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domingo, 6 de diciembre de 2015

5 POEMAS INÉDITOS DE LEONARDO SANHUEZA, GANADOR DEL PREMIO MANUEL ACUÑA EN LENGUA ESPAÑOLA


La juguetería de la naturaleza

Fuente: Página de la Secretaría de Cultura de Coahuila

El escritor Leonardo Sanhueza (1974) acaba de recibir el premio Manuel Acuña en Lengua Española en Saltillo, México, por el libro de poemas La juguetería de la naturaleza, inspirado en Ray Harryhausen, famoso técnico de efectos especiales. Cabe destacar que la obra fue elegida entre 500 participantes de 26 países. El autor además ha sido galardonado con el premio Pablo Neruda en 2012, por su trayectoria, y el galardón Academia Chilena de la Lengua por su libro Colonos (Cuneta, 2011). A continuación dejamos una selección de poemas inéditos que se encuentran en el volumen con el que este autor chileno ganó el premio.




Basura espacial


Nadie ha preguntado aún

adónde va ese quiltro tan de prisa,

con tanta determinación que pareciera

querer cortar en dos el sitio eriazo,

separar el Mar Rojo, el sagrado tierral

por donde va lanzado a chorro

como un tren japonés que avanza sin gobierno

sobre la bruma noticiosa.

 No sabe el perro que vendrá la noche

arrastrando sus agujeros de gusano

por el espacio curvo y sin fronteras

de nuestra geometría.


Por ahí corre su trecho, va embalado,

ignorando que allí le depara su destino

una suerte más trágica, más cómica,

cuando sus huesos tristes se vuelvan de plata

para que los orfebres del futuro

hagan con ellos las alianzas

del amor conyugal:

todo es perro, dirá, mientras sus ojos

tratan de ser la enana roja,

el canto de cisne, de su galaxia.





La memoria incestuosa


La memoria es la madre de las invenciones

(nueve noches son nueve noches),

pero sus uñas crecen velocísimas

hasta clavarse en nuestra frente,

como un cuervo que picotea

la joroba de un jabalí

sólo por darse el gusto, por fregar

un rato la paciencia, sin saber

que también uno es un autómata,

un ratón a pilas que nació de su vientre

y ahora la hace madre, una y otra vez,

de estos nietos tan bellos y monstruosos

como el viejo botón dorado

que sólo sirve para atar vestidos

o arrancarse los ojos ante la desnudez

de una vieja que sólo muerta

nos llama hijos y nos amamanta.







Cultura general


Un hualle solo en un potrero

me dice la verdad:

las paredes ya no tienen oídos,

sino bocas y fauces, futuras precauciones

para los días del desove.


¿De qué sirvió saberlo todo?

El chico promisorio que fui alguna vez

envejeció muy mal — el viento se lo lleva

a un hospital de nubes,

donde al fin no sabrá nada de nada:


ni por qué sangran las guindas

en estos árboles a cuerda,

ni cómo explicarles un fémur

a las hormigas o a los perros.





La Strada


Hay cosas peores que el miedo

a la combustión espontánea o a la catalepsia,

pero nuestras balanzas ya perdieron

todas sus certidumbres

y ya no saben sino yacer entre las baratijas

a la espera del reciclaje.


El amor se acabó.

Los payasos se peinan las pelucas

usando los leones como espejo,

donde el enorme zapato y la nariz de pelota

bailan con los antílopes y las preciosas

gacelas de Thompson que vuelan otoñales

entre las hojas de los gingkos.


Y sin embargo, ya lo sabes:

«Hasta tú, hasta tú sirves para algo,

con tu cabeza de alcachofa».


Pero lo que pasa en el circo, en el círculo

que cierra el mar, se queda allí,

respirando el olor de la viruta y el acero,

pestilencia de la vida y del amor

que nos maldicen:

flores hirsutas para las coronas

más baratas del cementerio

que rompen sus cadenas con la fuerza

de su pecho lleno de abejas.





Carillón


No recuerdo a qué anillo del infierno

iban los jueces, fiscales, tinterillos,

pero era un lugar donde sólo comían

arroz pegado y palomas sin desplumar.


Enseguida los formaban en una ronda

donde cada uno con su martillito

golpeaba en el cráneo al colega

que tuviera a su derecha, tic, tac, toc,


sin saber que tocaban la música de las esferas

reventando a cada nota una ley,

mientras los astrónomos se preguntaban

qué diablos, qué diablos pasa en el universo



que ahora se ha puesto a sonar

como antaño sonaban los árboles

cada vez que el viento anunciaba el otoño

silbando entre sus filosas hojas de hierro.

  


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Las antiprincesas, las nuevas heroínas de los cuentos infantiles en Argentina


Como contracara de las clásicas princesas de los cuentos infantiles y las películas de Disney, dos editoriales crearon la colección antiprincesas, cuyas protagonistas son Frida Kahlo, Violeta Parra y Juana Azurduy.

Cansados de los clásicos cuentos infantiles en los que la protagonista es una princesa bella que debe ser rescatada, dos editoriales en Argentina lanzaron una propuesta que consideran revolucionaria: la colección de antiprincesas.

"Queríamos romper con el estereotipo de la mujer cuya belleza está basada en su aspecto externo y mostrar ejemplos de mujeres que tienen belleza interior", le explicó a BBC Mundo Nadia Fink, la autora de los libros.

Libertad, creatividad, la búsqueda de justicia, de amor... estas son algunas de las características de las antiprincesas de esta colección.

A diferencia de las clásicas historias infantiles, que son ficción, estas antiprincesas no son de fantasía. Son algunas de las mujeres más destacadas de la cultura y la historia latinoamericana.

La colección fue inaugurada en junio pasado con un libro sobre la pintora mexicana Frida Kahlo, una figura que no se suele asociar con lo infantil.

La segunda antiprincesa de la serie fue Violeta Parra, la cantautora y artista chilena que fue una de las folcloristas más importantes de América Latina.





Y las editoriales (Sudestada y Chirimbote) trabajan en el tercer cuento de la colección, que será sobre Juana Azurduy, la heroína boliviana de las luchas de independencia.

"Queríamos mostrar ejemplos de mujeres que no se quedaron estáticas esperando que un príncipe las salve, sino que cambiaron sus propias vidas", contó Fink.

