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jueves, 30 de junio de 2016

La inocencia de Isabel Allende Carlos Franz

La inocencia de Isabel Allende / por Carlos Franz
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«Chile maltrata a su gente. Gabriela Mistral pasó casi toda su vida afuera, Pablo Neruda gran parte de ella, José Donoso también. Tantos chilenos que han tenido que irse, porque aquí te aplastan». Quejas recientes de Isabel Allende. Ahora ya no es el establishment literario nacional el que la ningunea, sino Chile, el país, tal como antes habría hecho con esos maestros. Me parece una exageración más en esta polémica exagerada. Yo he visto a Isabel Allende aclamada por masas de lectores en las orillas del Mapocho. Que además quiera que la vitoreen los escritores exquisitos -y se compare con esas ligas mayores que menciona- me parece un rasgo de inocencia suya. Una inocencia que es precisamente parte del encanto masivo de sus libros (más sobre esto, luego).
Por mi parte, no tengo inconveniente en que Isabel Allende escriba harto, venda mucho, y millones de lectoras de edad mediana lagrimeen sobre las páginas de su libro anual. Es más, me parece interesante que una de las escritoras de best sellers más importante del mundo sea originaria de esta provincia «en la región antártica famosa». Hasta será bueno para los mismos escritores que la desprecian. De vez en cuando se producirán equívocos y un editor japonés publicará a una autora chilena nueva, simplemente porque tiene en el catálogo a «esa otra chilena que vende tanto». Sospecho que ya ha ocurrido.
Más seriamente, si vamos a bogar por la diversidad cultural no debiéramos reclamar una excepción para la producción literaria. Es legítimo que haya escritoras de best sellers y de novelas rosa, así como es perfectamente adecuado que existan escritores de novelas policiales o de aventuras. Es legítimo -e inevitable- que las librerías tengan una gran sección de superventas y otra -mucho más chica- para el gusto de los preciosos. Escupir sobre la primera huele a esnobismo cultural. Y a inseguridad. Escritores verdaderamente de élite y potentes, como Borges -que se nombró en esta polémica-, supieron que ese esnobismo es estéril, que la pulp fiction, los subgéneros como el policial, o las milongas sentimentales, que a él le fascinaban, pueden alimentar a la alta cultura, y en todo caso no le hacen daño. Tampoco Cervantes le temía a los best sellers. Al contrario, el Quijote, entre otras cosas espléndidas, es una parodia graciosa del género superventas del siglo XVI que eran las novelas de caballerías. Y el propio Quijote fue tan superventas que hasta lo piratearon y lo plagiaron. Lo único a reclamar, por supuesto, es que los autores supervendidos nos dejen leer a Borges o a Cervantes, si lo preferimos (y no los consignen al olvido como ha hecho, espero que en un momento de ofuscación, Isabel Allende).
El asunto interesante en esta polémica ha sido más bien proferido que discutido: los méritos literarios de nuestra supervendida. Isabel Allende no es Neruda, ni Mistral, ni Donoso -como parece recomendarse en su última queja, ella. Pero tampoco es una simple plagiaria como vociferan algunos en nuestra ínsula. Es una escritora de lectura fácil -y no es tan fácil ser fácil-, dotada de una mirada sentimental, pero aguda, y un raro sentido común, que bordea peligrosamente el lugar común. Habilidades que le aseguran su comunicación con millones de lectores que ni amarrados leerían, digamos, a Donoso, por mucho que nos pese a sus adeptos. ¿Es tan malo eso? ¿Le quita lectores a Donoso, la lectura de Allende? ¿No será más bien al revés: que quien fue seducido fácilmente por los Espíritus de Allende, puede que mañana desee el complejo Obsceno Pájaro de Donoso?
Por mi parte, y aunque algunos mandarines de nuestras letras rechinen los dientes, creo que su primera novela, La casa de los espíritus, es bastante interesante. Es más, la he releído y encontré que la historia ha envejecido bien, que incluso ha crecido. Es ágil, ingeniosa, tiene humor -cosa rarísima en nuestro embravecido parnaso latinoamericano-, andan sueltas por ella frases y personajes memorables.
Pero sí, La casa de los espíritus es deudora de García Márquez y sus Cien años de soledad, en un grado tan superlativo que casi sugiere candidez, inocencia. ¡Mire que ponerle a una de sus protagonistas Rosa la bella, cuando el personaje de García Márquez se llama Remedios la bella! ¿O quizás esa inocencia disfraza una astucia? Me consta que en Cambridge, Inglaterra, severos catedráticos enseñan esta novela como un ejercicio paródico de García Márquez. Parodia o no, el peligro estético de La Casa... es el melodrama, que nunca anda lejos de sus puertas, y su peligro ideológico es la demagogia, que se le cuela por la chimenea. Pero esos son los riesgos de los géneros populares, democráticos. Mientras el riesgo inverso, como lo advirtió Neruda -que definitivamente no era un inocente-, es el de los modales aristocráticos: el que huye del mal gusto puede caer en el hielo.
Todas estas cosas irán encontrando su sitio con el tiempo. Hasta Isabel Allende encontrará su lugar -grande o pequeño- en el triste Panteón de las Letras Nacionales del que hoy la expulsan. Que no se ofusque, entonces, que no se pelee por el beso de Judas de la literatura chilena, que no pierda su inocencia. Las medallas y los premios, el reconocimiento de las letras mapochinas, tiene sus precios, hay que corear amenes, y hacer genuflexiones, atacar a los previstos y palmear a los debidos. Todo para terminar como nombre de liceo. Y tal vez no valga la pena. ¿Para qué apurar a la posteridad? ¿Quién le dice si a la vuelta de las décadas, sus libros, que hoy los obispos del gusto reputan malos, pasan a leerse de otro modo, como le ocurrió, digamos, a Dickens, que fue considerado un autor populachero por los exquisitos de su tiempo y hoy es casi un clásico? Nada sabemos del futuro, excepto que su gusto tampoco será infalible.

