que tiene el colectivismo llevado, bajo la mano de Lenin, a su máxima expresión.

También abordó los aspectos económicos del colectivismo y cómo, según se iba extendiendo en su novela por todo el país se retraía la división del trabajo, que es el fundamento económico de la sociedad. E incluso las conquistas de la tecnología puesta al servicio de la sociedad por los empresarios comienzan a abandonarse. Todo gracias a principios como de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades. Una idea que convierte el compañerismo y los esfuerzos de los trabajadores de una fábrica en envidia y odios mutuos sin límite, y les transforma de personas productivas en aspirantes a parásitos. Pero toda la novela gira sobre los aspectos morales del comportamiento, incluso cuando aborda aspectos económicos.

La huelga de los más emprendedores

La acción se desarrolla a partir de una sencilla idea. Ante el avance imparable del colectivismo, que se infiltra en el pensamiento, en la política, en los medios de comunicación, los héroes randianos, aquellas personas que se aferran a sus propios objetivos, que ponen al servicio de una idea todas las capacidades creativas del hombre, se declaran en huelga. El mundo se sume en una ideología antisocial, y ellos deciden retirarse para crear un mundo propio, oculto al resto de la humanidad, que es una utopía capitalista. Ella pensó en llamar a su novela "La huelga", pero su marido, el actor Frank O'Connor, le sugirió el que sería su título definitivo.

Desde el comienzo, La Rebelión de Atlas despertó la atención de millones de lectores, y entre ellos a varios de los intelectuales más notables. No todos reaccionaron de forma positiva. Desde la revista National Review, fundada por William Buckley, y en la que había colaborado la propia Ayn Rand, el encargado de escribir la recensión fue Whittaker Chambers, un icono del anticomunismo. Pero "La gran hermana te está observando", que es como llamó a su artículo, fue durísimo contra la nueva novela. Gore Vidal describió su filosofía como "prácticamente perfecta en su inmoralidad".

Los que vivimos: Su obra más autobiográfica
Himno: Individualismo o tiranía
El Manantial: La importancia del individualismo
La Rebelión de Atlas: ¿Quién es John Galt?
La virtud del egoísmo: una vacuna contra el socialismo

viernes, 21 de marzo de 2014

T.S. Eliot (Missouri, USA, 1888-Londes, 1965)


LA TIERRA BALDÍA (1922)
I. EL ENTIERRO DE LOS MUERTOS
[Cita, en latín y griego]
Para Ezra Pound
il miglior fabbro
Abril, el más cruel entre los meses,
Hace que nazcan lilas en la tierra muerta,
Mezcla recuerdos y deseos, sacude
Raíces perezosas con lluvias vemales.
El invierno nos puso los abrigos, cubriendo
La tierra de olvidada nieve, alimentando
Una mezquina vida con inertes tubérculos.
Nos sorprendió el verano, soltándose sobre el Stambergersee
Con un chubasco; hicimos alto en la columnata
Y cruzamos después el Hofgarten, bañados por el sol.
Y tomamos café y platicamos una hora.
Bin gar keine Russin, stamm' aus Litauen, echt deutsch.
Y de niños, de paso por la casa de mi primo el archiduque,
Él me sacó en trineo.
Yo tenía miedo. Me dijo: Marie,
Marie, cógete bien. Y nos deslizamos cuesta abajo.
En las montañas, allá sí que nos sentimos libres.
Leo casi la noche entera y en el invierno parto hacia el sur.

¿Cuáles son las raíces que prenden, qué ramas
Brotan de este cascajo? Hijo de hombre,
Tú no puedes decirlo, ni imaginarlo, pues sólo conoces
Un cúmulo de imágenes donde reverbera el sol.
El árbol seco no cobija, el grillo canta monocorde,
La estéril piedra no mana agua. Sólo
Hay sombra bajo esta roca roja.
(Ven a la sombra de esta roca roja),
Voy a enseñarte algo diferente
De tu sombra que marcha a largos pasos contigo en la mañana,
0 de tu sombra, irguiéndose al ocaso para ir a tu encuentro;
Voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo.
Frisch weht der Wind
Der Heimat zu
Mein lrisch Kind,
Wo weilest du?
“Me diste los primeros jacintos hace un año;
“Me llamaban la niña de los jacintos.”
-Pero cuando volvimos, ya tarde, del jardín de los jacintos,
Tus brazos tan cargados, tu cabello tan húmedo, no pude
Hablar, y se apagaron mis ojos, no estaba
Vivo ni muerto, no sabía nada
Mientras veía el corazón de la luz, el silencio.
Oed' und leer das Meer.