LUCHADORAS

La idea de la colección surgió en el seno de la redacción de Sudestada, una prestigiosa revista política y cultural en la que trabaja Fink.
"Había investigado las vidas de Frida y Violeta para la revista, y me preguntaba cómo podíamos hacer para contar sus historias a los niños", recordó.

Así, en combinación con Chirimbote, una nueva editorial infantil, decidieron lanzar esta colección que busca cambiar los paradigmas: "Que las chicas tengan otro tipo de modelo en el que verse reflejadas".
Uno de los desafíos fue cómo contar las historias de estas mujeres, que fueron bastante sufridas y tuvieron finales trágicos.
Las dos vivieron tumultuosas historias de amor, ambas trataron de quitarse la vida (Violeta se suicidó y Frida hizo varios intentos), y las dos murieron antes de llegar a los 50 años.
Los libros evitan el dramatismo, aunque no esconden algunos de los hechos más polémicos de las vidas de estas artistas.
Por ejemplo, el cuento sobre Frida afirma que ella y Diego Rivera "tuvieron otros amores, aun estando juntos".
Y habla sobre la bisexualidad de la mexicana: "Para Frida el amor se reflejaba en hombres y en mujeres", señala.
En el caso de Violeta, cuenta que su primer marido, Luis, "quería una esposa que se quedara en su casa" y por eso abandonó a la cantante, que era famosamente nómada.
Nada más alejado de los típicos cuentos en los que un príncipe jamás abandonaría a la heroína y esta nunca osaría dejar el castillo para ir cantando por todo el país.


ANTI-DISNEY, ANTI-BARBIE

Fink admite que la intención de esta nueva colección fue hacerle frente a los modelos clásicos que admiran las niñas: Barbie y las princesas de Disney.
Por eso, los cuentos aportan una refrescante aunque inusual cuota de realismo.
El libro sobre Violeta Parra relata en un momento que la cantante necesitaba ropa linda para poder actuar en público.
"A Violeta no se le apareció ninguna hada madrina para regalarle un supervestido", aclara la historia, que cuenta en vez cómo su madre solucionó el problema transformando una cortina en una falda.
Lo que más distingue a los libros de antiprincesas es que se enfocan no en la vida romántica o sentimental de las protagonistas sino en su obra.
El cuento sobre Frida muestra algunos de sus cuadros más famosos y explica su origen.
El de Violeta relata cómo viajó recolectando el arte popular perdido de Chile y la región, y cómo les dio nueva vida.
Ambos libros incluyen al final una serie de actividades que invitan a los chicos a hacer arte, inspirados en el trabajo de esas dos heroínas.
Pero aunque la idea sea mostrar algo distinto, la pregunta es si los niños estarán interesados.
Damián y Martín, dos amigos de treinta y tantos con hijos chicos, le dijeron a BBC Mundo que estarían encantados de que sus hijos conocieran otras historias más allá de las princesas y los superhéroes.
"A mí me encantaría que mi hija viera otra cosa, otros modelos de vida, pero tiene ocho años y tiene locura por las princesas de Disney, es difícil que vea otra cosa", admitió.
Según Martín, que tiene un varón de cuatro, parte del problema es que "las princesas y los superhéroes están en todos lados, en el cine, en los dibujitos en la tele, te venden las figuritas, los muñecos, los chicos están rodeados y es lo que quieren ver y leer".

OPCIONES

Sin embargo, todos los adultos consultados para esta nota apoyaron la idea de las antiprincesas.
"A mí me hubiera gustado conocer estas historias cuando era niña", admitió Agostina, una abogada de 26 años a quien BBC Mundo encontró sentada cerca de unas hamacas en una plaza de Buenos Aires.
"Está bueno porque no todas las niñas tienen el aspecto de princesitas. Algunas lo tienen pero otras no, y se sienten excluidas", opinó.
"Las que quieren ser princesas tienen esa opción pero también hay otras opciones y está bueno", concluyó.
Teresa, una contadora pública de 71 años, con hijos grandes, coincidió e incluso sugirió que los próximos cuentos de la colección podrían incluir a "las heroínas anónimas de nuestra sociedad, como las enfermeras".
Fink admitió que aún no tienen claro quiénes serán las próximas antiprincesas.
Algunas de las mujeres consideradas, como las poetisas argentinas Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, tuvieron vidas "demasiado trágicas" como para contar a un público infantil.
Pero aunque aún no se sepa quiénes son, lo que es seguro es que las nuevas antiprincesas serán "mujeres antisistema que sufrieron mucho por romper con los moldes de la sociedad".
En ese sentido, Fink consideró que es bueno mostrarles a los niños que "la vida también es eso", que hay dolor, que no todo es color de rosa.

"Los cuentos clásicos transmiten que la quietud te preserva de las situaciones difíciles. Nuestras antiprincesas enseñan a romper los estereotipos y a trascender lo impuesto".

"Es un engaño que el trabajo asalariado sea la clave para liberar a las mujeres"- Silvia Federici

Silvia Federici (Italia, 1942) es una pensadora y activista feminista, un referente intelectual por su análisis del capitalismo, el trabajo asalariado y reproductivo, siempre desde una perspectiva de género. Profesora en la Universidad de Hofstra de Nueva York, Federici fue una de las impulsoras de las campañas que en los años setenta comenzaron a reivindicar un salario para el empleo doméstico. "El trabajo doméstico no es un trabajo por amor, hay que desnaturalizarlo", defiende. La escritora está de gira por España: allá donde ha estado las librerías y salas se han llenado para escucharla. Su último libro publicado en español es "Revolución en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas", publicado por Traficantes de Sueños.