jueves, 19 de mayo de 2016

Cau Cau: Y ahora, ¿qué hacemos?




Columna del profesor Pedro Serrano, Unidad de Arquitectura Extrema UTFSM.

Del mapudungún kawkaw, "gaviotas", Cau Cau es el emblemático nombre de un también emblemático fracaso de un proyecto de obras públicas chilenas. Lejos en nuestra historia están hazañas como el Viaducto del Malleco, 347 metros de largo y 108 de altura, inaugurado un 26 de octubre de ¡1890!, por el entonces presidente José Manuel Balmaceda. 116 años después, aún funciona impecable.

Cau Cau ha sido una idea fracasada en el año 2016, un fracaso de gestión, finanzas, ingeniería, construcción, control y supervisión, entre otros factores. Una suma de errores profesionales y políticos, muestra de incompetencias nacionales e internacionales, atractivo turístico inesperado y vergüenza nacional en el planeta. Nada fácil de asumir, si además fueron 18 mil millones de pesos de todos los chilenos, que hoy en día tienen como futuro recomendado la demolición.

La idea de esta columna, más allá de esperar que se haga claridad, transparencia, justicia en la medida de lo posible, es aportar con un par de propuestas simples para aminorar un poco las pérdidas.

Tenemos dos estructuras de hormigón armado, reforzado con acero, con dos pistas pavimentadas, rayas de pavimento, ciclovías y paso peatonal; también barandas terminadas que, es de esperar, no sean demolidas.

En Valdivia y la Región de los Ríos, hay una buena cantidad de caminos rurales, con comunidades aisladas, pequeños ríos y esteros que necesitan un puente caminero de menos de 45 metros. Así como dichos brazos llegaron en camión, pueden salir en camión hacia esos destinos, donde solo hay que construir las estructuras adecuadas de soporte y acceso de borde. Una inversión que ya está dada por perdida, no se pierde del todo y adquiere un carácter de iniciativa con valor social en un territorio cruzado por gran cantidad de cursos de agua más pequeños que el Río Cau Cau.