      Madame Sosostris, famosa clarividente,
Pescó un resfriado, sin embargo.
Se le considera la mujer más sabia de Europa
Con un vicioso mazo de naipes. Aquí, dijo ella,
Está su carta, el Marinero fenicio que murió ahogado.
(Estas perlas fueron sus ojos. ¡Fíjese!)
Aquí está Belladonna, la Dama de las Rocas,
La dama de los sinos.
Aquí está el hombre de los tres bastos, y luego la Rueda,
Aquí el mercader tuerto, y esta carta en blanco
Es algo que lleva a cuestas
Y no puedo mirarlo. No encuentro
Al Colgado. Tema la muerte por agua.
Veo una muchedumbre formando corro.
Gracias. Si ve usted a la estimadísima señora Equitone,
Dígale que yo misma le llevaré el horóscopo:
Hay que ser tan precavida en estos días.

      Ciudad irreal,
Bajo la parda niebla de una alborada de invierno,
Tal multitud cruzaba por el Puente de Londres,
Que nunca hubiera yo creído que fueran tantos los que la muerte se llevara.
A veces emitían breves suspiros,
Cada quien con la vista clavada delante de sus pies.
Cuesta arriba, luego calle King William abajo,
Hacia donde Saint Mary Woolnoth santifica las horas
Con un sonido al final de la novena campanada.
Allí vi a un conocido, y lo detuve gritándole: “iStetson!”
¡Tú, que estabas conmigo en los barcos de Mylae!
¿Aquel cadáver que plantaste el año pasado en tu jardín,
Ha comenzado a retoñar? ¿Florecerá este año?
¿O la inesperada escarcha remueve su arriate?
Oh, aparta de allí al perro, que es amigo de los hombres,
Pues si no, ¡lo desenterrará de nuevo con sus uñas!
¡Tú, hypocryte lecteur! -mon sembable- mon frère!”


III. EL SERMÓN DEL FUEGO
El pabellón del río fue plegado, los últimos dedos de las hojas
Quieren asirse y se hunden en la mojada orilla. El viento
Cruza la tierra parda, sin ser oído. Las ninfas se marcharon.
Manso Támesis, boga quedamente hasta que termine mi canción.
El río no transporta botellas vacías, papeles de bocadillos,
Pañoletas de seda, cajas de cartón, colillas de cigarro
Ni otras huellas de noches de verano. Las ninfas se marcharon.
Y sus amigos, golfos herederos de administradores municipales,
Se fueron sin dejar sus nuevos domicilios.
A la orilla del Leman me senté y lloré...
Manso Támesis, boga quedamente hasta que termine mi canción,
Manso Támesis, boga quedamente, pues yo no hablo mucho ni en voz alta.
Mas, a mi espalda, en el gélido golpe del viento escucho
Crujidos de esqueletos y risas ahogadas.

Una rata ha cruzado furtivamente la hierba
Arrastrando su panza viscosa por la orilla
Mientras yo pescaba en el estancado canal.
En una noche de invemada detrás de la fábrica de gas,
Pensando en el naufragio de mi hermano rey
Y en el fallecimiento anterior de mi padre rey.

Blancos cuerpos desnudos sobre la tierra baja, apenas húmeda.
Y huesos abandonados en un mezquino desván de techo bajo,
Tan sólo removidos por el paso de las ratas, año tras año.
Sin embargo, a mi espalda, a veces oigo
Bocinas y autos, que han de conducir a Sweeney
En primavera adonde vive la señora Porter
Oh, la luna lucía tan radiante sobre la señora Porter
y sobre su hija.
Ellas se lavan los pies con agua de seltz
Et O ces voix d’enfants, chantant dans la coupole!

Twit twit twit
Jug jug jug jug jug jug
forzada tan violentamente.
Tereo

      Ciudad irreal,
Bajo la parda niebla de un mediodía de invierno
El señor Eugenides, comerciante de Esmima
Sin afeitar, la bolsa llena de pasas de Corinto
T. a. g. Londres: documentos a la vista,
Me invitó ern francés demótico
A merendar en el Hotel Cannon Street
Y a pasarme el fin de semana en el Metropole.