¿Es esta crisis económica una crisis también de igualdad?
Sí, es una crisis de igualdad y que amenaza especialmente a las mujeres. Hay muchas consecuencias de las crisis que impactan en las mujeres de forma particularmente intensa. Por un lado, los recortes de servicios públicos, de la sanidad, de la educación, de los cuidados, las guarderías... eso trae a las casas un montón de trabajo doméstico que todavía siguen haciendo mayoritariamente las mujeres. La mayoría de las mujeres trabajan fuera de casa pero siguen encargándose de este trabajo y tienen que absorber esta parte de tareas que antes eran públicas. Por otro lado, la crisis del empleo y del salario crea nuevas tensiones entre las mujeres y los hombres. Que las mujeres tengan más autonomía ha creado tensiones y un aumento de la violencia masculina. El hecho de que los hombres no tengan el poder económico y al mismo tiempo las mujeres reivindican una mayor autonomía ha creado formas de violencia masculina contra las mujeres que se pueden ver en todo el mundo.
¿En qué momento diría que estamos entonces?
Estamos en un periodo en el cual se está desarrollando un nuevo tipo de patriarcado en el cual las mujeres no son solo amas de casa, pero en el que los valores y las estructuras sociales tradicionales aún no han sido cambiadas. Por ejemplo, hoy muchas mujeres trabajan fuera de la casa, muchas veces en condiciones precarias, lo que supone una pequeña fuente de mayor autonomía. Sin embargo, los lugares de trabajo asalariado no han sido cambiados, por tanto, ese trabajo asalariado significa adaptarse a un régimen que está construido pensado en el trabajo tradicional masculino: las horas de trabajo no son flexibles, los centros de trabajo no han incluido lugares para el cuidado, como guarderías, y no se ha pensado formas para que hombres y mujeres concilien producción y reproducción. Es un nuevo patriarcado en el que las mujeres deben ser dos cosas: productoras y reproductoras al mismo tiempo, una espiral que acaba consumiendo toda la vida de las mujeres.
De hecho, usted dice que se ha identificado la emancipación de las mujeres con el acceso al trabajo asalariado y que eso le parece un error, ¿lo es?
Es un engaño del que hoy podemos darnos cuenta. La ilusión de que el trabajo asalariado podía liberar a las mujeres no se ha producido. El feminismo de los años 70 no podía imaginar que las mujeres estaban entrando al trabajo asalariado en el momento justo en el que éste se estaba convirtiendo en un terreno de crisis. Pero es que, en general, el trabajo asalariado no ha liberado nunca a nadie. La idea de la liberación es alcanzar la igualdad de oportunidades con los hombres, pero ha estado basada en un malentendido fundamental sobre el papel del trabajo asalariado en el capitalismo. Ahora vemos que esas esperanzas de transformación completa eran en vano. Al mismo tiempo sí vemos que muchas mujeres han conseguido más autonomía a través del trabajo asalariado, pero más autonomía respecto de los hombres no respecto del capital. Es algo que ha permitido vivir por su cuenta a muchas mujeres o bien que tuvieran un trabajo, mientras su pareja no lo tenía. De alguna forma esto ha cambiado las dinámicas en los hogares, pero en general no ha cambiado las relaciones entre hombres y mujeres. Y, muy importante, eso no ha cambiado las relaciones entre mujeres y capitalismo: porque ahora las mujeres tienen dos trabajos y aún menos tiempo para, por ejemplo, luchar, participar en movimientos sociales o políticos.
Es también muy crítica con organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial o la ONU. Algunos de ellos publican informes animando a la participación femenina en el mercado laboral, mientras alientan medidas de recorte que perjudican la igualdad y la vida de las mujeres...
Sí y esto es fundamental. Es un error no ver el tipo de planificación capitalista que se está desarrollando dentro del proyecto de globalización. Hubo una intervención masiva en la agenda y en las políticas feministas con el objetivo de usar el feminismo para promover el neoliberalismo y para contrarrestar el potencial subversivo que tenía el movimiento de mujeres en términos, por ejemplo, de lucha contra la división sexual del trabajo y contra todos los mecanismos de explotación. Por un lado, el trabajo de la ONU fue redefinir la agenda feminista y creo que fueron bastante efectivos. A través de  varias conferencias mundiales, por ejemplo, se presentaban así misma como la representación de las mujeres del mundo y de lo que es o no el feminismo. Por otro lado, su otro objetivo era 'educar' a los gobiernos del mundo en que algo tenía que cambiar en la legislación laboral para permitir la entrada de las mujeres en el trabajo asalariado.
¿Cómo salir entonces de esa trampa, cómo conseguir reivindicar la igualdad sin caer en esas trampas? Porque, por ejemplo, usted rechaza que las mujeres se incorporen en igualdad a los Ejércitos.
No a las mujeres en el Ejército, de ninguna manera. Hay que tener en cuenta que los hombres también son explotados. Entonces, si decimos simplemente que queremos la igualdad con los hombres estamos diciendo que queremos tener la misma explotación que los hombres tienen. La igualdad es un término que congela el feminismo: por supuesto que en un sentido general no podemos estar en contra de la igualdad, pero en otro sentido decir solo que luchamos por la igualdad es decir que queremos la explotación capitalista que sufren los hombres. Creo que lo podemos hacer mejor que eso, hay que aspirar a transformar el modelo entero, porque los hombres tampoco tienen una situación ideal, los hombres también deben ser liberados, porque son sujetos de un proceso de explotación. Por eso no a las mujeres en el ejército, porque no a la guerra, no a la participación en ninguna organización que nos comprometa a matar a otras mujeres, a otros hombres en otros países con el objetivo de controlar los recursos del mundo. La lucha feminista debería decir en ese sentido que los hombres deberían ser iguales a las mujeres, que no haya hombres en los ejércitos, es decir, no a los ejércitos y no a las guerras.
¿Y cómo salir de la trampa en el caso del trabajo asalariado?
Esto es diferente porque en muchos casos el trabajo asalariado es la única forma en la que podamos ser autónomas y no estamos en la posición de decir no al empleo. La cuestión es considerar el trabajo asalariado como una estrategia más para la liberación, no como la gran estrategia para liberarnos. Por ejemplo, en EEUU la cuestión del trabajo reproductivo no se tiene en cuenta para nada e incluso cuando las mujeres luchan por liberarse de las tareas de cuidado eso solo se tiene en cuenta como una forma de que ellas puedan dedicar más tiempo al trabajo fuera de casa. El capitalismo devalúa la reproducción, y eso significa que devalúa nuestras vidas para continuar devaluando la producción de trabajadores. Es un asunto fundamental que no se está teniendo en cuenta. Así que no se trata de decir no al trabajo asalariado sino de decir que el trabajo asalariado no es la fórmula mágica para liberar a las mujeres. Las mujeres no están afuera de la clase trabajadora, la lucha feminista debe estar totalmente imbricada en la lucha trabajadora.
Entonces, ¿qué más estrategias se pueden seguir para conseguir esa liberación?
El trabajo que la mayoría de mujeres hacen en el mundo, que es el trabajo reproductivo y doméstico, es ignorado. Y ese trabajo es la base del capitalismo porque es la forma en la que se reproducen los trabajadores. El trabajo de cuidados no es un trabajo por amor, es un trabajo para producir a los trabajadores para el capital y es un tema central. Si no hay reproducción, no hay producción. Si ese trabajo que hacen las mujeres en las casas es el principio de todo lo demás: si las mujeres paran, todo para; si el trabajo doméstico para, todo lo demás para. Por eso el capitalismo tiene que devaluar este trabajo constantemente para sobrevivir: ¿por qué ese trabajo no está pagado si mantiene nuestras vidas en marcha? La corriente de la que yo provengo vimos que si el capitalismo tuviera que pagar por este trabajo no podría seguir acumulando bienes. Y al menos que lidiemos con este asunto no produciremos ningún cambio en ningún otra plano.
¿Defiende el salario para el trabajo doméstico?
Sí. Muchas feministas nos acusan de institucionalizar a las mujeres en casa porque entienden que esta demanda es una forma de congelar a las mujeres en los hogares, pero es exactamente lo contrario, es la forma en que podemos liberarnos. Porque si este trabajo es considerado como tal los hombres también podrán hacerlo. El salario sería para el trabajo, no para las mujeres.
Sí, pero aún hoy son las mujeres las que hacen mayoritariamente ese trabajo, esa sigue siendo la tendencia a pesar de que ha habido otros cambios, ¿qué haría cambiar esa inercia?
La tendencia es esa porque la ausencia de salario ha naturalizado la explotación. ¿Te imaginas que los hombres hubieran hecho un trabajo industrial gratis durante dos años porque es lo propio de los hombres? Estaría totalmente naturalizado, igual que lo está el trabajo doméstico, que está ligado a la feminidad y a lo que se considera propio de las mujeres. En una sociedad conformada para las relaciones monetarias, la falta de salario ha transformado una forma de explotación en una actividad natural, por eso decimos que es importante desnaturalizarla.
¿Y la forma de desnaturalizarla es precisamente mediante un salario?
Sí, es un primer paso para hacerlo. Pero nunca vemos el salario como un fin, sino como un medio, un instrumento para empezar la reivindicación. Ya solo pedir un salario tiene el poder de revelar toda un área de explotación, de sacar a la luz que esto es un trabajo propiamente dicho, y que es esencial para el capitalismo, que ha acumulado riqueza gracias a ello.
¿No se corre el riesgo de perpetuar así la división sexual del trabajo?
No, es una forma de romperla. Se puede demostrar que la división sexual del trabajo está construida sobre la diferencia salario-no salario.
Sin embargo, en muchos países como España el trabajo doméstico ya está reconocido como tal (no con todos los derechos) y aún así ese trabajo sigue siendo femenino mayoritariamente, es decir, que esté remunerado no ha hecho que los hombres se incorporen a esos empleos. ¿Por qué pensar entonces que pagar por las tareas del hogar hará que los hombres se incorporen a ese área?
En una situación en la que el trabajo doméstico no es reconocido como trabajo y millones de mujeres lo hacen gratis en todo el mundo, las mujeres que lo hacen por dinero están en una situación de debilidad, de no poder negociar mejores condiciones. Yo espero que se construya un nuevo movimiento feminista que una a las mujeres que hacen trabajo doméstico pagado y a las que lo hacen no pagado. Empezar una lucha sobre qué significa este trabajo, reivindicar nuevos recursos al servicio de este trabajo y proponer nuevas formas de organización. Este trabajo se hace separadas las unas de las otras y hace falta unión, nuevas formas de cooperación que nos permitan unir nuestras fuerzas para contestar esta devaluación del trabajo doméstico. La conexión entre mujeres y trabajo doméstico es muy fuerte y no será fácil, pero creo que sí se podrían conseguir cosas. La reinvidicación del salario para el trabajo doméstico ha sido muy liberadora porque muchas mujeres podían comprender así que lo que hacían era trabajo y era explotación, y no algo natural.
Fuente: http://www.eldiario.es/