Por otra parte, un puente basculante SOBRE el río, que ya ha tenido un costo de 18 mil millones de pesos, que hemos pagado todos los chilenos, con esa obsesión insana de construir algo obstructivo, sobre el río, podríamos olvidarla, por favor, pensando mejor en un túnel carretero BAJO el río. Son 100 metros a salvar, supongamos 200 metros doble calzada incluso doble túnel de doble calzada, con acceso y salida sobre la peor inundación.

Según una conocida empresa noruega, que construyó el túnel más largo del mundo –Laerdal, de 24 kilómetros, dos calzadas, bermas a ambos lados, ventilado, señalizado, iluminado-, la referencia indica que el metro lineal de túnel carretero estaría entre los 5 mil 500 y los 15 mil 500 dólares por metro lineal; es decir, con esta tecnología, para hacer realidad el posible túnel Cau Cau, bastaría una cifra en torno a los 3 mil 100 millones de dólares.

El fracaso del Cau Cau, a precio actualizado (661,32 pesos chilenos por dólar), tuvo un costo para el país de 27 millones 218 mil 290 dólares, descontando los daños en servicio y prestigio. O sea, el túnel bien hecho resulta por muchísimo menos de lo ya gastado, y si se hace un túnel de ida y otro de vuelta, serían 6 mil 200 millones de dólares, lo que sigue siendo mucho más barato.

Que conste que con un par de túneles, no hay que accionar ni vigilar nada cuando un barco pasa por arriba y el tránsito vehicular por debajo es fluido y continuo.

El futuro túnel de Agua Negra entre Coquimbo y San Juan en la cordillera de la IV Región, uno de los más profundos del planeta, en roca cordillerana, tiene un financiamiento del BID por sobre el billón de dólares y son dos túneles carreteros de 13,8 kilómetros, lo que da 108,7 millones de dólares por kilómetro, o sea 108 mil 700 dólares el metro lineal, doble túnel. Aun a este precio sigue saliendo más barato un túnel doble…

Nos quedaría ver qué hacer con los dos cabezales, cuya estructura es aun sospechosa, por la “in-trazabilidad” de los aceros usados, que podrían exhibir a futuro los sistemas hidráulicos que fallaron y dos pequeñas placitas asomadas al río, que podrían albergar a pescadores de orilla ocasionales. La curiosa torre de control podría ser refugio para algún ciudadano local que fue pillado por la lluvia sin contar con un albergue.


Nada se pierde, todo se aprovecha, aceptar que no estamos para basculantes, es una lección de humildad, no a la demolición y sí al túnel…

miércoles, 18 de mayo de 2016

FOCUSING: DE LA SOCIEDAD DESCONECTADA AL ENCUENTRO CON LA SABIDURIA INTERNA.



Palabras para una presentación psicoliteraria.
Por Alan Muñoz Olivares[1]


FOCUSING DESDE EL CORAZÓN Y HACIA EL CORAZÓN.
UNA GUÍA PARA LA TRANSFORMACION PERSONAL. (2015).
Editorial Desclée De Brouwer. Bilbao, España.
de Edgardo Riveros Aedo[2].

Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la Tierra con la vista mirando al Cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver.
LEONARDO DA VINCI