      A la hora de color violeta, cuando del escritorio alzamos los ojos y las espaldas,
Cuando la humana máquina aguarda
Cual taxímetro en marcha,
Yo, Tiresias, aunque ciego, palpitando entre dos vidas,
Anciano de arrugadas tetas, puedo ver
A la hora de color violeta, a esa hora de la tarde que nos conduce
Camino del hogar y la mar trae de vuelta a su casa al marinero;
Y la mecanógrafa, para tomar el té de la tarde, recoge las sobras del desayuno, calienta
La estufa y prepara su comida a base de conservas.
Fuera de la ventana, puestas peligrosamente a secar, cuelgan
Sus prendas íntimas, manoseadas por los últimos rayos del sol.
Sobre el sofá (que le sirve de cama por la noche) se amontonan
Medias, chinelas, chambras y sostenes.
Yo, Tiresias, anciano de arrugadas tetas de mujer
Vi la escena y predije lo demás.-
Yo también esperaba la ansiada visita.
Él, joven carbuncoso, llega,
Secretario de un agente de una pequeña firma comercial, de mirada impudente,
Uno de esos bribones en quien el descaro se ensarta
Como chistera en la cabeza de un millonario de Bradford.
La hora es favorable, y tal como él se figurara,
La cena ha terminado, ella está aburrida y cansada,
Él trata de envolverla con caricias
Que, si bien consentidas, no son deseadas,
Animoso y resuelto, él la asalta sin demora;
Sus manos acuciosas no encuentran resistencia alguna,
Su vanidad no necesita respuesta,
Y hasta recibe con agrado tal indiferencia.
(Y yo, Tiresias, he permitido todo
Lo que ocurriera en este mismo sofá o lecho;
Yo, que estuve sentado bajo los muros de Tebas
Y anduve entre lo más bajo de los muertos).
Le da un condescendiente beso postrero
Y baja a tientas por la escalera sin luces...

      Ella se vuelve y contempla un instante al espejo.
Sin preocuparse de su amante que se ha ido;
Su cerebro formula a medias un vago pensamiento;
“Bueno, asunto arreglado, me alegra que haya pasado ya”.
Cuando una mujer hermosa se entrega a tales locuras
Y vuelve a pasearse, a solas, por su cuarto,
Se alisa los cabellos de un modo automático
Y pone un disco en el gramófono.

      “Esta música me condujo despaciosamente sobre las aguas”.
Y a lo largo del Strand, calle Reina Victoria arriba.
Oh, ciudad, ciudad, a veces puedo escuchar
Al pie de un bar de la Lower Thames Street,
La dulce queja de una mandolina
El barullo y la charla que sale del interior
Donde los vendedores de pescado descansan al mediodía; donde los muros
De Magnus Martyr confinan
Inexplicable esplendor de oro y jónica blancura.
El río suda
Aceite y brea
Los lanchones derivan
Con la marea
Rojos velámenes
Desplegados
A sotavento, se columpian en las baritas.
Las barcazas
Transportan leños
En dirección de Greenwich
Más allá de Isle of Dogs.
Weialala leía
Wallala leialala
Elizabeth y Leicester
Al compás de los remos
La popa era
Casco dorado
Dorado y rojo
La efervescente oleada
Rompió en las dos orillas

El viento del sudoeste
Aguas abajo arrastró
El doblar de campanas
De las torres blancas
Wialala leia
Wallala leialala
“Tranvías y polvorientos árboles.
Highbury me vio nacer. Richmond y Kew
Me sepultaron. Al pasar por Richmond alcé las rodillas,
Acostada boca arriba en el fondo de un estrecho bote”.

“Mis pies están en Moorgate, mi corazón
bajo mis pies. Después de lo ocurrido
Él lloró. Me prometió ‘empezar de nuevo’
No dije nada, ¿Por qué habría de tomárselo a mal?
“Sobre Margate Sand.
Nada puedo asociar
con nada.
Rotas uñas de manos sucias.
Mi gente, tan humilde,
No espera nada”.
la la
Luego vine a Cartago

Anhelando tan viva vivamente
Oh, Señor, tú tiras de mí
Oh, Señor, tú me halas

Anhelando muy vivamente.

              (Traducción: José Luis Rivas)

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