jueves, 26 de noviembre de 2015

SE CUMPLEN 45 AÑOS DEL SUICIDIO RITUAL SAMURAI (SEPPUKU) DE YUKIO MISHIMA.



Yukio Mishima, seudónimo de Kimitake Hiraoka, novelista y dramaturgo japonés cuyo principal interés se centró en los valores tradicionales japoneses y la esterilidad espiritual de la vida contemporánea. Nació en Tokio (Japón), el 14 de enero de 1925 y murió el 25 de noviembre de 1970 en su ciudad natal.


Mishima es el escritor japonés cuya vida y obra más influencia ha tenido en Europa, y Occidente en general. Hombre de férrea disciplina y voluntad, acostumbraba a escribir desde la medianoche hasta la aurora. A lo largo de su vida escribió más de 100 obras, incluyendo novelas, historias cortas, obras tradicionales japonesas y guiones.

Hijo del entonces secretario de Pesca del Ministerio de Agricultura, Azusa Hiraoka, pasó sus primeros años bajo la tutela de su abuela Natsuko, que provenía de una familia vinculada a los samurais del periodo Tokugawa (gobierno militar establecido en Japón entre finales del siglo XII hasta la Restauración Meiji en 1868). El nombre real de Mishima, "kimitake", significa "príncipe guerrero".

En la Escuela Primaria Gakushuin, a la temprana edad de 12 años, Mishima comenzó a escribir sus primeros textos. Fue un seguidor ferviente de escritores europeos entre los que destacan el irlandés Oscar Wilde y el poeta checo Rainer María Rilke, además leyó a los clásicos japoneses. Su abuela Natsuko insistió en que cursara sus estudios en la elitista Escuela Peers, a pesar de que su familia no era tan rica como las de los otros estudiantes del colegio.

En la escuela Peers, Mishima se graduó con honores y llegó a convertirse en el miembro más joven de la junta editorial de la sociedad literaria de la escuela. Fue invitado a escribir un relato para la prestigiosa revista Cultura literaria (Bungei-Bunka) y presentó Hanazakari no Mori (El bosque en todo su esplendor). La historia fue publicada en el año 1944 cuando Mishima tenía sólo 19 años.