Conociendo a Edgardo.
Me ha recaído venturosamente, tal vez, por un sentido de correspondencia o por un destino escrito por una mano mesiánica, presentar a ustedes a un referente de la psicología humanista de nuestro país (un país como Chile tan penetrante y conservador que estremece).
 La pasión por descubrir algo que nos lleve más allá de nosotros, ha motivado a Edgardo Riveros, aquí presente, a dar con el paradigma del cambio en la psicología humanista. Edgardo piensa y siente desde el principio de su carrera académica que la psicología compromete al hombre en su integralidad. Y su tarea se convierte en búsqueda frenética y sentida. Meta-interpretando su dialéctica, siempre supo qué era aquello que “no necesitaba”, mientras no llegara a sus manos la obra predestinada de Eugene Gendlin cuando le demandaba rendir su tesis de grado en plena dictadura. (Detalles de eso se lo pueden exigir al propio aludido).
Así, como los grandes eventos y tareas que nos llaman y se reconocen, el profesor Riveros a dedicado gran parte de sus saberes, sino todos, a practicar, desarrollar y ampliar los estudios de Gendlin en Focusing, que, como veremos más adelante, es una apuesta desvirgadora de los conceptos de la psicología tradicional y que aporta los recursos necesarios para un uso práctico en lo cotidiano a partir del autoconocimiento de nuestra propia simbología y experiencia corporal.
Es muy probable, y esto es sólo una imaginería personal, que el desarrollo de la intuición del propio profesor Riveros, conectada con los libros añosos en una casa de campo, una casa de madera con una chimenea inmensa y con un patio que limita con el mundo, en plena naturaleza inmaculada, en la patagonia de la infancia, haya contribuido a identificarse con el humanismo más atípico, centrado en el individuo, o menos metafórico, centrado en el cliente, como diría el mismo Carl Rogers.

La tradición psicológica y el encuentro.
Me ha buscado desde siempre este deseo de abrazar estos conocimientos/ como quién busca un abrigo/ como quién vislumbra una profundidad en la periferia constreñida/ por el vestigio del hombre renacentista. Como quién presiente que el dogma de las academias se ha declarado estéril frente al grito del hombre. Como quién precisa de un oído para consumar la estrategia.
Por convencimiento intrínseco yo también busqué un camino literario que llenara los aspectos operativos de la poiesis, también contuve el aire para utilizar un credo que me alineara con lo creado. Y descubrí al creador desnudo ante la obra y me resultó una lucha siniestra contra la academia, contra la especificidad de lo literario, pues siempre intuí que había un drama humano que lo antecedía. Incluso, propuse un Taller de Percepción y Creación Literaria que comulgaba con la Gestalt y que el autoconocimiento era una ventana para observar la catarsis. Hay mucho de poesía en este acto de vaciarse, de conspirar con el self.
La tercera fuerza de la psicología, el humanismo, es la casa en la que hoy habitamos. Fue definido como una respuesta al reduccionismo del condicionamiento [descabezado] del conductismo y la parsimonia determinística del psicoanálisis. Es así como, Carl Rogers aportó a este nuevo paradigma, como un buen anti-terapeuta liberal, nivelando simétricamente su ignorancia sobre la vivencia del otro en la escucha empática. Su discípulo, Eugene Gendlin, quien desde su filosofía cooperó en la base sustancial de la experiencia del cambio. Gracias a esto, ya no es necesario teorizar sobre lo que nos sucede, podemos conectarnos directamente con el hecho a partir de nuestra experiencia, nuestra interpretación como observador participante es más relevante que alguien que no conoce nuestro aprendizaje perceptivo, lo que nos obliga a aprender a conocer nuestra  Matriz interna, escuchar al cuerpo, a enfocarlo.

Qué es el libro, qué es Focusing.
El hombre Moderno ha olvidado su origen preñado de posibilidades. ¿Sabemos algo verdaderamente, sobre la realidad circundante, sobre el universo?, o en la inmediatez, ¿sobre lo que hace el prójimo, mi vecino, el sentir del otro?, ¿sabemos realmente? Si sabemos, por lo pronto, que estamos en tiempos de escucha, de liberación del dogma, de las primeras aproximaciones al develar los misterios de la sabiduría interior.
Focusing es en definitiva una técnica psicoterapeútica que utiliza la capacidad del paciente para prestar atención a los sentimientos y deseos que no son expresados con palabras. Un método que cuando nació ya era muy adelantado a su tiempo. Y que ahora hace eco en una sociedad que tiene hambre y delirio de vivir al máximo su potencialidad. Que ya no cree en la oscuridad del poderoso, que se revela ante la injusticia, que se hace valer y que supera la adversidad de la naturaleza ecológica y además la adversidad de la propia naturaleza humana.
El Focusing en Chile de la mano del profesor Riveros tiene más de oportunidad en estos tiempos, por lo anterior, y porque es alguien que tiene la convicción en su lenguaje, en el acto de entregarse por entero al proceso. Él cree en el proceso, en la secuencia que nos trae a redescubrir la tan desconectada, Sensación Sentida.
Mi pregunta se dirige al maestro: Contextualizando y atendiendo las señales, como por ejemplo, resistir los hechos políticos deleznables, la desconfianza en el otro, la revelación de la infamia histórica del hombre contra el hombre gracias a los medios de que disponemos para informarnos. ¿Es este el tiempo más propicio para conocer el Focusing?