Del hombre al mito

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, el joven "príncipe guerrero" no pudo combatir al estar enfermo de tuberculosis. En su lugar trabajó en una fábrica de aviones. Mishima llevaría consigo desde entonces la culpa por haber sobrevivido al genocidio estadounidense de Hiroshima y Nagasaki. En 1947 se licenció en derecho por la Universidad de Tokio, y durante un breve periodo de tiempo trabajó en la división de ahorro nacional del ministerio de Finanzas. El 2 de septiembre de 1948 presentó su dimisión para centrarse en su vocación, la literatura.

En su ensayo más importante, "bunka boueiron" (En defensa de la cultura), defendió la figura del Emperador, como el mayor símbolo de identidad de su pueblo. Mishima detestó la visión del mundo "moderno". En un esfuerzo por recuperar la tradición samurai organizó y adiestró a un ejército al que denominó Tatenokai (Sociedad del Escudo), una hermandad que promovía la salud física y las artes marciales, integrado por un centenar de jóvenes voluntarios dispuestos a servir de "escudo" humano en defensa del Emperador. Mishima intentó reunir a su gente para combatir el daño que se estaba haciendo a la sociedad japonesa por el liberalismo y el consumismo. La lectura del Hagakure, una guía práctica y espiritual del guerrero samurai se convirtió en su libro de cabecera.

Aunque muchos calificaron con burlas a esa sociedad militar como "soldaditos de plomo para entretenimiento de su líder y fundador", éste la definió en los siguientes términos:

Tatenokai (Sociedad del Escudo) es un ejército en situación de espera. Imposible saber cuándo llegará nuestro momento. Tal vez nunca, quizá mañana. Mientras tanto, permaneceremos en posición de firmes. Nada de exhibiciones en las calles, ni de pancartas o carteles; nada de discursos públicos ni de combates con bombas molotov o a pedradas. Hasta el final y aún en las peores condiciones, nos abstendremos de actuar así. Es verdad que somos un ejército desarmado y el más pequeño del mundo, pero no es menos cierto que somos el ejército más disciplinado y el más grande por su espíritu. ¡Tenno heikai banzai! (¡Larga vida al Emperador!)

Vida privada y homosexualidad

Mishima contrajo matrimonio con Yoko Sugiyama el 11 de junio de 1958. La pareja tuvo una hija llamada Noriko (2 de junio de 1959) y un hijo llamado Iichiro (2 de mayo de 1962).

La orientación sexual de Mishima fue un asunto que preocupó a su viuda y le restó importancia después de su muerte. Se ha conocido que Mishima visitaba bares homosexuales en Japón, aunque nunca tuvo encuentros homosexuales. Su obra Confesiones de una máscara, es un relato semi-autobiográfico de un joven homosexual que debe ocultarse detrás de una máscara con el fin de encajar en la sociedad. Mishima y su familia quisieron que su condición homosexual se mantuviera en el ámbito privado, sin embargo el escritor Jiro Fukushima publicó una reveladora correspondencia homosexual entre éste y el afamado novelista. Tan pronto después de publicarse, los hijos de Mishima demandaron exitosamente a Fukushima por violar la privacidad de su padre.

Muerte

Una figura grandiosa en vida, Mishima, se convirtió en héroe mítico después de su suicidio ritual. Casi al mediodía del 25 de noviembre de 1970, ese hombre, sobre cuya frente exhibía ceñida una cinta con el emblema japonés, junto a cuatro miembros del Tatenokai, seleccionados y entrenados con meses de antelación, aprovecharon la invitación que les hiciera el teniente general Kanetoshi Mashita, comandante en jefe del Ejército, en el Cuartel de Ichigaya, el cuartel general de Tokio del Comando Oriental de las Fuerzas de Autodefensa de Japón.

Una vez dentro, procedieron a cercar con barricadas el despacho y ataron al comandante a su silla para poder arengar a los soldados desde un balcón del cuartel. Con un manifiesto en el que enumeraba sus peticiones y en un discurso que pocos escucharon con atención, el escritor no pretendía provocar un golpe de Estado sino que protestaba contra la constitución impuesta por los Estados Unidos en el Japón de la post-guerra y llamaba a los japoneses a recuperar la importancia de la figura del Emperador y rescatar las tradiciones japonesas, que se estaban gradualmente abandonando desde el final de la Segunda Guerra Mundial, a cambio del estilo de vida occidental cimentado en una sociedad de consumo donde sólo cuentan el dinero y el bienestar que se puede adquirir con él.

El discurso no duró más de cinco minutos, pues fue abucheado e insultado por los soldados, que hacían inaudibles las palabras de Mishima. Así estaba previsto, ya que el objetivo principal era el suicidio ritual del novelista, un ritual llamado seppuku, conocido en occidente como hara-kiri (corte del vientre).

Mishima estaba consciente de que los soldados repudiarían su acción y, por ello mismo, el suicidio ritual era lo único que podía darle un significado a su protesta, sin traicionar los principios del honor y la lealtad. Así lo expresó en el discurso que nadie quiso escuchar:

"Hemos visto a Japón emborracharse de prosperidad y caer en un vacío espiritual... hemos tenido que contemplar a los japoneses profanando su historia y sus tradiciones... el auténtico Japón es el verdadero espíritu del samurai... cuando vosotros (soldados) despertéis, Japón despertará con vosotros... Tras meditarlo serenamente a lo largo de cuatro años, he decidido sacrificarme por las antiguas y hermosas tradiciones del Japón, que desaparecen velozmente, día a día... El ejército siempre ha tratado bien al Tatenokai, ¿Por qué entonces mordemos la mano que nos ha tendido? Precisamente porque lo reverenciamos... Salvemos al Japón, al Japón que amamos..."

Después de tres vivas al Emperador, aquel hombre entró de nuevo al cuartel. Esa sería la última aparición en público de Yukio Mishima, de 45 años, un escritor altamente respetado en Japón, tres veces nominado al premio Nobel de Literatura. Lo que ocurrió luego, dentro del cuartel, fue el meticuloso suicidio ritual seppuku. La decapitación al final de este ritual le fue asignada a Masakatsu Morita, miembro de la Tatenokai. Pero Morita no fue capaz de realizar su tarea de forma adecuada: después de varios intentos fallidos, le permitió a otro miembro de la Tatenokai, Hiroyasu Koga, acabar el trabajo. Morita entonces realizó el seppuku y fue también decapitado por Koga.