[1] Alan Muñoz Olivares (Talcahuano, Chile. 1977) Poeta con algunos estudios en Pedagogía y Psicología. Ha publicado los poemarios: TREE-D [Árbol Muerto] (2015), CANCER O LA INMORTALIDAD DEL CANGREJO (1999), OTRAS IN-VERSIONES (1997) y RE-VERSOS (1995). Es destacable su sostenida labor como realizador de Talleres de Percepción y Creación Literaria. Ha obtenido importantes premios y aparece en diversas antologías del medio. A lo anterior se suma su trabajo interdisciplinario con teatro, instalaciones, grabado y pintura, además de un sinnúmero de lecturas poéticas en todo el país.

[2] Edgardo Riveros Aedo (Talcahuano, Chile. 1950) Psicólogo Universidad de Chile y Magíster en Humanidades. Coordinador Instituto Focusing de Nueva York para Chile (2000). Su infancia transcurre en la isla Picton en la Patagonia chilena, la isla habitada más austral del mundo, donde sus padres fueron colonos en plena naturaleza virgen. Estudia Psicología entre los años 1970-75 cuando chocan violentamente los mundos opuestos de la Guerra fría. Descubre los primeros escritos de Eugene Gendlin en 1973 y traduce al castellano la primera teoría del cambio en la Psicoterapia, Una Teoría del cambio de Personalidad. Desde entonces ha dedicado su vida al estudio y divulgación del pensamiento experiencial de Gendlin, con quien coincidió por primera vez en Chicago, en 1989. Ha aplicado el Focusing en el campo de la psicoterapia, la docencia, el cambio organizacional y la interpretación literaria.

miércoles, 4 de mayo de 2016

El tren a Burdeos de Marguerite Duras



Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era alvolver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren deBurdeos, hacia 1930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mib madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos, y también había un hombre joven enfrente mío que memiraba. Debía de tener treinta años. Debía de ser verano. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas sandalias. No tenía sueño. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia, y yo le contaba cómo se vivía en las colonias, las lluvias, el calor, las verandas, la diferencia con Francia, las caminatas por los bosques, y el bachillerato que iba a pasar aquel año, cosas así, de conversación habitual en un tren, cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. Y luego, de golpe, nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. Yo hablaba bajo para no despertarlos. Si me hubieran oído contar las historias de la familia, me habrían prohibido hacerlo con gritos, amenazas y chillidos. Hablar así bajo, con el hombre a solas, había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos, y de ese modo empezó todo en el mismo momento, exacta y brutalmente de una sola mirada. En aquella época, no se decía nada de estas cosas, sobre todo en tales circunstancias. De repente, no pudimos hablarnos más. No pudimos, tampoco, mirarnos más, nos quedamos sin fuerzas, fulminados. Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente, al llegar a París. Él estaba junto a la puerta, apagó la luz. Entre él y yo había un asiento vacío. Me estiré sobre la banqueta, doblé las piernas y cerré los ojos. Oí que abrían la puerta, salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. Él dijo: "Por la noche, en los trenes, apagan la calefacción y de madrugada hace frío". Me quedé dormida. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas, las estiraba muy lentamente y trataba de subir haci ami cuerpo. Abrí los ojos apenas. Vi que miraba a la gente del vagón, que la vigilaba, que tenía miedo. En un movimiento muy lento, avancé mi cuerpo hacia él. Puse mis pies contra él. Se los di. Él los cogió. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. Al principio eran lentos, luego empezaron a ser cada vez más retardados, contenidos hasta el final, el abandono al goce, tan difícil de soportar como si hubiera gritado. Hubo un largo momento en que no ocurrió nada, salvo el ruido del tren. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor. Luego, de nuevo, resultó soportable. Su mano llegó sobre mí. Era salvaje, estaba todavía caliente, tenía miedo. La guardé en la mía. Luego la solté, y la dejé hacer. El ruido del tren volvió. La mano se retiró, se quedó lejos de mí durante un largo rato, ya no me acuerdo, debí caer dormida. Volvió. Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos, el vientre, las caderas, en una especie de humor, de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. Se detiene a saltos. Está sobre el sexo, temblorosa, dispuesta a morder,


ardiente de nuevo. Y luego se va. Razona, sienta la cabeza, se pone amable para decir adiós a la niña. Alrededor de la mano, el ruido del tren. Alrededor del tren, la noche. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. Las paradas que despiertan. Bajó durante la noche. En París, cuando abrí los ojos, su asiento estaba vacío.


martes, 3 de mayo de 2016

Lou Andreas Salomé: Psicoanalista, escritora, alumna de Nietzsche, amiga de Freud, musa de Rilke, libre, desconocida..


Lou Andreas Salome

Nacida en San Petersburgo, Lou Andreas Salomé (1861-1937) fue una escritora, pensadora y psicoanalista que figuró en los círculos intelectuales más notables de la Europa de finales del siglo XIX. A pesar de convivir con las mentes más privilegiadas de su época, ella es hoy virtualmente desconocida, un hecho que nos obliga a cuestionarnos la validez de la fama.
Hija de un general ruso que trabajaba al servicio de la familia Romanov, a los 17 años conoció a su primer mentor, Henrik Gillot, maestro de los hijos del zar que la iniciaría en teología y en literatura francesa y alemana. Gillot, casado y con hijos, se enamoró rápidamente de Lou y pidió su mano, ella lo rechazó.
En 1880, Lou viajó a Zúrich con su madre donde cursó estudios de dogmática e historia de la religión en la Universidad de Zúrich. Dos años después se trasladó a Roma donde conoció a Paul Rée (quien sería su amante durante un tiempo) y a Friedrich Nietzsche, con quienes establecería un trío intelectual apabullante. Sus viajes y estudios continuaron, hasta que en 1887 conocería al hombre con quien se casaría, Carl Friedrich Andreas. El matrimonio con Andreas, que duró hasta la muerte de él en 1930, nunca fue consumado, pues se dice que él la chantajeó con suicidarse si no aceptaba casarse con él y que siempre vivieron en casas separadas, además de que Lou mantuvo relaciones con otros hombres durante el resto de su vida
Salomé mantendría una independencia económica de su marido escribiendo artículos y libros. Fue la primera en publicar estudios sobre la obra de Nietzsche, seis años antes la muerte del filósofo, quien en algún punto se enamoró de ella y le pidió matrimonio, propuesta que ella, una vez más, rechazaría. Algunos estudiosos creen que fue en esta etapa y bajo la influencia del desencanto que Nietzsche escribiría Así habló Zaratustra.
Lou Andreas Salome-Paul Ree-Nietzsche
Lou Andreas-Salomé, Paul Rée y Nietzsche
En 1897, ya casada con Andreas, Lou conoció al escritor Rainer Maria Rilke, con quien mantendría una relación amorosa durante muchísimos años. El joven poeta, quince años menor que ella, se enamoró instantáneamente de Lou, que al principio lo rechazó. Después de tiempo y tras la insistencia de Rilke, ella accedió a tener una relación con él, que siempre osciló entre el amor, la amistad, la admiración, el amor platónico y una relación creativa muy profunda. Prueba de su prolongada e intensa relación son las cartas de amor que se escribieron y que aún se conservan. Entre otras muchas cosas, ella le enseñó ruso a Rilke, para que éste pudiera leer a Tolstói y a Pushkin.
En 1902, tras el suicidio de Paul Rée, Salomé entró en una profunda crisis de la que saldría con la ayuda del doctor vienés Friedrich Pineles. Ella mantendría una relación amorosa con él que resultaría en un aborto voluntario por parte de Lou.
En 1911, ella conoció a Sigmund Freud e inmediatamente se enganchó con el psicoanálisis, siendo la única mujer aceptada en el Círculo Psicoanalítico de Viena. Ambos mantendrían una relación amistosa de profundo respeto y cariño durante el resto de sus vidas. A partir de 1915, ella comenzó a dar consulta psicoanalítica en la ciudad alemana de Gotinga.
Lou Andreas Salomé murió en 1937, a los 76 años de edad, a causa de una falla renal. Su pensamiento mezcló el psicoanálisis freudiano con la filosofía de Nietzsche y sus estudios se basaron, principalmente, en el narcisismo y en la sexualidad femenina.
Se trata de una mujer que vivió su vida con una extrema libertad, fuera de lo común para su época; ella fue un ícono de la mujer liberada de principios del siglo XX. Y a pesar de que extrañamente permanecería en la región sombría de la memoria histórica, lo cierto es que algunos de los hombres fundamentales de los últimos cien años suspiraron más de una vez por ella.