Otros elementos tradicionales del suicidio ritual fueron la composición de jisei, (un poema compuesto por uno mismo cuando se acerca la hora de su propia muerte), antes de su entrada en el cuartel general. Mishima preparó su suicidio meticulosamente durante al menos un año y nadie ajeno al cuidadosamente seleccionado grupo de miembros de la Tatenokai sospechaba lo que estaba planeando. Mishima se aseguró de que sus asuntos estuvieran en orden e incluso tuvo la previsión de dejar dinero para la defensa en el juicio de los otros tres miembros de la Tatenokai que no murieron.

Su muerte es considerada la protesta final contra la decadencia moderna de Japón. Con su muerte desapareció uno de los críticos más lúcidos de la sociedad japonesa de posguerra y de la visión del mundo moderna, un pensador y artista superdotado que marcó para siempre la historia de la literatura japonesa y el corazón de occidente.

Obras principales
Confesiones de una máscara (仮面の告白; Kamen no kokohaku), 1948.
Sed de amor (愛の渇き; Ai no Kawaki), 1950.
Colores prohibidos (禁色; Kinjiki), 1954.
El rumor del oleaje (潮騒 Shiosai), 1956.
El pabellón de oro (金閣寺; Kinkakuji), 1956.
Después del banquete (宴のあと; Utage no ato) ,1960.
El marinero que perdió la gracia del mar, (午後の曳航; Gogo no eiko), 1963.
El mar de la fertilidad (tetralogía) (豊饒の海; Hojo no umi, 1964-1970
Nieve de primavera, (春の雪; Haru no yuki).
Caballos desbocados (奔馬; Honba).
El templo del alba (暁の寺; Akatsuki no tera), .
La corrupción de un ángel (天人五衰; Tennin gosui), .
Música (Yukio Mishima)|Música (音楽; Ongaku), 1972. Trata sobre la terapia que lleva acabo un psicoanalista (el doctor Shiomi) con su paciente (Reiko), la cual llega a su consultorio aclarando que misteriosamente ha dejado de oír la música, que es utilizada por la paciente como una metáfora del orgasmo. La novela se centra en la investigación profesional del médico por encontrar la razón de la frigidez de la paciente y por aclarar la atracción que ésta despierta en él.
Lecciones espirituales para los jóvenes samuráis, (葉隠入門; Hagakure Nyūmon)


Su carácter narcisista le llevó a participar en representaciones teatrales, espectáculos públicos y películas como Yokoku (llamada en occidente "Patriotismo", o, en Japón, "El rito de amor y de muerte"), corto que él mismo escribió, dirigió, protagonizó y produjo. En él, representó su propio seppuku.

Fuente: Historia del fascismo en facebook.

martes, 17 de noviembre de 2015

JAIME RIVEROS - Novelista de la Región del BioBío presenta libro en Filsa

Reseña de la Novela


“Nada más que nostalgia” es una novela histórica, pero sobre todo es una novela de amor. La de amor, es la historia personal de un solitario escritor, quien mientras rememora a una mujer y espera que ella llegue a Concepción, cumple un viejo sueño, escribir una novela sobre José Miguel Carrera, el héroe de nuestra emancipación de España. Se esboza así, la atmósfera de un Chile contemporáneo y el de su pasado histórico en torno a los sueños de una joven generación en su intento de cambiar la sociedad que les tocó vivir. En parte contrastan dos mundos históricos, el golpe de Estado en 1973 y los acontecimientos de la emancipación de 1811 y su posterior dictadura, que se intercalan alterando el tiempo cronológico, en ocasiones en contrapunto o mostrando un paralelismo en una increíble similitud de hechos. Se trata de atmósferas históricas que rodean a los personajes, pero donde prevalece y lleva el hilo conductor la historia de amor de los protagonistas, narrados tanto desde el punto de vista de la mujer como desde el hombre, y asimismo, contrasta con el amor de José Miguel Carrera y su mujer Mercedes, narrados también por ambos personajes. La ficción atrapa un ayer que no se ha extinguido y que nos entrega su vida para permitir entender nuestro presente. Asoman temas perennes: el ansia de los jóvenes por construir un mundo mejor, la crisis y el triunfo de una cruel dictadura, los tribunales de guerra, la resistencia y la vida clandestina, la huida, el amor, el acoso político y el exilio.


Esta novela histórica que aborda amores inconclusos, golpes de Estado en Chile, aspectos biográficos de José Miguel Carrera y, por supuesto, la vida en Concepción, le valió al escritor Jaime Riveros salir finalista en el Concurso de Novela Histórica de Editorial Altera de España y obtener la Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes el 2014 para su publicación este año.
Para Riveros, la oportunidad de presentar su última obra en la FILSA tiene un gran valor ya que, a su juicio “para quienes escribimos desde provincia, esto tiene una relevancia muy importante, ya que tenemos menos posibilidades de dar a conocer nuestra obra. Poder hablar de nuestro trabajo  en ese escenario, es abrir una ventana para la escritura de regiones” asegura y agrega que, en este sentido “el reconocimiento y adjudicación de la Beca de Creación Literaria para su edición me ha permitido  acceder a una importante editorial de Santiago, como es Simplemente Editores. Sin el apoyo del Consejo de la Cultura y las Artes, este proyecto  habría tardado mucho más en verse materializado” explica.

“Nada más que nostalgia” ya se encuentra en pleno proceso de distribución en el país y estará también presente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara entre el 28 de noviembre y el 6 de diciembre de 2015. Además, será presentada oficialmente en el Escenario Norte de la FILSA este miércoles 4 de noviembre a las 17.30 horas, de la mano del autor Alfredo Lavergne y la editora Mónica Tejos.

Sobre las proyecciones en relación a su nuevo trabajo literario, Jaime Riveros es positivo: “como todo escritor, tengo la esperanza de  que esta novela que presento en la FILSA, tenga una buena acogida y me permita presentarla fuera del país muy pronto” sostiene y en relación a sus nuevos proyectos agrega que busca “editar mi cuarta novela, que está en proceso de revisión final y que es una biografía novelada de la vida y labor de José Miguel Carrera, tanto en Chile como en Estados Unidos y Argentina, completando así la historia que comienza en  “Nada más que nostalgia” y cumpliendo  un compromiso personal para con uno de los personajes más importantes de nuestra historia” concluye.