miércoles, 13 de abril de 2016

Estilo de Gustave Flaubert





Flaubert no dejaba nada en sus obras a voluntad de la pura inspiración, más bien le gustaba trabajar con empeño y precisión, en especial el estilo de su prosa, desterrando cualquier tipo de inspiración lírica, movilizaba una energía extraordinaria en la concepción de sus obras, en las que no deseaba nada que no fuera real, sin embargo, esa realidad debía tener la belleza de la fantasía, de modo que tampoco le interesaba dejar traslucir en su escritura la experiencia personal que la alimentaba, ni se permitía escribir opiniones propias.


Características de su estilo:

Narrador omnisciente: El narrador lo maneja todo en la historia: sabe que va a suceder, conoce los pensamientos de los personajes, etc.
Didactismo: Los autores pretenden con sus novelas dar al lector una lección moral o social.
Estructura lineal: Los hechos transcurren de forma lineal en el tiempo.
Descripciones minuciosas: Las descripciones son extremadamente detalladas.
Aproximación de la lengua al uso coloquial: Los autores se esfuerzan en adecuar la lengua a los personajes, que hablan según su condición social, su origen geográfico o sus propias particularidades.
Frecuente propósito de crítica social y política: Los progresistas también muestran lacras sociales , pero estas obedecen a la vivencia de una mentalidad conservadora que impide el avance hacia el mundo nuevo.
El ritmo de la escritura trata de mantener una consonancia íntima con la
dimensión afectiva de los personajes.
Las figuras que el autor utiliza al relatar son el símil, la metáfora, en algunos casos la antítesis  y el hipérbole.



Obras de Flaubert
Épico Narrativo- Novela

Madame Bovary (1857): Considerada unánimemente una de las mejores novelas de todos los tiempos, Madame Bovary narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad.

Salambó (1862): Es una novela histórica que narra las circunstancias repentinas de la hija del caudillo cartaginés Amílcar, así como su historia de amor con el joven Matho. Pero este tenue argumento sirve de excusa al escritor para mostrar con enorme fidelidad el esplendor de la corte cartaginesa, con sus grandezas y miserias, sus guerras y victorias.

La educación sentimental.

La educación sentimental (1869): La historia de un ambicioso joven de provincias que se enamora de una mujer casada sirvió a Flaubert para crear uno de los hitos estilísticos de la literatura universal, quizá su obra maestra, sin duda una de las novelas más perdurables de todos los tiempos. En la cubierta del barco que le lleva de París a su ciudad natal, Fréderic Moreau se quedará prendado de la belleza de la señora Arnoux, punto de arranque de las tribulaciones de un joven que sueña con alcanzar fama y fortuna y que, de regreso a París, frecuentará al señor Arnoux para estar cerca de su secreto amor.