REPORTAJE: EL POETA QUE ABRIÓ NUEVOS CAMINOS La vida atormentada de Gil de Biedma


La primera gran biografía del poeta recorre la vida, la obra y los amores del creador
ROSA MORA Barcelona


Ejecutivo de día y explorador de los bajos fondos de noche, Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990) vivió, como él decía, "una esquizofrenia controlada", que a menudo se descontroló en una carrera hacia el abismo. Fue, es, uno de los mejores poetas de la generación de los cincuenta. De producción escasa, pero de una intensidad y cuidado formal extraordinarios, abrió el camino de la actual poesía de la experiencia. Han tenido que pasar casi 15 años de su muerte para que aparezca la primera gran biografía: Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta (Circe), de Miguel Dalmau. El biógrafo desvela el secreto que marcó su vida y pone de manifiesto que su poesía fue, sobre todo, autobiográfica.
Tenía una poderosa inteligencia, era seductor, elegante con un toque anglosajón, buen conversador, de enorme cultura, prodigiosa memoria, era brillante, tenía sensibilidad y ternura, dominaba idiomas, era cosmopolita y, además, sentía curiosidad por todo. Desarrolló una dialéctica mortífera que llegó a ser leyenda y que, en ocasiones, le convirtió en un enemigo temible. Fustigó hasta la crueldad a cuantos a él se acercaron, sobre todo a los jóvenes poetas que le pedían consejo. Nadie, excepto quizá Ana María Moix y Juan y Joaquina Marsé, escaparon al dardo de su palabra, ni siquiera su muy querido Carlos Barral. Gabriel Ferrater fue su sparring perfecto.


Era de sexualidad potente y vigorosa, que, en combinación con el alcohol, le llevó a abismos sin límite y a una carrera hacia la destrucción. Fue, es, sobre todo, uno de los grandes poetas de la generación de los cincuenta, que abrió rutas literarias con apenas 80 o 90 poemas de enorme intensidad y rara perfección formal. Pero tenía un secreto que marcó su vida.

"Tenía un conflicto brutal consigo mismo. Se odiaba tanto que el odio le desbordaba"
"Jaime dio a las tertulias de la universidad un irritante tono aristocrático
"Recoge cinco siglos de tradición de la mejor poesía española e incorpora la inglesa"
"Tenía una sexualidad desesperada, transgresora, urgente. En esto se parecía a Pasolini"
Ahora, cuando se cumplen 75 años de su nacimiento -el próximo 13 de noviembre- y casi 15 de su muerte -el 8 de enero de 2005-, aparece Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta, la primera gran biografía del poeta. La publicará Circe y saldrá el 20 de este mes. Su autor es Miguel Dalmau, el mismo que fue finalista del Premio Anagrama de ensayo con Los Goytisolo. Dalmau ha reunido más de cien testimonios, de familiares, amantes y amigos, y más de cincuenta fotografías, en su mayoría inéditas.
Ha sido una investigación ardua y no exenta de dificultades, pero el resultado es un libro que nadie de quienes aman la poesía de Gil de Biedma querrá perderse. Dalmau desvela el misterio que rodeó su vida y pone de manifiesto que su inventado personaje poético es falso. Su poesía es pura autobiografía.
Dalmau reconstruye la figura de Jaime Gil de Biedma desde tres puntos de vista: su trabajo en la Compañía de Tabacos de Filipinas, la poesía y el amor.

Pregunta. ¿Cómo era en realidad?

Respuesta. Tenía un conflicto brutal consigo mismo. Se odiaba tanto que el odio le desbordaba. El alcohol podía convertirle en un enemigo temible. Jugaba a ser diferentes personajes, el de señorito que se autofustigaba, el de ejecutivo, el de amante...

P. ¿Por qué se odiaba tanto?

R. Tenía su versión oficial: "Me odio a mí mismo porque tengo que envejecer, porque tengo que morir". Yo creo que ese odio parte de un trauma de su infancia que no es otro que el de su despertar al sexo. Sufrió abusos sexuales en la infancia y en la adolescencia por una persona de confianza de su círculo íntimo. Y si en aquel contexto histórico y social el sexo ya era un tabú, el contra natura, como se decía, era doblemente castigado. Su odio nace del sentimiento de culpa.

P. No es ésa la imagen que da en los poemas en que recuerda su infancia.

R. Blindó sus poemas para que nadie remotamente dudara de que su infancia había sido inmensamente feliz. Todo eso del personaje poético que se inventó es mentira. "No soy yo", decía, "el que habla en los poemas, es un personaje poético". Lo hacía para tranquilizar a la familia, sobre todo a su madre. Como dice Francisco Rico, su poesía es "directa y descarnadamente autobiográfica".

Jaime Gil de Biedma nació el 13 de noviembre de 1929 en Barcelona. Su padre era hijo de un senador conservador, y su madre, de familia liberal -su padre había sido ministro de diversos Gobiernos antes de la guerra-. Al poeta le pusieron de nombre Jaime en recuerdo de un hermano que así se llamaba y que murió antes de que naciera él. Eso no gustó demasiado a Tatón o Jaimito, como le llamaban en casa. Para sus compañeros de colegio era Croqueta, porque era gordito.

Su madre, Luisa Alba, puso todas sus esperanzas en él, era el elegido que había de recoger la antorcha del abuelo ministro. Su padre, Luis Gil de Biedma, se conformaba con menos: quería que entrara en la Compañía de Tabacos de Filipinas, en la que él ocupaba un alto cargo. Estudió Derecho.

¿Cómo era Jaime Gil en aquel otoño de 1946, cuando llegó a la facultad? Un estudiante de muy buen aspecto, bien trajeado, con un pañuelo en el bolsillo de la americana y un prendedor de oro en la corbata. "Pocos iban así a la facultad: sólo los hijos de la high society de Barcelona", cuenta en el libro Alberto Oliart. Dio a las tertulias de la universidad "un irritante tono aristocrático", según Barral.

No acabó la carrera en Barcelona, sino en Salamanca; según decía él, porque era una universidad más importante; según su biográfo, porque huía de un amor que no prosperó. En Barcelona le "descubrió" Fabián Estapé, entonces un joven profesor auxiliar y un auténtico cazador de talentos. Le introdujo en la economía política y también en la literatura y la filosofía.

Gil de Biedma dilató cuanto pudo su incorporación a Tabacos de Filipinas. Acabados los estudios quiso ser diplomático, pero no funcionó. "Perpetró una boutade digna de Dalí cuando le pidieron que glosara por escrito los encantos de aquella ciudad que como aspirante a diplomático encarnaba sus ideales", escribe Dalmau. Mientras los otros opositores cantaban las excelencias de los bulevares de París o de los parques de Londres, "él redactó una impecable composición dedicada al pueblo de Arévalo".

Finalmente, tras una larga estancia en el Reino Unido y París, entró, con enchufe, en Tabacos de Filipinas, pero pronto fue muy valorado por sus jefes.

Tuvo una iniciación tardía a la poesía y siempre fue muy honesto al evocar las circunstancias de su nacimiento poético: "Tenía unas copas encima y me di cuenta de que podía ser poeta porque tenía en la cabeza un poema".

"Rompió a la poesía", como dice Estapé, en 1949. Ese año en que escribió su primer poema fue muy especial para él. Quiso compartir un secreto que le atormentaba, su homosexualidad. Se lo contó a Barral y a Estapé. El primero le respetó aún más por la valentía de admitirlo. El segundo le aconsejó que escribiera poesía, sobre todo sonetos.

También se lo confesó a Oliart: "Jaime me contó que era homosexual; exactamente me dijo que podía hacer el amor con las mujeres, pero que sólo se enamoraba de los hombres; que su iniciación en las prácticas homosexuales había empezado a los tres años, edad en que una persona mayor lo utilizaba para sus prácticas sexuales".

¿Quién fue esa persona? Dalmau opina que es mejor no escarbar en esa terrible historia.

El biógrafo aporta abundantes testimonios de que el poeta era bisexual. Por su vida pasaron interesantes mujeres: Mené Rocha, culta, inquientante, independiente, de la que fue inseparable durante uno de sus viajes a Filipinas. Isabel Gil Moreno de Mora, a quien dedicó el poema A una dama muy joven, separada, y con la que incluso pensó en casarse. Natacha Seseña, con quien tuvo una sintonía inmediata.

"Tenía una sexualidad desesperada, transgresora, urgente", explica Dalmau. "En esto era muy parecido a Pasolini".

El exceso de alcohol y una vida sin límites llevaron al poeta a situaciones muy complicadas. Le hicieron chantaje e incluso se lo hicieron a su padre. Sufrió depresiones y crisis, intentó suicidarse en dos ocasiones. Contrajo tres veces la sífilis, se contagió de sida, vivió escenas de enorme violencia con chaperos... Y tuvo grandes amores, como Jorge Vicuña (nombre supuesto) o Pep Madern, al que nombró heredero universal.

"Nunca cerraba capítulos de su vida. Creó una especie de familia paralela integrada por sus ex amantes a los que llamaba siempre que necesitaba", dice Dalmau. "En el libro los amantes fallecidos aparecen con su nombre real, y los que aún siguen vivos, con nombre supuesto".

Asumir y practicar su homosexualidad no le fue fácil. Manuel Sacristán, por ejemplo, le negó el ingreso en el Partido Comunista, algo que el poeta deseaba muchísimo. "Sólo la torpeza de algunos responsables de política cultural del PC que rechazaron la solicitud de Jaime para ingresar en sus filas le salvó de cometer lo que hubiese sido una torpeza aún mayor", dice Ángel González en el libro. Pero el poeta acusó este nuevo revés.

La complicada vida amorosa de Gil de Biedma es sólo una parte del libro. Dalmau documenta exhaustivamente todos sus poemas: cómo, cuándo y en qué circuntancias fueron escritos. La obra del poeta se resume prácticamente en tres libros: Las personas del verbo (Seix Barral, poesía), Al pie de la letra (Crítica, ensayos) y Retrato del artista en 1956 (Lumen), ampliación y versión definitiva de Diario del artista seriamente enfermo (1974), que por voluntad expresa de Gil de Biedma fue publicado un año después de su muerte.

Pregunta. Gil de Biedma, en castellano y Gabriel Ferrater en catalán, señalaron el camino de la poesía de la experiencia.

Respuesta. Gil de Biedma trascendía la anécdota. A diferencia de la actual poesía de la experiencia y sin quitarle valor, sus poemas no fueron circunstanciales, fueron experiencias reposadas como el buen vino con el tiempo. Hay algo muy claro: no le gustaba la poesía homosexual de reivindicación y anecdótica...

P. ¿Qué le interesaba?

R. El mundo de relaciones que se establecen entre dos personas que se aman, el ciclo completo de una relación amorosa.

P. ¿Cómo definiría su poesía?

R. Recoge cinco siglos de la mejor tradición poética española; incorpora la tradición inglesa de los años treinta, como Auden o Eliot; también el acervo popular, elementos de rock y de pop, la canción francesa, la zarzuela... Y a eso se añade un extraordinario conocimiento del idioma.

P. ¿Y la poesía social?

R. Escribió algunos, como Asturias, 1962, que sobreviven bien. Hubo un cambio radical en los sesenta, con la llegada del turismo. El paso de la España rural a la urbana es el certificado de defunción de su poesía social.

P. "Mi infancia eran recuerdos de una casa..." o "Yo nací (perdonadme) / en la edad de la pérgola y el tenis", del poema Infancia y confesiones, recuerdan a Machado y a Alberti.

R. Era un grandísimo lector. Él hubiera odiado la palabra intertextualidad, hubiera preferido "préstamos literarios". Lo asimiló todo, como ya he dicho. Se puede decir que lo que hizo Cortázar con la prosa en español, lo hizo él con la poesía.

P. ¿Por qué dejó de escribir tan pronto?

R. Se han dado muchas explicaciones. Según Juan Goytisolo, no pudo sobrevivir a la abolición de la censura, la suya era una literatura de máscaras. Otros afirman que su ciclo poético se había agotado. Él mismo se destruye en Contra Jaime Gil de Biedma y se ve muerto en Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma. Yo creo que no dejó nada por decir.

P. ¿Cuál era su poema preferido?

R. No volveré a ser joven.

"Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde / -como todos los jóvenes, yo vine / a llevarme la vida por delante-.

Dejar huella quería / y marcharme entre aplausos / -envejecer, morir, eran tan sólo / las dimensiones del teatro-.

Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma: / envejecer, morir, / es el único argumento de la obra".


La poesía de Gil de Biedma quedará, por encima de todo, para siempre.
Fuente: ELPAIS.COM

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