La tentación de San Antonio

La tentación de San Antonio (1874): Flaubert concibe en esta obra el mundo como un infierno y un vasto teatro, en el que se suceden las apariciones infernales. Igual que Dante, guiado por Virgilio, recorría los círculos del infierno, Antonio, llevado por el demonio, se desplaza en sueños por el espacio. Los nueve círculos del infierno dantesco aparecen aquí en forma de las tentaciones que se suceden, figuras demoníacas de los propios deseos del ermitaño, avivadas por la curiosidad intelectual.
Un corazón sencillo (1877): Un corazón sencillo es la historia de una modesta sirvienta en la Normandía rural del siglo XIX. Félicité es una mujer que vive feliz y satisfecha a pesar de que sus sucesivas entregas amorosas jamás fueron correspondidas.
Bouvard y Pécuchet (1881): La más entretenida aventura filosófica de la historia. La novela póstuma de Gustave Flaubert. Bouvard y Pécuchet son almas gemelas reunidas por el azar. Una herencia y un vago deseo de retiro filosófico y del cultivo de la sabiduría harán que se abismen en diversas áreas del conocimiento humano, encontrando en ellas solo escepticismo y desazón. Una auténtica farsa filosófica que sirvió de testamento sarcástico a uno de los grandes escritores del siglo XIX.

Correspondencia

Prosa literaria y didáctica- Ensayo: Correspondencia (1893): George Sand había nacido en 1804. Flaubert en 1821. Sand era por tanto diecisiete años mayor que Flaubert.  Se conocieron en 1857, en el transcurso de una representación teatral, como cuenta Albert Julibert en su epílogo, pero sólo a partir de 1866 iniciarían una correspondencia más asidua, que duraría hasta la muerte de ella en 1876.

MADAME BOVARY

Contexto en el que se desarrolla

Contexto Histórico

Revolución de Febrero de 1848: En Francia, se dio la caída de la monarquía del Luis Felipe I de Francia, el cual fue elegido rey debido a las tres gloriosas jornadas revolucionarias de 1830. Es después de esto que se impone un régimen moderado a cargo de Luis Napoleón Bonaparte, primero como presidente y luego como emperador.

La guerra Franco-Prusiana de 1870: Se produce cuando Napoleón III quiere impedir la unidad de los estados alemanes, y entran en guerra con Prusia. Sin embargo, será esta guerra la que conforme la unidad, al tener Prusia presencia militar en los estados del sur. El pretexto de la guerra es la vacante al trono de España.

Contexto Político
Muerte de Napoleón en 1821:Quejándose una continua pesadez y un dolor en el costado derecho, se sospechó que sufría de la misma dolencia de su padre, cáncer de estómago. Napoleón dijo en su testamento que deseaba ser enterrado a orillas del Sena, pero Luis Felipe I decidió darle sepultura en Santa Elena.


Contexto Filosófico

Funcionalismo: Es el estudio de la mente como una parte funcional, esencialmente útil del organismo humano.

Existencialismo: Se basa en que la existencia precede su esencia, es decir, que no hay una naturaleza humana que determine a los individuos, sino que son sus actos los que determinan quiénes son, así como el significado de sus vidas

Contexto Científico: Evolución por selección natural: Charles Darwin propuso como teoría que los individuos (personas o animales) que presentan la combinación más idónea para hacer frente al ambiente, tendrán mayores posibilidades de sobrevivir, reproducirse y, por lo tanto, dejar descendientes.

Características del Realismo

Eliminación de todo aspecto subjetivo, hechos fantásticos o sentimientos que se alejen de lo real.
Análisis riguroso de la realidad. El escritor nos ofrece un retrato riguroso de lo que observa
Los problemas de la existencia humana, componen el tema fundamental de la novela realista; ésa es la consecuencia del sumo interés por la descripción del carácter, temperamento y conducta delos personajes.
Surge un tipo de novela en la que se analizan minuciosamente las motivaciones de los personajes y las costumbres.
El novelista denuncia los defectos y males que afectan a la sociedad y ofrece al lector soluciones para detenerlos. Cada autor, según sus ideas, muestra lo que para él es un mal de la sociedad.
El lenguaje es preciso y sin adornos.
El escritor intenta enseñar algo al lector.







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